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Venezuela: 10 enseñanzas a partir del 2D 

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1.- Cuando no se trabaja con criterios unificados se genera confusión que inevitablemente devienen en errores, y la suma de éstos se convierten en un pesado fardo que imposibilita la necesaria maniobrabilidad para dar soluciones certeras, rápidas y efectivas a los problemas que se presentan.

2.- Cuando no se atienden a los verdaderos intereses del pueblo, cuando se le ignora y menosprecia se crea el caldo de cultivo de la indiferencia. ¿Qué hicieron los dirigentes locales y regionales para ganarse semejante trato? El Comandante Chávez no puede ser el alcalde de toda Venezuela, ya lo había dicho Fidel y resultó una gran verdad del tamaño del sol. El pueblo es sabio y paciente, pero no pendejo.

3.- Cuando se actúa, políticamente hablando, a la defensiva se relegan las verdaderas tareas quedándose sometido a los caprichos (políticos) de los adversarios. Comunicacionalmente no se puede basar todo el trabajo en dar respuestas a los ataques, reales o inventados, de los adversarios; es necesario tener una política clara en nuestros medios oficiales y comunitarios que aborden la información, educación y propaganda (sí, propaganda tal y como lo hace el enemigo político), lejos de las maquinaciones que el imperio pretende imponernos para desviarnos de nuestros verdaderos objetivos.

4.- Cuando no se asume con plena convicción la educación política del pueblo, se puede esperar cualquier tipo de respuesta, hasta una contraria a nuestros intereses. El Tercer Motor de la Revolución: Moral y Luces, debe reorientarse a una educación política. Hablar del socialismo sin miedo y sin tapujos. Analizar las implicaciones de vida en el capitalismo con toda su crudeza, con cifras, con hechos que ilustren lo que se quiere transmitir. No se puede afirmar que el socialismo es bueno y el capitalismo malo sin aportar datos certeros. La matemática y la estadística, tal como la usa el presidente, es la verdadera herramienta pedagógica para ilustrar esta realidad.

5.- Cuando no se aclara al pueblo que lo que se vive actualmente no está ceñido estrictamente a un mero gobierno, a personajes que van o vienen para sentarse en una silla en Miraflores, se corre el riesgo de que se genere rechazo a la intención política de la postulación continua del presidente para las elecciones. Quien decide en última instancia es el pueblo. Se trata de un proceso revolucionario que rechaza la estrechez pequeñoburguesa y de clase media de la idea de la alternabilidad en el gobierno, una farsa que funciona bien dentro del capital pero no en una verdadera revolución.

6.- Cuando no se hace caso a las denuncias sobre la existencia de quintas columnas dentro del proceso, se corre el riesgo de que todo trabajo se revierta. No se debe descuidar a las empresas básicas, petrolera, comunicación, energía y algunos ministerios que están plagados de traidores y tránsfugas. Hay que tener políticas claras para neutralizar las acciones de estos personajes.

7.- Cuando se trata de profundizar la revolución generando cambios para beneficiar a la inmensa mayoría, en contra de los privilegios de pocos, se producen traiciones, salto de talanqueras que a la larga nos benefician. Este es el termómetro que nos indica que vamos bien. La revolución se va depurando de los canallas y oportunistas, los que queden son los que asumirán el proceso que posiblemente no veremos, pero sí nuestros hijos.

8.- Cuando aparecen voces agoreras que nos pronostican debacle, crisis y hasta desapariciones del proceso debemos estar alertas, es posible que sea la voz del imperio a través de seudos revolucionarios que sólo expresan sus deseos ocultos.

9.- Cuando nos proponen conciliaciones, negociaciones es porque el enemigo político se sabe perdido y busca oxigeno para vivir. La reconciliación propuesta por los dirigentes opositores es parte de una política que trata de matar el proceso. No caer en la tentación y provocación es la idea fundamental.

10.- Cuando se cree perdida una lucha, siempre el pueblo nos espera para señalarnos el camino. Así ha sucedido con la lucha por la reforma, cuando se creía perdido el pueblo la asume para continuar la batalla.

¡Vamos por la segunda batalla!

¡Por el socialismo y por la vida!

*Fuente: Aporrea
Correo del autor: Wilmer Ortuño

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