Acorralados por las salmoneras
por Hernán Scandizzo (Azkintuwe)
19 años atrás 6 min lectura
El pasado 6 de febrero, la comunidad mapuche-williche Pepiükelen denunció al Estado chileno ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por no frenar el avance de la industria salmonera sobre su territorio y los impactos socioambientales que la actividad genera. La presentación fue realizada por el abogado Diego Carrasco y patrocinada por el Observatorio de derechos de los Pueblos Indigenas, con sede en Temuko. Azkintuwe viajó a Pargua, comuna de Calbuco, X Región de Chile, para conocer la situación en profundidad.
Para llegar al lofche fue necesario bordear las altas cercas coronadas con alambres de púa con que las empresas salmoneras, que acorralan día tras día a las familias, delimitan el perímetro de sus gigantescas plantas. Este es el caso de la empresa Los Fiordos, que en agosto agosto del año 2006 inició la construcción de su futura planta de alimentos en Pargua a escasos metros de la viviendas de la comunidad Pepiukelen. Encargada a la empresa Besalco (que construyó la central Ralko de Endesa), se espera comience sus operaciones en septiembre de 2007, produciendo 185 mil toneladas de alimento para salmones por año.
Sorteado el tenebroso paisaje los hermanos Manuel, Francisco y Carlos Vera Millaquén relataron la historia ante la atenta mirada de doña Clementina Millaquén Guerrero, su madre, y de sus familias. La historia de quienes se niegan a “dejarle el campo libre a las puras salmoneras” y ver como mueren sus tierras a orillas del Canal de Chacao.
– ¿Cuántas familias integran la comunidad?
Manuel Vera Millaquén, presidente de la comunidad: Somos una familia grande de donde salimos todos los descendientes que formamos parte, somos 8 familias del mismo tronco. Y en todo el sector [Los Calafates] somos unas 20 familias.
– ¿Cuántos habitantes tiene Pargua?
Francisco Vera Millaquén, werken: En este momento la población establecida de Pargua bordea las 6 mil personas pero con la población flotante en este momento yo creo que pasa las 10 mil personas, producto justamente de las personas que están trabajando en este proyecto. Pargua en sí es un lugar pequeño. Somos, en definitiva, todos descendientes del tronco principal que era Maricahuín. Nuestro tatarabuelo, por ejemplo, era Maricahuín. De hecho todo este terreno era parte de un Título de Merced que existió en el año 1790 aproximadamente, en el tiempo que el pueblo williche hizo alianza con la corona española. El Estado chileno lo ha desconocido, a pesar de un pacto que hubo en el año 1826, el Tratado de Tantauco [ver ademas Texto del Tratado] [que validaba esos títulos]. Por eso nuestras tierras hoy día en su mayoría o son fiscales o están en poder de winkas, de todo el territorio mapuche que existía, que era una propiedad de 44 mil has, ni el 20% está en poder de los herederos de esa familia. Está todo en manos de chilenos y el resto está en manos de empresas.
– ¿Básicamente cuál es el sustento de la gente del sector?
FVM: La agricultura.
MVM: Acá se vivió siempre de la agricultura y la pesca. Cuando empiezan a llegar estas famosas empresas de crianza de salmones la gente vio como más fácil esa pega. Porque antes de trabajar un año para recibir la recompensa, que es la siembre de papas, es más fácil ir a trabajar un mes y tener algunos pesos ahí en la mano. La gente se cambió de rubro y empezó a dejar la parte de la agricultura, primero, y posterior la pesca ya no estaba dando tanto resultado, por lo mismo, por los salmoneros. Al ir colocando las jaulas el otro pescado natural empieza a desaparecer y la gente que trabajábamos en la pesca también.
FVM: Ya no era tan rentable la pesca pero seguimos con la agricultura, cuando llega el alimento para los que ya habían tomado el mar se empieza a perder la segunda alternativa. Hoy día está quedando atrás el boom de las jaulas en el mar pero sí se está instalando el producto aquí en la tierra. Acá llegaron muchas balsas, muchos criaderos de salmón, y hoy día ya está tan contaminado que se están retirando de acá. Estamos sabiendo que todo lo que es balsa, jaula, se está tirando para el lado de Aysén, ya la gente está notificada: si quiere seguir su pega se va a ir a Aysén a trabajar sino hasta ahí llega su pega. A la larga, si la gente se queda tendrá que trabajar en las empresas de alimentos, que en este caso, la gente de acá sería para barrer, porque especialidades aquí la gente no tiene. La gente que ha llegado a un 4º medio le sirve simplemente para barrer, universitarios, técnicos en la especialidad que están pidiendo estas empresas aquí no hay.
En cualquier empresa uno se para a las 8 mañana en la puerta y ve cómo empiezan a llegar las micros de gente, desde Osorno pasando por Puerto Varas, Puerto Montt, donde hoy día está la gran mayoría de la gente y esa gente viene a trabajar acá. En todas las empresas mínimo tres buses están entrando a cada planta. Los ejecutivos generalmente viven en esos lugares y viajan diariamente 60 o 70 km para llegar a sus lugares de trabajo. La gente de acá sigue en sus casas, esperando que alguien le de pega. Yo siempre he sido independiente, estuve en la pesca, hoy día ya no. él [Manuel] sigue en la pesca, pero no aquí mismo, más lejos, para trabajarle a otros. Y acá nosotros con esto [la empresa Los Fiordos], para mí tiene fecha de vencimiento la agricultura. Es nuestra realidad.
Lo que está generándose hoy día con el tema de las salmoneras en sus diferentes ámbitos – ya sea en la piscicultura, procesadora o las mismas plantas de alimentos para estos salmones – es que de aquí a 10 o 15 años más va a haber un desequilibrio ecológico enorme, un daño ambiental que va a ser irreparable y, además de eso, la gente va a quedar sin fuentes de laborales.
La instalación de este parque industrial en Pargua afecta a toda la gente que vive aquí. Algunos no lo quieren reconocer porque de alguna u otra manera tienen un beneficio económico, como en el caso de la gente que tiene hosterías, restaurantes o simplemente una posada donde dan pensión o alojamiento, pero la instalación de este proyecto afecta a toda la gente que vive aquí.
Fuente: Rebelion
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