Ban Ki-Moon visita a los refugiados saharauis en Argelia
por Francisco Peregil (España)
10 años atrás 4 min lectura
Ban Ki-Moon visita a los refugiados saharauis en Argelia
El secretario general de la ONU intenta relanzar el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario
5 MAR 2016 – 22:53 CET

El viaje del diplomático surcoreano estuvo precedido de tensiones bélicas y diplomáticas. Las bélicas se produjeron el sábado 27 de febrero cuando murió un pastor saharaui tiroteado por el Ejército marroquí en el muro levantado por Marruecos para delimitar sus territorios en el Sáhara Occidental, en la zona conocida como Gueltat Zemur. La agencia oficial marroquí MAP indicó que el hombre realizaba “movimientos sospechosos y persistentes”, recibió un disparo de advertencia que le costó la vida, según transcribió a su vez la Agencia EFE.
Y la tensión diplomática vino marcado por la propia programación del viaje. Ban Ki-Moon pretendía comenzar su gira en Rabat, para continuar después por la capital de Mauritania, Nuakchott, trasladarse desde allí a Argel y después a los campos de refugiados en Argelia. Pero el rey de Marruecos, Mohamed VI, le hizo saber que no se encontraba “disponible”.
La posición de Marruecos respecto al Sáhara Occidental, lo que se conoce en Marruecos como las “provincias del Sur” es inamovible. Lo máximo que está dispuesto a conceder Mohamed VI es un estatuto de autonomía, según hizo saber en el discurso que pronunció el pasado año en El Aaiún con motivo del 40º aniversario de la Marcha Verde. La presión de la comunidad internacional no ha servido de nada en los últimos 25 años, desde la creación de la Misión de la ONU. Si hay algo que une a los marroquíes es la convicción de que esas “provincias del sur” les pertenecen y jamás podrán ser independientes.
Durante las dos últimas décadas, el Estado marroquí ha invertido en infraestructuras en el Sáhara Occidental y ha otorgado cuantiosas ayudas económicas a los marroquíes que deciden instalarse allí. Para los saharauis del Frente Polisario, el órgano de Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), esos marroquíes son “colonos”. Para Marruecos, son parte del pueblo saharaui y tendrían derecho a voto en un hipotético referéndum. Por tanto, el gran obstáculo a salvar por la ONU consistirá en delimitar un censo de votantes que sea aceptado por Marruecos y el Frente Polisario. Hasta ahora, la ONU no lo ha conseguido.
El secretario general del Frente Polisario, Mohammed Abdelaziz, señaló el viernes que “la paciencia del pueblo saharaui está agotada”. Abdelaziz se mostró crítico con el papel desempeñado por la ONU y añadió: “Permitir que continúe el estancamiento tendría graves consecuencias no solo para el pueblo del Sáhara Occidental, sino también para las perspectivas de paz y seguridad en la región del Magreb”.
No es la primera vez que Abdelaziz advierte que los saharauis irán a la guerra si falla la diplomacia. Sin embargo, su capacidad de maniobra es limitada, ya que depende en buena parte del sostén que lo ofrece el Gobierno de Argelia, que acoge a más de 100.000 refugiados saharauis. En plena caída de los precios del petróleo, lo último que debe pensar el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, es en iniciar una guerra con Marruecos. Así que la vía diplomática, por más tortuosa y difícil que parezca, es la opción más segura que tiene el Frente Polisario de conseguir un referéndum en el Sáhara Occidental.
Ban Ki-Moon aterrizó en el aeropuerto de Tinduf, en Argelia, junto al enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross. Allí fue recibido por diversas autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), antes de dirigirse en helicóptero al campo de refugiados de Smara.
La visita en sí misma fue histórica. En los meses siguientes se verá si ha servido para algo. En abril, el Consejo de Seguridad de la ONU deberá decidir si prorroga el mandato de la Minurso. El Frente Polisario desea que, además de vigilar el alto el fuego, la ONU incorpore entre sus funciones la vigilancia de los derechos humanos, algo a lo que Marruecos se opone.
*Fuente: El País
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