Tu voto no vale igual que el de los Matte
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 4 min lectura
Dos cientistas políticos, de la U. Diego Portales, realizaron un importante estudio sobre las consecuencias de la alta abstención en las últimas elecciones del 17 de noviembre, en las cuales se vuelve a marcar – después de las municipales de octubre de 2012 – un rasgo de clases en el voto voluntario, pues es evidente que concurren más a las urnas los instruidos cívicamente y, sobre todo, los que tienen intereses económicos o de otra índole; las comunas ricas, sobre las pobres – en Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea hay largas colas para sufragar, mientras que en La Pintana, por ejemplo, las meses están vacías -. Los Matte de seguro que votan, pues saben muy bien que si no convierten a los políticos en sus subordinados, tal vez les va a ir mal en los negocios. Dejémonos de siutiquerías periodísticas: los comicios se han convertido en una fiesta para los ricos y en una lata para los pobretes.
El sufragio censitario – viene de censo – no sólo discrimina a los ciudadanos por el pago de contribuciones, sino también por el nivel educacional: por ejemplo, un profesor progresista como Alejandro Venegas (Valdés Canje), en 1910, el voto de los docentes, según él, valía dos veces que el de los ignorantes. La lista de los escritores que consideran un mamarracho el sufragio universal es larga: Flaubert, Ortega y Gasset, Ibsen, Disraeli, y otros tantos, ya que el voto no puede ser igual entre un ignorante y un sabio.
El sufragio universal no fue, como algunos piensan, una dádiva de la burguesía, sino que una conquista por parte del movimiento popular. Muchas maniobras de los poderosos han logrado desvirtuar su poder transformador, en primer lugar, por el cohecho; en segundo lugar, por métodos de intervención electoral de los gobiernos de turno; en tercer lugar, por los sistemas electorales que desvirtúan la voluntad popular; en cuarto lugar por el ofrecimiento de bonos y otras prebendas, en período electoral. Algunos ciudadanos aprovechan el período de elecciones para ganar algunos pesos realizando trabajos remunerados por las candidaturas. Manuel Rivas Vicuña, en su Historia política parlamentaria, relataba que los ciudadanos se enfurecían cuando los candidatos acordaban distribuirse los cargos y, de esta manera, se hiciera innecesario cohechar a los ciudadanos – que les agradaba sobremanera -.
En la actualidad, el mandato de los Presidentes elegidos puede ser considerado de baja legitimidad popular, pues resultan elegidos por menos del 30% del padrón – se podría argumentar que el 70% que no lo elige, al no pronunciarse, otorga – y, en la mayoría de los casos contemporáneos, a los pocos meses, el Presidente elegido con un 30%, en la primera encuesta de opinión, una vez asumido el mandato, logra apenas un 20% de apoyo en las encuestas de opinión – es el caso dramático de Hollande, en Francia -. No se puede considerar como ilegítimo un Presidente por el solo hecho de ser elegido con sólo un 30% del padrón, ni tampoco se puede forzar su renuncia si en la primera encuesta obtuviera el 20%, el único método valido para sacarlo del poder es el plebiscito revocatorio.
El tema de fondo es que si se abstiene de votar un mínimo del 50% del padrón, estamos en presencia del sufragio universal secreto, igualitario e informado, pero es posible que estemos pasando del sufragio universal a un modo sui generis de sufragio censitario, esta vez segregando a la población por niveles económicos y educacionales, llevando al absurdo el argumento de que en Providencia, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, en el caso de la Capital, se resuelve electoralmente el tema del poder político, en consecuencia, los comicios serían tan segregacionistas como la educación y la salud, es decir, un “apartheid” total – Sudáfrica sería una bicoca, si aún existiera este modelo, al lado de Chile -.
Si tu voto no vale igual que el de los Matte, ¿no crees urgente revisar nuestro sistema electoral, a fin de que permita resolver los conflictos y no llevarlos al extremo de quiebres violentos, que traen consigo el terror y hasta la muerte?
04/12/2013
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Cito al autor: «El sufragio universal no fue, como algunos piensan, una dádiva de la burguesía, sino que una conquista por parte del movimiento popular.» Dado que este es el caso, la única explicación posible de la abstención de los populáricos es la ausencia de movimientos populares que los convoquen a ejercer su derecho a voto.
Éste y no otro es el problema de fondo y una revisión del sistema electoral como sugiere el autor, no lo va a resolver por sí misma, aunque reconozco que ayudaría a generar conciencia cívica si también se promueve la gestación de auténticos movimientos enraizados en las bases sociales del país. Este es un trabajo de años tal como lo demostró el movimiento que llevó a Allende a La Moneda –un movimiento que se remonta históricamente por lo menos al FRAP, con muchos años de vida de muchos dedicados a la causa del pueblo, no sólo de Allende. En los hechos, se remonta a mucho antes del FRAP cuando surge «la cuestión social» después de la Guerra del Salitre o como eufemísticamente se la llama «del Pacífico».
Los movimientos que surgen de la noche a la mañana como callampas en torno a candidaturas personalistas, por mucho que busquen atraer el voto populárico, simplemente no sirven.
En la mayoría de los países, las mujeres lograron conseguir el derecho a votar, después de la segunda guerra mundial. El haber conseguido este derecho, ha mejorado sustancialmente el potencial humano sobre el potencial depredador. ¿Cuándo lo conseguirán los niños menores de edad?. Si a los padres de estos menores se les hace responsables de los daños que los niños puedan cometer a terceros, lo lógico es, que los padres tengan derecho a depositar el voto de sus hijos en las urnas, hasta que alcancen la mayoría de edad.