Articulos recientes

Al navegar en nuestro sitio, aceptas el uso de cookies para fines estadísticos.

Noticias

Cultura

«Creo que este teatro me despertó la conciencia» 

Compartir:
Tengo el agrado de informales que el lunes 8 del presente, a las
11.30 horas, en la Universidad Arturo Prat, en la ciudad de Iquique, se
realizó el lanzamiento de mi nuevo texto teatral, "EL DESPERTAR", basado
en la vida y obra del emblemático líder obrero, Luis Emilio Recabarren.
Adjunto dossier.

Solicito a ustedes dar amplia cobertura a este
proyecto cultural que pretende poner en valor la figura de este
dirigente sindical y político chileno de comienzo del siglo XX.

Desde ya agradezco sus gestiones.

Muy cordialmente
Iván Vera-Pinto Soto

Presentación
Nuevamente
Iván Vera-Pinto estremece la escena. Una vez más el hombre de tablas,
libretos y consuetas, inaugura un original texto que ciertamente ocupará
un lugar en la historia regional. Algo tiene el autor que no es casual,
corresponde en sí mismo al teatro helénico, el que contaba la historia
de su cultura a través del teatro (Joseph Fontana: 1998).

Esta
vez sitúa la historia dramática en la pampa salitrera con el detalle de
la palabra; su texto conduce a diálogos frecuentes de ideologías de
movimiento obrero, centrado en un hombre llamado Luis Emilio Recabarren,
Diputado de la República, desaforado por la legalidad del poder
aristocrático que nubla y arrasa con la legitimidad popular.

En
un relato que es absolutamente coqueto con la escuela histórica francesa
de los Annales, parte su obra desde el presente, buscando comprender el
pasado, tal como señalaba el historiador Marc  Bloch (1944). En un
argumento que inmiscuye al teatro como relato de liberación y difusión
de conciencias a través de sociabilidades ideológicas. Así lo podemos
apreciar en la protagonista que expresa: "Recuerden que el teatro es un
medio para que los trabajadores destruyan la ignorancia y se liberen de
sus cadenas… "

El diálogo entre Teresa y Urbano, devela dos
tiempos con continuidades históricas que, a la vez, señala un rasgo de
la identidad nortina que son los pampinos; éstos en su ethos y memoria,
perviven su temporalidad. Tal como señala el Cuidador al describir el
espacio del teatro obrero: "Este territorio es un lugar de amparo del
dolor que no se olvida, la fuente de la memoria, el canto del agua…"

En
este sentido, el texto origina dos vectores que dan forma a la historia
como ciencia. En toda su obra el autor enlaza tiempo y espacio, pero
con aroma a pampa y esperanza.

Las figuras fantasmales de
Recabarren y sus obreros, señalan la derrota diaria del olvido; sin
embargo, la pampa no borra de su memoria a sus héroes y éstos se
manifiestan venciendo a la muerte y renacen a través del recuerdo, entre
otros, de un diario que lleva la Ilustración y sus lemas de igualdad,
justicia y libertad para los excluidos. El nombre del medio
comunicacional, "El Despertar de los Trabajadores", nace de esta manera
de la militancia de los trabajadores del salitre.

La imagen de
una mujer (Teresa) llevada en el tiempo a través de un espacio único,
que es el teatro, es el perfecto móvil para comprender la historia. El
autor entrega un relato que no sólo se circunscriba a un pasado
presente, sino a un presente-presente; asimismo la obra relata pasajes
constantes que entretienen, ilusionan y crean sueños, como los del siglo
XX.

Los diálogos de los personajes invitan a una idealización de
los pensamientos de una particular época en que se distinguían los
roles sociales; un tiempo de glorias civiles y de compromisos
alternativos de mártires laicos.

El texto se recarga de memoria e
historia, emanadas de los senderos de Vera-Pinto, basados
fundamentalmente en los escritos, diálogos e investigaciones  que
realiza sobre Luis Emilio Recabarren. A partir de estas fuentes
históricas,  rememora el episodio de la oficina salitrera San Gregorio
en 1921, masacre obrera que promueve la dolorosa década de los años
veinte en la pampa nortina; posteriormente, otro hecho funesto como el
de la oficina salitrera "La Coruña" teñirá de mantos fúnebres las
esperanzas pampinas.

Este  texto considera un camino ilustrativo
que el mismo Luis Emilio Recabarren pretendía y que Teresa reconoce al
final de la trama: "creo que este teatro me despertó la conciencia"

"El
Despertar",  es una pieza escénica que devela los idearios y utopías de
un hombre que amó al pueblo, honrado y sacrificado por el interés
superior de los trabajadores.

Es posible que si Don Reca
estuviese con nosotros se sentiría emocionado con la creación de
Vera-Pinto, puesto que sus palabras emergen en esta obra con la misma
verdad y franqueza que las pronunció en su luchadora existencia.

Patricio Rivera Olguín
Historiador
Académico de la Universidad Arturo Prat



Palabras del autor
Debo
reconocer que este trabajo literario, basado en la vida y obra de un
obrero autodidacta, con una tremenda claridad intelectual, llamado Luis
Emilio Recabarren Serrano, ha sido uno de los mayores desafíos que he
tenido que abordar como dramaturgo. Escribir dramáticamente sobre uno de
líderes del movimiento obrero nacional, quien hizo una importante
contribución al ideario del socialismo de su época, es una tarea
compleja y enriquecedora para un autor que está empeñado en rescatar y
valorar la memoria perdida en nuestro país.

Como ha sido la
tónica de otras creaciones,  para iniciar la escritura de esta obra, he
tenido en este trabajo que estudiar y reflexionar sobre todos los
documentos redactados por Recabarren y por aquellos estudiosos que han
investigado sobre este maestro y apóstol de la clase proletaria,  de
comienzos del siglo XX.

Hacer una pieza escénica sobre Recabarren
me situó en la frontera de resolver  tres exigencias básicas: La
primera, cómo sintetizar y poner en relieve algunos aspectos del mítico
dirigente sindical,  pleno de antecedentes históricos, políticos e
ideológicos. El segundo requerimiento  fue cómo hacer una apuesta que
actualice temáticas de orden social, con raíces de conflictos
diferentes, pero que traspasan las fronteras del tiempo y el espacio al
momento de poner en diálogo el sentimiento imperante en la génesis del
sindicalismo. El tercer requisito fue cómo amalgamar la figura mítica
del político con su perfil humano y su cotidianidad social. Por
supuesto, este proceso fue muy complejo, más aún cuando nuestro público
destinatario (jóvenes generaciones) tiene ideas vagas del personaje
histórico, y no suelen tener  el hábito de leer literatura dramática.

Considerando
todas las variables anteriores, emprendí la exploración de todo lo que
se ha publicado del líder y de aquellos antecedentes que forman parte
del mito, aunque – como constante de estos personajes sociales – no
siempre se tiene  suficiente información acerca de sus vidas personales.

En
el entendido que el teatro es diversión y ficción, sabía que,
primeramente, debía intentar redactar un texto que resultara entretenido
y didáctico para los lectores y los posibles interpretes y; asimismo,
que el argumento fuese una recreación de los hechos históricos, sin
perder la esencia del discurso dramático.

En consecuencia,
escribí una historia dramática, cuya co-protagonista es una joven actual
que llega a una oficina salitrera abandonada, en  búsqueda de sus
raíces familiares. En la línea de la magia teatral, ella establece
relación con aquellos seres especiales que pueblan estos páramos, y que
la trasladen a otra dimensión, donde descubre la vida, sufrimientos y
luchas que emprendieron los trabajadores en las calicheras nortinas, en
los tiempos heroicos del movimiento obrero.

En el transcurso de
los acontecimientos, la muchacha no sólo devela a los personajes y sus
idearios, sino también ella misma pasa desde un estado de ignorancia que
posee sobre esta etapa histórica vivida en el país a otra actitud de
comprensión, asimilación y toma de conciencia de la situación política y
social que vivió el proletariado nacional.

Es indudable que la
propuesta del autor está orientada a que los personajes, sin mayores
metáforas ni rodeos, planteen con espontaneidad y verdad, sus
reivindicaciones e idearios democráticos, libertarios y humanistas que
sustentaron descarnadamente en una época de crisis y brutal injusticia
social.

En la investigación y construcción del protagonista,
reconozco que me conmovió su personalidad sensible y profundamente
humana. Así también, me remeció como sus ideales y utopías fueron
perseguidas por la oligarquía gobernante e, incluso, atacadas por
sectores de su propio partido, quienes lo acusaron de blando y
excesivamente liberal y socialdemócrata. Al final, creo que  fue la
desidia la que gatilló  su suicidio (1924), cuando tenía cuarenta y ocho
años de edad.

Al poner a la luz pública esta nueva creación, lo
hago con el convencimiento que el pensamiento de Recabarren sigue
vigente en estos tiempos de crisis e injusticia social; y, que si
existen organizaciones sindicales y políticas que defienden a los
trabajadores es gracias a que hubo un Luis Emilio Recabarren, quien
primero educó, organizó y luego desarrolló el más grande movimiento
revolucionario de los pobres y de la clase obrera chilena.

Con el
lanzamiento de "El Despertar", formulo un emotivo tributo a un hombre
extraordinario que luchó incesantemente durante toda su vida, para que
los trabajadores comprendieran que son la fuerza y motor de la sociedad,
y que son ellos quienes promoverán los cambios que legarán a sus
descendientes un mundo más justo y mejor.

El autor

-email de Iván Vera-Pinto Soto <iverapin@gmail.com>

Compartir:

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

Los campos marcados son requeridos *

WordPress Theme built by Shufflehound. piensaChile © Copyright 2021. All rights reserved.