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O somos ciudadanos, con todos nuestros derechos y deberes, o no lo somos y callamos 

O somos ciudadanos, con todos nuestros derechos y deberes, o no lo somos y callamos
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Nos llama la atención los innumerables artículos, declaraciones, cartas abiertas que han ido apareciendo para exigir esto o lo otro del electo Presidente de la República, Gabriel Boric. Es evidente que hay algunos «cabeza de alcornoque» que no entienden que el triunfo de Boric ha sido una sorpresa, no sólo para nuestro país, sino para el progresismo y las fuerzas que están por la justicia social a nivel mundial. Pablo Iglesias (España) ha dicho en entrevista:

«…hay muchos representantes de la izquierda que están lógicamente emocionados y esperanzados con lo que está ocurriendo en Chile y que Chile se haya vuelto otra vez una referencia del progresismo y la justicia social.»

Ya basta de estar poniendo condiciones y exigiendo un respuesta para cada problema, para ver si Boric va a gobernar “como queremos que lo haga».

Hemos tomado una carta que el Premio Nacional de Periodismo 2005, Juan Pablo Cárdenas, ha hecho pública formulando varias preguntas al presidente electo, haciendo paralelos con el pasado reciente, cuestión que, en nuestra opinión está totalmente fuera de lugar. Nosotros, las generaciones de los más viejos, tenemos que aceptar que, directamenta o indirectamente, no fuimos capaces de materializar lo que el pueblo esperaba de la izquierda a partir de 1990. Muchos fuimos parte de los engañados y marginados, pero hoy, cuando fuerzas nuevas asumen la dirección del procesos social, es nuestro deber apoyar, donde sea posible, con nuestra experiencia y conocimientos, a que alcancemos las metas propuestas. Terminemos de exigirle a UNA persona, el Presidente electo, de que se haga tal o cual cosa. Es la sociedad movilizada la que debe apoyar y crear condiciones para construir las soluciones que necesita el país. Si no entendemos eso, quiere decir que NADA hemos aprendido con la terrible e histórica derrota del Gobierno del Compañero Salavador Allende. Si esperamos y condicionamos todo a que sea una persona la que tenga respuesta para todo y al gusto de todos, estamos mal y estaríamos yendo nuevamente camino de la derrota. Es UNIDAD lo que necesitamos. Unidad que nos confiera la fuerza necesaria para apoyar, respaldar y hacer avanzar los procesos que necesita el país. Quien mira desde la vereda del frente, para ver si se pliega o no, puede quedarse en casa.

La Carta del Premio Nacional de Periodismo Juan Pablo Cárdenas la presentamos en caracteres de color negro y nuestros comentarios o citas en color azul. Siendo Cárdenas una persona progresista y demócrata de izquierda, nos hemos tomado la libertad de dirigirnos a él utilizando el termino «Compañero«
la Redacción de piensaChile

Sobre la Diversidad informativa: Carta pública al Presidente Boric

*Fuente: Le Monde Diplomatique

Estimado señor Presidente:

Le escribo como miembro de esa generación de comunicadores que volcó su juventud al esfuerzo de romper el bloqueo informativo impuesto por la dictadura de Pinochet, denunciar las graves violaciones de los derechos humanos y abogar por el advenimiento de la democracia. Lo hago a título personal, pero confío que lo que le diga sea compartido por aquellos periodistas que ya envejecimos en la convicción de que uno de los pilares fundamentales del ideal republicano es la libertad de expresión y, muy en particular, la diversidad informativa.

Hasta septiembre de 1973 Chile se enorgullecía de la gran cantidad de medios de información que servían a una población apenas la mitad de la actual. Era solo cuestión de acercarse a cualquier quiosco para apreciar la existencia de varios diarios de distinta orientación ideológica, como de innumerables revistas de carácter cultural, político, religioso, deportivo y otros tópicos. Así como comprobar también medios para los jóvenes, las mujeres, los trabajadores y los más variados grupos sociales.

Es muy interesante lo que Usted escribe compañero, pero las nuevas generaciones tienen que saber que hasta apenas 12 años antes del triunfo de la Unidad Popular, el Partido Comunista era todavía ilegal. El radical Gabriel Gonzalez Videla, elegido presidente en 1946, con un fuerte apoyo del Partido Comunista formó gobierno con 3 militantes de ese partido en cargos de ministro. Sin embargo, al inicio de la Guerra Fría detuvo a cientos de dirigentes comunistas y los internó en el campo de prisioneros de Pisagua, en enero de 1948, siendo su primer comandante Austo Pinochet Ugarte.

El 3 de septiembre de 1948, con un amplio respaldo parlamentario, incluyendo a la mayoría de los socialistas, se promulgó la Ley de Defensa Permanente de la Democracia (conocida también como Ley Maldita) que declaró oficialmente la ilegalidad del Partido Comunista. Miles de sus militantes fueron borrados de los registros electorales y despojados de sus cargos de representación popular

La lucha en la clandestinidad del PC, apoyando la segunda campaña de Allende a Presidente, para las elecciones de 1958, es algo que pocos conocen. Ante el miedo frente a un triunfo de Allende, la derecha apoyada por EE.UU. desató una furiosa campaña anticomunista y crearon un ‘candidato de cartón‘, más falso que Judas: el cura Antonio Zamorano, llamado “el Cura de Catapilco”. Jorge Alessandri le ganó a Salvador Allende por apenas 33.416 votos, mientras «El cura de Catapilco» obtuvo 41.244 votos con un programa casi idéntico al de Allende.
El trabajo “hombre a hombre” para ganar voluntades y armar sindicatos, se basó fuertemente en la creación y edición de prensa clandestina para trabajadores, jóvenes, La prensa no se desarrolló en Chile por arte de magia, fue un trabajo con mil aristas y trucos, tratando de romper la represión y la persecución.

Constituíamos un ejemplo en América Latina y el mundo, al tiempo que celebrábamos el compromiso del Estado por impulsar la televisión universitaria y también la lectura con iniciativas tan loables como la Editorial Quimantú que logró que los libros entraran hasta los hogares más modestos del país, a un precio, por supuesto, razonable.

Usted y yo sabemos lo que ocurrió con el Golpe Militar y aquel masivo cierre de medios, la persecución de los periodistas libres y la más pavorosa concentración informativa de nuestra historia.

Compañero Cárdenas, Gabriel Boric debe haber leído harto sobre lo que sucedió a partir del 11 de septiembre de 1973, no me cabe duda, pero el nació recién el 11 de febrero de 1986.

Pese a la existencia de tres o cuatro revistas, un par de emisoras y dos periódicos abiertos, además de los clandestinos, que se propusieron la tarea de poner en conocimiento público los horrores del régimen cívico militar. De esta forma es que los medios que fundamos y en que ejercimos sufrieron las más variadas formas de acoso traducidas en constantes requerimientos judiciales, clausuras arbitrarias, cárceles, exilio y hasta un homicidio feroz como fue el de nuestro compañero de la revista Análisis, José Carrasco Tapia.

Compañero Cárdenas, la denuncia de los crímenes de la dictadura fue una tarea atendida abnegadamente por los medios a los que usted alude, eso es cierto, pero en Chile los y las asesinadas, por luchar contra la dictadura y denunciar sus crímenes suman más de 3.000, sin contar los desaparecidos, los torturados, los exiliados!

Lo que nunca pensamos, entonces, es que cada uno de nuestros medios se vería obligado a cerrar sus páginas durante la posdictadura, después de haber sufrido tantos embates de parte del régimen castrense, los que pudieron haber sido peores de no mediar la solidaridad internacional que se nos prodigó y el enorme arraigo que ganamos entre los chilenos. Quien le escribe tiene el honor de ser uno de los periodistas nacionales más premiados por el mundo, y ademas he recibido el Premio Nacional de Periodismo en el año 2005.

Sin embargo, ya nadie puede repararnos por aquel silencio forzado que se nos impuso con la política de exterminio de nuestros medios puesto en práctica a partir del primer gobierno de la Concertación. Persecución injusta e ingrata que tuvo autores intelectuales y materiales que hemos identificado en centenares de artículos, entrevistas y conferencias, especialmente ante los estudiantes de periodismo de todas las casas de estudio.

¿Sabe cuantas víctimas de la dictadura no han sido indemnizadas por el estado chileno, a pesar de haber este firmado Tratados Internacionales que lo obligan?. 

Para nosotros no hubo publicidad estatal ni tampoco leyes o medidas gubernamentales o parlamentarias destinadas a consolidar la prensa democrática e independiente que representábamos. Bien se supo que una sólida contribución acordada por el gobierno holandés en favor de un diario y tres revistas fuera bloqueada por La Moneda y no pudiéramos encontrar forma de destrabar este impedimento pese a las intensas gestiones que realizamos ante aquellos que habían sido nuestros amigos antes de arribar al Ejecutivo. La idea fue ahogarnos económicamente y hacerse de nuestros medios con el propósito de silenciarnos definitivamente. Todo lo cual dejamos plenamente acreditado en su momento.

Los Países Bajos y otras naciones europeas entendieron que la transición a la democracia sería muy difícil para nuestras publicaciones, por lo que desearon otorgarnos una contribución final y generosa que sirviera a nuestro sostenimiento definitivo. Sin embargo, desde La Moneda se les advirtió que cualquier apoyo a la prensa sería vista como una injerencia inaceptable en los asuntos internos de nuestro país.

piensaChile fue creado hace ya más de 21 años, precisamente para recoger todo aquello que escuchábamos y casi nadie publicaba.  Hace ya 14 años publicamos esta entrevista a Usted en que habla de las «platas holandesas»

Entrevista a Juan Pablo Cárdenas: La Concertación exterminó la prensa independiente (Marzo 2008)

Con el tiempo, se nos reconoció que la voluntad de los nuevos gobernantes era amordazar a una prensa que siguiera reclamando por justicia, profundización de la democracia y reparación a las víctimas de la represión. Se nos argumentó que era preferible emprender una “política de encantamiento” hacia los medios que habían sido pinochetistas y se mostraban renuentes al cambio. Que al condonarles las deudas y garantizarles sostenimiento podrían tenerlos “domesticados”. En el temor, por cierto, de las nuevas autoridades a una nueva intervención militar, como en razón de la irritación a las demandas o críticas de quienes habíamos ejercido el periodismo libre y gozábamos de amplia autoridad moral.

Usted escribe “se nos reconoció”, “se nos argumentó”… ¿quién reconoció?, ¿quién y qué fue reconocido?, ¿quién argumentó a quiénes?. Usted es periodista y los ciudadanos necesitan saber quién hizo, qué cosa. La historia tiene que registrar nombres, fechas, cargos, responsabilidades.

Por supuesto que toda aquella persecución a nuestros medios, como también a ese sinnúmero de organizaciones sociales, continúa en la impunidad, a no ser por el reconocimiento de muchos jueces y magistrados a nuestro legado informativo, por lo cual los Tribunales pudieron avanzar en el esclarecimiento de tantos episodios en contra de la dignidad de las personas y del conjunto de la sociedad chilena. Además de que, hasta hoy, nuestros medios son valorados por su enorme contribución a las movilizaciones sociales que desestabilizarían la Dictadura.

Pero desgraciadamente muchos de los más valiosos redactores y reporteros del pasado se vieron obligados a cambiar de actividad, aunque algunos hemos logrado hasta hoy seguir expresándonos a través de la comunicación digital, algunos medios radiales y mediante numerosos blogs personales. Tarea que ha sido ardua pero posiblemente tan gratificante como la ejercida bajo dictadura.

Pienso, estimado Presidente, que la diversidad informativa no es tarea solo de los periodistas y comunicadores sociales. Es cuestión de observar como en Alemania, Francia, Estados Unidos y otras naciones se legisla para prohibir la concentración mediática, derogar aquellas normas lesivas como el IVA a los libros y definir líneas de créditos blandos para quienes quieran emprender medios informativos y culturales. De esta forma, en algunos de estos países hasta hoy se subvenciona el papel de imprenta, y los gobiernos salen directamente al rescate de publicaciones en riesgo de desaparecer por su precariedad económica. Es decir, se hace lo que en Chile también se ha consumado pero en sentido inverso.

Esto no es tan bello como Usted lo cita. En Alemania existe obligación de pagar una suma mensual para financiar los medios de comunicación públicos. Quien no paga… va a la cárcel:

La televisión pública alemana encarcela a una ciudadana por no pagar el canon

Georg Thiel no tiene ni televisión ni radio y, por tanto, no quiere pagar la licencia de radio. Ahora está en la cárcel.

Esto es, mediante la arbitraria asignación de la publicidad estatal a las grandes y poderosas empresas editoras, el financiamiento crónico y dispendioso de la Televisión Nacional y otras formas que más bien se inscriben dentro de las prácticas del cohecho que tanto trastorno ocasiona a la política.

Compañero Cárdenas, no seamos ingenuos. Como periodista y profesor universitario, usted sabe o debería saber a quién pertenecen normalmente, en un alto porcentaje, los medios de comunicación a nivel mundial. Aquí un par de artículos citados a la rápida. En interenet puede encontrar cantidad de nombres y ejemplos de «financistas» de «la prensa libre«. ¿Por qué habría de ser distinto en Chile? ¿Olvidó que lo primero que destruyó la dictadura desatada fueron las radios y los diarios que servían la causa del pueblo?

Bill Gates ha dado 319 millones a los medios de comunicación

La fundación de Bill Gates subvencionó a ‘El País’ con 3,3 millones de euros hasta 2016

El control de Gates sobre el periodismo

Por lo anterior, ya no podemos sino deducir que lo que les ha convenido a los gobiernos de la posdictadura es la desinformación ciudadana y la farandulización mediática. Es trágico comprobar los altos sesgos y desinformación de los chilenos, por ejemplo, respecto de lo que realmente sucede en la Tierra. Así como la forma en que se intenta convertir a los compatriotas en meros consumidores, convenciendo hasta a los más pobres y marginados de que vivir en Chile es un privilegio en relación al caos imperante más allá de nuestras fronteras. Aunque, después de varias décadas, felizmente, vino el Estallido Social y hoy existen indicios de que el régimen neoliberal podría estar próximo a su desmoronamiento. Por largos años, nuestra clase política se valió del sistema electoral binominal y de la desinformación para aferrarse a los cargos públicos y sus prebendas.

Debe hacerse imperativo en las autoridades un compromiso activo en favor de la diversidad informativa. No bastará con que la nueva Constitución redefina todo el ámbito de nuestros derechos y obligaciones. Se debe asignar recursos fiscales y tomar iniciativas concretas desde el Estado, tales como estimular la fundación de nuevos medios, la recuperación de una Editorial pública para promover la creación artística y literaria, junto con estimular la lectura especialmente entre los pobres y los jóvenes.

“Informar es educar”. Especialmente en un mundo como el de hoy: un esfuerzo que se logra con periodismo de calidad con la idónea e integral formación de los comunicadores. Esto es con personas que sean capaces, no solo de difundir noticias, sino descubrir en ellas los verdaderos acontecimientos, cuanto ser capaces de interpretarlos y “traducirlos” a sus destinatarios.

Es indiscutible que las redes sociales representan un gran avance, pero también severos perjuicios a la libertad y al conocimiento. Si bien es saludable como inevitable la especialización, los periodistas debemos asumirnos como “los historiadores del presente”. Para lo que debemos estar bien premunidos de los aportes de las ciencias, el arte, la cultura, la política, la economía y las relaciones internacionales. Porque en realidad nunca ha existido noticias asépticas que no se expliquen en un conjunto de factores, causas y efectos. En una selección que debe ser razonada y responsable.

Se sabe, también, que la proliferación de escuelas de periodismo y universidades sin buenos estándares educacionales más bien ha significado el egreso de miles de profesionales incultos y hasta limitados en el uso de las nuevas tecnologías de la información. Ello fue tema recurrente, por lo demás, en el Senado de la Universidad de Chile, entidad de la que usted y yo, formamos parte. Tiempo en que hicimos ver, también, la precaria formación ética, no solo de los nuevos comunicadores, sino de los egresados universitarios en general.

Créame que al escribirle estas rápidas líneas me anima la esperanza de comprobar su sensibilidad frente a un tema tan crucial como el de la diversidad informativa. Confío en que la nueva generación que accede a las tareas del Estado sirva por fin a este propósito tan despreciado hasta aquí por los simples detentores del poder y la política meramente competitiva.

Usted dice que con su carta quiere “comprobar su sensibilidad -la del presidente electo- frente a un tema tan crucial como el de la diversidad informativa”. Compañero Cárdenas, con su largo listado de premios, de seguro que el presidente electo lo recibiría o alguien de alto nivel en su equipo. Y ahí puede plantear sus argumentos, los beneficios de materializar sus ideas en este gobierno que partirá. Al escribir cartas, para “comprobar la sensibilidad” del presidente electo, Usted, con sus nombre y pergaminos, sólo alimenta a aquellos que terminan diciendo que “aquí nada va a cambiar”, “va a seguir todo igual”. Y eso no nos parece leal, cuando aún ni siquiera comienza el gobierno.

A mis años, solo me anima a cumplir hasta el final con mi vocación y práctica de mi libertad e independencia. Lo que implica ser “un acucioso observador de la realidad” y vigía del comportamiento de las autoridades. Por ello es que amistosamente lo estaremos observando y, si se hace necesario, fustigarlo o incomodarlo. Tal como lo exige, además, nuestra deontología profesional y convicciones éticas.

Se ve feo que siendo Usted un profesional de la palabra escriba que “amistosamente lo estaremos observando y, si se hace necesario, fustigarlo o incomodarlo”. Como ciudadano progresista que es, luchador por la democracia, es su obligación no sólo observar al presidente, sino aportar con su capacidad profesional y experiencia para lograr que tengamos un país movilizado, en un gran movimiento social para lograr los cambios que necesita nuestra sociedad. Tenemos que presionar al gobierno y a los partidos políticos -no sólo al presidente- para que se haga lo necesario, para frenar a aquellos que se van a oponer a los cambios. Usted no puede ser un “sacerdote” observador, desde un sillón especial. O somos ciudadanos, con todos nuestros derechos y deberes, o no lo somos y callemos.

 

Le deseo, sinceramente, el mejor de los gobiernos y lo saludo afectuosamente.

Juan Pablo Cárdenas

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