Ley de Transparencia: Por un periodismo más exigente
por Paula Gonzalez Rocha (Chile)
17 años atrás 6 min lectura
Hemos escuchado hablar por aquí y por allá de la nueva ley de transparencia. Pero muy pocos le han tomado el peso a este cambio en la manera de acceder a la información del Gobierno. Tanto los periodistas como la ciudadanía comenzarán a jugar un rol distinto, al que antes pudimos ver. Un tema que fue muy bien tratado en el seminario Los Medios de Comunicación Como Plataforma de Diálogo.
Don Osvaldo es un ciudadano común y corriente. Tiene un quiosco de diarios en plena avenida providencia. Le gusta mucho leer. En los ratos muertos, hojea el diario. Su sección favorita es la de política. Está al tanto de todos los escándalos políticos que han ocurrido en la última década. Es por eso que no cree en el gobierno, ni tampoco en los partidos. Para él "todos son iguales" y "lo único que quieren es hacerse ricos a costa de nosotros. Creen que a uno lo pueden hacer tonto… y quizás cuántos chanchullos más aún no sabemos."
Estamos en tiempos de encuestas, ad portas de una nueva elección presidencial. Y como Don Osvaldo, son muchos los chilenos que contestan que su mayor preocupación es la corrupción que existen en nuestro país. Un día fue el escándalo de Chile Deportes, otro día el caso MOP GATE… Por nombrar algunos de los más recordados. Pero lo peor de todo es que hasta hace poco, las personas, ante estas situaciones, se sentían atadas de manos. Sin el poder suficiente para inmiscuirse en las esferas administrativas.
Por estos días, son muchos los noticiarios y los diarios que han dedicado titulares para aplaudir la nueva ley de transparencia gestionada en el congreso. Han mostrado de manera, incluso, didáctica todo lo que un ciudadano puede llegar a conocer del trabajo del gobierno. Desde los sueldos, hasta cómo se gestionan algunas licitaciones públicas. Sin embargo, ¿cuántas personas están interesadas realmente en hacer uso de este nuevo derecho ciudadano? Paula Melo es estudiante de Derecho de la Universidad de Chile, y siente que este es un tema que la atañe mucho. Pero está conciente de que probablemente muy pocas veces intentará averiguar en qué están nuestras autoridades. "Yo no me he metido nunca a internet a ver cuánto gana un senador, por ejemplo. Me bastó con lo que vi en televisión. Estoy segura que esta misma actitud va a ser la que tendrán muchas personas más. Es lo más cómodo". Don Osvaldo, piensa más o menos lo mismo. Y su desconfianza llega a más: "Aunque hay documentos a los que ahora sí tenemos acceso, estos tipos siempre se las arreglan para que sus movidas turbias no se sepan."
Pero detengámonos en un punto: el trabajo de los medios de comunicación. Pareciera que todo lo que está fuera de éstos, no existe. Hasta que alguno de ellos denuncia una situación o difunde algo tránsfugo, todo era normal. El periodismo es el ojo vigilante del servicio público. Y bueno, a estas alturas, también del de privados. Es por eso la importancia de debatir respecto a este tema.
El lunes 4 de mayo se llevó a cabo el seminario Los Medios de Comunicación Como Plataforma de Diálogo, en el auditorium de la casa central de la Universidad de Chile. En él participaron distintos exponentes del periodismo y las leyes, enfocándose en los desafíos para construir ciudadanía, hoy. Y precisamente se tocó el tema de la nueva ley de transparencia, con la conclusión de que el rol que ahora debe ejercer el periodista es aún más trascendental.
Antes un periodista – al igual que cualquier ciudadano- podía conseguir documentos y presenciar actos públicos en que participaban autoridades. Hoy, además, puede enterarse de los fundamentos y procedimientos que ellos y los órganos del Estado, utilizaron para tomar decisiones. Por ende, según Moisés Sánchez, Director Ejecutivo de la Fundación Pro Acceso, esta mayor libertad de información debe generar más preguntas en la prensa. Más deseos de reportear, para que a las personas no les metan el dedo en la boca.
Gonzalo Araya es un periodista joven. Trabaja en una importante radio de noticias del país. La pregunta para él fue precisa: ¿Qué significa para ti la ley de transparencia?. Lo meditó unos segundos y respondió: "Es la entrega de una gran responsabilidad. Es la oportunidad para ser busquilla y para no tener temor a preguntar lo que sea. El periodista hoy tiene menos obstáculos para reportear." Sin embargo, teme por el ego de los periodistas. Le da miedo que todos quieran sentirse los representantes de la ciudadanía, los vengadores de los más débiles. Una especie de superhéroes, avasalladores. Y al parecer no está tan perdido. Para Abraham Santibáñez, presidente del Colegio de Periodistas, esto es una posibilidad. "Los periodistas, a partir de esta nueva ley, deben ser más exigentes con su labor. Lo que implica diferenciarse del resto", dice. Pero tiene que ver con una diferenciación en cuanto a la calidad del trabajo, siendo muy cuidadosos con lo que se publica y no olvidar, que a pesar de que ahora se puede tener a la mano informes, estudios, licitaciones, datos de relaciones de parentesco, entre otros documentos de la administración pública, la ética profesional no puede quedar de lado.
En este sentido, para los participantes del seminario, el periodismo ciudadano ejerce un papel fundamental. Según Rosario Puga, de AMARC Chile, éste funciona como una especie de cable a tierra cuando la ciudadanía está involucrada con los aconteceres nacionales, y se forma una opinión de los hechos. Así, los periodistas y los medios de comunicación tienen la obligación de preocuparse de los temas que realmente le interesan a la comunidad y caen en cuenta de que la gente se ha vuelto mucho más crítica. Entienden cuando una noticia se ha publicado pensando en el bien de todos y cuando se ha actuado con la intención de sólo figurar. No se trata de acceder a información por sólo aprovechar la libertad, sino que hay que darle algún sentido. Ahora los periodistas se deben a las personas, incluso a los medios ciudadanos. Es una verdadera retroalimentación que, finalmente, construye democracia.
Todos debemos cooperar para que no exista más corrupción, más colusiones, más aprovechamientos… Conseguir un Chile transparente es tarea de todos. De don Osvaldo –el señor del quiosco-, de Paula –la estudiante- y de Gonzalo –el periodista-. Es decir de cada uno de los miembros de esta sociedad. Para que la ley que tanto hemos mencionado aquí, funcione, es necesario verla como una oportunidad para hacer un mejor trabajo por parte de los periodistas, y de interesarse en los temas de país por parte de las personas. Y tal como lo dijo Rosario Puga: “Hay que ampliar nuestros horizontes de información” y los medios ciudadanos, son una gran alternativa para no vivir en una burbuja.
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