Dilma apuesta fuerte a la relación con Cuba
por Eric Nepomuceno (Brasil)
12 años atrás 4 min lectura
En una coincidencia bastante simbólica, la presidenta Dilma Rousseff hizo su estreno en el Foro Económico Mundial que reúne en Davos, Suiza, a la elite máxima del empresariado, y siguió viaje para Cuba. Ha sido la primera vez que Dilma Rousseff fue al Foro, y lo hace cuando empieza el último año de su presidencia.
Con su antecesor, Lula da Silva, fue todo lo contrario: el primer presidente brasileño de un partido declaradamente de izquierda aterrizó en Davos cuando recién había estrenado su gobierno.
El viaje de Dilma a la ciudad suiza tuvo un objetivo claro: es parte de los esfuerzos destinados a reconquistar la confianza de los inversionistas de todo el mundo, que miran con cautela y preocupación el escenario de inflación relativamente elevada (5,91 por ciento en 2013) y crecimiento de la economía muy por debajo de lo esperado (1,9 por ciento en 2013). La pérdida de credibilidad junto a los inversores preocupa al gobierno brasileño.
A su vez, el viaje a La Habana, mucho más que para participar de la cumbre de la Celac, obedece a la nueva estrategia brasileña destinada a la isla: el país pretende, a corto plazo, aumentar fuertemente su presencia en Cuba, y ocupar un espacio amplio y de gran peso.
Con un ojo puesto en los cambios implementados por Raúl Castro en la economía cubana y en los potenciales beneficios que podrán propiciar, y el otro en el campo de la política, el gobierno de Dilma Rousseff camina firme hacia una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
En su breve estancia en La Habana, además de los compromisos protocolares que incluyeron un encuentro con Fidel Castro, Dilma Rousseff dijo una frase que debe ser medida cuidadosamente: Brasil está determinado a transformarse en un “asociado de primer orden en el campo económico”, mientras mantiene en el mismo nivel, desde la llegada del PT al gobierno en 2003, el diálogo permanente en el campo de la política.
Esa nueva etapa permite observar que, a partir principalmente de 2010, último año de Lula en la presidencia, las relaciones con Cuba ya no se restringen a algunas inversiones y muchas declaraciones de solidaridad y de críticas al embargo norteamericano y a las condiciones humillantes impuestas por la Unión Europea.
Ahora, hay medidas prácticas y de peso específico. La participación brasileña en la construcción del nuevo puerto de Mariel y en la instalación de lo que los cubanos llaman “zona económica especial”, pero que en realidad pretende ser una zona franca, ha sido decisiva. Fueron destinados 1100 millones de dólares, y ya se sabe que habrá más aportes de alto volumen para que se instalen industria y empresas brasileñas en el complejo de Mariel.
Ese es, sin duda, el mayor proyecto de Cuba, con posibilidades concretas de ser el eje transformador de la economía del país y parte esencial de las reformas que traerán grandes mudanzas para la sociedad isleña.
La misma Odebrecht que construyó el nuevo puerto anuncia que está en el tramo final de los estudios para instalar, en Mariel, una industria transformadora de plástico. Además, aguarda luz verde del Bndes, el banco estatal brasileño de crédito y financiación, para participar de la ampliación del aeropuerto de La Habana.
Hay más: Dilma anunció, durante su visita, créditos de alrededor de 500 millones de dólares para que Cuba importe bienes y servicios de Brasil, y también para que importadores brasileños adquieran productos cubanos. Si no se consideran las ventas de petróleo, Brasil es el segundo mayor exportador a Cuba (16 por ciento de todo lo que la isla importa), superando a Canadá por pequeña margen. China es la principal exportadora: 42 por ciento. Además, Brasil es el cuarto mayor importador (principalmente medicinas y vacunas). También, cinco mil médicos cubanos trabajan en Brasil.
Para completar el escenario está la cuestión política. Brasil quiere consolidar su peso y su liderazgo en América latina. Con la incertidumbre de la situación en Venezuela, principal proveedor y financiador de la isla, Brasil surge como alternativa salvadora. Y con una ventaja sobre Venezuela: además de disponer de un volumen mayor de recursos, pudo presentar un proyecto ventajoso para los dos lados, o sea, financia, a intereses bajos, la venta de productos de un país a otro y viceversa.
En términos políticos, queda claro que nadie debe esperar, de Brasil, un discurso altisonante como el de la Venezuela de Chávez y de Nicolás Maduro. Primero, porque los procesos internos observados en Brasil y en Venezuela están a millas de distancia uno del otro. Segundo, porque las líneas de política externa también son muy distintas.
Los estrategas de la diplomacia brasileña suelen decir que creen más en acciones que en palabras. Y en relación con Cuba, la mejor manera de apoyar el proceso de transformaciones internas llevado a cabo por Raúl Castro es invertir grandes cantidades de recursos en proyectos estructurales que pueden cambiar, efectivamente, la realidad interna del país.
*Fuente: Sur y Sur
Artículos Relacionados
Masiva convocatoria exige reformas sociales al Gobierno
por Diario UChile
12 años atrás 5 min lectura
Llegó a Chile brigada médica y un Hospital de Campaña desde Cuba
por AIN (Cuba)
16 años atrás 4 min lectura
Argentina: Víctor Hugo fuera del aire
por Atilio Boron (Argentina)
10 años atrás 5 min lectura
Silvio Rodríguez levantó bandera de alerta en Chile
por Jorge Luna (Crónica Digital)
19 años atrás 3 min lectura
Piden a Zapatero dar a conocer archivos españoles sobre la Operación Cóndor
por La Nación (Chile)
19 años atrás 2 min lectura
Documental «El evangelio de la revolución», del director François-Xavier Drouet. Domingo 17 de mayo
por Memorial Puente Bulnes (Chile)
2 segundos atrás
12 de mayo de 2026
El documental se presenta como una reflexión sobre la vigencia de esta visión, sus principios y valores, en los desafíos actuales y un homenaje a quienes lucharon, por un cambio estructural desde su fe.
Hondurasgate: Audios revelan que Israel pagó la liberación de Juan Orlando Hernández y que Trump lo está ayudando a regresar a la presidencia de Honduras
por DiarioRed.es
20 horas atrás
11 de mayo de 2026
Juan Orlando Hernández, abogado y político hondureño, Presidente de Honduras del 2016 al 2022, fue condenado por narcotráfico en junio de 2024 en Nueva York y posteriormente indultado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Desde 2004 hasta 2022, llegaron a Estados Unidos procedentes de Honduras “en torno a 500 mil kilos de cocaína” (500 toneladas!) , según la fiscalía de EE.UU.
Texto íntegro de la carta de Brahim Ghali a Naciones Unidas
por Brahim Ghali (Presidente Sahara Occidental)
18 horas atrás
11 de mayo de 2026
Condenamos las declaraciones irresponsables e inexactas emitidas recientemente por algunos gobiernos, las cuales pretenden echar tierra sobre los ojos para ocultar las realidades sobre el terreno en el Sáhara Occidental ocupado y desviar la atención de la guerra agresiva continua que el Estado ocupante marroquí libra contra el pueblo saharaui desde octubre de 1975.
Libro: «La invención del pueblo judío»
por Shlomo Sand (Israel)
4 días atrás
08 de mayo de 2026
«No creo que haya habido un pueblo judío hasta recientemente. Incluso le diré que ni siquiera pienso que hoy haya un pueblo judío»