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La civilización industrial y el fin del modelo de crecimiento 

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En algunas oportunidades hemos escuchado alabanzas a nuestro país por su seguridad política, por la legislación tributaria favorable a los inversionistas, las incomparables ventajas de la ley minera para invertir, su equilibrio macro económico, etc. Somos el país del sol eterno para la inversión, máxime ahora que gobierna la derecha, aplicando la economía neo liberal sin gran dificultad.

Pero si examinamos la parte sumergida del iceberg, aparecen los detalles dolorosos de la vida cotidiana de la ciudadanía, la que debe asumir el gran costo de vida para sustentar el modelo actual.

A partir del golpe militar, se fue construyendo la historia dura, esa que dio lugar a las experiencias de vida o muerte. Luego se fue transformando en engaños brutales a la ciudadana, un Estado policial en lo económico, político y social. Nos aplicaron el shock económico. Sobrevivimos a cesantías del 30%, observamos el desmantelamiento del aparato estatal y la entrega de empresas, devolución de predios y numerosos bienes del Estado pasaron a sus partidarios, a costo casi cero.

Luego llegó la democracia, se aprobaron las concesiones mineras para las transnacionales, desarticularon la prensa crítica, administraron el modelo neo liberal a las mil maravillas, construyeron autopistas para los más pudientes y sin ningún cuestionamiento de conciencia, nos fuimos convirtiendo, en un gran mercado persa como país.

Fuimos incorporados a la globalización y los trabajadores fueron perdiendo sus fuentes laborales en la misma medida en que se fueron firmando los TLC.  El trabajador chileno, en especial las mujeres, con excepción de la gran minería y otros rubros muy especializados, se convirtieron en empresarios vendiendo cualquier cosa que pudieran comerciar informalmente en carros de papás fritas, sopaipillas, sándwiches, ropa, hot dogs, bebidas, etc. Los TLC, terminaron con los puestos de trabajo que antes habían sobrevivido a la dictadura.

La gama de industrias que generaban empleos en Chile, fueron quedando fuera del mercado, como textiles, ropa, zapatos, electrodomésticos, etc., y se reemplazó  por mano de obra de la industria asiática, a US$ 0,50 la hora. Otras actividades más pequeñas como los negocios familiares o individuales, pequeñas farmacias, tiendas de vestuario, ferreterías, carbonerías, (si, las que vendían carbón), corrieron la misma suerte, fueron derrotadas por las grandes cadenas del retail, supermercados, los moll y otros, cuya economía a escala o dumping, arrasó con estas pequeñas actividades.

Hemos llegado a nuestros días en que la mayoría de los ciudadanos sobreviven con un ingreso  promedio de $ 350.000 mensuales. Nos han modernizado a tal punto, que estamos entre los mejores ranking mundiales; la educación más cara del planeta, la bencina más cara que en EE.UU, cuyo PIB per cápita es US$ 54.000, el costo de la energía domiciliaria  esta dentro los primeros 15 lugares, entre 50 países de altos precios, y debemos estar agradecidos porque bonifican el transporte, en buses que consumen 1 litro de petróleo por cada 1 kilometro recorrido, lo que ayuda a ubicarnos en el lugar 46 como país importador de petróleo, entre más de 200 países que se disputan este combustible. Nos vendieron un cuento de hadas.

A los españoles quizás les sirva de reflexión esta nota. Tendrán que vivir lo que nosotros ya hemos hecho y seguiremos viviendo. Se volverán más pobres, entre un 14 a 16% perderán su empleo y no lo recuperarán, en especial los más adultos y los que no tengan grado o post títulos universitarios porque se trata de un problema estructural. Deberán acostumbrarse a trabajar al estilo de vida millones de latinos, en mini jobs, por horas o vendiendo lo que puedan y donde puedan.

El mundo vuelve a enfrentar un problema estructural de la civilización industrial, ayudado por una ingeniería financiera neo liberal que está estrangulando  lo que va quedando de la economía basada en el crecimiento, cuyo punto débil es que, habiendo llegado a la cúspide de la explotación de la riqueza, mediante los combustibles fósiles baratos, como el petróleo, se iniciará la declinación.  Lo mismo están haciendo en Chile, invadirán Aysén, los glaciales para Pascua Lama o lo que sea necesario, porque tienen que duplicar la capacidad energética del país para satisfacer las utilidades en  las explotaciones mineras de las transnacionales. Pero, ese incremento del PIB, no será para los chilenos.

De acuerdo con datos de Nationmaster, el cual utiliza como fuente a The World Factbook, un informe que recopila la CIA de EE UU, (Central Intelligence Agency), cualquiera puede construir un cuadro como el siguiente, que muestra como nos acercamos al fin del petróleo.

Tomando las cifras de consumo del petróleo del año 2009, se puede hacer una proyección hasta el año 2025, calculando una estimación anual muy mesurada del aumento esperado de petróleo, basado en las  tendencias actuales, obtenemos las siguientes cifras.

% Proyec.      Año 2025       %               Aumento     Distribución % Consumo                     2009 Barriles       %        Aumento        Barriles                             al 2025       del Aumento

EE UU                           18.690.000       22,01         1,87        25.139.127    17,5             6.449.127          11,0

China                              8.500.000      10,00       10,00        39.057.270    27,2             30.557.270          52,2

Resto del mundo              57.740.000 67,99 2,00        79.264.647 55,3 21.524.647 36,8

Total                             84.930.000          100                        143.461.044   100 58.531.044         100

Números más números menos, el mundo al igual que Chile, tendría que casi doblar la producción de petróleo para llegar a 143.461.044 (millones de barriles) y  proveer la energía que se requiere.

De acuerdo  con la AIE (Agencia Internacional de Energía) para el 2025, los países desarrollados, con sólo el 14% de la población mundial, consumirán el 43% de la energía disponible y los cálculos del Fondo Monetario Internacional, son que, por cada cinco dólares que aumenta el precio del barril, la producción del planeta disminuye en 0,3%.  La tendencia de los precios del barril de petróleo es clara en cuanto a su proyección, en 1998 el barril promediaba los US$ 13 hoy está en US$ 100, y eso da cuenta del problema.

La producción mundial de energía per cápita entre 1945  y  1973 creció a una velocidad vertiginosa de 3,45 % al año, eso ya no es posible y menos a una tasa de 5,23 % anual como se requiere para cubrir los 53.531.044  barriles adicionales que harán falta al mundo, sin perjuicio que la humanidad alcance a incorporar en el futuro todas las innovaciones en optimización energéticas y las energías no convencionales, renovables y otras que surjan en los años venideros. Eso generará los cambios.

La crisis actual tiene un componente clave, la energía. Hay pocas dudas, tal como está ocurriendo en EE UU, Europa o en Chile, que estamos en presencia de una transición a un paradigma productivo basado en la innovación tecnológica de la optimización energética, como la apuesta del proyecto actual de la Ford en Detroit, que es producir camionetas de aluminio, reduciendo el peso en 317 kilos y probablemente adicionando motores híbridos, (eléctricos y combustible).  Las 4×4 tienen fecha de vencimiento.

Testimonio de este holocausto de la economía neo liberal de dejar al mercado como el mejor asignador de recursos, serán los millones de elefantes blancos que quedarán, enormes ciudades, mega fábricas, grandes barcos, poderosos sistemas de armas, etc., que fueron distribuidos por todo el mundo y que no sabemos cómo se adaptarán al nuevo paradigma. La energía barata  ya no fue aprovechada para apoyar un desarrollo equitativo  y justo, que hubiera permitido asegurar la vida de las futuras generaciones.

Millones de puestos de trabajos desaparecerán, como ocurrió en el pasado y sigue ocurriendo hoy. Miles de millones de personas verán frustradas su aspiración de tener su propio sueño americano. El inicio del declive de las energías baratas termina con la actual civilización industrial y queda planteada la interrogante de qué ocurrirá cuando seamos 9.000 millones de habitantes en el 2025 que seguirán demandando niveles de consumo como país desarrollado. Eso induce a pensar que ni siquiera China puede asegurar la incorporación de sus 1.300 millones de habitantes a una economía de gran consumo, porque de acuerdo al modelo neo liberal de mercado, es un diseño reservado sólo y exclusivamente para una fracción de la humanidad.

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3 Comentarios

  1. JA

    Harto bueno el analisis aun cuando no estoy de acuerdo con el comienzo del cuarto parrafo:

    [» Luego llego la democracia…»]

    Habra llegado?

  2. juan R. Fernández

    Bastante lúcido el comentario, porque aporta una mirada realista a una situación que está tocando el límite de explotación de un recurso (variado) energético, que sin lugar a dudas tiene de rodillas a las economías más dependientes. Sería aún más interesante ahondar más en las causas más evidentes y profundas de la pérdida de puestos de trabajo y sus consecuencias a mediano y largo plazo. Es un tema que se viene desarrollando hace 25 años aproximadamente pero, son muy pocos los entendidos que lo han abordado con la objetividad y el metódo riguroso que esto requiere.

  3. JULIA SALCEDO

    Es una evidencia !!! de alli,que todas las izquierdas que pro-
    meten crecimiento o un estàndar de vida: «American life»,el
    pleno empleo o los avances materiales para todos….Estàn
    equivocadas o son engañosas(por no decir mentirosas,em-
    busteras).Falsas promesas por un triunfo electoral;por no decir promesas demagogas !!!. YO, estoy por una izquierda
    o un programa de gobernancia que incluya el descrecimien-
    to !!; critica de la sociedad de consumo y el desarrollo imbe-
    cil,sin tomar en cuenta(sin concertacion)de las posibilidades
    humanas y naturales .Una izquierda que promulge OTRO es-
    tilo de vida;acorde con la realidad de los recursos.

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