México: El aguacero empieza con una sola gota
por Raúl Zibechi (Uruguay)
12 años atrás 5 min lectura
Las grandes y profundas crisis, esas que suceden de tanto en tanto pero son parteaguas, pueden crear movimientos antisistémicos de larga duración, o sea, movimientos que no se agoten en movilizaciones que, por numerosas que sean, son necesariamente efímeras. Los movimientos, por el contrario, perduran, no se desvanecen con el paso del tiempo, son capaces de trascender coyunturas y adoptan un empuje propio que los lleva mucho más lejos de lo que pueden las inercias del momento.
Las crisis profundas rompen las barreras y los tabiques construidos por los de arriba para separar en compartimentos estancos a los diversos abajos, como forma de impedir la convergencia de las rebeldías. Sólo durante las crisis se producen esos desbordes que ponen en contacto movimientos nacidos en distintos periodos, entre diversos sectores de la sociedad, en geografías variadas y en dolores heterogéneos que, en esos precisos momentos, se reconocen y abrazan.
El 15 de noviembre los familiares y compañeros de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa acudieron al caracol Oventik para reunirse con el EZLN, como parte de las caravanas que recorren el país. En los momentos de mayor dolor, fueron en busca de sus iguales, donde encontraron escucha y respeto. Fuimos nosotros los que los buscamos porque conocemos su posición política y sus formas de trabajo, dijeron.
Siento que las palabras de la comandancia general en la voz del subcomandante insurgente Moisés merecen ser leídas cuidadosamente, porque nacen del corazón de uno de los más trascendentes movimientos contemporáneos. Resumen la sabiduría colectiva acumulada durante tres décadas por los rebeldes chiapanecos que, a su vez, encarnan cinco siglos de resistencias contra la dominación colonial y el más consistente empeño por crear un mundo nuevo.
Las palabras de la comandancia ya están siendo debatidas por colectivos en muchos lugares del mundo. Tres cuestiones me parece necesario destacar, aunque es seguro que los miles que las discutan encontrarán más y mejores argumentos en el texto zapatista.
El dolor y la rabia, convertidos en dignidad activa, crean los movimientos. Son el núcleo que echó a andar todo, dijo Moisés. Rabia, rebeldía y resistencia que contrastan con los debates sobre tácticas y estrategias, programas, métodos de lucha y, por supuesto, quién o quiénes dirigen. Esto es lo primero. Sin esto, no hay nada, por más elucubraciones teóricas que se ensayen, por más discursos y análisis racionales que se elaboren. Las rebeliones, las revoluciones, los grandes movimientos, nacen de la rabia, motor de todas las luchas y las dignidades colectivas.
Es la rabia organizada, hecha dignidad, la que impide que los rebeldes terminen vendiéndose o claudicando, en un mundo donde el cálculo racional dice que lo mejor es adaptarse a la realidad, acomodarse lo más arriba que se pueda, porque vencer a los poderosos es casi imposible. Es la rabia (bronca, decimos en el sur) lo que puede hacernos traspasar el umbral de lo imposible; no el programa ni el lúcido análisis académico que, en todo caso, sirven a la rabia, pero nunca la sustituyen.
La segunda cuestión a destacar son esos maravillosos y sabios párrafos donde se desgrana la propia historia: el abandono de 99 de cada 100 de los que se acercaron en los momentos de euforia, hasta quedar sólo uno, una, precondición indispensable para que suceda algo terrible y maravilloso: descubrir que hay millones como ese uno, una. Esto es sabiduría rebelde, esa que sólo se puede aprender viviéndola. Quien no se ha quedado solo, sola, no puede descubrirse en otros y otras, no puede seguir adelante contra viento y marea. Es la historia del zapatismo.
Es la historia de Olga Arédez, Madre de Plaza de Mayo, que durante años dio vueltas a la plaza, sola, reclamando la aparición con vida de su esposo, ante la indiferencia de sus vecinos de Ledesma, un pueblo acobardado por la familia propietaria del ingenio azucarero. Cuánta dignidad había en su frágil cuerpo para seguir, en soledad, dando vueltas y vueltas a la plaza, hasta horadar el miedo de sus vecinos. Gracias a su terca persistencia fueron juzgados los dueños del ingenio Ledesma, que habían provocado apagones durante los cuales el ejército desapareció a 400 militantes sociales y políticos. El oligarca Carlos Pedro Blaquier, dueño del ingenio, fue procesado.
La tercera es el tiempo. No será fácil, dice Moisés. No será rápido. Lo fácil y rápido es crear un partido electoral, como recomiendan colonialmente algunos académicos decoloniales. Es el modo para que las masas les abran el camino al poder, como dice el comunicado leído en Oventik. No hay magia capaz de convertir la rabia en votos sin volverla mercancía, objeto intercambiable por otros objetos en el mercado de la política institucional. Manifestaciones a cambio de sillones; organizaciones enteras que se negocian por cargos, y así.
Sólo el tiempo tiene la capacidad de sedimentar las cosas. De hacer que los sobrevivientes de un ciclo de luchas se conecten con los que están iniciando nuevos combates. La historia de los de abajo está plagada de rebeliones y revoluciones. En ellas aparecen personas y colectivos que persisten más allá del momento, los militantes. Entre ellos, y eso también nos lo enseña la historia, se reclutan a menudo los miembros de las nuevas élites o clases dominantes.
El desafío es que esos militantes no se vendan por un cargo ni bajen los brazos pero, también, que obedezcan al pueblo, que no se manden solos. Luego de un puñado de revoluciones triunfantes a lo largo de casi un siglo, este es un desafío mayor que seguimos enfrentando. De eso trata el texto de la comandancia. El zapatismo desafía la ley de hierro de la oligarquía de Robert Michels, que aseguraba que siempre gobernará una minoría, que toda organización se vuelve oligárquica.
Eso explica, de paso, por qué los políticos de arriba los odian y por qué los de abajo que resisten los toman como referencia.
Fuente: La Jornada
Artículos Relacionados
La autopsia de Siria: terrorismo, ocupación y Palestina
por Pepe Escobar
2 años atrás 13 min lectura
La crisis del sistema representativo
por Beatriz Stolowicz (México)
18 años atrás 20 min lectura
Análisis y aprendizaje del Plebiscito Constituyente en Chile
por Pablo F. Iturralde B. (Ecuador)
4 años atrás 7 min lectura
La hegemonía del dólar y el capitalismo estadounidense llegaron a su fin
por Michael R. Krätke (Holanda)
18 años atrás 6 min lectura
El Estado Chile intenta revertir bochorno de sentencia de Corte Suprema contra Venezuela
por Ernesto Carmona (Chile)
11 años atrás 4 min lectura
Chile: Un sistema político antidemocrático
por Sergio Grez (Chile)
13 años atrás 8 min lectura
Los expertos piden medidas de protección contra el riesgo ambiental, pero para Kast las exigencias ambientales son un obstáculo
por mario.tapia.diaz
9 horas atrás
10 de octubre de 2026
El presidente de Chile, José Antonio Kast, ha expresado que ciertas regulaciones y burocracias ambientales, a las que se refiere como «permisología» e «ideología», constituyen un obstáculo para la inversión y el crecimiento económico del país. ¿Y ahora, cuando los aluviones se repiten, que?
Las Condes: la Alcaldesa vió en enero, con sus ojos, lo que había que hacer en los cerros quemados
por piensaChile
10 horas atrás
10 de octubre de 2026
La alcaldesa hizo parte de su trabajo, fue a terreno y vió como quedaron los cerros despuesdel incendio. Vio que era necesario tomar medidas urgentes. ¿Por qué no se hicieron? ¿Por qué se revocó la licitación para contratar la limpieza de la zona?
1096 dias desde el 7 de octubre
por La Base (España)
3 días atrás
07 de octubre de 2026
En el programa de hoy, Pablo Iglesias, Irene Zugasti, Pablo Hurtado y Eduardo García analizan, a tres años del 7 de octubre, la historia de la ocupación y la resistencia palestina, con la participación del analista y activista Daniel Lobato.
El legado de nuestro abuelo Timoteo, parte de la Memoria del Caliche
por Julio Cámara Cortés (Chile)
6 días atrás
05 de octubre de 2026
Tenga plena conciencia que la manera más digna de honrar el legado de nuestro abuelo Timoteo, es continuar trabajando y aportando en la construcción de un Chile mejor, con mayor justicia y dignidad.