¿Por qué Cuba debería pactar con los leones?
por Vincenzo Basile (Cuba)
11 años atrás 3 min lectura
(…) no es posible la alianza entre leones y los hombres, ni el acuerdo entre lobos y corderos
[Iliada]
9 de abril de 2015
Los sucesos de ayer en la Cumbre de las Américas, según algunos, son una manifestación de la incapacidad para el debate cívico y el diálogo respetuoso entre cubanos. Abandono de foros de debates, enfrentamientos y violencia entre bandos, insultos, gritos y empujones, parecen ser la demostración definitiva de que los cubanos, al fin y al cabo, no tienen una cultura para el debate y que la histórica división entre dos familias ha alcanzado niveles irreconciliables.
Entre un juicio y otro, entre un disparate y otro (alguien – en un delirio de demagogia – ha escrito que no importa si son del G2 o miembros de la CIA, al fin todos son cubanos con derechos a opinar), parece que pocos se han cuestionado realmente sobre lo que ha ocurrido y han pensado un solo momento en lo que Cuba debe soportar. No se trata del Gobierno de Cuba, cual autoridad política. No se trata del Estado cubano, cual poder de imperio. Se trata del pueblo cubano, cual millones de personas que viven en una Isla sometida a todo tipo de ataque. Tampoco es cuestión de ser de la vieja guardia y gritar al mercenarismo o tildar de asalariado y traidor a todo el que tenga un pensamiento distinto. Ni hay que volver a dar auge a viejas teorías de plaza sitiada. Pensar diferentemente, tener objetivos diferentes y buscar vías diferentes para alcanzarlos está en el legítimo y natural derecho de cada ser humano.
Sin embargo, los sucesos de Panamá poco tienen que ver con el respeto al pensamiento distinto. Son hechos que, a pesar de que se diga lo contrario, se considerarían completamente normales en otros contextos. Ningún francés se sentaría en una mesa con los verdugos o con los simpatizantes de los ataques a Charlie Hebdo. Ningún noruego querría escuchar las razones y entender las visiones distintas de Andres Behring Breivik. Ningún español aceptaría un diálogo con los que organizaron el atentado del 11-M. Ningún estadounidense diría que ser simpatizante de Bin Laden es una cuestión de conciencia que cabe en el respeto al pensamiento ajeno. Ningún judío consideraría que un neo-nazi merece respeto por su forma de ver y actuar. Y esto nos parecería natural. Hasta respaldaríamos a estas personas. Compartiríamos su dolor y su rabia. Nos solidarizaríamos con ellas en su atrincheramiento contra el terror y la violencia.
Entonces, ¿por qué los cubanos deberían sentarse en una mesa con los gorilas? ¿Por qué lo que sería un comportamiento natural en cualquier otra parte del mundo se convierte en un gesto de intolerancia si lo hacen los cubanos? ¿Por qué rechazar el diálogo con quienes apoyan el terror se considera – en este caso – una expresión de fanatismo? No se pacta con los terroristas. No se dialoga con sus patrocinadores. No se respetan a sus simpatizantes. No se honran a los que quieren machacar la soberanía y la independencia nacional. Esta es la más elemental ley de la convivencia pacífica entre hombres y mujeres. Los que ahora critican y se indignan frente a lo que pasó en la Cumbre deberían, sencillamente, preguntarse – o al menos explicar – por cuál absurda razón Cuba debería hacerse cordero y sentarse en la mesa para pactar con los leones.
*Fuente: Desde mi Insula Cuba
Artículos Relacionados
Testimonio de Andrónico Luksic: ¿El día en que el periodismo murió?
por Níkolas Stolpkin (Chile)
10 años atrás 2 min lectura
Fallo de Suprema permite extracción de aguas a mineras sin derechos de aprovechamiento
por Jimena Catrón Silo (Chile)
13 años atrás 3 min lectura
Un militar chileno verdaderamente digno: el Coronel José Domingo Ramos Albornoz
por Remis Ramos (Chile)
18 años atrás 5 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Iran advierte: «Estamos listos para la guerra total.» ¿Que les espera a los BRICS?
por Pepe Escobar - Judge Andrew Napolitano
4 horas atrás
22 de marzo de 2026
El yacimiento de South Pars, el más grande del mundo, ha sufrido graves incendios tras ser blanco de ataques militares el 18 de marzo de 2026. Este evento marca una escalada crítica en las tensiones regionales.
¿Para hablar mal de Cuba? No cuenten conmigo
por Dr. Luther Harry (Honduras)
12 horas atrás
22 de marzo de 2026
Nadie me lo contó, yo tambien lo viví!!!
Lo entendi mejor todavia cuando, junto con Luther Castillo Harry, con las brigadas cubanas y mis colegas de la ELAM (aun en formacion), tuvimos que volar destino a Haití en el 2010, al rescate de mis paisanos tras el nefasto terremoto.
Ernesto Grendy: el rostro del teatro obrero que iluminó Iquique y la pampa
por Iván Vera-Pinto Soto (Iquique, Chile)
6 días atrás
16 de marzo de 2026
“Queremos que el obrero piense, que estudie y que se cultive; por eso impulsamos bibliotecas, conferencias y también el teatro, porque el arte educa y despierta la conciencia”
El rol de Boric en la ofensiva neofascista en el Wallmapu
por Héctor Llaitul Carrillanca (Wallmapu, Chile)
1 semana atrás
14 de marzo de 2026
En definitiva, el gobierno de Boric utilizó la represión, la militarización, la cárcel, la tortura y diversos abusos contra nuestro pueblo con el propósito de fortalecer el sistema de dominación.
Se puede respetar a la persona Obama e incluso aceptar sus buenas intenciones, pero nunca se debe tomar en serio a ningún presidente que de grado o por la fuerza está manipulado por la conexión criminal sionista-anglosajona que domina a toda esa nación y a las naciones de sus lacayos por el mundo.
Conceden a Cuba el «honor» de ser borrada de su lista de países terroristas.
¿Cuándo podremos nosotros, las poblaciones de todo el mundo, borrar a EEUU de nuestra lista de países terroristas?
No nos engañemos. Están aprovechando la debilidad física y mental de los dirigentes cubanos, producidas de forma natural por su avanzada edad,
Quieren utilizar a Cuba contra Venezuela como primer paso de su táctica.
El siguiente paso y para ellos el más importante de momento es:
Agredir sin descanso a los actuales dirigentes de Brasil y Argentina, para obligar a las dos naciones Latinoamericanas con mayor potencial de población, recursos y economía, a volver al redil de los terroristas yanquis.