En el momento que escribo solo faltan horas para que el golpe de Estado parlamentario-judicial-mediático en Brasil se haya consumado al estilo hondureño o paraguayo. No importa que la mayoría de los intelectuales, artistas y movimientos sociales se hayan manifestado en contra durante semanas, que ninguna personalidad prestigiosa en Brasil, o en el mundo, lo haya apoyado.
Suponiendo que la presidenta hubiese incurrido en la falta que se le imputa, no pasaría de ser una pequeña infracción administrativa que no amerita una medida de la magnitud de la tomada, según opinan abogados eminentes de Brasil. Protagonistas de esta conjura atroz y decadente: una Cámara de Diputados y un Senado, cuya mayoría está formada por vividores e ignorantes, representantes no de los intereses de sus electores sino de los grandes negocios. Sean los del agribussines, los que abogan por la industria de armamentos y las empresas de seguridad privada, o la pintoresca y oscurantista cofradía de pastores y activistas pentecostales.
Casi todos ligados a grandes transnacionales como Monsanto y Syngenta o a gigantescos emporios financieros como el de George Soros, Goldman Sachs y otros de la misma calaña, gestores -con la complicidad o el auspicio de Washington- de golpes de Estado, guerras civiles y demolición de países.
Hay que añadir una hornada de jueces venales y un Tribunal Supremo Federal que sirven, salvo excepciones, a quien mejor les pague. Otra fuerza decisiva, esta sí verdadero estado mayor del golpe, es la integrada a escala nacional por la red multimedios Globo, la revista Veja y los diarios O Estado de Sao Paulo y Folha de Sao Paulo. A escala internacional, gran parte de la mafia mediática ha participado en el linchamiento de Dilma, Lula y los gobiernos del PT pero se llevan las palmas los británicos Financial Times y The Economist, y el estadounidense The Wall Street Journal . Sus nombres lo dicen todo.
Conviene hacer un poco de historia. El gobierno neoliberal de Fernando Enrique Cardoso dejó al de Lula una honda crisis económica, inflación desbocada, astronómica deuda pública, desgarramiento del tejido social, desarticulación del Estado y profundización de las desigualdades e injusticias abismales que padece el país hace siglos; una de ellas, la injusta distribución de la tierra. Otra, una ley electoral que impide la participación popular. Para el sindicalista y para Dilma ha sido muy difícil gobernar.
Para hacer avanzar su agenda social han mantenido una alianza y conciliado con sectores y partidos burgueses y convenencieros y en esas condiciones enfrentado una embestida feroz de la derecha y la gran prensa oligárquica que intentó desaforar a Lula en 2005. Así y todo, la gestión del PT ha sido revalidada por los electores en tres comicios presidenciales consecutivos, incluyendo la muy hostigada reelección de Dilma en 2014, con un margen más ajustado que los anteriores pero ascendente a la muy respetable cifra de 54 millones de votos, más de tres millones sobre su rival Aécio Neves.
Ante el hecho consumado del golpe, queda mucho por hacer. Habrá lucha como han dicho Lula y Joao Pedro Stedile y todos los referentes del Movimiento Sin Tierra, del Bloque Brasil Popular, Brasil sin Miedo la central obrera CUT, la UNE y el interesante Levantamiento de la Juventud. Los golpistas carecen de consenso salvo en la elite y el sector fascista de la clase media.
Hay que aprovechar muy bien los 180 días que tiene el Senado para concluir el juicio sobre Dilma. Persuadir con masivas movilizaciones al número de senadores necesario para imponer su absolución en la votación final. Abrir un debate nacional sobre la monstruosidad en curso y el proyecto de país deseado, capaz de conducir a la derrota del golpe pero también a una Asamblea Constituyente, con reforma agraria, reforma política y ley de medios, que permitan un gran ensanchamiento de la democracia.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
*Fuente: Rebelión
Artículos Relacionados
El tongo de la boleta electrónica (Parte III)
por Julián Alcayaga O. (Chile)
8 años atrás 10 min lectura
Concertación en Tarapacá: entre “repetirse el plato” “y “repartirse la torta”
por Fabiola Sepúlveda (Iquique, Chile)
13 años atrás 15 min lectura
De Tianjin y Pekín a Vladivostok, el tren de alta velocidad de Eurasia sigue avanzando
por Pepe Escobar
1 año atrás 8 min lectura
Cómo se ve el panorama del futuro próximo
por Oscar Ugarteche (Perú)
11 años atrás 8 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Si vos te vas, ¿quién nos seguirá cantando?. Homenaje al trovador Piero
por Reinaldo Spitaletta (Colombia)
3 horas atrás
14 de octubre de 2026
Despedimos, con Piero y su dolorosa ausencia, un tiempo feliz de propósitos de cambios estructurales en la sociedad. Había entonces una conciencia sobre los significados de nación, soberanía, independencia y gestas por la autodeterminación de los pueblos. Si vos te vas, ¿quién nos seguirá cantando?
Los estudiantes franceses, luchando por sus derechos, cantan ese himno que nació en nuestras calles, en 1973
por piensaChile
12 horas atrás
14 de octubre de 2026
Las palabras y el sueño de Allende van por el mundo, en todos los idiomas, alentando a los pueblos en la lucha por sus derechos, mientras la imagen del tirano fluye por las cloacas.
Piden al gobierno de Chile retroceder en su apoyo al ocupante marroquí del Sáhara Occidental
por Crónica Digital
1 día atrás
13 de octubre de 2026
Los manifestantes reiteraron su plena solidaridad con el pueblo saharaui, la República Árabe Saharaui Democrática, el Frente Polisario y su presidente y secretario general, Brahim Ghali, así como con todas las víctimas saharauis de censura, persecución, torturas, exilio y otros apremios ilegítimos en los territorios ocupados por el Reino de Marruecos.
12 de octubre en Las Urracas de Emaus, Quinta Normal, 16:00 horas
por Comité Memorial Puente Bulnes (Chile)
3 días atrás
12 de octubre de 2026
– 53 años de la masacre de 14 jóvenes y adolescentes de Puente Alto, ocurrida en el Puente Bulnes, incluyendo a La Motita, de 14 años de edad y 6 meses de embarazo.
Y ahora qué? La auténtica izquierda tiene que separar aguas de la seudo-izquierda corrupta y dejarse de idioteces. Para ello, en Chile le basta considerar que no hay diferencia entre Bachelet y Rousseff en cuanto a sus políticas neoliberales. O es que la hay?