Asesinato de miles de inocentes por su ejército: ¡Boicot ahora mismo a Israel!
por Virginia Tilley (Sudafrica))
19 años atrás 16 min lectura

Pero los crímenes de guerra de Israel son ahora tan horrendos, su extremismo tan evidente, los sufrimientos tan grandes, la ONU tan impotente, y tan urgente e imperiosa la necesidad de que la comunidad internacional contenga la conducta de Israel, que ha madurado el momento para una acción global.
El profundo prejuicio judeo-cristiano contra el Islam sataniza a las víctimas de Israel, en su mayoría musulmanas. El prejuicio racista europeo contra los árabes (nativos de piel oscura) presenta su desposeimiento material como si tuviera menos significación humana. Las ingenuas visiones cristianas de la “Tierra Santa” naturalizan el gobierno judío en paisajes bíblicos. Estúpidas nociones cristianas evangelistas del Rapto y de los Tiempos Finales posicionan la potestad judía como esencial para el retorno del Mesías y el Milenio final (a pesar de que, en esa asquerosa narrativa, los judíos terminan por ser quemados).
En este caso, las preocupaciones son razonables, aunque algo limitadas. Las universidades ofrecen conexiones vitales y arenas para la c
olaboración, el debate, y nuevas formas de pensar. Sin tales foros y su intercambio intelectual, argumentan algunos, se puede argüir que se impide el trabajo hacia un futuro diferente.
2. Un compromiso claro e inquebrantable con el objetivo del boicot, que – en Israel como en Sudáfrica – debería ser plena igualdad, dignidad, seguridad, y bienestar para todos en el país, incluyendo a los palestinos, cuya cultura ancestral se originó allí, y a la población judía, que ha edificado allí una sociedad nacional. Esa combinación es esencial. No hay otra alternativa que funcione. La diplomacia, las amenazas, los ruegos, el “proceso de paz,” la mediación, serán todos inútiles hasta que la presión exterior lleve a toda la población judía a emprender la dificilísima tarea de repensar su mundo. Esta presión requiere toda la gama de boicots, sanciones, y desinversión que el mundo pueda emplear. (El intelectual sudafricano Steven Friedman ha observado irónicamente que el modo de derribar a cualquier régimen colonial de asentamientos establecido es hacerlo elegir entre los beneficios y la identidad. Los beneficios, se impondrán invariablemente.)
En qué concentrarse
Por suerte la experiencia sudafricana nos ha enseñado cómo proceder, y las estrategias proliferan. Los métodos básicos de una campaña internacional de boicot son familiares. Primero, cada persona trabaja en su propia órbita inmediata. La gente puede instar a que sus colegios y universidades, corporaciones, clubes, e iglesias desinviertan de compañías que invierten en Israel. Hay que boicotear todo evento deportivo que incluya a un equipo israelí, y trabajar con los planificadores para que los excluyan.
iquetas sobre el aceite de oliva, las naranjas, y la vestimenta. Contar a todos lo que estás haciendo y por qué. Formar grupos de discusión por doquier para explicar el por qué.
No hay que permitir que capturen o intimiden a la discusión pública. Mediante la sonora insistencia (y tiene que ser sincera) en que el objetivo es la plena igualdad de la dignidad y los derechos de todos en Israel-Palestina, incluyendo a los millones de ciudadanos judíos de Israel, demoled sus engañosas afirmaciones de antisemitismo. Finalmente, hay que defender la validez de los principios que impulsan la misión del boicot. No hay que tolerar ni el más mínimo hálito de antisemitismo en vuestro propio grupo o movimiento.
Boicotear al Hegemón
Es el momento de aplicar también presión internacional sobre el cómplice EE.UU. Es imposible, en la actualidad, ejercer un boicot efectivo contra EE.UU., ya que sus productos son demasiado omnipresentes en nuestras vidas. Pero es rápido y fácil lanzar un boicot de productos estadounidenses emblemáticos, contrariando a sus principales corporaciones. Es especialmente fácil boicotear los grandes productos de consumo globales como Coca-Cola, MacDonald’s, Burger King, y KFC, cuyo poder ha aplicado presiones antidemocráticas a gobiernos en todo el mundo. (Mediante inquietantes prácticas monopolísticas, Coca-Cola es un actor vil en los países en desarrollo, en todo caso: véase, por ejemplo: http://www.killercoke.org/.)
Virginia Tilley
Virginia Tilley es profesora de ciencias políticas, ciudadana estadounidense que trabaja en Sudáfrica y autora de “The One-State Solution: A Breakthrough for Peace in the Israeli-Palestinian Deadlock“ (University of Michigan Press and Manchester University Press, 2005). Para contactos escriba a: tilley@hws.edu
Fuente Rebelión (España)
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