Pamela Jiles presidenta: Por la posibilidad de un Chile distinto
por Tito Tricot (Valparaíso, Chile)
17 años atrás 4 min lectura
Aquella noche se me aparecieron diez años de lluvia, así, sorpresivamente, a la vuelta de un callejón negro y triste. Fue tal mi asombro que ni siquiera tuve tiempo de asustarme y sólo pude maldecir la mala suerte de no poder salvar las tres puertas que me separaban del cobertizo. Y en medio de mi propia tormenta creí divisar la sonrisa eterna de un abuelo lejano que cultivaba geranios en el desierto de Atacama mientras, secretamente, organizaba a los mineros del salitre. Y todos se reían de él, porque nadie jamás ha cosechado geranios en la pampa y, además, perdía el tiempo en luchar contra el destino, ya que Dios había decidido que los pobres serían pobres para siempre y así granjearse la entrada al cielo. Pero mi abuelo, del sur mapuche y digno, no creía en verdades divinas y sospechaba que todo lo habían inventado los ricos para robar tranquilos. Entonces, caminó incansable bajo el calcinante sol nortino arengando a mineros y sus familias, mientras cada noche regaba religiosamente sus flores, porque – decía a quien quisiera escucharle – en esta vida de mierda y en este país de mierda todo es posible.
Quizás por eso es que la lluvia de mi abuelo remeció mis huesos, encendió mi corazón e irisó la noche con un millar de luciérnagas azules que iluminaron un Chile distinto. Y no había pobres, a la gente no la despedían por las malditas necesidades de la empresa, se trabajaba menos y se ganaba más. El cobre era chileno y el agua y la luz y los ríos y los bosques. Y en esos bosques vivían los mapuche como en los tiempos antiguos, en su país y en su mundo, sin que nadie les usurpara su tierra o les dijera como organizar su territorio. En las comunidades había escuelas donde se enseñaba en mapudungun y en los nguillatun se agradecía a Gnechen por cada espiga cultivada y por cada pez amaranto ofrendado por el océano pacífico.
Y en aquellas aguas tornasoles surcaban raudos también los pescadores artesanales que habían recuperado su oficio y su orgullo marino al no permitirse la pesca industrial. Vivían dignamente junto a encarnadoras y espineles, entre reinetas, congrios, jureles, corvinas, merluzas y atún de verdad y no tipo jurel, porque ya nunca más hubo comida para ricos y pobres o ropa para ricos y pobres o barrios para ricos y pobres. Todos tenían derecho a una educación pública de calidad y gratis; todos tenían el derecho a una salud digna; no había colas en los consultorios a las cinco de la madrugada y tampoco listas de espera en los hospitales. Para nadie, menos aún para las embarazadas que obtenían licencia pre-natal desde que sabían de su condición y permiso post-natal de un año, prorrogable por otro año más, si es que lo deseaban y, además, con la obligación de preservar su trabajo y su sueldo íntegramente.
Quizás por eso es que la gente hacía el amor con alegría, pintando de orgasmos los cerros de Valparaíso, las estrellas de Coquimbo, la quietud de Ticnamar, los amaneceres de Puerto Saavedra, las noches de Hualqui y los dedales de oro de Petorca. El que quería era virgen y el que no simplemente dibujaba una sonrisa en su rostro con los besos del amor compartido sin temor. Y si la pasión obnubilaba los sentidos y la noche se convertía inesperadamente en una tremolina de caricias y sexo salvaje, estaba disponible la píldora del día después en todos los consultorios y en todas las farmacias del país, porque a nadie se le obligaba a tener hijos que no deseaba. Por lo mismo el aborto era legal y seguro para la que quisiera y nadie creía que alguna vez fue ilegal, y nadie imaginaba tampoco que a los gay y lesbianas se les discriminaba por serlo, pues ahora ellos se podían casar y adoptar hijos sin problema y nadie se asombraba.
Como tampoco provocaba extrañeza que los jóvenes votaran a los dieciséis años y que al pueblo se le consultara por todos los temas importantes en plebiscitos, ya que era un derecho consignado en la nueva constitución que había reemplazado de una vez por todas y para siempre la constitución dictatorial que, para engañarnos, la había modificado la Concertación para que todo siguiera igual. Y, acaso lo más hermoso, es que ya no había desaparecidos ni torturados, ni embajada de Estados Unidos, sino que miles de jardines de geranios rosas, púrpuras y bermejos con el aroma a araucaria de mi abuelo que a los lejos hablaba de un gran movimiento por la dignidad que surgió un día que el pueblo dijo basta y Pamela dijo las cosas por su nombre y a aquellos que no creían, y a los que dudaban y a los que trataron de acallarlo, se les aparecieron diez años de lluvia con un carnaval de luciérnagas que encendieron la necesidad de un Chile distinto, porque en esta vida de mierda y en este país de mierda, todo es posible.
– El autor es sociólogo y Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe- CEALC, CHILE
Artículos Relacionados
José Cademartori: «El 70% del cobre en Chile está en manos de privados»
por José Luis Gómez (Chile)
17 años atrás 4 min lectura
Palestina: Entre las manos de un médico late la paz como una criatura por venir
por Andrés Figueroa Cornejo (Argentina)
14 años atrás 7 min lectura
Haití no es Tíbet: Las miserias del doble discurso
por Raúl Zibechi (Uruguay)
18 años atrás 4 min lectura
“El desarrollo no consiste en tener más, sino en buscar la felicidad de la humanidad”
por José Mujica (Presidente del Uruguay)
14 años atrás 1 min lectura
La imperiosa necesidad de una Izquierda Nacional
por Fesal Chain (Chile)
16 años atrás 14 min lectura
«Los compañeros»
por piensaChile
1 día atrás
5 de septiembre de 2026
La película relata la crónica de una huelga en una fábrica textil de Turín a fines del siglo XIX. Denuncia las condiciones de explotación originada por la continua sed de ganancia de la burguesía. Historias individuales se funden en una trama colectiva que actúa como espejo de toda una época, su reflejo llega hasta hoy.
Imágenes inéditas: fotos del ataque a La Moneda tomadas por la cámara de uno de los Hawker Hunter
por CiperChile
1 día atrás
05 de septiembre de 2026
Las imágenes fueron tomadas por la cámara de uno de los aviones Hawker Hunter que participó en el ataque. Proyectadas en secuencia, y en apenas algunos segundos, muestran la perspectiva que tuvieron los pilotos que dispararon al Palacio.
Agosto saharaui –DDHH: Exigen a Marruecos que revele el paradero de más de 400 desaparecidos
por Alfonso Lafarga (España)
3 días atrás
3 de septiembre de 2026
La Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos reclama que se investigue el paradero de más de 400 desaparecidos saharauis, entre ellos un grupo de 15 jóvenes que fueron vistos por última vez el 25 de diciembre de 2005.
Vergüenza: Parlamentarios chilenos en la Palestina ocupada
por Pablo Jofré Leal (Chile)
6 días atrás
31 de agosto de 2026
El viaje realizado entre el 21 y el 30 de agosto de 2026 por una comitiva de 11 parlamentarios chilenos a los territorios palestinos ocupados, para reunirse con cargos políticos y militares de la entidad israelí, representa una afrenta directa a la obligación de acatamiento de los derechos humanos y del derecho internacional.