Diálogo (inconcluso) entre un mapuche y un taxista
por Pedro Cayuqueo (Chile)
17 años atrás 8 min lectura
Aeropuerto Maquehue. Tras dos semanas fuera de Chile arribo a Temuco. Llueve a raudales, como casi siempre. Abordo un radiotaxi rumbo al centro de la ciudad. “Mala cosa esto del clima… apenas pudo aterrizar su vuelo”, me dice el taxista, tratando de entrar en conversación con tal vez su primer cliente del día. “No lo crea”, le respondo. “Donde estaba hace unos días no paraba de transpirar… hasta cierto punto extrañaba la lluvia y el frío”, agrego. Intrigado me pregunta de dónde vengo. “De Bolivia, especificamente de Santa Cruz, en el oriente”, le respondo. “Ahhh… mire usted, Bolivia… es allá donde tienen a un indígena de Presidente, ¿cierto?… ¡ese que lesea con el temita del mar!”, agrega. ¿Qué piensa de Evo Morales?, me pregunta. Le explico que en Bolivia hay diferentes visiones sobre su mandato y su figura. Cuando estoy a punto de dar la mía, interrumpe. “Fíjese que aquí en Temuco también los indios andan alzados… todos los días lesean, se toman los fundos, cortan los caminos, se agarran con Carabineros… ¡qué gente más ociosa!, si les entregaran las tierras ni sabrían qué hacer con ellas, sería como entregarle una locomotora a un niño… ¡si está gente nunca ha trabajado, son flojos, así es su naturaleza!”, sentencia. Cinco, diez… quince minutos de viaje y la charla del taxista no cambia de tenor. “¡Si ya está bueno que la corten!”, subraya con evidente indignación. Intento a ratos que el monólogo de pie a una conversación, pero no hay caso. El viaje llega a su fin. “¿Cuánto le debo?”, pregunto. “Son tres mil pesos mi caballero… y aquí tiene mi tarjeta, pa’ la próxima”, me dice amable. Descargo maletas y me despido. Y ya rumbo a casa, respiro.
Pasan los días y la conversación con el taxista ronda en mi cabeza. Me alarma un hecho en particular. No se trataba en absoluto de un neonazi criollo. Nada de corvos tatuados en el antebrazo, nada de esvásticas, ninguna marcha alemana en la radio. Sí multitud de fotografías de nietos (por su edad, sospecho), la Virgen del Carmen al costado del retrovisor y una calcomanía algo desgastada de Deportes Temuco en el parabrisas trasero. Más moreno que muchos mapuches, sus rasgos delataban además un mestizaje familiar de larga data. Un chileno común y corriente, en definitiva, amante de su familia y a sus años todavía esforzado trabajador. ¿Dónde situar el origen de su racismo? ¿En su educación? ¿Entorno social? ¿Experiencias de vida?… ¿En los medios de comunicación? Concuerdo que El Austral de Temuco puede alterar la percepción de la realidad, pero ¿tanto como transformar a un querendón abuelo taxista en un potencial miembro de los Trizano? No es el único, por cierto. Sospecho que decenas, cientos, miles de personas de similares ideas transitan a diario por las calles de Temuco. Y millones lo hacen por todo Chile. No son personas intrínsecamente perversas. Si algo esquizofrénicas. No lo digo yo. Lo grafican las encuestas. ¿Considera usted que el Estado está en deuda con los mapuches? Si, un 82 %. ¿Considera usted que el Estado debiera tomar medidas más drásticas contra los activistas mapuches? Si, un 76 %. ¿Debiera el gobierno aplicar la Ley Antiterrorista a los activistas mapuches? No, un 67% (Sondeo del Centro de Encuestas de La Tercera, Septiembre de 2008). Sí, sí, pero no. No, no, pero sí. Discriminación "a la chilena".
¿Qué hacer al respecto? ¿Pasar a la ofensiva? ¿A cada insulto racista responder con otro de mayor peso y calibre? Alguna vez creí que este era el camino, lo reconozco. Ese tiempo ya pasó. No queda más que insistir en la oportunidad que otorga la palabra. O las letras, en este caso. Qué ganas de llamar al taxista y cual Barack Obama en el patio de la Casa Blanca, abordar nuestras diferencias junto a una ronda de cervezas. Explicarle tal vez que mi bisabuelo, el lonko Luis Millaqueo, nació en un País Mapuche libre e independiente, cuando Chile aquí no era Chile y Temuko tan sólo un vocablo más en nuestra lengua. Contarle que fue el cuarto hijo de una familia de prósperos comerciantes ganaderos del valle del Cautín. Y que tras la invasión chilena fue arrinconado en un pedazo de tierra junto a los suyos, ello tras despojarlo el Ejército de los cientos de caballos que a sus 25 años ya comerciaba en sendas caravanas a Puelmapu, la “tierra mapuche del este”, el actual Neuquén de la República Argentina. Contarle que de miles de hectáreas, al bisabuelo le “redujeron” sus tierras a miserables 340. Es lo que consigna el Título de Merced, fechado en 1904 y que legalizó el saqueo, el despojo y la miseria de quienes sobrevivieron a la derrota. Sin eufemismos, esos retazos de tierras fueron llamados "reducciones" por la ley chilena. Se crearon más de 2 mil, bien lo sabe el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, que por estos días usa aquella cifra ante los medios para minimizar la cantidad de mapuches movilizados en el sur. “Son solo dos o tres comunidades dentro de un grupo de más de dos mil las que han optado por el camino violentista”, ha repetido hasta el cansancio.
Contarle al taxista que aquello que Pérez Yoma denomina “comunidades” son precisamente las “reducciones” donde los Pérez Yoma de la época encerraron a gente como mi bisabuelo y su parentela. “Comunidades”, las llama el ministro y nosotros muchas veces también, olvidando que fueron (y tal vez siempre serán) grises campos de refugiados. Contarle también que tras la muerte del bisabuelo, mi chedki (abuelo materno) Alberto asumió como lonko, heredando no sólo el cargo, también la condena de no poder ser más que un campesino pobre. Contarle que el abuelo pasó gran parte de sus 76 años sin saber leer ni escribir, recorriendo juzgados y oficinas públicas, falleciendo de cáncer y de pena un lluvioso mes de julio de 1990. Al igual que el bisabuelo, el tata Alberto buscaba inútilmente recuperar parte de lo robado y así proyectar un mejor futuro para sus 13 hijos. No logró reparación alguna y en el esfuerzo se le fue la vida. Contarle que Jacinta, la mayor de sus hijas, era su regalona. Y que sufrió mucho al dejarla partir, a sus 17 años, a Santiago en busca de trabajo y posibilidades de estudio. Contarle al taxista que Jacinta, joven culta, brillante y buenamoza, sería mi madre. La misma que no dudaría en desechar una beca a Estados Unidos con tal de aportar a la educación de sus hermanos, trabajando de sol a sol como empleada doméstica. Y que allí, en el destierro hostil de la capital, siendo una veinteañera, conoció a mi padre y que allí, entre días libres ella, días franco del regimiento él, se acompañaron, se enamoraron y, a la primera oportunidad, no dudaron en regresar juntos al sur, a su tierra.
Y que de esa unión, ya en los 70', nacieron María Elena, Alejandra y el pasajero que aquel día de lluvia recogió en el Aeropuerto. Contarle que Jacinta, aun enviudando poco después del retorno, se esforzó por transmitir a cada uno de sus hijos la disciplina del estudio y la ética del trabajo. También el amor por su cultura y el respeto hacia su pueblo. No le resultó fácil y sus manos, atrofiadas hoy tras tanta amanecida cociendo ropas ajenas, son testimonio de su sacrificio. Contarle que María Elena, la mayor, vive en Londres hace 15 años; que Alejandra, la regalona de papá, destaca hoy en el campo de la medicina. Y que Pedro, su pasajero, transita por la vida como profesional del periodismo. O de la comunicación más bien dicho, pues entre “informar” y “poner en común” trato siempre de optar por lo segundo. ¿Será posible que usted y yo hagamos ese ejercicio, el de “poner cosas en común”?, preguntaría al taxista. ¿Será posible para usted ponerse en mi lugar y en el reconocimiento de la dolorosa historia que hoy comparto, respetarme y convivir juntos? ¿Existirá un sueño compartido entre los suyos y los míos que nos permita tratarnos como iguales en nuestra diferencia? Tal vez sí exista. Tanto usted como yo adoramos por igual a nuestros hijos. Tanto usted como yo deseamos por igual una mejor vida para nuestras familias. Tanto usted como yo quisiéramos vivir en una región en paz. Tanto usted como yo, incluso, deseamos que Deportes Temuco tenga mejor suerte esta temporada ¿Será posible entonces poner el acento en lo que nos une y no en aquello que nos fragmenta? No me responda de inmediato. Antes quiero que me hable de usted, de sus padres, sus abuelos, conocer también retazos de su historia. Atrévase, no tenga miedo. Las próximas cervezas corren por mi cuenta, le diría.
– Pedro Cayuqueo es Periodista. Director del periodico Azkintuwe y miembro del Comité Editorial de la Agencia Internacional de Prensa Indígena, México D.F.
* Fuente: Radio de la Universidad de Chile
Artículos Relacionados
Chile: la tragedia de la educación de clases y la cosmética de Bachelet
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
18 años atrás 13 min lectura
Conspiración neoliberal: el núcleo más duro
por Paul Walder (Chile)
13 años atrás 4 min lectura
Gabriel Zaliasnik, el defensor de Penta, SQM, Moreira y Fujimori incita al odio
por Gonzalo Martner (Chile)
5 años atrás 6 min lectura
Erich Honecker: el último presidente de la RDA
por Red Planeta
2 días atrás
01 de junio de 2026
¿Quién fue realmente Erich Honecker? Lejos de los mitos de la burguesía, descubrimos la vida de un cuadro revolucionario forjado en las minas del Sarre, que pasó diez años en las cárceles de la Gestapo por defender el antifascismo y que terminó construyendo el Estado de los trabajadores más avanzado de Europa. En este video descubrirás la verdadera vida y el trabajo del último presidente de la RDA.
Los países occidentales están gobernados por un grupo de élites globalistas del WEF que conforman una «clase en si»
por Pascal Lottaz (Neutrality Studies)
2 días atrás
01 de junio de 2026
Si te parece que los países occidentales están gobernados por un grupo de élites globalistas del WEF que tienen más en común entre sí que con la gran mayoría de la gente de sus países, es porque, efectivamente, así es. Este fenómeno se llama “formación de clase” y es una fuerza sociológica.
Teatro Municipal de Viña del Mar: ¿Concierto de Fraternidad? ¡Los genocidas del pueblo Palestino no pueden hablar de fraternidad!
por El Porteño (Valparaíso, Chile)
7 días atrás
27 de mayo de 2026
Por eso llamamos a protestar este sábado 30 de mayo, a las 19:00 horas, frente al Teatro Municipal de Viña del Mar, contra el genocidio en Palestina, contra el sionismo y contra toda forma de complicidad cultural, diplomática o institucional con el Estado de Israel.
Bolivia, Cochabamba: Caravana popular llega al cuartel de la 9. División para entregar mensaje rechazando intento de imponer Estado de Sitio
por Noticias Bolivia
1 semana atrás
26 de mayo de 2026
“Estamos en movilización y acciones de los cinco municipios de las Seis Federaciones. Nuestra base está totalmente furiosa. El Gobierno está pretendiendo sacar un estado de sitio que, de antemano, no vamos a aceptar. Va a depender de la Policía y el Ejército, qué decisión va a tomar”