La Rebelión Social no ha terminado, sigue presente en nuestras conciencias
por Enrique Villanueva M. (Chile)
6 años atrás 8 min lectura
En la lucha por un Chile mas justo las mentiras de un gobierno que controla los grandes medios de comunicación, que usa todo lo que tiene a su alcance para mantener el modelo económico que la mayoría de chilenos y chilenas rechazamos y queremos cambiar, violenta la inteligencia y el sentido común de las personas. A pesar de ello pretenden ahora que confiemos en sus estrategias y en sus acciones llenas de contradicciones, que les obliga a ellos mismos a permanentes desmentidos, para tratar de convencernos que frente a la pandemia provocada por el Corona Virus están haciendo algo por el pueblo, al que meses antes golpearon y reprimieron de manera cobarde.

Es la arrogancia de los funcionarios y funcionarias del gobierno, quienes se sienten facultados para orientar el destino del país, contrariamente a lo que intentan demostrar con sus discursos, actúan convencidos de que el pueblo no tiene derecho a la verdad ni a la justicia, ni tampoco a poseer derechos. Su fanatismo ideológico es lo que determina lo que es bueno y lo que es malo para la gente, convencidos de que la desigualdad social y política es algo natural, es una consecuencia de la desigualdad natural entre los hombres.
Es por esto que mas allá de la palabrería, las medidas económicas que el gobierno tomo para enfrentar el Corona Virus no se compadecen con un país en el cual la desigualdad social, la fragilidad del empleo y el abuso son sus problemas principales, a lo que se suma el hacinamiento en la que vive una parte importante de la población y la falta de recursos para sobrevivir y para conseguir atención medica. Lo comprobable hasta ahora es que las medidas económicas adoptadas, fueron para proteger rápidamente a los actores principales de la economía, a las AFP a las grandes empresas y a los bancos, aprobando leyes como la ley de protección al empleo, supuestamente destinada a la protección de las pequeñas empresas, que terminó transformándose en el salvavidas, en dinero fresco, para las empresas del retail.
Al amparo de esta ley las grandes tiendas como Paris y Johnson, Ripley, La Polar, las transnacionales de McDonald’s y Starbucks, suspendieron contratos de trabajo y el pago de los salarios o parte de ellos, para que, como lo estipula la ley de protección al trabajo, los trabajadores y trabajadoras pudieran acceder anticipadamente al Seguro de Cesantía y pasaran a financiar, con sus ahorros, el tiempo que dure esta suspensión del contrato.
Esto sin dejar de considerar que uno u otro pequeño empresario pudo beneficiarse con esta ley, de precarización de empleo, pero en su mayoría los cuantiosos recursos sacados al estado fueron para proteger al gran empresariado y a los bancos. Incluidos los recursos de las AFP, nuestros ahorros, los que no se tocaron para solventar la critica situación de los jubilados y ayudarles a soportar la crisis sanitaria. Por el contrario, el 52.4 % del total de los fondos de pensión que administran las AFP, fueron a parar como ha sucedido en los últimos 40 años y mas, a los bolsillos de los grandes bancos, sociedades anónimas y a las arcas de los grandes grupos económicos.
Así entonces todas las razones que movilizaron a la mayoría de los chilenos y chilenas para terminar con un modelo económico inhumano y cruel, tomaron mas fuerza en estos meses de pandemia, porque esta crisis sanitaria dejó a trasluz la visión deshumanizada y neoliberal de las elites gobernantes. Las que privatizaron, desmantelaron todo el sistema de protección social, de protección laboral, mercantilizado todos nuestros derechos, dejando en el desamparo, lo que ahora se nota en toda su extensión, a la mayoría de la población.
Que se nos viene una crisis económica, es cierto, pero que los chilenos y chilenas que trabajan, que estudian, sean quienes deban cargar con la responsabilidad de la misma manera eso no es justo, es inmoral. Por eso es hora de empezar a pelar bien el Chancho, es hora que los ricos de este país, los que han amasado millones de millones a costa de nuestro trabajo mal pagado y a costa de un sistema de pensiones que les entrega recursos para invertir y aumentar sus ganancias, empiecen a retribuir, con su aporte, a la sociedad que han empobrecido por años y a su regalado gusto.
El gobierno sabe de la enorme disconformidad existente en el país y sabe que está sobre un barril de pólvora, sabe que la rebelión social no se terminó, sino que se postergó con el Corona Virus, por ello emplea a los medios de comunicación social subordinados y bajo su control total, para intentar hacernos olvidar que el despertar de Chile sigue golpeando conciencias y aumentando el descontento. Con Piñera a la cabeza, el gobierno utiliza estrategias comunicacionales para convencer a los chilenas y chilenas que deben volver a sus trabajos, a una normalidad mentirosa, situando los intereses de los grandes empresarios, que sienten disminuir sus ganancias, al mismo nivel de la necesidad de millones de personas que necesitan el ingreso diario y precario para sobrevivir.
Solamente “una crisis real o percibida produce cambios verdaderos”, eso lo decía Milton Friedman, el inventor del modelo neoliberal que nos impusieron a balazos hace casi 50 años. En la Moneda, siguiendo a este gurú neoliberal, utilizan la incertidumbre que ha creado esta situación de pandemia, para tomar medidas económicas y políticas que en condiciones distintas, sin el temor generalizado que existe, son inaceptables.
Durante estas ultimas semanas nos están llamando a una nueva realidad, una vez asegurados los grandes empresarios, los bancos, fortalecido el sistema de AFP, con una oposición que en su mayoría actúa como soporte del gobierno. Con un estado de emergencia hasta el año próximo, por lo tanto con las FFAA en la calle, con todo eso bien amarrado, nos convocan a iniciar “unidos” un camino para solventar la crisis causada por la paralización de la economía.
Un cuento viejo, porque no es la primera vez que desde el poder repiten este modelo para intentar esconder la basura debajo de la alfombra de lo que viene, brincando a lo nuevo pero sin resolver los daños pasados y con total impunidad. Un nuevo engaño porque Lo que en realidad buscan, es hacernos saltar de una estadio económico-político-social a “otro” idéntico, pero sin memoria.
Para resolver la crisis que se nos viene encima, lo que es verdad, el nuevo estado de cosas que queremos los chilenos y chilenas no es al que nos quiere llevar este gobierno, menos aun sin asumir su responsabilidad por la declaración de guerra que nos hizo y por la criminalización de la protesta social. Son mas de dos mil los y las encarceladas por protestar, son cientos los mutilados y mutiladas por la represión policial, jóvenes que perdieron sus ojos, uno atropellado intencionalmente por un zorrillo, niñas violadas y vejadas, hechos que son heridas profundas a la convivencia nacional y a la democracia, que no pueden ni deben quedar en la impunidad.
Usan la crisis sanitaria a y la necesidad de dar un salto a una nueva realidad para anestesiarnos, un salto pero con los mismos poderes facticos y con el mismo modelo económico que nos ha hecho mucho daño. Todos y todas queremos superar la crisis actual, de eso que duda cabe, pero caminando hacia lo nuevo de verdad, cambiando la Constitución y con el protagonismo de la comunidad organizada, ubicando en el centro, como interés social supremo, terminar con la desigualdad social y el abuso, la corrupción, asumiendo el protagonismo social como la fuerza transformadora.

No es soportable seguir viviendo en un modelo de distribución de la riqueza en el cual el 1% más rico de la población controla el 33 por ciento del ingreso nacional y las cuatro familias más ricas del país tienen una riqueza neta cercana a los 45 mil millones dólares, es decir el 15 por ciento del PIB. Por lo tanto, para abordar una nueva realidad, lo nuevo, no es seguir con mas de los mismo, lo nuevo es un sistema de distribución equitativa de la riqueza, “a cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus capacidades”, lo que constituye un modelo de Justicia Social que impida la grosera apropiación de las riquezas en unas cuantas manos, incluyendo las riquezas naturales, comunicacionales, artísticas, científicas.
No queremos el capitalismo y su nueva versión neoliberal, porque es un catálogo de abusos, desigualdades y corrupción, lo avanzado hasta el año pasado señaló el camino a seguir, lo demostraron los millones de manifestantes en todo el país. Señalando que el cambio lo impondrán los y las que trabajan, con las fuerzas y con su agenda propia, sin espejismos ni retóricas especializadas en idealizar soluciones o en fabricar conjuros mágicos.
El neoliberalismo entro en crisis, esto no significa que se va a acabar mañana ni por su propia voluntad, pero si nos muestra que son muchas y muchas mas, las que en todos los continentes ya no quieren mas de este sistema. Aparece así nuevamente la bandera de transformar el mundo, lo que sintetiza, en su riqueza semántica, la fuerza de la organización y la consciencia de clase, con una visión humanista, inclusiva, basándose en la convergencia de las ciencias, en la ética y la moral de la lucha de los pueblos.
Como lo ha sido a lo largo de la historia, el cambio social nace en el sentir del pueblo y es para el pueblo, de otra manera nunca será nada.
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