Francisco: “Jesús está llamando desde dentro para que le dejemos salir de esta Iglesia llena de corrupción y suciedad”

Protestas de las víctimas de abusos. Agencias

El encuentro terminó con una oración. La mayoría de las víctimas salieron convencidas de que esta reunión no caería en saco roto, y una prueba la obtuvieron al día siguiente, al comienzo de la Misa conclusiva del EMF, con la petición de perdón del Papa

“Jesús está llamando desde dentro para que le dejemos salir de esta Iglesia llena de corrupción y suciedad”. La impactante frase resume a la perfección el sentimiento del Papa Francisco. La pronunció, delante de ocho víctimas de abusos, con las que se reunió hace ahora una semana en Dublín.

El encuentro fue tenso, como destacan algunos de los asistentes al Irish Times. A lo largo de hora y media, sólo diez personas se encontraban en una habitación: las ocho víctimas (de abusos sexuales y del robo de bebés), el Papa y su traductor, Mark Miles, un sacerdote de Gibraltar.

Las víctimas eran ocho: dos personas nacidas en estas casas para mujeres solteras, Clodagh Malone y Paul Redmond; el concejal del Ayuntamiento de Dublín Damian O’Farrell, que sufrió abusos a manos de un religioso; Bernadette Fahy, maltratada en un orfanato católico; Marie Collins, exmiembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, y dos sacerdotes que sufrieron abusos y, como Collins, son hoy destacados críticos acerca de la gestión que ha hecho la Iglesia de estos escándalos, Joe McDonald y Paddy McCafferty, este último de Belfast. El nombre de la octava víctima permanece en el anonimato.

“Pensábamos que habría un centerar de supervivientes, y que el Papa se limitaría a darnos una bendición”, subrayó Clodagh Malone, quien se sorprendió de que Francisco viviera este encuentro sin mirar el reloj, sin ninguna prisa. Incluso, llegó algo tarde al Festival de las Familias en el Croke Park.

Según O’Farrel, “la atmósfera fue tensa. La gente habló desde el corazón”. Marie Collins, por ejemplo , le preguntó por qué no se cumplía la recomendación de la Comisión Anti-pederastia para establecer un tribunal que exigiera responsabilidades a los obispos. Esta fue una de las razones por las que Collins abandonó, hace un año, la citada comisión vaticana.

Por su parte, Francisco se mostró “abatido” por los relatos, y reveló a las víctimas cómo, durante el precónclave de 2013, habló de la necesidad de acabar con la Iglesia auto-referencial, y abrir las puertas para que Cristo saliera de los muros de la institución. “Ahora está llamando desde dentro para que le dejemos salir de esta Iglesia llena de corrupción y suciedad”.

El sacerdote McDonald admitió que “vi a un hombre que creo que estaba roto por esta oscuridad. Tienes a este anciano escuchando todo esto, pero de una manera extraña a él se le vía muy fuerte. Había algo de resolución o de fuerza o dureza en él”, que escuchaba y repreguntaba. “Tiene una relación personal profunda con Jesús”, recalcó.

El encuentro terminó con una oración. La mayoría de las víctimas salieron convencidas de que esta reunión no caería en saco roto, y una prueba la obtuvieron al día siguiente, al comienzo de la Misa conclusiva del EMF, con la petición de perdón del Papa por estos crímenes y su ocultamiento sistemático durante décadas por parte de la institución eclesial, tal como le habían pedido que hiciera. Las víctimas, también las de Dublín, saben que el Papa no las dejará solas.

*Fuente: Periodista Digital

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