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A otra cosa, mariposa… 

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Domingo 10 de Abril 2011
Los partidos del oficialismo siguen como un matrimonio mal
avenido, donde RN y la UDI
continúan atrincherados cada uno aferrado a un lado de la cama. Mientras tanto,
y de manera bastante silenciosa, el ministro de Defensa, Andrés Allamand, sigue
con su operación de limpieza dentro de las Fuerzas Armadas. Una intervención de
la cual Allamand podría sacar réditos insospechados.

Hace algunos días, el Presidente Sebastián Piñera decidió
cerrar las pugnas en el oficialismo -originadas por la ex intendenta del Biobío,
Jacqueline van Rysselberghe- con la siguiente frase: "A otra cosa, mariposa".
Para algunos el comentario se inscribe en las famosas "piñericosas", un
verdadero anal de chascarros célebres del Mandatario,como cuando durante un
discurso mató en vida al poeta Nicanor Parra; o cuando viajó en febrero de este
año a Dichato, inaugurando su gira por regiones, y dijo ‘vengo en son de paz’,
como si verdaderamente hubiésemos estado viviendo en los tiempos del viejo
Oeste.

Lo cierto es que tras esta frase el Presidente claramente no
tomó en cuenta ciertas consideraciones básicas. La primera es que según la
zoología las mariposas sólo viven un par de días, inclusos las mariposas
monarcas consideradas la más longevas de la naturaleza viven solamente un año.
La segunda consideración es que la renuncia de Van Rysselberghe no vino a
calmar las aguas en la derecha, y el matrimonio político UDI-RN, bastante mal
avenido desde los comienzos de su relación, sigue atrincherado cada uno en un
rincón de la cama. Tanto así que, este martes 12, Piñera convocó al comité
político -que reúne a los ministros de La Moneda y a los jefes de los partidos de RN y la UDI- a una junta de urgencia
en Cerro Castillo, donde se espera que el Presidente se imponga y llamé al
orden a la Alianza.

Y es que el fuego cruzado entre RN y la UDI pasó a una balacera
descomunal donde nadie quiere ceder un milímetro de poder. Un día los dardos de
la UDI apuntan
contra el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter; y al día siguiente los de
RN contra sus aliados políticos de la UDI. Todo esto en un panorama donde la Concertación, con
apenas 23%, no es capaz de capitalizar nada. Si alguien tuviera que hacer un
diagnóstico médico parece que la política chilena estuviera en fase casi
terminal, sin dirección clara desde ninguna tienda política. Incluso hasta los
anuncios gubernamentales son fáciles de predecir como sucede con el cambio de
los intendentes, cuyo ajuste podría suceder en las próximas horas y donde ni
siquiera hay sorpresas, entre las autoridades que se van figura la intendenta
de Magallanes, Liliana Kusanovic, quien, según la evaluación de La Moneda, no fue capaz de
contener el estallido social en la región producido por el alza del gas.

Tal vez las dos novedades que ha generado la política
chilena en las últimos meses está dada por dos viejos conocidos: Pablo
Longueira y Andrés Allamand.  El primero
volvió a la política activa tras estrenarse como jefe de la bancada de la UDI. Y el segundo hizo un
anuncio sorprendente: no descarta que una mujer se catapulte para dirigir una
de las ramas de las Fuerzas Armadas. Vaya anuncio. Que entre la guerrilla UDI y
RN pasó sin pena ni gloria. Esta semana, durante un almuerzo con analistas
políticos éstos repararon en la figura de Andrés Allamand. El ministro ha trabajado
silenciosamente estos meses en limpiar la corrupción en las Fuerzas Armadas, un
asunto que esquivaron todos los gobiernos de la Concertación, algunos
con mayor justificación que otros, y que hoy tiene una amplia aprobación en la
opinión pública. Además antes del discurso del 21 de mayo, Andrés Allamand se
comprometió a entregarle al Presidente Piñera la propuesta para el
financiamiento de las Fuerzas Armadas. Al parecer, la Travesía en el Desierto y
no llegar en primera instancias al gabinete han convertido a Allamand en un
tipo más paciente y menos impulsivo; precisamente las cualidades que se
necesitan hoy en el Ejecutivo y que no afloran naturalmente de la figura
presidencial de Sebastián Piñera. Por otro lado, no hay que subestimar la
visión política de Allamand, quien probablemente con los años y las lecciones
ha afinado sus tiempos políticos. Y es que el ex líder de RN siempre ha sido un
político visionario. Fue él quien comenzó a distanciarse de los militares en la
época de Pinochet y a tender puentes con los afectados por los derechos humanos
a principios de los 90. Pero la posta no la siguió Allamand porque las
sensibilidades políticas no lo permitieron, ni siquiera estábamos ad portas de
una comisión Rettig. Fue así como diez años después sus "adversarios" de la UDI tomaron sus ideas y
convencieron a Joaquín Lavín, el entonces candidato por la derecha, de que era
necesario y urgente acercarse a las organizaciones de derechos humanos y
realizar el mea culpa esperado.  Era
mucho más una operación política que un sentimiento enraizado en la derecha.
Vimos de pronto un Lavín alojando en poblaciones o reunido con la agrupación de
familiares de detenidos desaparecidos. Pero el verdadero ideólogo había sido
Allamand, que por ese entonces estaba en un auto-exilio en Washington. Y a
quien nadie le dio ni siquiera un mínimo crédito. Hoy Allamand está tomando el
pulso a uno de los nervios neurálgicos de la política chilena: el estamento
militar. Y claramente el actual ministro de Defensa no dejará que esta
oportunidad se le escape, a pesar de que el hombre es el único animal que
tropieza varias veces con la misma piedra.

El surrealismo
chileno

Pero no sólo en materia política hay varios prismas. Esta
semana la Iglesia
chilena realizó un histórico mea culpa por los abusos sexuales cometidos por
diversos sacerdotes y monjas. Una declaración más bien tibia que quiso dar
cuenta de que fue una "iluminación" que hubiera llegado de repente a la
conciencia de las máximas autoridades eclesiásticas y no como algo premeditado.

Y entonces surge la pregunta. ¿Por qué ese doble estándar
chileno? Por un lado, el nuevo arzobispo Ezzatti pide perdón por los abusos
sexuales, centrados principalmente en la figura de Karadima; pero por otro lado
la Iglesia
protege a sor Paula, la monja que dirigió los colegios de las Ursulinas en
Vitacura y Maipú y le permite partir a Alemania sabiendo que alguna
acusación  de abuso sexual "compleja
recaía sobre sus hombros". Incluso si el Presidente Piñera se refiriera a estos
hechos probablemente diría que "quién nada hace, nada teme" sobre la obligación
de sor Paula de permanecer en Chile.

Pero eso no es todo, el ex canciller de la Universidad Católica,
obispo Andrés Arteaga, no sólo debió renunciar a su cargo en esa casa de
estudios por el caso Karadima, sino que partirá en los próximos días a Navarra
para someterse a un tratamiento experimental contra el parkinson, enfermedad
que lo aqueja hace siete años. Esto significa que Arteaga, quien fue un
defensor acérrimo de Karadima y que en las últimas semanas se ha visto obligado
a desmarcarse del párroco de la
Iglesia de El Bosque también permanecerá en el extranjero.

Un verdadero episodio surrealista chileno si se piensa que
las principales víctimas y querellantes en el caso Karadima han declarado ante
la justicia la complicidad del obispo Arteaga en estos hechos de abuso. Incluso
hay escenas dantescas, en especial referidas a las declaraciones de José Andrés
Murillo donde la víctima cuenta como Arteaga lo denigraba para defender la
figura de Karadima, incitándolo a estudiar teatro por estar inventando ciertas
cosas en contra de Karadima.

Sin duda, la realidad de Chile darían hoy para un guión de
Sidney Lumet. El director estadounidense estaba convencido de que las mejores
historias para contar eran las del lado oscuro del ser humano. Es así como
entre sus películas está  Serpicoy 12
hombres en Pugna. Su talento permitió que actores como Al Pacino, Katherine
Hepburn, Richard Burton, Paul Newman y hasta Jane Fonda, entre otros,
obtuvieran un Oscar. No obstante la estatuilla sólo llegó a las manos de Lumet
en 2005 y de manera honorífica. Sidney Lumet murió el sábado 9 de abril
aquejado por una leucemia, por lo tanto, otro cineasta deberá hacerse cargo del
guión: Chile hoy. Digno de una película de Hollywood.

*Fuente: Radio U de Chile

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