La Rebelión Social crece a pesar de la cobarde represión social

Un total rechazo al abuso policial que hemos visto en estos últimos meses y particularmente en las últimas semanas, estos no son casos aislados ni excesos, es una practica que se ha hecho generalizada y permanente en las tácticas represivas que esta utilizando  Carabineros en contra de la población desarmada. El hecho de que los comprometidos de manera directa con los apaleos brutales a jóvenes, niñas, adultos mayores, con aplicar gas pimienta en la cara a corta distancia a las personas, con disparar balines y bombas lacrimógenas a la cara de las personas, sean oficiales subalternos, es decir, quienes tienen el mando directo de las tropas da cuenta de que  ellos y ellas están al frente ejemplarizando el combate orientado y planificado en contra del enemigo (interno), que es la población civil.

Es la misma táctica que empleó carabineros en los años de la dictadura, en los que un grupo centralizado en la DINA y en la CNI, con sus acciones delictuales, comprometieron al resto de sus compañeros y a sus instituciones en crímenes de lesa humanidad atroces. Ejemplarizando por medio de la brutalidad, del atropello a los derechos humanos el “cumplimiento de su misión”, que era cumplir las políticas  de terrorismo de estado para neutralizar a quienes luchábamos por la libertad de chile.

Y el apoyo del gobierno en ese entonces, de la tiranía pinochetista, los argumentos empleados para excusar a los esbirros uniformados de sus crímenes, eran los mismos que hoy emplea el gobierno y sus autoridades, “que ellos actuaban en contra de los violentistas y en contra del terrorismo”. Y así inventaban enfrentamientos, violentaban los hogares de chilenos y chilenas, torturaban y hacían aparecer personas asesinadas, cobardemente, en cámaras de torturas como terroristas abatidos.

Hoy, en los discursos, particularmente del presidente y de las  autoridades de gobierno, de los partidos de Chile vamos, de la ex concertación, se podrá argumentar que Carabineros esta actuando en contra de “los violentistas” y en contra de la violencia. Pero lo que vemos en las calles, incluso en los noticieros de los medios de prensa, totalmente adictos al gobierno, lo que ven los observadores internacionales, lo que ven los propios carabineros, es que las victimas de estas tácticas criminales son estudiantes, hombres y mujeres, manifestantes, no son un ejercito irregular ni grupos armados.

En Chile no hay grupos armados y no se necesita ser especialista para comprobar que las tácticas militares y de contención de multitudes, que emplea carabineros, son de una preparación paupérrima, que los hace incapaces de cumplir su labor con apego a la ley. Es triste ver la degradación de carabineros golpeando de manera indiscriminada a las multitudes que expresan sus reclamos y sus demandas, ejerciendo su derecho constitucional, es la misma fotografía de la represión militar en dictadura, que fue lentamente carcomiendo las instituciones por dentro, alejándolas sustancialmente de su misión y principalmente de su principal apoyo que es y serán siempre los ciudadanos y ciudadanas, el pueblo.

La fuerza policial es sobrepasada a diario por jóvenes valientes, hombres y mujeres, que se han ganado el cariño de los y las manifestantes, porque les ven como un escudo de protección ante la represión indiscriminada, estos no son los que saquean ni roban, como se les ha querido mostrar.  Son la llamada “primera línea”, que tal cual un juez dictamino recientemente, no es delito pertenecer a ella, son los que protegen a la gente de una fuerza policial que actúa no para controlar multitudes sino que, sale a la calle a intimidar y a provocar a los manifestantes, para justificar su accionar deprimente.

Carabineros y sus Fuerzas Especiales hoy, no son capaces de controlar la delincuencia ni el narcotráfico, lo que es una urgencia nacional desatendida, sin embargo y por mandato presidencial, se están desgastando en el papel de  actores de la criminalización de la  protesta social. Una situación que los esta llevando a diario, a deslizarse por un tobogán de desprestigio, que le hace daño a la institución, debilitándola cada día mas en el rol que no cumple, dar seguridad y protección a la población.

Pero esta irresponsabilidad política no es de carabineros, es de un gobierno y de una elite política, que no cuenta con el apoyo ciudadano y que sin embargo continua legislando, en la idea de continuar utilizando a las FFAA y dar mas cobertura y garantías a la represión militar, para militarizar el país y asegurar por este medio, la contención de una rebelión social que día a día se generaliza. El actual gobierno y la derecha, sus socios políticos, lo que buscan es cambiar la misión que caracteriza a las FFAA para convertirlas en algo más que fuerzas policiales bien armadas, cuya principal tarea es preservar el orden interno.

Es en este sentido que el  gobierno, con el apoyo de la derecha de la DC y algunos ex concertacionistas, acaban de aprobar la idea de legislar el proyecto de ley que busca resguardar la infraestructura crítica por parte de FFAA, lo que significa bajo este titular engañoso, es dotarlas de facultades que no están relacionadas a la defensa nacional. Por el contrario las convierte en una fuerza para resguardar el orden público, que no es su función, pero además, los pone al nivel de guardianes de la infraestructura crítica de bienes privados, porque el agua, las carreteras, la electricidad, los puertos, son empresas privadas y con participación extranjera.

Esto es un total contrasentido porque desvirtúa el papel fundamental de la FFAA que es la defensa de la nación de enemigos externos, la defensa de la soberanía y la integridad territorial, razón  por la cual se dividen en ramas, en servicios armados separados que agrupan los recursos militares empleados por dicho estado en tierra (ejército), mar (naval) y aire (fuerza aérea).

Los legisladores al parecer, como en este y otros temas, pretenden dejar amarrados aspectos sensibles del desarrollo del país,  anticipándose de manera desleal al rol que debe cumplir la futura Convención Constituyente y luego una Asamblea Constituyente, que es lo que pide el pueblo, uno de los cuales es la reforma de las FFAA.

Este es un tema necesario de abordar, pero no por las elites comprometidas con este gobierno hundido en su inoperancia ni por las elites políticas oportunistas,  porque como ya ha quedado demostrado no es posible  consolidar la democracia con unas FFAA y una fuerzas policiales que aun preservan en su doctrina la herencia dictatorial. Razón por la cual, en la actualidad, las FFAA y policiales no se consideran parte del conjunto de la realidad nacional, y la subordinación  de estos  al poder civil es algo formal, lo que les ha permitido un libre albedrio que las ha corrompido y eludir reformas que hagan más eficiente su vínculo con la sociedad civil.

La corrupción descubierta en las FFAA y particularmente en el ejercito y carabineros así lo demuestran, estos continúan actuando por carriles separados a la democratización del país, beneficiándose hasta el día de hoy de prorrogativas corruptas entregadas durante la dictadura de Pinochet. Ni hablar de la manera como han burlado a la justicia en materia de justicia y derechos humanos, las FFAA no han formado parte y en casos solo lo han hecho de manera parcial, de los esfuerzos que se han hecho y hacen, para aclarar todos los crímenes y abusos cometidos durante la dictadura militar, periodo durante el cual fueron, las fuerzas armadas y carabineros, el actor principal y ejecutor de la represión y persecución política,

A la luz de estos y otros antecedentes, lo que se demuestra es que, en el ejército y carabineros, la ideología pinochetista esta vigente, que puede ser o no generalizada, pero que existe, y es impulsada por los altos mandos de las instituciones, como lo demostró hace unos meses el anterior jefe del ejercito ( general Oviedo)[1]  con sus opiniones y acciones políticas. Situaciones que ponen de manifiesto una urgente reforma en las FFAA, iniciándose con la “despinochetizacion” del Ejército y carabineros, es decir, la conversión de éstos en organismos de profesionales integrados socialmente y con un papel a jugar en la sociedad chilena.

Desde siempre, los militares que nos opusimos al golpe de estado de 1973, que nos negamos a participar en la brutal represión en contra de nuestro pueblo, hemos planteado, en distintas instancias, la necesidad de una profunda reforma en las FFAA y de carabineros. Cuyo punto de inicio es una cultura militar distinta a la actual, entendiendo la defensa nacional como una actividad que afecta a toda la nación y que, por lo tanto, ha de estar encaminada a defender todos los valores morales, físicos y materiales de la comunidad nacional. Entendida de esta manera, la política de defensa se convierte en una parte de la política general de la nación, que viene determinada y dirigida institucionalmente por el Gobierno.

Es lo que permitiría hablar de la defensa de los intereses supremos de la Patria, lo que hasta ahora e influenciadas ideológicamente las FFAA por el pinochetismo, es solo un discurso, porque estos son temas que no pueden ser abordados, sin entender o hacerse cargo de un pasado reciente que les compromete. Un pasado en el cual las FFAA y carabineros fueron presas de un sistema de adoctrinamiento ideológico, diseñado para enfrentarles con el pueblo.

Las evidencias demuestran que las elites políticas y empresariales de  nuestro país no han  cambiado esta visión, entienden a los militares y a carabineros como el instrumento útil, que cuando estas elites se asustan y ven peligrar sus intereses, como esta sucediendo con la cada vez mas  potente rebelión social, los acuartelan en situación de ‘alerta’ endureciendo la histérica disciplina prusiano fascista o lanzan a la fuerza policial a reprimir  a un enemigo inexistente. Toda una visión contraria a la de una defensa nacional como cuestión que nos afecta a todos, y de la que toda la sociedad es responsable; que se apoya, fundamental, pero no exclusivamente, en las Fuerzas Armadas, cuya razón de ser no es otra que la defensa militar de la patria.

Repudiamos la represión policial que es la herramienta del gobierno para criminalizar el descontento nacional y para calificar de manera irresponsable, la situación de rebeldía social como un Estado de guerra, permitiendo a los mandos de las FFAA, Carabineros y PDI, a poner en practica una versión remozada de la Doctrina de Seguridad Nacional, instalando un conjunto de medidas, protocolos y acciones encaminadas a neutralizar al enemigo interno y mantener, a como dé lugar, el orden establecido, a pesar del masivo y evidente rechazo ciudadano.

Lo han demostrado las multitudinarias manifestaciones en las calles lo demostraron valientemente las mujeres chilenas ayer, la movilización del pueblo es por la dignidad de Chile, rechazando la grosera desigualdad social, el abuso y la corrupción, levantando un reclamo justo por la acción de gobiernos y políticos que han gobernado para mantener los privilegios económicos de una minoría, excluyendo a la mayoría del país.

En este contexto, rechazamos la cobarde reacción política del gobierno de Piñera, por mantener el status quo, militarizando la democracia, retrotrayéndonos a los tiempos del terrorismo de estado, de la represión y violaciones de los derechos humanos.

Quienes nos opusimos al golpe de estado de 1973, militares patriotas, llamamos hoy a los oficiales y suboficiales  de las FFAA y carabineros, a desobedecer las ordenes que implican atropellar los derechos ciudadanos, los militares y carabineros no deben obedecer ciegamente las órdenes que reciben, si estas son para atentar contra las libertad y derechos del pueblo o, para violentar los derechos humanos, este concepto es propio de las dictaduras.

La historia ya lo demostró, tarde o temprano ésta juzga y rechaza al soldado que vuelve las Armas de la República en contra de su pueblo.

-El autor, Enrique Villanueva M., es Militar Exonerado de la Fuerza Aérea en el año 1973 y ex dirigente Rodriguista

Nota;

[1] El general Oviedo, reclamó abiertamente, establecer un “contexto histórico” para juzgar a los militares quienes violaron los derechos humanos y cometieron crímenes de lesa humanidad en tiempos de dictadura.

 

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