Discurso del Presidente Salvador Allende el día  29 de Junio de 1973 (día de «El Tancazo»)

La tarde del viernes 29 de Julio de 1973, el Presidente Salvador Allende, desde uno de los balcones del Palacio de La Moneda, se dirige a la multitud congregada en la Plaza de la Constitución: [1]

Pueblo de Chile:

Queridas compañeras y estimados compañeros de Santiago:

He asumido la responsabilidad de convocar al pueblo para informarle. Por lo tanto, pido que me escuchen, porque es fundamental que cada uno de los que está aquí y los que me escuchan por la radio, tengan conciencia cabal de lo que ha sucedido y además comprendan la tarea que tienen que cumplir desde hoy hacia el futuro.

Por eso pido no se me interrumpa ni con aplausos, ni con gritos, ni con consignas. El momento  es demasiado duro y la responsabilidad que tengo me obliga a pedir más que nunca que el pueblo comprenda cuanto espero de su serenidad y de su firmeza.

Deseo rendir homenaje a los que han caído. Fundamentalmente, rindo homenaje a las fuerzas leales del Ejército de Chile, de la Armada Nacional y de la Aviación (Aplausos) en el sargento Rafael Villana, asesinado en la puerta del Ministerio de Defensa. Trabajaba en la 2ª División del Ejército, el Cuartel General al mando del General Sepúlveda.

Rindo homenaje a 5 civiles que perdieron su vida como consecuencia de la actitud artera, antipatriota, contraria a la Doctrina de las Fuerzas Armadas, del grupo insurgentes. A Leontina Reyes, a Victoria Sánchez Carrasco, periodista; a Leonardo Henrichsen, periodista extranjero; a Luciano Caro y a Carlos Fuentes. Destaco que hay en la Posta Central 5 heridos graves; uno en el Hospital del Trabajador y otro en la Posta 3. En total, 7 civiles. Y hay en el Hospital Militar 11 heridos graves, pertenecientes a las filas del Ejército. Hay 14 civiles, también heridos a bala, de mediana gravedad.

Quiero que sepan, que además de informarles, los he llamado para que, con el calor y la firmeza revolucionaria del pueblo, rindan homenaje a las Fuerzas Armadas de Chile, a las fuerzas de Carabineros y de Investigaciones, que con su actitud aplastaron la tentativa sediciosa.

Ahora paso a detallar los hechos acontecidos. A las 8:55 horas fui llamado por el Subsecretario del Interior, compañero Daniel Vergara (Aplausos) quien me dijo una sola frase que lo revelaba todo:

«Compañero Presidente, tenemos tanques aquí, frente a La Moneda, en la Plaza de la Constitución. Están disparando y se me informa que hay otros tanques rodeando La Moneda. Sepa, Presidente, que todos los que estamos aquí sabremos cumplir con nuestro deber«. (Aplausos).

Minutos después, el Sargento 2°que forma parte de la Guardia de La Moneda, del grupo de Carabineros, subía a izar, junto con un Carabinero, la insignia de la Patria en medio de las balas. (Aplausos).

Sus nombres: Mario Humberto Reyes, Sargento 2° y Luis Venegas Jara, Carabinero. (Aplausos)

¿Qué había ocurrido? Un grupo del Regimiento Blindado N°2, al mando del ex Comandante Souper, ‐que debía ser removido hoy día de su cargo y que está encarcelado y definitivamente removido (Aplausos); la Justicia Militar determinará la sanción que a él y sus cómplices habrá que aplicar (Aplausos) rodeó La Moneda.

Ayer el General Sepúlveda, Jefe de la Segunda Zona, denunció en la mañana hechos comprobados, que demostraban que un grupo muy reducido de Oficiales, había intentado en la mañana del miércoles sacar este mismo Regimiento. Su denuncia, hecha en rueda de Prensa, mereció el sarcasmo y la befa de los diarios reaccionarios y declaraciones contrarias suponiéndose y sosteniendo en esas declaraciones de los adversarios al Gobierno, que esto era una maniobra nuestra para querer  evitar que se siguiera investigando el incidente ocurrido en Costanera al General Prats, quien fuera tan  burda, injusta, y torpemente criticado por radios y prensa de oposición por la actitud que había tenido.

Ahora los hechos prueban que el Gobierno no engaña ni miente.

Ayer en la tarde concurrió al Senado el Ministro de Defensa y entregó los antecedentes que teníamos en nuestro poder.

En esa Sesión dijo que no se daba crédito a lo que expresaban los Ministros, si bien se podía creer en lo que afirmaba el Jefe Militar. Ante esa actitud, el Ministro de Defensa se retiró del Senado, dejando en claro una vez más que este Gobierno dice y dirá siempre la verdad. (Aplausos).

Siguiendo la información, debo señalar que el grupo sedicioso disparó reiteradamente contra el Palacio Presidencial. Y, además, lo hizo contra el Ministerio de Defensa. Están parcialmente destruidas las oficinas del Ministro de Defensa y varias que ocupan Generales de la República. Ellos sabían que  dentro del Ministerio estaba el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea General Ruiz, el Comandante en Jefe de la Armada, Almirante Raúl Montero, y los Jefes y Oficiales de esa repartición.

El General Prats había partido desde su casa, primero a la Escuela Militar y de allí al Regimiento Tacna.

Después relatare las medidas que tomara. Solo quiero destacar que hay extraordinarios  daños en el Ministerio de Defensa. Un tanque derrumbo la puerta y se disparó dentro del Ministerio el cañón de ese tanque; hay numerosísimos impactos en el frontis del edificio. De la misma manera que hay más de 500 impactos en La Moneda. Han sido prácticamente destruidas 16 oficinas de la Cancillería y rotos más de un centenar de vidrios.

Cuando estaba ocurriendo esto, yo ya había tomado contacto con el Ministro de Defensa, con el Comandante Ruiz, con el Almirante Montero y con el Director General de Carabineros Subrogante, General Viveros. En ese momento me llamo de nuevo Daniel Vergara.

Me dijo:

«Presidente, hemos recibido una orden de rendirnos por parte de los amotinados. La decisión nuestra ‐y aquí está el Oficial de Carabineros al mando de la Guardia de Palacio‐ es no hacerlo«.

Le dije:

«hay una frase histórica que va a repetir el Teniente Pérez, como respuesta a la insolencia de los sublevados. Dígale lo que le dijo la historia: ‘LA GUARDIA MUERE, PERO NO SE RINDE, MIERDA’«. (Aplausos).

Rindo homenaje a la Guardia de Palacio, formada por Carabineros (Aplausos), y al joven  Teniente de guardia, señor Pérez. Rindo homenaje a los Detectives de Investigaciones que estaban aquí en La Moneda y que tomaron rápidamente los sitios para combatir. (Aplausos). Rindo homenaje al personal de servicio de La Moneda: ninguno de ellos pretendió salir, al contrario, dijeron que se quedarían. La mayoría de ellos son suboficiales, de la Armada de Chile. (Aplausos).

Rindo homenaje a los pocos funcionarios y funcionarías que estaban en el Palacio Presidencial tanto en oficinas del Ministerio del Interior de la Presidencia o del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Y, rindo homenaje a una muchacha periodista, Verónica Ahumada, con quién hablé cuatro veces, y a quien instaron a que se fuera.

Ella dijo:

«estoy aquí para informar al Presidente«. (Aplausos).

Mientras sucedían estos hechos en torno al Ministerio de Defensa Nacional, a la Dirección General de Carabineros, contra la cual se disparó estando allí el Director Subrogante y General de  Carabineros; mientras sucedían estos hechos ‐repito‐ el Comandante en Jefe del Ejército, junto con los  Generales Pinochet, Pickering, Urbina y Sepúlveda, trazó el plan para reprimir a los subversivos, y  ordenó la movilización de los Regimientos, Buin, Tacna, Escuela de Suboficiales, Escuela de Infantería, Escuela de Telecomunicaciones y Escuela de Paracaidistas. (Aplausos). Y el propio General Prats concurrió a la cabeza de la Escuela de Suboficiales. De la misma manera, que el Director General de  Carabineros había movilizado el grupo especial y las tanquetas; se habían ocupado de mandar dos batallones y seis tanquetas a Tomás Moro, Casa de los Presidentes de Chile, donde estaba yo en contacto permanente.

Y desde allí llamé al Pueblo dos veces por radio. Primero, para señalarles que tuvieran confianza en las Fuerzas Armadas, en Carabineros e Investigaciones, y segundo para decirles que ocuparan las empresas, las industrias; que estuvieran en los centros de trabajo, que los dirigentes y los militantes partidarios en sus centros, en sus casas políticas, y que además el pueblo se agrupara en cuatro o cinco sectores que señalé, para que estuvieran prestos y por si acaso necesitábamos su presencia para combatir junto a los soldados de Chile (Aplausos).

Llegados al centro de Santiago, por el sector de la Alameda, la Escuela de Suboficiales, de Infantería, de Telecomunicaciones, y la Escuela de Paracaidistas; avanzaba por la Estación Mapocho  para hacer una indicación geográfica el Regimiento Buin, encabezado por su Comandante y dirigido por  el General Pinochet.

En ese momento, también el General Pickering, Jefe de los Institutos Militares, venía avanzando con otra columna junto al Ministro de Defensa. Llegando el General Prats a la Alameda, hubo un hecho  que la historia recogerá. Solo, con dos oficiales cuyas armas apuntaban al suelo, habló con cuatro de los que ocupaban los tanques sublevados y le entregaron sus armas y respetaron su alta jerarquía militar. Al llegar al quinto tanque, el Oficial que estaba allí le dijo:

«No me rindo General«,

y pretendió usar su arma. El ayudante del General Prats, Mayor Zabala, le salvó la vida al apuntar al Oficial sublevado y al arrebatarle el arma. (Aplausos).

Qué gran lección para aquellos que horas antes habían motejado e injuriado al Comandante en Jefe del Ejército y en él a la institución que dirige, por la actitud que había tenido allí en la Costanera. El General Prats obtuvo solo la rendición de la mayoría de los tanques. Tres de ellos escaparon, sembraron el pánico, fueron rodeados por fuerzas al mando del General Sepúlveda en colaboración con Fuerzas de Carabineros, y fueron a entregarse al Regimiento que habían sublevado, que ya estaba en manos leales, con el General Bonilla y el nuevo Comandante señor Ramírez, a la cabeza de ese Regimiento. (Aplausos).

Me vine por Morandé con los tres Comandantes Edecanes y un grupo de Carabineros y, por cierto, con tres tanquetas, “por si acaso”.

Llegué en los momentos en que todavía había francotiradores en el Ministerio de Hacienda. Y fui recibido en la puerta de La Moneda por el General Prats, el Director General de Carabineros y el  General Pinochet. Quiero señalar también, que cuando el General Prats había ya hecho que se rindieran 5 tanques, salieron también desde el Ministerio de Defensa, para acompañarlo, en una actitud solidaria y viril, el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, General César Ruiz y el Almirante, Comandante en Jefe de la Armada, Raúl Montero. (Aplausos).

Estaba saludando al General Prats y todavía sonaban algunos disparos y más de 20 dieron en La Moneda, especialmente en el sector de Teatinos. Luego Santiago tomaba, aparentemente, el rasgo de una ciudad tranquila. Sin embargo, facciosos dinamitaron la planta transmisora de Radio Portales y la destruyeron; y civiles, coludidos e instigadores, cómplices, cobardes, están golpeando ahora puertas de las Embajadas para refugiarse y escapar de Chile. (Pifias).

Juzgue el pueblo la actitud de estos brabucones que después de tratar de barrenar ‐y solo lo consiguieron en parte mínima‐ la disciplina de las Fuerzas Armadas, después de pretender utilizarlas, cuando llega el momento de estar siquiera junto a los que se habían levantado, arrancaron, se  escondieron, y ahora pretenden eludir la acción de la Justicia. Espero que no lo consigan.

Como era de esperarse, la inmensa mayoría pertenece a la asociación ilícita, mal llamada Patria y Libertad. (Pifias).

Desde hoy los llamaremos la antipatria y la cobardía. El pueblo debe recordar que en el gran acto que realizáramos el jueves 21 expliqué que este país estaba potencialmente en insurrección y al borde de la guerra civil. Que los sectores de la alta burguesía y del fascismo coludidos con intereses  foráneos, pretendían poner atajo a la marcha del Gobierno e impedir la consolidación en el campo económico del Gobierno Popular.

Hice presente la campaña por ellos desatada, los hechos por ellos  desatados y las campañas realizadas, desde el punto de vista de lo que ellos llaman pretenciosamente ideológico. Exponiendo impúdicamente sus ideas reaccionarias, sus concepciones típicamente fascistas y desatando toda una acción de calumnias, mentiras y odios, y haciendo blanco, de ello a los partidos populares, a la Unidad Popular, a las Fuerzas Armadas, al Cuerpo de Carabineros, a Investigaciones. Tratando de minar la base política del Gobierno y las instituciones fundamentales de la República. Señalé cómo querían paralizar al Estado, negándole las Leyes esenciales que se necesitan para hacer  frente a la hora difícil por que atravesamos y tendremos que pasar.

Hice presente que era para nosotros una preocupación básica el obtener leyes que permitieran tomar las medidas para atajar el proceso inflacionista e impedir que éste cayera en una vorágine incontrolada. Y destaqué el despacho de Leyes sin financiamiento y la negativa a dictar la Ley sobre delitos económicos.

De la misma manera que hice  un recuento de las acciones terroristas desatadas tratando de crear el pánico, destruyendo locales partidarios, atentando contra militantes de la Unidad Popular o de la izquierda. En resumen, señalé que vivíamos los mismos días aciagos que viviéramos entre el 4 de septiembre de 1970 y el 3 de noviembre, que culminara con el asesinato del General Schneider.

Como hubieran deseado hacer lo mismo ahora. Por eso concentraron su odio en contra del Comandante en Jefe del Ejército, que fuera Ministro del Interior en los días duros de octubre, que fuera Vicepresidente de la República y que es el símbolo de un soldado leal a la doctrina de las FF.AA. de Chile, y leal al pueblo de Chile. (Aplausos).

Yo sé perfectamente bien ‐y lo he dicho‐ que no todos los opositores tienen una actitud artera, pro fascista y han querido estar junto a los golpistas. Se han negado a ello y hay que destacarlo. Otros  hablan  de democracia y de Constitución. Usan la palabra democracia para ocultarse  y protegerse, pero  actúan violando la Constitución y son antidemocracia y pro fascistas. Ya el pueblo los conoce y los seguiremos denunciando. (Aplausos).

Compañeros, ya sabe el pueblo lo que reiteradamente le he dicho. El proceso chileno tiene que marchar por los cauces propios de nuestra historia, nuestra institucionalidad, nuestras características, y por lo tanto el pueblo debe comprender que yo tengo que mantenerme leal a lo que he dicho, haremos los cambios revolucionarios en pluralismo, democracia y libertad, lo cual no significa ni significará tolerancia con los anti demócratas, tolerancia con los subversivos y tolerancia con los fascistas, camaradas. (Aplausos).

Compañeros, de la misma manera que siempre le he hablado al pueblo le hablo hoy día. Yo sé que lo que voy a decir es posible que no les guste a muchos de Uds., pero tienen que entender cuál es la real posición de este Gobierno: no voy ‐óiganlo bien y con respeto‐ no voy a cerrar el Congreso, porque sería absurdo. No lo voy hacer. Pero si es necesario, enviaré un proyecto de Ley para llamar a un plebiscito para que el pueblo se pronuncie. (Ovación).

Ahora deseo que el pueblo cumpla el compromiso que contrajo el jueves 21. Mañana de nuevo las usinas a levantar su humo para saludar a la Patria libre; de nuevo al trabajo‐ a recuperar las horas que significó el paro del jueves; mañana cada uno de Uds., a trabajar más, a producir más, a sacrificarse más por Chile y por el pueblo.

Y enseguida, como se lo dijera también, a sacar la experiencia, justa del paro de octubre y de la tentativa sediciosa de hoy día. Pero antes quiero señalar que desde lejos llegaron voces fraternas, parar decir que estaban junto a Chile. Hablé con el Presidente de Argentina quién me llamara para decirme que su Pueblo, su Gobierno y el General Perón estaban junto a Chile en este momento. (Aplausos).

Me llamó también el Presidente de México, Licenciado Luis Echeverría, para decirme: “Presidente, el Pueblo de México y nosotros, estamos junto a su Pueblo y junto a Uds.«.

Y el cable y el teléfono trajeron las palabras de Cuba. (Aplausos).El Comandante y amigo Fidel Castro estaba allí para decirme:

«Sé que Uds., van a vencer. El Pueblo y las Fuerzas Armadas juntas siempre triunfaran. Tenemos plena confianza en el Pueblo de  Chile y en ti, Compañero Allende«. (Aplausos).

Y desde lejos, desde muy lejos, interpretando el sentimiento de millones de hombres, llegó también la palabra fraterna, palabra que tiene el valor y el heroísmo. Desde Vietnam del Norte, desde allá, llegó el acento fraterno. (Aplausos).

Compañeros trabajadores de Santiago, tenemos que organizamos. Crear y crear el poder popular, pero no antagónico ni independiente del Gobierno, que es la fuerza fundamental y la palanca  que tienen los trabajadores para avanzar en el proceso revolucionario.

Por eso he querido convocarlos y quiero que den una vez más una gran lección; que se retiren a sus casas, que vayan a encontrar el calor de los suyos. Yo sé que, en cada hogar modesto y humilde, en cada casa de trabajador había esta mañana una dolorosa inquietud. Yo sé que aquí en Santiago como en el resto de Chile, todos, también los trabajadores del campo, estaban con su espíritu alerta y con la  decisión revolucionaria de combatir si era necesario por Chile y su destino libre.

Compañeros, todavía algunos grupos fascistas están por allí, tengan cuidado, no caigan en provocaciones.

Tienen que tener confianza en el Gobierno, que ha demostrado su fuerza esta mañana y  seguiremos demostrándola.

Compañeros, quédense en sus casas; únanse a sus mujeres y a sus hijos en nombre de Chile.

Lleven mi cariño, mi respeto, mi admiración y mi fe a cada uno de los hogares de ustedes. (Aplausos).

 

Notas:

[1] Fuente: OIR (Oficina de Informaciones y Radiodifusión de la Presidencia de la República). Entre otras cosas, fue corregido el nombre “Alwinsen” por “Henrichsen” en texto original.

Todas las fotografías aquí presentadas son del viernes 29 de Junio de 1973.

 

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