15 de diciembre de 2014
El ambiente está crispado. Todos los días nos hacen saber que los empresarios están desesperados, que la situación es parecida a la de la Unidad Popular, que Chile se está transformando en una nueva Venezuela y que vamos directo al despeñadero. ¿Cuál es el motivo de tanto alboroto?
¿Una reforma tributaria en un país que tiene el peor índice de distribución de riquezas e ingresos de los países de la OCDE? ¿Una reforma educacional en una nación donde todos los sectores están de acuerdo con la urgencia de hacerla? ¿Una crisis económica gatillada por factores externos que ha significado una disminución en las grandes inversiones del cobre?
Todos sabemos que las reformas de Bachelet han sido las más ambiciosas de los gobiernos de la Concertación y que el manejo político de su gobierno ha estado lejos del óptimo. Pero comparar la situación actual con la de Chile durante la UP o con la Venezuela de Chávez y Maduro, es ir muy lejos. Hay un mundo de diferencias entre una y otra y no hay que ser ni historiador ni politólogo para demostrarlo. No es mi propósito hacerlo sino más bien preguntarme cómo nos explicamos la actual crisis de pánico de la derecha. ¿Cuál es el motivo de su distorsionada lectura de la realidad política?
Este pánico incontenido es el síntoma –en clave psicoanalítica– de su espíritu autoritario. Aquel que emerge de vez en cuando de su estado de latencia para hacer un llamado al orden, contener a la masa e invocar al líder. Es el sonido de la diana que nos recuerda que la democracia en Chile no depende de la voluntad de las mayorías sino que depende de que las mayorías no impongan su voluntad.
Hay quienes creen que su crispación es producto de la ignorancia. Otros creen que es pura mala fe. No estoy de acuerdo. Acusar a la derecha en su conjunto de ignorante es un despropósito. La mala fe, por otro lado, supondría asumir que la derecha sabe que sus aprensiones son infundadas, pero aún así insiste en ellas para hundir más al gobierno o para sacar provecho de esta situación. Si bien más de alguno de sus representantes podrían entrar en esta categoría, me parece que el pánico de la derecha es genuino. Quienes comparan la situación de Chile con la de Venezuela realmente creen estar en lo cierto. No están especulando ni tampoco simulando. ¿Quién dudaría de la autenticidad del terror de Ampuero?
Carlos Peña explica el pánico (al menos el de Ampuero) como el producto de una lectura subjetiva de la situación política del Chile actual, esto es, de una interpretación que habla más de las aprensiones, temores y frustraciones del intérprete que de la realidad misma. Coincido con la tesis de Peña, pero creo que hay algo que agregar. En efecto esta lectura de la realidad no es exclusiva de un novelista, sino que de una parte importante de los miembros de los partidos de oposición y de la derecha en general. Es por ello que la causa de la crispación tiene que ver con un elemento colectivo, algo que caracteriza a la derecha en su conjunto.
Mi intuición es que el pánico de la derecha es la punta del iceberg –para usar un cliché– de un fenómeno más profundo. Este pánico incontenido es el síntoma –en clave psicoanalítica– de su espíritu autoritario. Aquel que emerge de vez en cuando de su estado de latencia para hacer un llamado al orden, contener a la masa e invocar al líder. Es el sonido de la diana que nos recuerda que la democracia en Chile no depende de la voluntad de las mayorías sino que depende de que las mayorías no impongan su voluntad.
Frente al primer viento serio de cambio desde el retorno a la democracia surge desde las profundidades de la derecha ese espíritu autoritario, que no se resigna a creer en un principio básico de la democracia: que las decisiones de una comunidad política se adoptan por el acuerdo de las mayorías. Ante la eventualidad de que este principio se haga efectivo viene la pataleta. Esta reacción es inaceptable tanto desde un punto de vista histórico como desde uno político.
Es inaceptable desde un punto de vista histórico porque sabemos muy bien cuáles han sido los consecuencias del grito de alarma en Chile. Según Mirko Macari, la derecha está invocando a sus propios demonios, está creando las condiciones para que Chile efectivamente se convierta en una Venezuela. Pero no vaya a ser que la derecha esté –consciente o inconscientemente– invocando al líder que salve al país del desastre. ¿Podríamos interpretar el homenaje que la Cámara de Diputados le rindió a Pinochet esta semana bajo estos términos? ¿Cómo leemos la escalofriante conmemoración de Pinochet en la página de obituarios de El Mercurio del 10 de diciembre? ¿Por qué vuelve a surgir la figura del general, cuando por fin parecía haber quedado relegada al margen del acontecer político nacional?
La reacción de la derecha es además inaceptable desde un punto de vista político. Lo es porque el pánico nubla la razón y una razón nublada hace imposible un proceso deliberativo serio. Estamos en un momento de transformaciones importantes. La derecha tiene que asumirlo con madurez política si quiere demostrarle al país y al mundo que su compromiso con la democracia es genuino. Tan genuino como su miedo. De lo contrario, si insiste en la alarma temprana no solo se hará un flaco favor a sí misma, sino que –mucho más importante– dañará considerablemente a una democracia que con mucho esfuerzo está intentando deshacerse del espíritu autoritario.
*Fuente: El Mostrador
Temas relacionados
- Algo le pasa a la UDI
- Girardi acusa campaña del terror” de la derecha y dice que están usando “todos sus poderes fácticos y económicos”
- Méndez y caída en aprobación de Bachelet: “Creo que las reformas han causado temor”
- Bachelet ignora encuestas y redobla apuesta: “Enfriamiento económico no es excusa para detener reformas”
Artículos Relacionados
Mar del Plata: No es novedad, es continuidad
por Jorge Gómez B. (Altercom)
21 años atrás 4 min lectura
Huelga de Hambre Mapuche: Carta de América Guerrero Antequera a Bachelet
por América Guerrero Antequera (Suecia)
20 años atrás 2 min lectura
Mundial de fútbol entre europeos…. ¿Europeos?
por Juan Guahán (SurySur)
8 años atrás 3 min lectura
El asesinato del alma, el más terrible
por José Vicente Cobo (España)
16 años atrás 3 min lectura
El presente de las Comunidades Eclesiales de Base
por José Marins
19 años atrás 17 min lectura
Se informa de saqueos pos terremoto en Punguistán
por Andrés Monares (Chile)
16 años atrás 4 min lectura
Hondurasgate: Audios revelan que Israel pagó la liberación de Juan Orlando Hernández y que Trump lo está ayudando a regresar a la presidencia de Honduras
por DiarioRed.es
5 horas atrás
11 de mayo de 2026
Juan Orlando Hernández, abogado y político hondureño, Presidente de Honduras del 2016 al 2022, fue condenado por narcotráfico en junio de 2024 en Nueva York y posteriormente indultado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Desde 2004 hasta 2022, llegaron a Estados Unidos procedentes de Honduras “en torno a 500 mil kilos de cocaína” (500 toneladas!) , según la fiscalía de EE.UU.
Dime ¿que sientes cuando un extranjero describe, detalladamente, como te engañaron, como te están robando?
por Autor Desconocido
12 horas atrás
Nota de la Redacción: Luego de leer el aviso que aparece en los primeros segundos de este video, no está claro quién es el autor del texto convertido a…
Texto íntegro de la carta de Brahim Ghali a Naciones Unidas
por Brahim Ghali (Presidente Sahara Occidental)
3 horas atrás
11 de mayo de 2026
Condenamos las declaraciones irresponsables e inexactas emitidas recientemente por algunos gobiernos, las cuales pretenden echar tierra sobre los ojos para ocultar las realidades sobre el terreno en el Sáhara Occidental ocupado y desviar la atención de la guerra agresiva continua que el Estado ocupante marroquí libra contra el pueblo saharaui desde octubre de 1975.
Libro: «La invención del pueblo judío»
por Shlomo Sand (Israel)
3 días atrás
08 de mayo de 2026
«No creo que haya habido un pueblo judío hasta recientemente. Incluso le diré que ni siquiera pienso que hoy haya un pueblo judío»