Elecciones catalanas. Votar independencia con Rajoy y los gremlins
por Javier Cortines (España)
11 años atrás 5 min lectura
Una de las cosas más bonitas que hay en esta vida es votar por la independencia de tu país aunque la Historia nos dice que casi siempre acabamos bajo el bastón del Elegido. Dentro de nuestra limitada libertad, la opción más realista que tenemos es plantar cara al capitalismo corrupto y caníbal que nos hace trabajar como hormigas y luego, después de estrujarnos, nos enseña, como salida, la autopista de la lengua del Oso Hormiguero.
¿Qué pueblo del mundo no sueña con ser dueño de su futuro? Creo que todos aspiran a lo mismo, -tanto a nivel individual como colectivo-, a pesar de que nuestros amos sienten repugnancia ante la posibilidad de que se produzca una “degeneración de la raza humana” y nazca, de repente, algo monstruoso: la mujer libre, el hombre libre, el pensador, la pensadora que se atreve a reivindicar, ante todo, “Justicia Social”.
Mientras haya millones de personas sufriendo destierro social; zulos de excluidos sin luz y agua; “jibarización” de la sanidad y educación públicas; legiones de ciudadanos obligados a pagar “la regularización” de la banca; inyecciones masivas de miedo para que la gente sienta pánico a ser despedida del trabajo y encerrada en guetos; desahucios; mercaderes de Venecia, etc, ¿Qué independencia hay?
Yo no voy a ser de los que se arranquen mechones de pelo – en parte porque me estoy quedando calvo- porque Cataluña consiga “la independencia que ofrece Artur Mas”. Si les va mejor sin Madrid, podríamos copiar y ejecutar sus programas. Si les va peor, que vuelvan a “España”. Todas las fronteras son artificiales, excepto las montañas, que se levantaron para ser escaladas, y los cielos, que se hicieron para volar.
De todas formas, este escriba está con Ada Colau[1]. Me encantaría que fuese la primera jefa de Gobierno del país. Me imagino que se apresuraría a convocar un referendo sobre monarquía o república y luego intentaría aplicar las políticas sociales, que está implantando en su feudo, al resto de España. Incluso celebraría que fuera reina de “la Ciudad Estado” de Barcelona. La veríamos bebiendo cañas con sus paisanos en los bares, tomando un bocadillo en un parque o comprando pan en una tienda. Acercaría el poder a la calle, como hizo el ex presidente de Uruguay José Mujica.
Como eso es imposible, ya que ella ama su actual puesto de regidora y se siente cómoda trabajando “con y para el pueblo”, iré directamente al grano, al corazón de la independencia, asunto que voy a tratar teniendo en cuenta las concertinas económicas que no permiten “ni la libertad ni la independencia”. ¿Hay tantos Gremlins escondidos en Cataluña y en todo el territorio nacional?
Luminoso y aleccionador me parece, por su sencillez y claridad, el ensayo sobre economía de “El Minotauro Global” de Yannis Varoufakis. Como la independencia, la economía y la crisis están íntimamente relacionadas, -como la salud y/o enfermedad, y el médico-, voy a referirme al capítulo titulado “¿Por qué titubea Europa cuando la crisis podría resolverse sencilla y rápidamente?”
El ex ministro de Finanzas griego sugiere tres pasos sencillos para avanzar, dentro de lo posible, hacia “la independencia real”:
PRIMER PASO: Que el Banco Central Europeo (BCE) condicione la generosa ayuda astronómica que concede a los bancos (lo que la Cruz Roja llama “rescate”), a que las entidades bancarias cancelen una parte de las deudas de los países deficitarios.
Aquí debo recordar, que los rescates a la banca en España se estiman en unos 105.093 millones de euros[2]. Esa suma, que los ciudadanos deberán pagar con sus impuestos durante décadas, supone una pesada losa sobre la independencia, ya sea social, política o económica. Y eso vale para Cataluña y para Pernambuco.
SEGUNDO PASO: Que el BCE incorpore a sus cuentas, con efecto inmediato, una porción de la deuda de todos los Estados miembros, igual en valor nominal a la deuda que el Tratado de Maastricht les permite tener (es decir, hasta el 60% del PIB). La operación se financiaría con bonos emitidos por el BCE, en lugar de estar garantizada por los Estados miembros.
TERCER PASO: Permitir la entrada en escena del Banco Europeo de Inversión (BEI). El BEI tiene el doble de capacidad, (que otras instituciones), para invertir en proyectos rentables del Banco Mundial. Desgraciadamente el BEI, subraya Varoufakis, está infrautilizado.
Luego el centauro griego se pregunta ¿Por qué no acepta Europa esta sugerencia o algo similar? Él mismo responde diciendo:
Si la crisis del euro se resolviese rápidamente y sin dolor, Alemania (y los demás países excedentarios de la zona) renunciaría al inmenso poder de negociación -que esta crisis a fuego lento le otorga al gobierno alemán- con respecto a Francia y otros países deficitarios.
Si conseguir la independencia iría pareja a la erradicación de la corrupción – lo único que junto a la pobreza es auténticamente global-, y a la construcción de una sociedad basada en el estricto respeto y aplicación de los Derechos Humanos, yo tiraría mi DNI al fuego y pediría asilo en Cataluña.
Cataluña necesita, consiga o no la independencia, -asunto que concierne a los catalanes-, atrapar sin delación a todos los gremlins que andan sueltos por su geografía. A la cabeza de esas criaturas está papá Puyol, que hasta hace poco tiempo era un muñeco adorable que se dejaba acariciar y se llamaban “Yoda”. Tras él, hay innúmeros gremlins que esperan su oportunidad para desembarcar “en tierra firme”.
Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para recordarnos que la “independencia llegará cuando habite en tu corazón”. Lo demás, es echar agua al mar para que baje la marea. O, como diría nuestro aedo, confundir alas con balas.
Javier Cortines
http://www.nilo-homerico.es/
Notas:
[1] Ada Colau, alcaldesa de Barcelona (Ahora en Común, Podemos). Tanto ella como la regidora de Madrid, Manuela Carmena, han sido acusadas de pertenecer a la “extrema izquierda” por la derecha de Mariano Rajoy y el Partido Socialista, que vuela con las viejas alas del rancio diario conservador “El País”.
[2] Según cálculos de la publicación independiente “Economía Ciudadana”. El Banco de España sólo admite un rescate de 61.366 millones de euros, pero son pocos los economistas que se creen esa cifra.
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