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¿La hora de Bolivia? 

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Hace apenas 15 días  la situación boliviana, caminaba por la vía estrecha. Pugnando por el cambio de institucionalidad y en medio de variados conflictos sociales, el proceso se consolidaba sin grandes sobresaltos. La dirección del cambio, la conducción del MAS, y la popularidad de Evo Morales alcanzaba el 70 % en La Paz y el respaldo era aun mayor en la ciudad de El Alto. La política de cambios se asentaba en reformas, en la Asamblea Constituyente, en la renacionalización del petróleo, el mejoramiento de los abastecimientos y en la búsqueda de cambios para hacer de Bolivia un país mas justo, mas democrático.

Hace 15 días el gobierno boliviano, esperaba que la tesis de la supremacía, fuera la formula para resolver su mediterraneidad. Esta tesis propone la entrega a Bolivia del dominio de una zona de territorio en el norte de Chile, sin soberanía, pero que permite dar el primer paso hacia la solución definitiva y el acceso al Mar. De eso hace apenas 12 o 15 días, cuando la derecha boliviana, se encontraba dividida, claramente replegada, a la espera mas bien que fuera el normal desgaste que se vive en los procesos el que se hiciera cargo del MAS.

Sin embargo, en medio de ese ambiente, se produjo la intervención del Papa, claramente orientada a radicalizar la oposición  contra Evo, Chávez , Correa y contra cuanta iniciativa por el cambio exista o pueda surgir en nuestro continente, buscando reorganizar la derecha local, presionándola para que se unifique y, sobre todo en Bolivia, para que bloquee toda posibilidad de cambio. Si agregamos a eso la aparición de la alianza de los diarios conservadores y gorilas del continente, en la cual nuestro Mercurio juega un rol destacado, nos damos cuenta que la contraofensiva viene a fondo.

Por si en lo anterior quedara alguna duda, vemos como comienzan a sucederse los hechos: siguiendo la practica de los manuales golpistas, observándolos hasta en sus detalles mas elementales, ayer apareció en La Paz el embajador de USA, declarando la preocupación de los "países vecinos" por al aumento de “el trafico de coca en la región"(sic). Esto no es otra cosa que la derecha mundial, encabezada ahora por Benedicto XVI y no por Bush, se lanza al ataque,  y su primer objetivo es "aislar Bolivia, Venezuela y Ecuador", como los países "totalitarios y además tolerantes con el narcotráfico". Según lo que nos enseña la práctica histórica de esos manuales, de ahora en adelanta vendrán las "otras medidas que se usan para casos de emergencia".

El primer síntoma de que algo está cambiando en esa dirección, es que la derecha boliviana, dividida todavía entre legalista y golpistas,  tiene ahora trazado un camino común, por el cual ya comienza a transitar. En esa ruta a seguir, entre otras cuestiones, se indica que la prensa local e internacional comenzará a dar una importancia creciente a la cuestión internacional.
 
La historia del continente, la experiencia de tanta lucha tras la Segunda Independencia, nos indica que para nosotros ha comenzado un tiempo en el cual la solidaridad con los pueblos hermanos adquiere un carácter relevante. Solidaridad especialmente para apoyar la resistencia de esos gobiernos dignos, para impedir que se lleven adelante los planes que el imperio desarrolla, esta vez  no a través de Bush, que está muy desprestigiado, sino por medio de otros liderazgos. Se convierte en trabajo solidario de primer orden el esfuerzo por difundir toda noticia que de a conocer lo que realmente está ocurriendo en esos procesos.

Bolivia, representa una búsqueda fundamental en el camino de la liberación de nuestro continente. El evismo logra articular lo popular y lo indígena, tras un camino propio, en pos de un mundo nuevo. Por ello Bolivia ha sido escogido como el país a castigar. Si los indígenas y los pobres logran la real independencia de Bolivia, será muy difícil que las transnacionales mantengan sus tasas de explotación y su dominio absoluto en nuestro continente. Todo indica que se radicalizara la lucha internacional, y no hay otra alternativa que asumirla. Para los chilenos esto significa que se hace vital aumentar el trabajo solidario con Bolivia. Es clave seguir trabajando por conseguir un Acuerdo de paz y por el Mar con este país hermano. La hora de Bolivia llegó, y es también nuestra hora.
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