Justicia desafuera a Pinochet por secuestro de sacerdote español Antonio Llidó
por Crónica Digital
20 años atrás 2 min lectura
Llidó, un religioso católico, fue detenido por una patrulla militar que, según consta en el expediente judicial, lo entregó a efectivos de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), a partir de lo cual desapareció hasta nuestros días.
La solicitud de desafuero del ex militar fue presentada en agostos pasado por la abogada de derechos humanos Fabiola Letelier, quien explicó que existen "numerosas presunciones fundadas que dan cuenta de la responsabilidad que tiene en los sucesos trágicos que le ocurrieron al sacerdote".
En esta causa, Zepeda procesó en mayo de 2003 como autores del secuestro del religioso al general retirado Manuel Contreras, en su calidad de ex jefe de la DINA, y a ocho agentes del aparato represor.
En la solicitud de desafuero se señala, además, que en la causa constan testimonios sobre las torturas a que fue sometido el sacerdote desde su detención el 1 de octubre de 1974.
El 4 de julio de 1996, Eva Llidó Mengual, hermana del religioso, interpuso una querella criminal contra Augusto Pinochet en España y en Chile, a la que se sumó otra de un grupo de sacerdotes chilenos y españoles.
El caso fue sobreseído en Chile en 1998 por la aplicación de la ley de amnistía, pero fue reabierto en junio de 2003 por la Corte de Apelaciones de Santiago, que se lo encargó al juez Zepeda.
El sacerdote, de 38 años, era miembro del movimiento Cristianos por el Socialismo y fue visto por última vez con vida en un centro de detención y torturas conocido como ‘Cuatro Alamos’.
La DINA acusó al religioso de haber ayudado a militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), grupo que luchó, junto a otras organizaciones políticas, contra la dictadura militar.
El juez Zepeda estableció en su fallo que el religioso fue torturado y permaneció detenido sin garantías en los recintos de la policía secreta.
Antonio Llidó Mengual llegó a Chile en 1969 y desarrolló su misión pastoral y social en barrios marginales y pobres hasta septiembre de 1973 en la ciudad de Quillota, 130 kilómetros al norte de Santiago.
Con posterioridad al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, el sacerdote se refugió en Santiago, donde fue detenido un año después y desde se momento no se supo más de su paradero.
Enviado el Miércoles, 08 noviembre a las 12:33:25
Santiago de Chile, 8 de noviembre 2006
Cronica Digital
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