Los silencios de Su Majestad
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
12 años atrás 4 min lectura
La Asamblea Constituyente
En Chile no manda ni la reina, ni el parlamento, ni siquiera, el Banco Central, mucho menos la soberanía popular: el único cuerpo colegiado que detenta todo el poder es el Tribunal Constitucional, que no es una invención de Augusto Pinochet y sus secuaces, sino del mismísimo Presidente Eduardo Frei Montalva – hasta el primer magistrado de la nación podría ser acusado constitucionalmente -. Los miembros de ese Tribunal son completamente irresponsables políticamente y sus fallos inapelables, en consecuencia, cuentan con más poder que los mismos Tribunales de Justicia, cuyos fallos pueden ser impugnados sobre la base de recursos de casación e inaplicabilidad. Si se realizara una encuesta, estoy seguro de que el 99.9% de los ciudadanos no conoce a ninguno de estos “dueños” de Chile, menos sus funciones autocráticas, más poderosas que las de los cinco millonarios más poderosos del país.
“El problema de Chile no es la economía, sino el poder” – como lo sostenemos Marco Enríquez-Ominami y yo – por consiguiente, el Tribunal Constitucional es, de lejos, el único detentor del poder. El profesor Fernando Atria habla de “los candados” de la Constitución de 1980: los altos quórum en las Leyes Orgánicas y del carácter pétreo de esta ilegal, a todas luces, Carta Magna, que aun cuando se eliminaran todos ellos, si continúa el Tribunal Constitucional en su composición y funciones, esta Constitución continuaría siendo ilegítima.
Supongamos que una combinación política – como ocurre esta vez con la Nueva Mayoría – que cuenta con predominio en el Congreso y en el Ejecutivo y, además, logra superar todos los quórum exigidos para aprobar las leyes orgánicas, bastaría que un diputado o un conjunto de ellos presentara un recurso ante el Tribunal Constitucional para paralizar el todo o una parte de la ley aprobada por los dos poderes del Estado – Ejecutivo y Legislativo -.
El recurso de inconstitucionalidad es un veto absoluto e inapelable ante cualquier proyecto de ley, por consiguiente, esta bestia apocalíptica, mucho más poderosa que el Leviatán, puede paralizar los demás poderes del Estado e, incluso, crear un conflicto de ingobernabilidad.
Me da la impresión de que la Presidenta Bachelet, en el torbellino de proyectos presentados al Parlamento, no alcanza a visualizar que bastaría una impugnación, en este caso de los parlamentarios de la derecha, para impedir la promulgación de los proyectos emblemáticos de reformas tributaria, educación y políticas; ni siquiera es necesario impugnar toda la ley aprobada, pues bastaría con un recurso de inconstitucionalidad sobre puntos centrales de esas reformas para obligar a la mandataria y al congreso a gobernar y legislar a favor de la minoría o, al menos, limitarse a administrar el sistema existente – como lo hicieron los traidores gobiernos de la Concertación -.
El Tribunal Constitucional, sobre la base de sus fallos puede, en propiedad, obligar a volver a la “democracia de los acuerdos” y al perfecto empate entre las fuerzas duopólicas – si a este maremagno lo llaman democracia, a mí que me revisen -; incluso, en las monarquías absolutas existía más respeto por los vasallos que el que existe hoy en Chile. Estos siete prohombres desconocidos que integran el Tribunal Constitucional pueden reírse a carcajadas de la soberanía popular, del Ejecutivo y del Congreso.
A mi manera de ver, la Presidenta Bachelet está cometiendo un gran error al no dar la importancia debida a la Asamblea Constituyente, el único cuerpo colegiado que podría, legítimamente, proponer y redactar una nueva Carta Magna, que sería refrendada por los ciudadanos mediante un plebiscito. El Congreso binominal actual carece de legitimidad debido a la forma en que ha sido elegido y, sobre todo, por el rechazo mayoritario de la ciudadanía, que considera a los padres conscriptos unos aprovechadores del erario público y unos flojos e inútiles.
Será el transcurso de los acontecimientos los que harán ver con claridad a la primera mandataria la necesidad de convocar a un plebiscito, a fin de convocar a una Asamblea Constituyente. Este aprendizaje de la experiencia podría llegar más temprano que tarde, cuando el Tribunal Constitucional paralice las leyes, aprobadas por el Congreso.
23/05/2014
Artículos Relacionados
Llego la hora de los ciudadanos, los Chilenos queremos un gobierno de la gente y para la gente
por Dr. Enrique Villanueva M. (Chile)
13 años atrás 6 min lectura
«Caso Bombas» en Chile: contra el miedo, la ardiente solidaridad
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
15 años atrás 9 min lectura
La educación gratuita, pública, laica y universal
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
12 años atrás 6 min lectura
MOP-Gate, CAE y privatizaciones: El oscuro pasado de Ricardo Lagos
por Abril Becerra (Chile)
9 años atrás 5 min lectura
2 Comentarios
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
La operación secreta para que los trabajadores festejen su propio ajuste
por Mariano Quiroga (Argentina)
51 mins atrás
22 de febrero de 2026
Hay preguntas que un gobierno nunca debería hacerle a la ciudadanía. Pero hay una que el núcleo duro de La Libertad Avanza no solo se hizo, sino que respondió con una maquinaria de precisión suiza: ¿cómo hacemos para que un trabajador acepte una reforma que lo perjudica?
La verdad sobre China: Capitalismo, socialismo, futuro
por Ayme Román (España)
2 horas atrás
22 de febrero de 2026
En esta conversación hablaremos de China, pero también de Europa y de la crisis de la imaginación en Occidente, de formas diametralmente distintas de entender la innovación, la relación entre lo público y lo privado, la tecnología y el futuro. De por qué desde aquí solemos leer la experiencia china como una distopía autoritaria o, en algunos casos, como un ejemplo de “capitalismo salvaje”, y de qué se pierde cuando analizamos realidades complejas (e imperfectas) desde las categorías eurocéntricas del siglo XX.
Denuncian en Chile a francotirador israelí, Rom Kovtun, por crímenes en Gaza
por HispanTV
2 días atrás
20 de febrero de 2026
La Fundación Hind Rajab (HRF), con sede en Bruselas (Bélgica), que lleva el nombre de una niña palestina asesinada en Gaza en enero de 2024, informó el lunes que presentó la denuncia ante el Octavo Juzgado de Garantía en Santiago, solicitando la investigación y el procesamiento del francotirador israelí Rom Kovtun
El Plan del Frente Polisario para el Sáhara Occidental
por Carlos C. García (España)
2 días atrás
20 de febrero de 2026
La cuestión de fondo no es la existencia de propuestas. Ambas existen desde 2007. La diferencia radica en el principio rector: autonomía bajo soberanía marroquí sin opción de independencia, frente a autodeterminación con todas las opciones abiertas.
Su Majestad? Pero si sufre del síndrome de la abeja! Se cree reina pero no es más que un bicho. Pregúntenle al Embajador de EE.UU. no más!
El Tribunal Constitucional prohibió la Píldora del Día Después, sin importarle lo que piensen los chilenos al respecto. Es un tribunal absolutamente antidemocrático, porque en última instancia es pensar que hay un grupo de personas que dependen directamente de Dios para decidir lo que es bueno o malo para las personas del país. (Tienen revelaciones el Sábado por la tarde) Y el grupo de iluminados es elegido a dedo, y no son precisamente iluminados porque no representan la diversidad del país. En el caso de la píldora, obedecieron a lo que el Jefe del Estado Vaticano, que es otro Estado que el chileno, decía, ignorando los estudios hechos al respecto por la Universidad Karolinska de Suecia, que es la que califica a los Premio Nobel de Medicina, en que se demostraba que esta píldora no era abortiva. De modo que prefirieron pasarse la ciencia por el forro del abrigo, y hacerle caso al Vaticano con sus intuiciones geniales sobre el sistema reproductivo. Esto quiere decir que son susceptibles de lobby y nadie les pide cuentas.