El centauro Yannis Varoufakis, que “se marchó” para no traicionar a su pueblo, esta noche votó “NO”, junto a la disidencia de Syriza, al acuerdo impuesto por el Eurogrupo, mostrando así su coherencia con el referendo del pasado 5 de julio, que expresaba la clara voluntad de los helenos de rechazar tajantemente las políticas de austeridad que han llevado a la pobreza y desesperación a amplias capas de la población griega.

Ya de madrugada el Parlamento griego aprobó con una amplia mayoría: 229 votos a favor (la derecha y los conminados por la Troika y por Merkel), 64 votos en contra y seis abstenciones, el acuerdo del Eurogrupo para un tercer rescate, lo que provocó la dimisión de varios ministros, viceministros y altos cargos del Gobierno de Alexis Tsipras.

“En 1967[1] fueron los tanques los que acabaron con la democracia (..) en 2015 otros poderes extranjeros orquestaron otro golpe de Estado, sirviéndose de la banca, para acabar con la soberanía nacional”, escribió en su blog el ex ministro de Finanzas Varoufakis poco después de conocerse el lunes el pacto entre la Troika y Grecia.

“Soy responsable de haber firmado un acuerdo en el que no creo. A pesar de eso, me veo obligado a aplicarlo porque salir del euro es mucho peor”, declaraba por su parte el primer ministro Alexis Tsipras, quien contó, entro otros, con el apoyo parlamentario del nuevo ministro de Finanzas, el ambiguo Euclides Tsakalotos.

Antes de aprobarse el acuerdo, tras una interminable sesión parlamentaria, el descontento en las calles era palpable. Decenas de miles de personas rechazaban “el salvavidas envenenado” que exigirá a los griegos más impuestos, recortes de pensiones, despidos libres, subidas del IVA, privatizaciones del sector público, etc.

Las votaciones del Parlamento fueron precedidas por “una jornada de huelga” de los sindicatos públicos (ADEDY) y funcionarios, contrarios al correctivo de los acreedores. Paralelamente la izquierda del “NO” se manifestaba en la Plaza de Syntagma (la Puerta del Sol griega) para exigir el rechazo al acuerdo-chantaje. Algunos se enfrentaron a la policía y fueron reprimidos con gases lacrimógenos.

Ahora que el Gobierno de Tsipras está noqueado y el descontento del pueblo, que se ve traicionado, es como una bomba de relojería, los analistas no descartan que el primer ministro se vea, pronto o tarde, obligado a dimitir y a convocar unas elecciones anticipadas que den la victoria a “los neutrales”, acontecimiento que celebrarían los plutócratas, los cerdos de oro que dominan el mundo.

Yannis Varoufakis se ha convertido en el adalid que ha encarnado, con valentía y espíritu heroico, la irreductibilidad de una gran parte del pueblo griego que, incomprensiblemente, tras la victoria apoteósica del “NO”, ha sido entregado a los tiburones del rescate, a los sicarios de la TROIKA.

En un artículo que aparecerá hoy[2] en el semanario alemán Die Zeit el centauro Varoufakis señala que la hipótesis de la salida de Grecia del euro, -lo que se conoce como el “Grexit”-, ya estaba en “el programa” del ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble.

“El Grexit´ era parte de un plan de Europa, diseñado por Schäuble, como medida para disciplinar a aquellos miembros del bloque euro que se mostraran reticentes a los proyectos germanos de la reestructuración de la eurozona”, agrega Varoufakis.

Asimismo, Varoufakis denuncia la decisión “altamente política” del BCE de “intentar asfixiar al gobierno griego” (..) “Los cinco meses de intensas negociaciones entre Grecia y el Eurogrupo nunca tuvieron una oportunidad de éxito”, concluye.

“Los neofascistas” y su coalición “La Apisonadora de los Mercaderes”, han despreciado las aspiraciones democráticas griegas (los gobiernos están para cumplir los programas que prometen a los pueblos) y con ello han lanzado, además, un claro mensaje “fobera (para meter miedo) a formaciones europeas similares a Syriza.

El 90% de los rescates que “ha pedido” Grecia, (que con el último, se llegaría a un monto de 312.000 millones de euros)[3] se ha destinado a inyecciones a la banca y al pago de la deuda. Sólo un 10% se ha invertido en el sector público. El FMI ya ha dado la voz de alarma ante el acuerdo de Tsipras con la Troika y ha advertido que no “ve viable el tercer rescate de 86.000 millones de euros, a no ser que se conceda a los griegos un periodo de gracia (o carencia) de treinta años, y eso vaya acompañado de una quita”.

Mientras tanto en España, las fuerzas progresistas se dividen peligrosamente y ha surgido una nueva plataforma de izquierdas “Ahora en Común”, que cuenta con el apoyo del dirigente de Izquierda Unida Alberto Garzón, candidaturas de unidad ciudadana, cargos de PODEMOS y Equo. ¿A qué viene esa mitosis? ¿Queremos también aquí un golpe de Estado de la Banca?

Al monstruo que devoró el “NO” griego se le caen las babas viendo el banquete que se va a dar con la izquierda española partida, que no acaba despertar y de acordar varios puntos básicos que se ajusten a las necesidades más urgentes del pueblo. Qué importa que la nueva plataforma de izquierdas se llame “Pumbus-3” o “Diógenes Dice”. Ahora es un “imperativo categórico” reconciliar a todas las fuerzas pro Derechos Humanos de cara a la gran batalla electoral. De lo contrario podría estallar “la burbuja ideológica”.

Y vuelve a cantar Quirquiriquí el Noble Gallo Beneventano para advertirnos de que los ideales humanistas están heridos de muerte y que, si no reaccionamos a tiempo, veremos como la banca coloca en la pira a la Diosa Democracia, y como la Troika y los PPs europeos, la prenden fuego con sus azules antorchas, cantos gregorianos y los aplausos de los germanos.

Notas:

[1] Se refiere al denominado golpe de los coroneles, que inauguró la dictadura de Georgios Papadópoulos y que duró hasta 1974.

[2] El 16 de julio.

[3] El tercer rescate se estima en unos 86.000 millones de euros. Los dos anteriores sumaban 226.000 millones de euros,