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El pueblo boliviano decide si confirma el rumbo 

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"Los cambios sociales no se hacen con escuadra y tiralíneas", escribía un revolucionario argentino en los años 70. La irónica frase dirigida a los teóricos tan afectos a elaborar recetas y tan incapaces a la hora de construir políticamente, vuelve a tener vigencia en estos primeros meses de la gestión del presidente Evo Morales en Bolivia. Sus compromisos electorales, con los obtuvo una mayoría amplia y resultó electo en la primera vuelta, se van cumpliendo poco a poco, con las dificultades y resistencias previsibles de quienes representan a los sectores inmovilistas, los mismos que durante muchos años se han traspasado la facultad de gobernar y decidir como si se tratara de una herencia.

Uno de los compromisos más significativos fue el de recuperar el control sobre los hidrocarburos, concretado a través del decreto de nacionalización del pasado primero de mayo. Es un proceso apenas iniciado y que tiene por delante un largo camino para reajustar relaciones, tarifas y condiciones que permitan al estado boliviano obtener los mayores beneficios de sus riquezas naturales. Del recuperado control de los hidrocarburos, deberán salir los recursos económicos que permitan desarrollar planes que disminuyan la desigualdad social, y que impulsen servicios básicos como educación y sanidad.

Otro de los ejes fundamentales del proceso de transformación al que apunta el MAS, Movimiento al Socialismo, es el de la tenencia y uso de la tierra. Tanto Evo Morales como el vice presidente Alvaro García Linera han anticipado la voluntad de recuperar tierras improductivas y que no han tenido inversiones,  para ser distribuidas entre los campesinos, a los que también se darían ayudas para sus tareas.

Estas decisiones, si bien cuentan con el respaldo mayoritario de los bolivianos, tienen la oposición de los sectores políticos tradicionales, casi todos ellos implicados en las políticas neoliberales que contribuyeron en las últimas décadas a incrementar el empobrecimiento de gran parte de la población. A la vez, son representantes de los intereses de los grupos económicos extranjeros y de las transnacionales que venían operando en Bolivia, empresas que han obtenido cuantiosos beneficios favorecidas por leyes laxas y permisivas. Son minorías fuertes, poderosas y que siempre han tenido en sus manos los resortes del poder político y económico.

Por eso en un reciente acto en Potosí, Evo Morales afirmó que "en las elecciones nacionales solo hemos ganado el gobierno: nuestra lucha es por el poder de los pueblos y esta Asamblea Constituyente es para ganar el poder del pueblo. El poder para quechuas, aymaras y para el movimiento popular".

Los opositores, Poder Democrático Social ( "Podemos" ) del ex presidente Jorge Quiroga, Unidad Nacional, el MIR o el MNR, intentan que esta nueva coyuntura electoral sea un plebiscito que desautorice el rumbo de gobierno del Movimiento al Socialismo.

Para ello han apelado a diversos recursos entre los cuales se destacan las acusaciones de que "el presidente Hugo Chávez de Venezuela es quien decide los pasos de Evo Morales".  Este argumento utilizado recientemente en Perú por el candidato Alan García, le dio buenos resultados para frenar el avance de su rival, Ollanta Humala.  Claro está que las circunstancias son diferentes, ya que Chávez había formulado declaraciones que fueron fácilmente utilizadas para señalar "la ingerencia en una decisión que solo compete a los peruanos". En Bolivia, la presencia y el apoyo venezolano ( por ejemplo en cuestiones sanitarias o de alfabetización )  ha tomado formas concretas, pero a partir de una decisión soberana del gobierno elegido mayoritariamente por el pueblo. También han intentado enfrentar a la Iglesia Católica con el gobierno, afirmando que estaba en marcha un plan para proscribir la enseñanza de la religión en las escuelas. El opositor "Podemos", llegó a usar el nombre del Papa Benedicto XVI en una supuesta declaración donde el Pontífice expresaba su preocupación por el presunto proyecto del gobierno boliviano. Aunque las dudas se despejaron tras un encuentro del propio Evo Morales con representantes del Episcopado, los opositores no han dejado de esgrimir ese argumento en sus mensajes.

El concepto de Asamblea Constituyente no existía en las normas legales bolivianas; se incorporó durante la reforma del año 2004, bajo el gobierno de Carlos Mesa, y como fruto de una constante presión popular que se inició en 1990, cuando las movilizaciones que se  denominaron "Marcha por la Dignidad", en la que comenzó a levantarse el reclamo de una modificación profunda de la Constitución. Se reafirmó la demanda durante la gran movilización social llamada "La guerra por el Agua" en el año 2001.  El MAS la incorporó a su programa, definiendo a la Constituyente como el camino "para refundar la nación sin exclusiones y con justicia".

"Soñamos mediante la Asamblea Constituyente, dijo Evo Morales,  tener un Estado Social Comunitario para vivir en colectividad, en comunidad, en solidaridad, en hermandad, como una familia grande llamada Bolivia". "Durante todo el tiempo gobernaron familias, grupos con Poder que se aprovecharon del Estado, siempre hicieron prevalecer sus intereses personales, sin tomar en cuenta a todas las regiones".

El referéndum sobre las autonomías

Pero la pugna entre los partidarios del cambio impulsado por el MAS y los sectores tradicionales en la oposición no se reduce a quien obtiene la mayoría en la Asamblea Constituyente, sino que se proyecta sobre la decisión del referéndum sobre las autonomías regionales, un proyecto alentado por las regiones que concentran riqueza y recursos, y que tienen un mayor desarrollo que otras zonas del país.

Encabeza el apoyo al SI el llamado Comité Cívico de Santa Cruz que tiene entre sus principales impulsores a los sectores empresariales, pero que ha logrado extender su influencia a otros segmentos de la población con el argumento de que "allí se produce la riqueza de la que vive gran parte de Bolivia". La trayectoria del Comité Cívico ha orillado en muchas oportunidades el racismo y el separatismo, aunque ahora parecen advertir que ese camino tiene límites, y que deben tener en cuenta que contra algunas previsiones, el MAS, fuerza minoritaria en esta región, obtuvo más votos de los esperados en la elección presidencial.

En una concentración en Santa Cruz,  que según las fuentes mas objetivas reunió a más de 150.000 personas, el presidente del Comité Cívico, el empresario Germán Antelo,  repitió en tono de insinuación los ataques políticos con sesgo religioso, étnico y conservador que de una forma u otra han venido utilizando los partidos opositores. También afirmó que "no cederán ante quienes pretenden mantener el centralismo para hegemonizar el poder en el país".

En un multitudinario acto en La Paz, previo al cierre de campaña en Cochabamba, Evo Morales se pronunció por una autonomía que sirva a los pueblos y a los indígenas y no a las familias y grupos minoritarios que pretenden usarla en su beneficio. "Ayer fueron centralistas y ahora son autonomistas", dijo Morales. "Siendo centralistas vivieron del centralismo y ahora que recuperamos con el voto el gobierno nacional, no quieren perder la mamadera departamental".  Para evitar equívocos, precisó que se refería a "ciertas familias cruceñas".

"Queremos una autonomía para los pueblos, pero no para las familias de empresarios qu
ebrados, que nunca pagaron sus deudas al Estado
", añadió.   Mientras en Santa Cruz prevalecieron las banderas verde y blancas con las que se identifica el departamento cruceño, en La Paz el marco eran las wiphalas, las banderas multicolores de los indígenas.

En la ciudad oriental, el Frente Cívico y los empresarios han intensificado estos últimos días su campaña a favor del SI, con un millonario despliegue publicitario, que la convierte prácticamente en la única voz en ese departamento. Santa Cruz, junto con La Paz y Cochabamba, son los que elegirán el mas alto número de representantes en función de su población.

Por el contrario, las organizaciones sindicales de El Alto, la superpoblada ciudad próxima a La Paz, manifiestan su oposición al proyecto de autonomía, debido a que "se constituirá en un instrumento que permitirá que las logias y a las oligarquías que tienen como base de operaciones a Santa Cruz, se apoderen definitivamente de los recursos naturales de Bolivia".

Los movimientos populares votarán NO

Diversos movimientos sociales se han pronunciado categóricamente por el NO en el referéndum sobre las autonomías departamentales.

El Estado Mayor del Pueblo, bloque de organizaciones sociales y políticas que respaldan al gobierno de Evo Morales fundamentó en 10 razones su posición.  El E.M.P. recuerda que la demanda autonómica está focalizada principalmente en el oriental departamento de Santa Cruz, bajo hegemonía empresarial y conservadora, como réplica al ascenso de las luchas populares. Precisa que tal exigencia, "surgió como respuesta a la agenda de octubre del 2003, cuando una fuerte y amplia sublevación popular forzó la renuncia y la huída a Estados Unidos del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada”. Argumenta el bloque que "los sectores oligárquicos propugnan procesos autonómicos departamentales para defender en ese ámbito local sus intereses y privilegios que el pueblo ha decidido cancelar con la victoria político-electoral del 18 de diciembre de 2005."  "Esos sectores y sus similares del sureño departamento de Tarija, pretenden al mismo tiempo encubrir con la consigna autonómica, su intención de mantener la situación de exclusión y pobreza de la mayor parte de la población".

Plantea que "la Asamblea Constituyente, a elegirse también el domingo próximo, debe impulsar un proceso de descolonización del Estado que haga posible una sociedad multinacional e intercultural. " "Tal nuevo orden deberá cambiar todo lo que ha funcionado mal en 180 años de caricatura de República, en beneficio solamente de las élites."   Entre otros, suscriben el pronunciamiento las confederaciones única de Campesinos, de Colonizadores, de Artesanos, de Microempresas, de Maestros Rurales, de Transportistas, de Panificadores y de Jubilados. También las Federaciones de Mujeres Campesinas de Bolivia y de Cooperativas Mineras, entre otras organizaciones que integran el bloque.

Un resultado decisivo

El domingo, poco más de tres millones setecientos mil bolivianos están convocados para elegir a quienes serán los representantes populares que deberán definir la nueva Constitución. También deberán pronunciarse en el referéndum sobre las autonomías departamentales. La convocatoria, dadas las circunstancias, ha polarizado al país. Los partidarios del cambio representado por el MAS y Evo Morales, aspiran a tener una mayoría suficiente en la Asamblea, y a superar el 54 % de respaldo alcanzado por el presidente en las elecciones del pasado diciembre. También confían en una victoria global del NO en el referéndum autonómico, ya que se descuenta que el SI alcanzará una gran mayoría en Santa Cruz y en algunos otros departamentos.

Lo cierto es que esta convocatoria permitirá al pueblo boliviano confirmar o no el rumbo que fiel a sus compromisos electorales, ha fijado el presidente Evo Morales. Es posible que como afirman algunos medios de comunicación europeos, no todos los bolivianos conocen exactamente los mecanismos de la Constituyente, o los términos y alcances del referéndum. Pero no es menos cierto que casi todos los bolivianos saben que lo que está en juego el domingo es la continuidad del proceso de transformación – para lo cual se requiere una mayoría importante de apoyo al gobierno – o su paralización parcial o total a través de una victoria de los partidos tradicionales hoy en la oposición, coaligados con el movimiento autonomista de Santa Cruz.

Redacción de SERPAL
Servicio de Prensa Alternativa
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