"Todos los israelíes somos culpables de haber incendiado la casa de una familia palestina"
por Gideon Levy (Israel)
11 años atrás 5 min lectura
Traducido por María Piedad Ossaba
Gideon Levy (Israel)Editado por Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي
Es simplemente imposible aplaudir cuando un comandante de una brigada dispara a un adolescente palestino y luego indignarse cuando los colonos lanzan una bomba incendiaria sobre una casa habitada
Los israelíes apuñalan homosexuales y queman niños. No hay la menor sombra de calumnia, la mínima dosis de exageración, en esta seca descripción. Sin duda son las acciones de unos pocos. También es cierto que su número aumenta y que todos- todos estos asesinos, los que prenden fuego, apuñalan, arrancan los árboles— todos son del mismo campo político. Pero el campo adverso comparte la responsabilidad.
Entierro del pequeño Ali Dawabsheh en Duma, 31 de julio de 2015. AP
Todos aquellos que pensaban que sería posible mantener islotes de liberalismo en el mar del fascismo israelí saben de una vez por todas, desde este fin de semana, lo que es. Simplemente es imposible aplaudir cuando el comandante de una brigada dispara a un adolescente palestino y luego indignarse cuando los colonos queman a una familia; de apoyar los derechos de los homosexuales y celebrar una conferencia inaugural en Ariel (asentamiento judío en Cisjordania); de declararse iluminados, luego de ceder a la derecha y procurar colaborar con ella. El Mal no conoce límites; se inicia en un solo lugar y se propaga en todas la direcciones rápidamente.
El primer caldo de cultivo de aquellos que han incendiado la familia Dawabsheh, son las Fuerzas israelíes de Defensa (FDI), aunque los culpables no sirven en ellas. Cuando la muerte de 500 niños en la Franja de Gaza es legítima y no obliga a un debate, a un cuestionamiento moral, entonces ¿qué hay de terrible en quemar una casa con sus habitantes en el interior? Después de todo, ¿cuál es la diferencia entre lanzar una bomba incendiaria a mano y arrojar una bomba de un avión? En términos de intención, o de fin, no hay ninguna diferencia.
Cuando los disparos sobre los palestinos se convierten en un evento casi cotidiano – otros dos fueron asesinados después que la familia Dawabsheh fue quemada: uno en Cisjordania, el otro en la frontera de la Franja de Gaza – ¿Quiénes somos nosotros para quejarnos de los incendiarios de Duma? Cuando la vida de los palestinos está oficialmente en manos del ejército y de las milicias de los colonos que también están autorizadas a matarlos, su sangre no vale nada a los ojos de la sociedad israelí. Cuando en la ética del ejército israelí en la Franja de Gaza, es permitido hacer cualquier cosa para salvar un soldado, ¿quiénes somos nosotros para quejarnos de gente de derecha como Baruch Marzel* quien me dijo este fin de semana, que estaba permitido matar a miles de palestinos con el fin de proteger un solo pelo de la cabeza de un judío? Esa es la atmósfera, tal es el resultado. La responsabilidad inicial recae en las FDI.
No son por ello menos culpables, el gobierno y los políticos que compiten entre sí para saber quién embetunará mejor las botas de los colonos. Quien les da 300 nuevas viviendas a cambio de su violencia en el asentamiento faro de Beit El está diciéndoles que no solo esta violencia es autorizada, sino también que les produce beneficios. Ya es difícil fijar el límite entre arrojar bolsas de orina a los policías y lanzar bombas incendiarias en las casas de la gente.
Por supuesto también deben ser acusadas, las autoridades que se encargan del orden público, comenzando por la policía del distrito de Judea y Samaria – el más ridículo y escandaloso de todos los distritos de policía, y no es por casualidad. Nueve casas palestinas fueron incendiadas en el curso de los tres últimos años, según B’Tselem. ¿Cuántas personas fueron procesadas? Ninguna. ¿Y qué pasó con Duma el viernes? El fuego, era simplemente lo mejor que se había logrado, a los ojos de los incendiarios y sus secuaces.
Sus lacayos incluyen también los que guardan silencio, que muestran indulgencia y todos aquellos que creen que el mal quedará para siempre limitado a Cisjordania. Sus lacayos son israelíes que están convencidos de que el pueblo de Israel es el pueblo elegido, y que a este título todo les está permitido – especialmente incendiar las casas de los no judíos, con sus habitantes al interior.
También, aún, muchos de los que expresaron su indignación por el acto, especialmente las personalidades que visitaron a las víctimas en el Centro Médico Sheba en las afueras de Tel Aviv – el Presidente, el Primer Ministro, el Jefe de la oposición y sus asistentes – absorbieron el racista y exasperante «Tú nos elegiste entre todos los pueblos» con la leche materna.
En resumidas cuentas, constatación horrible, esto es lo que lleva a quemar familias a las que Dios no ha elegido. Ningún principio en la sociedad israelí es más destructor, ni más peligroso, que éste. Ni, desgraciadamente, más corriente. Si usted debiera examinar de cerca lo que se disimula bajo la piel de la inmensa mayoría de los israelíes, usted encontraría: el pueblo elegido. Cuando eso constituye un principio fundamental, entonces, hasta el próximo incendio, es sólo una cuestión de tiempo.
Sus lacayos están en todas partes y la mayoría de ellos están ahora gimiendo y expresando su consternación por lo ocurrido. Pero lo que ha ocurrido no podía no ocurrir; Lo que sucedió fue dictado por las necesidades de la realidad, la realidad de Israel y su sistema de valores. Lo sucedido volverá a suceder, y nadie estará a salvo. Todos nosotros quemamos a la familia Dawabsheh.
* Baruch Marzel, nacido en Boston, es uno de los líderes del grupo fascista Otzmá Yehudit (Fuerza judía), sucesor del grupo Kach del rabino Kahane, prohibido en Israel. Instalado en la colonia de Tel Rumeida, cerca de Al Jalil (Hebrón), es un reincidente, procesados o condenado por decenas de actos de violencia y de incitación al asesinato, contra los palestinos, los judíos críticos, los homosexuales (declaró la «guerra santa» contra el Orgullo Gay) y militante activo contra los matrimonios mixtos. [NdE]
-El autor, Gideon Levy, nacido en 1953, es un periodista israelí. Levy escribe artículos de opinión y una columna semanal para el periódico Haaretz
Gracias a: Tlaxcala
Fuente: http://www.haaretz.com/beta/.premium-1.669005
Fecha de publicación del artículo original: 02/08/2015
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Repito: lo mejor que podría pasar en esa disputada región santa y sagrada, es que Javeh o alguno de sus muchachitos les sumerja el amado terruño poco a poco, para que las armas no puedan funcionar, ni los túneles, ni los sembrados…digamos que poco a poco sea sumergida de modo que todos puedan huir sin daño, hasta una profundidad de unos 100 metros, por tiempo indeterminado.
¿Será mucho pedir?
No digo como la Altlántida. Sólo lo suficiente como para que no puedan sacarla a flote.
Y para que aleje de sus cerebros esa política idea que les hace ganar tantos enemigos.