Es una obligación moral, para el Movimiento por una Asamblea Constituyente, que aquí represento, dar testimonio – ante el cuerpo aún presente de don Jorge Mario Quinzio- de su enorme contribución para establecer los fundamentos jurídicos, históricos y políticos sobre los que se erige esta fuerza ciudadana que demanda el verdadero ejercicio de la soberanía por su único titular: el pueblo chileno.