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SENAME: El destino de los pobres y miserables en Chile 

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El polifacético Víctor Hugo -político, poeta y novelista francés- escribió en 1862 su famosa novela “Los Miserables”. En ella retrata y critica a la sociedad de ese entonces. Lo rescatable de la obra es la sensibilidad humana del autor y la ruptura del romanticismo al realismo de la vida de miles y millones de pobres de la Francia del siglo XIX. Los pobres eran considerados los parias y los desamparados del sistema de vida en pleno auge de la  Revolución industrial, a la par del crecimiento progresivo de una sociedad burguesa de opulencia industrial.

¿Qué pasa en Chile con los pobres?…

¿Quiénes son los pobres en este país?…

¿Qué representan los pobres para el actual sistema económico y político?…

Si bien ya hemos pasado el auge de la época de la Revolución Industrial –aunque propiamente tal, Chile nunca tuvo una revolución industrial interna- ahora estamos en plena era de la Revolución tecnológica. Y a pesar de los cambios simbólicos industriales (de grandes y pesadas máquinas a dispositivos electrónicos minúsculos y de alta precisión), aún persiste una mentalidad conservadora, clasista, machista y segregadora por parte de la actual clase política nacional; continua el mismo modelo de liberalismo económico, esta vez, más perfeccionado y globalizado como capitalismo financiero neoliberal.

Para entender este entuerto histórico y su relación con la pobreza, es necesario tener en consideración los siguientes datos y hechos reales en Chile:

Primero, en  el actual sistema de vida económica y política en Chile se da más valor y prioridad a la “propiedad” que a las personas. Un dato importante, Gendarmería de Chile en una estadística oficial señaló que entre 1980 y 2008 la población privada de libertad había aumentado de manera considerable, decir, de 15.230 presos en 1980, aumentó en el 2008 a la cifra de 48.855. Una investigación realizada por Doris Cooper entre 1994-2000 concluyó que el 90% de los presos en Chile están sancionados penalmente por haber atentado contra la propiedad, teniendo como origen la extrema pobreza urbana, generada por una economía informal alternativa e ilegal. Las cárceles están llenas de gente pobre.

Otro hecho real, es que entre los presos en Chile existe discriminación de clase social y de trato especial para otros por decisiones políticas del más alto nivel. Es decir, mientras lo pobres que atentaron contra la propiedad están en cárceles públicas y concesionadas cumpliendo sus penas, los violadores de los derechos humanos –uniformados, ex militares, agentes de la CNI- están en cárceles especiales gozando sus últimos días de pena o de vida con privilegios tipo VIP: cabañas con baño privado, living, calefacción, acceso a Internet y teléfono, áreas verdes, piscina, cancha de tenis y un quincho para hacer parrilladas.  Véase, Penal Punta Peuco y Penal Cordillera para corroborar. Desigualdad, injusticia, discriminación e insulto contra la pobreza de muchos. En otras palabras, se castiga duramente a los pobres que atentan contra la propiedad privada y menos a los que atentan contra la vida humana.

Segundo, en el  actual sistema de vida económica y política de Chile aún se recluye y se institucionaliza a niños, niñas y adolescentes menores de 18 años en un sistema cada vez más cuestionado. Se trata del Servicio Nacional de Menores – SENAME. Me detengo en este segundo punto, por tratarse de un tema que ha sido invisibilizado en los medios de comunicación oficial –como otros tantos- y que merece una detenida reflexión.

En noviembre de 2010 fue nombrado el Sr. Rolando Melo Latorre como nuevo Director Nacional del SENAME. Esa vez, fue el Ministro de Justicia, Sr. Felipe Bulnes quien invistió legalmente a la nueva autoridad. La misión del nuevo Director del SENAME: llevar adelante un proceso de modernización en la institución. Sin embargo, han pasado casi 2 años y medio y la situación está peor que antes.

En el año 2012 una Comisión de Servicio, patrocinada por el Poder Judicial, UNICEF e investigadores expertos en temas generacionales, elaboraron un informe que ha provocado polémica al más alto nivel gubernamental. Véase el informe oficial de 4 Jueces de Familia sobre la realidad en 10 regiones del país. Se puede encontrar el informe en la Web del Poder Judicial.

Agréguese la entrevista del psiquiatra Rodrigo Paz que valientemente se atrevió a denunciar por un medio televisivo las irregularidades en esta institución estatal. Rodrigo Paz señala que existen más de 15.000 niños y niñas institucionalizados en grave riesgo de abandono y desprotección social. Y lo más grave es que esta institución está acusada de abusos sexuales y maltrato físico y psicológico. Un escándalo de proporciones donde la opinión pública no tiene ni idea de la magnitud del problema o simplemente no quiere comprometerse.

…pero, ¿qué hay detrás del SENAME?

Señalar que no debemos generalizar –aún hay funcionarios con vocación de servicio público- , pero hay responsabilidades administrativas y políticas frente a los acontecimientos que se han sucedidos al interior de la institución. Cada cual deberá responder ante la ley, si ésta lo requiere y que de verdad se quiera hacer justicia. Pero detrás del SENAME hay mucho más. Aún se esconde y se practica una doctrina obsoleta, perversa y de doble moral.

Obsoleta porque de partida, el concepto “menores” está fuera de los nuevos marcos legales. La última Convención Internacional sobre Derechos del Niño (1989) ha cuestionado el concepto “menor” por tratarse de una doctrina en la que subyace la “Doctrina de la Situación Irregular” que fue aplicada a los sectores pobres en situación de marginación y de transgresores a la ley. Por otra, la doctrina de la situación irregular no considera al niño o niña como persona en proceso de desarrollo, sino como un individuo que requiere ser “reformado” y “adoctrinado” en valores típico de una sociedad burguesa y positivista. Súmese a esta doctrina de situación irregular su función correctiva y policiaca. Recordar que el SENAME depende del Ministerio de Justicia y los juzgados (y la mayoría de los jueces) también fueron formados en esta doctrina.

Perversa porque los que llegan al SENAME son los pobres que el mismo sistema genera. Generalmente se le acusa a la familia ser la causante de que abandone a los hijos e hijas, pero quienes critican se olvidan del contexto en que estas familias se vieron forzadas a exponer a sus hijos a la pobreza material. Me atrevo a señalar que este sistema perverso ha “enfermado” a un gran número de  familias pobres de nuestro país, sumiéndola en procesos de detrimento progresivo en su salud mental. Sin embargo, no sólo afecta a las familias más pobres, sino también a la denominada clase media.

Doble moral porque, por una parte se “discursea” retóricamente acerca de la validez de los derechos humanos y la mentada libertad; se “discursea” que el Estado chileno ha ratificado la Convención Internacional de los Derechos del Niño en 1990, pero por otra, en los hechos reales se practica la discriminación de clase y la marginación social. Es una especie de trastorno de personalidad social, donde la autoridad política dice una cosa, pero hace otra. Una doble moral donde no existe ética congruente y convincente. El oportunismo, la manipulación del poder y las medidas coercitivas son la estrategia para dominar a la población.

Por tanto, ser pobres en Chile es sinónimo de ser miserables, es decir, los pobres aún son sujetos de compasión y de ayudas estatales y privadas. Un ejemplo en el mundo adulto: el sistema de “bonos” que entrega el Estado a través de los gobiernos de turnos. En un país, en un Estado donde se acostumbra a la gente a esperar “bonos” y “ayudas” económicas salvadoras para su subsistencia, significa en el fondo de que existen desigualdades evidentes, por tanto, injusticias sociales latentes. Las religiones e iglesias locales también se hacen cómplices al practicar este tipo de solidaridad asistencialista y paternalistas que impiden el verdadero desarrollo humano y social.

Un ejemplo en el mundo de los niños, niñas y adolescentes: un sistema de institucionalización como el SENAME no sirve de mucho si el énfasis está puesto en la “privatización” del servicio (subcontratistas, corporaciones especializadas, etc) sin que el Estado supervise el día a día los procedimientos y la calidad del servicio prestado. El mal llamado SENAME, necesita con urgencia una cirugía total: debe propender a una reingeniería social en todo el país, que significa cambiar el paradigma generacional (de cómo percibo a los niños, niñas y adolescentes) hasta de crear una nueva estructura institucional con técnicos y profesionales formados en una nueva escuela de la vida y para la vida con sensibilidad y responsabilidad social y política.

El día en que empoderemos –social y políticamente- a nuestros pobres de su dignidad de personas y como colectivo, la realidad será otra. El día en que el Estado vuelva a retomar su función social, pública y fiscalizadora, otra será la realidad. Mientras tantos, hay luchas y batallas por dar.

– El  autor de este Artículo, Leonel Reyes Fernández, es Licenciado en Ciencias Religiosas, Diplomado en Derechos del Niño y Políticas Sociales para la Infancia-Adolescencia. En la actualidad es Técnico en Prevención y realiza labores de desarrollo social y comunitario en Iquique.

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1 Comentario

  1. juan suito

    Lejos de su pueblo , compruebo con asco como en el mundo entero, la dignidad de los que vejan a los niños en todas las formas posible…ES IGUAL DE MISERABLE.
    Mis felicitaciones por lo valiente de este y otros reportajes
    PD.- La magnitud de la dignidad de un pueblo debería ser tomada en la consideración de la PROTECCIÓN DE LOS NIÑOS
    HAY MUCHOS PUEBLOS MISERABLES CON SISTEMAS a proposito MISERABLES

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