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Lo que el viento no se llevó 

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La memoria chilena tiene una cualidad de impermanencia y volatilidad que
me asombra. Nada se recuerda ni permanece  más de diez años, ni el
pavimento de los caminos, ni los proyectos, ni la limpieza de los
títulos de dominio de las propiedades, ni la memoria de la propia
historia.  Las bellas casas de comienzo del siglo 20 se han demolido sin
pena ni gloria, los saqueadores y ladrones se pasean como si nada, y el
viento barre con todo.

Y en medio de esta mala memoria que no sabe nada de su propia historia,
aparecen los mapuche recordándonos que existen, que tienen una
identidad, que el Chile largo y angosto  con soberanía de Arica a
Magallanes es una entelequia creada hace poco, sobre bases legales
espúreas y con mucha pillería, de esa que tanto nos enorgullecemos.

Ayer estuve en una conferencia de un historiador mapuche y un religioso
chileno.  El historiador nos hizo un relato descriptivo de la toma de
conciencia que ha tenido el pueblo mapuche desde 1992 en adelante.  Toma
de conciencia que tiene relación con la presión de los grandes
capitales sobre el Walmapu o territorio ancestral, para construir
represas que inundaron cementerios y tierras sagradas, con el
consecuente desalojo de los originarios, y la presión por arrancar los
bosques nativos, santuarios vivientes de la cosmología mapuche, para
plantar celulosa en la forma de pinos y eucaliptus.  Estos nuevos
bosques, que consumen millones de litros de agua tomadas de las napas, 
extinguen la cadena de vida que costó millones de años crear, y están
forzando a las comunidades a tomar conciencia de su existencia y de su
posible desaparición como pueblo, como forma de vida, como legado de la
vieja América.

Entonces vuelve a renacer el Lonco, la Machi, el Werken, el guerrero,
figuras que lideran la conciencia del pueblo, y que estaban adormecidas
en la humillación y la pobreza.  Estas figuras arquetípicas aparecen
porque el alma mapuche se niega a morir, y el pueblo empieza a recordar
lo que el chileno olvidó.

El religioso nos cuenta como el chileno olvidó que los españoles
vencieron a  los mapuche durante los primeros 50 años de la conquista,
pero que alrededor de 1600, se estableció una frontera de la nación
mapuche en el río Malleco y el Bío Bio  ratificada por tratados entre el
Rey de España de cuya propiedad era el reino de Chile, y los mapuche. 
Estas fronteras fueron reconocidas por el Gobierno de Chile después de
la Independencia en el Tratado de Tapihue en 1825.
 ““Desde entonces comenzó a llamarse también oficialmente Chile a
nuestra República, pues en las guerras de la independencia se designaba
con el nombre de Patria al país, dándose el nombre de Chile únicamente a
la sección del territorio comprendida desde el Maule al Norte, o más
propiamente, al Valle de Aconcagua. La región del sur era considerada
por sus habitantes casi como un país independiente de la región del
norte; y con mayor razón desde que la Araucanía, el gran centro del sur,
permanecía completamente libre desde el siglo anterior.”

Así dicen los historiadores.  Y Bengoa agrega:
Bengoa (2000:149) En relación a los contenidos del tratado de Tapihue se debe establecer que lo indicado como

“.. Barnechea (capitán chileno) reconocía a los araucanos a nombre del
gobierno, los mismos derechos de los demás chilenos”. Significa que la
igualdad de derechos que aquí se reconoce se funda en el Decreto Supremo
de 4 de Marzo de 1819, que hasta antes del parlamento de Tapihue de
1925 no había tenido aplicabilidad en territorio Mapuche. El Bando
Supremo de 4 de Marzo de 1819, otorga la ciudadanía a los indígenas y
los exime del tributo personal. “… El sistema liberal que ha adoptado
Chile no puede permitir que esa porción preciosa de nuestra especie
continúe en tal estado de abatimiento. Por tanto, declaro que para lo
sucesivo deben ser llamados ciudadanos chilenos, y libre como los demás
habitantes del Estado.”

Lo que no queda claro es como si este tratado que reconoce a la Nación
Mapuche como diferente a la Nación Chilena pero le otorgó la
nacionalidad chilena a los mapuche,  los chilenos posteriormente
invadieron el territorio de otra nación sin una Declaración de Guerra
ratificada por el Legislativo, lo que es ilegal, y si eran chilenos como
se declaró  en 1819  y en 1825, cómo  fue que los expropiaron de sus
tierras sin una compensación pecuniaria, lo que también es ilegal.
Digamos que por angas o por mangas, el estado de situación actual está
basado en la ilegalidad.  Lo que también pasó entre 1823 y 1830 con las
tierras de indios de la Zona Central, y fue vergonzosamente olvidado en
aras  de nuestro “blanqueo” étnico.
Y para hacer un poco de memoria sobre las bases tan frágiles sobre las
que está construida nuestra memoria legal recomiendo leer “El Territorio y las Tierras Mapuche bajo la República” perteneciente al
INFORME DE LA COMISIÓN VERDAD HISTÓRICA Y NUEVO TRATO 2003 VOLUMEN III

Bueno, esto que es moralmente grave, de hecho es lo que los europeos y
norteamericanos han hecho por todo el mundo hasta que les ha dado
puntadas, y nadie, hasta hace poco les ha parado el carro.  En Europa ha
sido usado como pretexto para las dos guerras mundiales y la tercera
que se prolonga entre israelíes y palestinos.

El problema actual es que  las Naciones Unidas ha reconocido, con el
voto de Chile, la “Autodeterminación de los Pueblos” y los Mapuche son
un pueblo, que tenía un territorio que fue invadido ilegalmente y tienen
el derecho, según las normas actuales, de apelar a su
autodeterminación.(1) y esta es una tesis de una abogado mapuche.

Según la Wikipedia: (1)“El derecho de libre determinación de los pueblos o derecho de
autodeterminación es el derecho de un pueblo a decidir sus propias
formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural
y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con
el principio de igualdad. La libre determinación está recogida en
algunos de los documentos internacionales más importantes, como la Carta
de las Naciones Unidas o los Pactos Internacionales de Derechos
Humanos, aunque no en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
También numerosas resoluciones de la Asamblea General de la ONU hacen
referencia a este principio y lo desarrollan: por ejemplo, las
resoluciones 1514 (XV), 1541 (XV) ó 2625 (XXV). Es un principio
fundamental del Derecho internacional público y un derecho de los
pueblos, que tiene carácter inalienable y genera obligaciones erga
omnes1 para los Estados. Incluso, de acuerdo con muchos autores, la
libre determinación ha devenido norma de ius cogens.2

Ante estos hechos, la reforma a la Ley Antiterrorista, que en este caso
es una Ley del Terror, es un pelo de la cola ante lo que legítimamente
puede comenzar a exigir el pueblo mapuche por presión internacional si
se consigue buenos abogados y un tribunal internacional.

Por estas razones, es que todos deben sentarse en la Mesa de Diálogo,
sobre todo los empresarios cuyos intereses están entrelazados con el
tema y también los poderes del Estado.

El problema es muy complejo, no es fácil, los intereses se han ido
entrelazando en una maraña infernal, los colonos que vinieron no tienen
la culpa que el Estado chileno los asentara en terrenos que tenían
dueño, y por eso que los mapuche que no entienden  de poderes dentro del
Estado, y quieren que todos se sienten en la mesa y se hagan
responsables, ya que los que han manejado el Estado en cada momento han
sido responsables en bloque y en cadena, y los poderes se echan la culpa
unos a otros, o al gobierno anterior por haber actuado en la
ilegalidad.

Y debo agregar que los pueblos no desaparecen por arte de magia, son
organismos como las personas que viven en el memoria colectiva y los que
han tratado de hacerlo por genocidio tanto físico como cultural, se han
dado cuenta que algunos de ellos rebrotan con más fuerza

Los mapuche han demostrado tener esa fuerza, por lo que son dignos de 
nuestro respeto. No por nada el español lo respetó y lo inmortalizó en
sus cantares épicos. Y en cuanto a memoria, nos podrían dar un par de
lecciones.

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