La derecha muestra la hilacha
Lo que viene aconteciendo en la región de Araucanía ha tenido una consecuencia política inmediata: La derecha ha mostrado la hilacha. Desde titulares sensacionalistas en su prensa escrita y en televisión que nos traen a la memoria años pretéritos hasta huelga de camioneros y la mal disimulada respuesta represiva. A cuarenta años del golpe de estado protagonizado por Augusto Pinochet, el imaginario de camioneros, uniformados y civiles de derechas permanece intacto, siguen siendo los mismos: Un cocktail malsano al que se han hecho adictos desde que brindaron triunfantes en “Chacarillas”: mezcla de racismo mal disimulado, autoritarismo legalizado, codicia y clasismo a ultranza.
A propósito del conflicto en La Araucanía, no me hablen de objetividad
Puedo decir que desde la intuición vocacional primero; y luego con la madurez que da la calle, en el ejercicio profesional, comprobé que existe una falsa ilusión de objetividad, en la que confluirían “las dos versiones”, y que más bien lo que existe es un objetivismo exacerbado, -por no decir distorsionado-, donde las partes involucradas, difícilmente están en igualdad de condiciones para contar “su verdad”, o su versión. Está claro hoy, que la verdad no es única y que las versiones y visiones son múltiples.
Conflicto chileno-mapuche: La muerte tiene ojos de escarcha
La muerte tiene ojos de escarcha o de frío montuno. Nadie quiere mirarla, pero todos lo hacen tarde o temprano. Nadie la busca y todos la encuentran en una esquina de cerro. Nadie la desea y vive sola, más siempre está acompañada del dolor. De muchos o de pocos, de día o de noche, da lo mismo. Nadie quiere a la muerte, por eso la muerte de dos agricultores sureños, el matrimonio Luchsinger-Mackay, es lamentable. Nadie merece morir así. Sin embargo, hay que decir las cosas por su nombre: el mapuche ha estado muriendo de a poco por casi dos siglos, cuando el Estado chileno invadió su territorio.
¡Vuelco en el Caso Jaime Guzmán!
Amigos de piensaChile
Les adjunto la convocatoria para la Conferencia de Prensa que daremos mañana en Santiago. En dicha Conferencia daremos a conocer antecedentes y anuncios que deberían dar un vuelco al «Juicio-montaje-Guzman». Dirigentes históricos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez» (FPMR) han decidido aparecer públicamente y entregar su versión sobre el tema, aportando antecedentes hasta ahora desconocidos.
Cuándo: Miércoles 09 de Enero de 2013
Hora: 11:00 AM
Dónde: Phillips N°16, 4° Piso, Oficina X
Ciudad: Santiago
El “conflicto”… ¿mapuche?
Y ese, insisto en la importancia del punto, no es “su” problema. El conflicto no es “de” los mapuches. Es y ha sido por decenios, nuestro problema, nuestro conflicto. Fue el Estado chileno, que luego de invadir y anexar, dio paso a una política de limpieza étnica (expulsiones, compras, reducciones) y de asimilación, de “chilenización”, quitándoles y/o rebajándoles su idioma y el resto de su cultura. Debemos de una vez por todas asumir nuestra historia, nuestra política estatal, nuestra cultura racista.
Guerreros civilizadores en las raíces de la aniquilación del pueblo mapuche por el ejército chileno
Valdría la pena que se leyera el libro Guerreros civilizadores, de Carmen Mc Evoy, Edit. U. Diego Portales, donde explica, profundamente, la ideología que subyace en la sociedad chilena, en el período de la Guerra del Pacífico, que coincide con la llamada “pacificación de la Araucanía”. La idea era “civilizar” a pueblos que el ejército chileno y su gobierno consideraban inferiores. Por ejemplo, veían a Bolivia como una despreciable nación indígena, a Perú y, sobre todo, a Lima, como una mujer a la cual había que civilizar con métodos como la violación, el estupro y el robo; durante años, Chile ocupó Lima, prolongando el conflicto bélico y haciendo muy difícil la salida pacífica.
Araucanía, Tarea para Cristianos y chilenos todos. Problema de Estado
La gravedad de lo ocurrido obliga a multiplicar respetos y elevar la mirada, para no caer en la manipulación de quienes buscar convertir las tragedias en causa de sus propios intereses. Con perplejidad, se descubre en la página web de Emol TV una crónica denominada: «Claves para entender el conflicto mapuche«, donde una persona afirma y responde a la pregunta: «¿Desde cuándo se produce el conflicto?«.
Irresponsablemente identifica el origen del mismo en los años años 90, más precisamente en 1993 con la promulgación de la Ley Indígena. Esto constituye un exceso indebido de la libertad de información porque falta gravemente a la verdad. Es muy serio que un medio de comunicación de tanta influencia pública, como el señalado, caiga en tal simplismo para abordar el deber de crear conciencia en temas de interés nacional.
A mi hijo de 13 años, de parte de tu madre: un contrato de iPhone, con amor
- El teléfono es mío. Yo lo he comprado. Yo lo he pagado. Te lo estoy prestando. ¿A que soy estupenda?
- Siempre sabré la contraseña.
- Si suena el teléfono, contéstalo. Es un teléfono. Di hola, sé educado. No ignores nunca una llamada si la pantalla dice «Mamá» o «Papá». Nunca.
- Entrega el teléfono a tu padre o tu madre sin falta a las 19.30 en días de colegio y a las 21 en fin de semana. Permanecerá apagado durante la noche y lo volveremos a encender a las 7.30 de la mañana. Si es un momento en el que no llamarías a nadie al teléfono fijo -que pueden descolgar los padres-, no llames ni envíes un mensaje. Haz caso a tu instinto y respeta a otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.
Las elecciones desde una fiesta de la democracia al funeral de la representatividad
La democracia electoral fue una conquista del movimiento obrero, especialmente el socialdemócrata, a comienzos del siglo XIX. Los conservadores de todos “los pelajes” y en todas las épocas vieron como un peligro el sufragio universal. Para el gran ministro de Inglaterra, Benjamín Disrraeli era inconcebible que el voto de su cochero tuviera el mismo valor que el de él, razón por la cual le propuso que ambos se abstuvieran.
El internacionalismo millonario
El tema ha sido tratado recientemente en estas páginas por Gonzalo Perera e ilustrado con el elocuente ejemplo del actor Gérard Depardieu, que no sólo se vio tentado por la nacionalidad belga sino también por la rusa, efectivizándola. Vale la pena dedicar unas breves líneas a este caso que no sólo desnuda concepciones sobre la solidaridad e igualdad social, sino también sobre la siempre candente cuestión nacional europea y sus tensiones. En una carta pública el propio actor asevera: “yo pedí el pasaporte y estoy encantado de que se me haya concedido. Adoro Rusia, sus hombres, su historia, sus escritores».