¡Quiero que intervenga Estados Unidos¡
por Rubén Alexis Hernández (Venezuela)
7 años atrás 6 min lectura
Convengamos en primer lugar que el Gobierno de Nicolás Maduro no ha sido precisamente eficiente, transparente y mucho menos revolucionario-socialista más allá de la guerra económica interna y externa y de los bloqueos y sanciones económicas. Y evidentemente una fuerte crisis socioeconómica afecta a Venezuela, pero es inconcebible que haya quienes pidan a gritos la intervención militar foránea, específicamente la de las fuerzas armadas estadounidenses, creyendo que así se resolverá la difícil situación. Por ignorancia en su mayor parte, creen estos individuos que soldados estadounidenses y de países como Colombia y Brasil, junto a mercenarios extranjeros y venezolanos, vendrán a liberarnos de la tiranía, deteniendo a algunos funcionarios chavistas-maduristas y asesinando a otros, con un mínimo de derramamiento de sangre y daño colateral inexistente. Y una que otra persona que desea la invasión sí admite la posibilidad de que haya una gran destrucción y una alta mortandad, pero consideran que es necesario para eliminar a Maduro y muchos de sus seguidores.
Pero sepan quienes desean fervientemente la invasión de Estados Unidos y sus aliados algunas cosas:
- Estados Unidos es una potencia global que ha usado la fuerza por más de 200 años para anexarse territorios en el mundo entero y llegar a convertirse en un Imperio económico, de dominio unilateral en la última parte del siglo XX, y que recientemente ha disputado su hegemonía con China y Rusia. Es evidente, de acuerdo a la realidad pasada y presente, que a las élites del águila imperial estadounidense solo les ha motivado sus propios intereses, pasando incluso por encima del propio bienestar de buena parte del pueblo de Estados Unidos. Jamás, pero jamás, a pesar de justificarse con la defensa de la democracia, de la libertad, de la seguridad nacional, entre otras excusas, las fuerzas armadas norteamericanas han sido libertadoras de ningún lugar, simple y sencillamente porque su único objetivo ha sido el de someter, torturar, reprimir y asesinar a millones de seres humanos en todo el mundo, en el contexto de su progresiva ascensión y consolidación como potencia global. Cada intervención militar estadounidense desde el siglo XIX, dejó un enorme rastro de sangre, destrucción y miseria, desde las más duraderas como la de Vietnam y la de Afganistán, hasta las más cortas como la de Grenada, Panamá y Somalia.
- Las intervenciones militares directas o indirectas de Estados Unidos, incluso con el apoyo de mercenarios del país intervenido, en algunos casos han servido para eliminar a altos funcionarios gubernamentales, pero el principal objetivo del Imperio norteamericano y sus lacayos siempre ha sido causar la mayor destrucción y mortandad posibles, y así generar un enorme terror en la población, y en general asegurar el control político-administrativo del país intervenido de forma directa o por medio de los lamebotas de éste. Jamás en la historia de la política exterior de Estados Unidos hubo algo así como una operación quirúrgica sin daños colaterales en los territorios sometidos. Tan brutal ha sido el uso de la fuerza por parte del águila imperial en todo el orbe, que su alta jerarquía castrense se atrevió a ordenar el lanzamiento de par de bombas atómicas sobre Japón en 1945, a pesar de que las fuerzas armadas del país asiático estaban prácticamente derrotadas. El mensaje inmediato de la potencia americana era claro: dejar saber al resto del mundo que salían victoriosos de la Segunda Guerra Mundial, que se apartaran del camino sus contendientes o podía pasarles lo mismo que a Japón.
- Ciertamente Estados Unidos tiene motivos para intervenir directa o indirectamente en Venezuela, en especial por las fuertes alianzas de la nación caribeña con Rusia y China, y al ver como su influencia se ve disminuida por la presencia cada vez más firme de la potencia del este europeo y del gigante asiático tanto en Venezuela como en el resto de América latina. Ahora bien, el sólo hecho de que Rusia y China sean potencias y que tengan tantos intereses en juego en Venezuela, tanto desde el punto de vista económico como en los ámbitos geoestratégico, comunicacional, geopolítico, entre otros, constituye en parte un factor de disuasión para las intenciones bélicas abiertas de los norteamericanos. De manera que los venezolanos que anhelan una invasión estadounidense directa, posiblemente se queden con las ganas, considerando que difícilmente Estados Unidos intervendría según el estilo clásico, y más bien lo haría por medio de otros ejércitos y mercenarios extranjeros y venezolanos, en una especie de guerra civil que trascienda las fronteras de la nación suramericana. Ahora bien, en caso de que la élite estadounidense se atreva a dar la orden de atacar de manera frontal a Venezuela, eso representaría un grave problema, pues entrarían de lleno en el conflicto Rusia, China y los aliados de estos y de Estados Unidos, y se generaría una enorme contienda no solo en suelo venezolano, sino en América Latina y en el resto del planeta. Y por supuesto el rastro de destrucción, miseria y sangre sería impresionante, como nadie lo puede imaginar, y no obstante eso no importaría a los venezolanos que desean la participación militar extranjera en Venezuela, aun sabiendo que ellos mismos o sus familiares podrían perder la vida.
Hasta aquí se hizo referencia a Estados Unidos, pero de igual manera todas las potencias a lo largo de la historia han actuado de forma sanguinaria para poder lograr sus objetivos expansionistas, de anexión territorial, de control de mercados y de construcción de áreas de influencia, incluida la extinta Unión Soviética, hoy reviviendo viejas glorias por medio de Rusia. Ningún Imperio o potencia ha tenido una relación de amistad con el resto del planeta, solo han actuado de acuerdo a su conveniencia.
Entonces quienes desean, por ingenuidad, estupidez, odio, temor o neurosis la intervención militar extranjera en Venezuela, con énfasis en la participación del Imperio estadounidense, no tienen idea de lo que pueda llegar a pasar incluso si Estados Unidos no invadiera de forma directa, y que potencias como Rusia y China y otros países no participaran de lleno. No tienen idea de las cicatrices sociales que quedarían para el resto de nuestra historia, de la destrucción económica y del brutal sometimiento indefinido por parte de fuerzas armadas foráneas y corporaciones transnacionales, con licencia general éstas para saquear nuestros recursos a sus anchas. Además de la impunidad con la que actúan los militares de las potencias, por cierto. ¿Acaso saben los que desean la guerra, por ejemplo, que soldados como los estadounidenses que cometan delitos en un país invadido, no pueden ser enjuiciados (si es que lo llegan a ser) sino en Estados Unidos?
Por desgracia es bien posible una intervención militar indirecta en el corto o mediano plazo, si consideramos los perversos deseos de algunos líderes de la otrora MUD y de funcionarios guerreristas de la administración Trump, insistiendo en que debe usarse la fuerza contundente multinacional contra Venezuela. El escenario más probable, luego de la actual guerra no convencional que se lleva a cabo (económica, mediática, psicológica) sería una guerra civil en el país suramericano con participación de fuerzas regulares e irregulares foráneas y nacionales, y apoyo logístico, financiero, técnico y armamentístico de las potencias globales. Y a medida que pase el tiempo el conflicto escalaría a un mayor grado de violencia, con intervención más directa de Estados Unidos, Rusia y los aliados de éstos en el orbe, y por supuesto la destrucción y el aniquilamiento sería peor, concretamente de centenares de miles o de millones de venezolanos inocentes: mujeres, ancianos y niños en su mayor parte. Y eso sin hacer referencia a lo que pasaría más allá de Venezuela.
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