Desafíos de las nuevas formas de cohabitación
por Leonardo Boff (Brasil)
13 años atrás 4 min lectura
La movilidad de la sociedad moderna ha abierto espacio a varias formas de cohabitación. Al lado de las familias-matrimonio que se constituyen dentro de un marco jurídico-social y sacramental, surgen cada vez más las familias-pareja (cohabitación y uniones libres) que se forman consensuadamente fuera del marco institucional y duran mientras haya pareja, y dan origen a lafamilia consensual no conyugal. La introducción del divorcio ha dado lugar a familias uniparentales (la madre o el padre con los hijos/as) o multiparentales (con hijos/as provenientes de matrimonios anteriores) y también a uniones entre homoafectivos (hombres o mujeres), que en varios países han alcanzado un marco jurídico que les garantiza estabilidad y reconocimiento social.
Tratemos de entender un poco mejor estas formas de cohabitación. Un especialista brasileño, Marco Antônio Fetter, creador de la primera Universidad de la Familia en Brasil (en Rio Grande do Sul) con todos sus grados académicos, define así la familia: «un conjunto de personas con objetivos comunes y con lazos y vínculos afectivos fuertes, cada una de ellas con un papel definido, donde aparecen naturalmente los roles de padre, de madre, de hijos y de hermanos» (cf. www.unifan.com.br).
La familia ha conocido una gran transformación con la introducción de los preservativos y de los anticonceptivos, hoy incorporados a la cultura como algo normal a pesar de la oposición de varias Iglesias.
La sexualidad conyugal gana más intimidad y espontaneidad, pues, con tales medios y mediante la planeación familiar queda liberada del imprevisto de un embarazo no deseado. Los hijos/hijas dejan de ser consecuencia fatal de una relación sexual y son queridos de común acuerdo.
El énfasis en la sexualidad como realización personal ha propiciado la aparición de formas de cohabitación que no son propiamente matrimonio. Expresión de esto son las uniones consensuales y libres sin otro compromiso que la mutua realización de la pareja o la cohabitación de homoafetivos.
Tales prácticas, por nuevas que sean, deben incluir también una perspectiva ética y espiritual. Es importante cuidar que sean expresión de amor y de confianza mutua. Cuando hay amor, desde una lectura cristiana del fenómeno, ocurre algo que tiene que ver con Dios, pues Dios es amor (1Jn 4,12.16). Entonces, no caben prejuicios y discriminaciones. Antes bien, es necesario tener respeto y apertura para entender tales hechos y ponerlos también delante de Dios. Si las personas asumen su relación con responsabilidad no se les puede negar relevancia espiritual. Se crea una atmósfera que ayuda a superar la tentación de la promiscuidad y se refuerza la fidelidad y la estabilidad que son bienes de toda relación entre personas. El núcleo inmutable de la familia es el afecto, el cuidado del uno al otro y el deseo de estar juntos, estando también abiertos, cuando es posible, a la procreación de nuevas vidas.
Si es así, además del carácter institucional de la familia hay que considerar entonces especialmente su carácter relacional. Importa ver el complejo juego de relaciones que se realiza entre los miembros de la pareja. En esas relaciones está la vida, surgen las expresiones de amor, de fidelidad, de encuentro y de felicidad, en una palabra, aparece el lado permanente. El lado institucional es socialmente legítimo y asume las más distintas formas según las culturas, romana, céltica, china, india etc.
Análisis transculturales han demostrado que cuando el capital social familiar es alto y sano da origen a una mayor confianza en el prójimo, hay menos violencia y más participación social. Cuando este capital social se va diluyendo, poco a poco aparecen las crisis y se deshace la relación afectiva.
La cuestión es superar cierto moralismo que no ayuda a nadie, prejuzga las distintas formas de familia o de cohabitación a partir de una específica y nos hace perder los valores, por cierto ahí presentes, vividos con sinceridad delante de Dios.
El significado mayor de la doctrina de la Iglesia sobre la familia es recalcar los valores humanos y morales que se deben vivir en ella. Así lo hace, por ejemplo, la Carta Apostólica Familiaris Consortio (1981) y la Carta a las Familias (1994) de Juan Pablo II. En ambos documentos se afirma enfáticamente que «la familia es una comunidad de personas fundada sobre el amor y animada por el amor, cuyo origen y meta es el Nosotros divino”.
En la Familiaris Consortio (1981) predomina curiosamente la dimensión relacional sobre la institucional. Define a la familia como «un conjunto de relaciones interpersonales -relación conyugal, paternidad/maternidad, filiación, fraternidad- mediante las cuales cada persona humana es introducida en la familia humana».
¿Qué sería de la familia y de sus miembros si no ardiesen en ellos las relaciones intersubjetivas de afecto y cuidado, el lenguaje del encantamiento y del sueño? Sin ese motor, que anima continuamente nuestro caminar, sin ese nicho de sentido, nadie soportaría las dificultades inherentes a toda relación intersubjetiva, ni las limitaciones de la condición humana.
Estos valores abren la familia más allá de sí misma. El sueño es justamente que a partir de los valores de la familia, en sus diferentes formas, surja la familia-escuela, la familia-trabajo la familia-comunidad, la familia-nación y la familia-humanidad, para llegar finalmente a la familia-Tierra, trampolín último para la familia-Dios.
*Fuente: Servicio Koinonia
Artículos Relacionados
Guerreros civilizadores en las raíces de la aniquilación del pueblo mapuche por el ejército chileno
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 3 min lectura
«La sociedad no está fuera, está dentro de cada uno de nosotros»
por Javier Pagola (España)
16 años atrás 6 min lectura
Qué hay detrás de la fábula abstencionista de Venezuela
por Ernesto J. Navarro (Venezuela)
20 años atrás 4 min lectura
Los chilenos deben un promedio de 13 millones a los bancos
por The Clinic Online
11 años atrás 2 min lectura
Glenn Greenwald: "Snowden tiene información para causar más daño"
por Alberto Armendariz (La Nación – Argentina)
13 años atrás 5 min lectura
Bolivia: La revuelta de los latifundistas
por Fortunato Esquivel (Bolivia)
18 años atrás 10 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
A 14 días del ataque de Estados Unidos y de Israel a Irán
por Nicolás Boeglin (Costa Rica)
5 mins atrás
Imagen superior: Tel-Aviv bajo bombardeo iraní 14 de marzo de 2026 A 14 días del ataque de Estados Unidos y de Israel a Irán: balance y perspectivas y un…
Cómo Irán planea usar el capitalismo para hundir la economía de Estados Unidos
por Byung-Chul Han (Berlin, Alemania)
14 horas atrás
13 de marzo de 2026
«Mientras usted busca explosiones en las noticias, la verdadera derrota se consuma en una hoja de cálculo. Un portaaviones de 13,000 millones de dólares está siendo acosado por drones de plástico que cuestan menos que un coche usado. Esta asimetría no es un inconveniente táctico, es un fallo multiorgánico del sistema de defensa más avanzado de la historia.»
«La figura de Manuel Baquedano sí representa lo que se hizo durante las campañas en La Araucanía»
por Consuelo Figueroa (Chile)
3 días atrás
11 de marzo de 2026
“La invasión al sur de la frontera tenía como fin el exterminio del pueblo Mapuche (…) y la figura de Baquedano, sí representa en medida esas acciones porque es lo que hizo el Ejército chileno tanto en el sur como en el norte en la Guerra del Pacífico”
¡Manifiesto por la libertad de los Presos Políticos Saharauis!
por Luis Portillo Pasqual del Riquelme (España)
2 semanas atrás
02 de marzo de 2026
Se cumplen ahora cinco años desde que los integrantes del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) en cárceles marroquíes, y cuantas personas solidarias lo desean, nos concentramos aquí, en la Plaza de la Provincia, en Madrid, ante la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, todos los lunes, para exigir que el Gobierno de España reclame la puesta en libertad de los presos políticos saharauis.
De lo que se desprende que , mientras exista afecto, subjetividades,convivencia entre las familias cualquiera que sea su vínculo hay esperanza para un mundo mejor, pero yo agregaría que sería bueno pedirle al mundo de parejas con hijos pequeños un poco más de tolerancia , que no piensen sólo en satisfacer sus hedonismos, puesto que, en la medida que sean más tolerantes serán capaces de dar mayor felicidad y seguridad emocional a sus hijos. En otras palabras yo agregaría al mundo de hoy, que las parejas se aguanten un poco más y no se enamoren cada dos años, porque los hijos van a crecer con mucho daño emocional, aunque con esto que he dicho arriesgo mucho enojo de la gente, pero es así.Nadie dice que no se separen , pero por lo menos duren unos cuatro años.