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La casa para el general equivalía a 2.900 sueldos mínimos 

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Siempre llama la atención que un general chileno diga que la
casa que sería de su uso personal y familiar, para garantizar su misión de
defender al país, debe estar por el rango de los 500 millones de pesos, más o
menos 2.900 sueldos mínimos de un trabajador chileno. Y que además agregue muy
suelto de cuerpo que ese valor es solo un 25% más que las casas que poseen
otros generales. Esto es muy novedoso. No porque sea mentira lo que dijo Cristián
Le Dantec sino por el hecho de que se ventile públicamente en Chile.

Antes de renunciar, se dio el gusto de compartir la culpa de
semejante aspiración habitacional (con pieza para los planchados incluida) con
el actual Comandante en Jefe del Ejército. Dijo que tres personas decidieron
hacer este gasto tan necesario para la imagen corporativa de la defensa
nacional. El tercero es obviamente el ex demócrata cristiano y renunciado
ministro de defensa Jaime Ravinet.

Cuesta imaginarlos en tenida de combate, al ministro
también, con una parca con su nombre RAVINET grabado en el pecho, decidiendo
militarmente cómo debe ser la casa, cuánto debe valer, la cantidad de
habitaciones y otras importantes definiciones habitacionales. Al mejor estilo
del general Pinochet, cuando decidió hacerse la casita de Lo Curro para él
solito y su familia.

Si el general Le Dantec se sentía menoscabado con su casa
actual, me pregunto ¿cómo serán las casas fiscales que tienen los otros jefes
de las fuerzas armadas? Es decir, los jefes militares tienen sus casas y además
para defendernos necesitan otra, pero de carácter fiscal, pagada por todos los
chilenos. Esta polémica le costó el cargo al jefe militar.

Pero lo que no es raro, es que civiles que pactaron la
transición a la democracia, como el propio Ravinet o el nuevo ministro de
Defensa Andrés Allamand, salgan en defensa de la integridad del Ejército y las
Fuerzas Armadas chilenas.

El primero, que usaba tres vehículos y escoltas para su
seguridad, amenazó con que no se podía averiguar cuánto había costado un puente
comprado con dineros del Ejército, insinuando que podíamos entrar en el ámbito
del secreto militar. Y que seguir preguntando implicaría que los militares nos
dejarían en desamparo si sucedía alguna nueva desgracia en Chile, como el
terremoto de febrero de 2010. Hasta los propios militares debieron decir que
eso no era tan así. Este tema salió a la luz porque la empresa oferente que
perdió la licitación por dicho puente dijo ante el Consejo para la Trasparencia que su
oferta era dos millones de dólares menos y de la misma calidad del puente
finalmente comprado.

Ravinet alertó a todos los chilenos que no nos metiéramos
con los gastos que hacen los militares, ya que se pueden enojar. Recordaba
seguramente el enojo de Pinochet cuando se investigaban los famosos
"Pinocheques" y al ministro de Defensa tembloroso del presidente Patricio
Aylwin, cuando el dictador decidió hacer un "ejercicio de enlace" para asustar
a su gobierno.

Siguiendo con esta historia militar, de la que los chilenos
no estamos acostumbrados a escuchar, hasta el propio ministro de Defensa
suplente, antes que nombraran a Allamand, aportó la frase "Obviamente me
gustaría ser ministro". Parece que es un buen cargo ser ministro de
Defensa. 

Finalmente el nuevo ministro Allamand inmediatamente dijo
que no se pueden andar peleando públicamente los militares. Él los conoce, por
algo fue un fiel partidario del gobierno de Pinochet desde su juventud.

Lo que faltaba, y siguiendo la costumbre chilena de hablar
después de que las cosas pasan, ahora que se conocieron públicamente los gastos
millonarios que hacen los militares para sus casas, el diputado DC Ricardo
Rincón pidió citar al nuevo ministro para que explique… lo que saben todos los
parlamentarios y políticos de este país: "los criterios para la adquisición de
casas y departamentos para el alto mando de las Fuerzas Armadas".

Y agrega el diputado: "Es impresentable que se estén
adquiriendo viviendas por estos montos. No concuerda con la señal de austeridad
que se supone debe primar en este ámbito en las Fuerzas Armadas y autoridades
del país".

Este es el mismo país donde a veces los pobladores van en
masa a las oficinas gubernamentales, haciendo grandes filas, esperando toda una
noche para que los atiendan y poder finalmente inscribirse para un magro
subsidio de casas muy precarias.

Y muchas veces se ven obligados a luchar con mucha dignidad
para conseguir algunos metros cuadrados más de construcción al Estado,
gobernado hoy por grandes empresarios. Parece a lo mejor obvio darle un
carácter de secreto militar a la desigualdad habitacional que hay entre las
casas de los ricos y de los pobres en Chile.

El valor de compra de la casa que objetó la Contraloría equivale a
1.000 mediaguas de las entregadas por el gobierno a los damnificados por el
terremoto de febrero del año pasado. Qué desigualdad.

Esta cruda y evidente realidad fue destapada por lo propios
privilegiados. Es claramente una vergüenza, pero para el diputado Rincón, en
cambio, es solamente "poca austeridad de las Fuerzas Armadas".

Sin lugar a dudas, nuestro Chile anda mal. Hay gente que nos
gobierna que gana mucho dinero o vive en medio de la riqueza, los que les hace
perder la sensibilidad social. No saben gobernar. El mejor ejemplo y prueba de
ello es la decisión entre cuatro paredes de subir el valor del gas a los
esforzados magallánicos, decisión que finalmente debieron suspender gracias a
la lucha de nuestros compatriotas de la zona austral.

Los privilegios se terminarán cuando la mayoría gobierne y
mande nuevamente.

Construyamos un Chile Digno.

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