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Reflejos de lucidez… Eduardo Galeano en México 

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"Quería contar la historia desde el punto de vista de los
que la habían hecho pero no sabían que la habían hecho, ni lo supieron nunca, y
que no figuran en la historia oficial. Sean las mujeres, los negros, los
indios; el sur y el oriente del mundo. Los que construyeron la casa de sus
amos, los olvidados y los locos lindos, que son la sal de la tierra…intentando
recrear, reconquistar los infinitos colores del arcoiris terrestre"

-Eduardo Galeano,
acerca de su nuevo libro, Espejos.

Las grandes mayorías transitan dentro de los sistemas muchas
veces sin detenerse a pensar en su estructura, en las razones que han hecho del
presente lo que es. Los dueños del poder suelen saber lo que el presente es y
hacen todo por perpetuarlo para seguir dominándolo, pero siempre habrá aquellas
mentes que buscan no sólo explicar sino cuestionar, que brindan la necesaria
cuota de lucidez ante una realidad que parece aplastante.

Eduardo Galeano es sin duda un referente del pensamiento
latinoamericano de dicha corriente que podríamos llamar "contra", no en un
sentido peyorativo, sino en ir contra la historia oficial, contra el dominio
establecido, contra la dominación que extingue la libertad y la justicia,
contra las supuestas verdades casi dogmáticas del establishment que significan
enormes barreras a la conciencia.

Galeano visitó México la semana pasada para dar a conocer su
más reciente obra: Espejos, una historia casi universal. Desde la metáfora
utilizada así como el subtítulo, podemos comenzar a identificar la profundidad
que pretende evocar en sus ideas. Es su intento personal (lo cual reconoce con
humor como una locura) de realizar una historia universal en base a seiscientos
pequeños relatos donde los protagonistas son muchas veces aquellos que la
historia oficial olvidó pero que fueron parte central en el andar de la
humanidad.

La metáfora del Espejo es particularmente interesante por
dos motivos: el reconocer la inmensa herencia histórica que tenemos e
identificarnos con ella y por otro, tomar conciencia histórica para explicarnos
la realidad presente y enfrentar con lucidez el futuro.

Al respecto de la metáfora que da título a su obra, el autor
apunta: "Yo creo que uno puede reconocerse en lo que pasó, cuando uno se mira
al espejo ve su propia cara, pero también hay una multitud, cada persona
contiene a muchísimas personas; y la idea es que escuchando lo que nos pasó
empezamos a saber lo que somos, lo que podemos ser y nos reconocemos en el
pasado, no porque el presente lo repita, yo no soy de los que creen que la
historia se repite, nosotros a veces la obligamos a repetirse." (CNN, 2009) Es
en general, uno más de sus esfuerzos por recuperar lo que él ha llamado "la
memoria secuestrada" de América Latina. Tenemos una historia mucho más amplia,
mucho más nuestra de lo que nos han contado.

¿Qué significa contar esa otra historia? Primeramente,
incluirnos en ella, apropiárnosla. En este espacio ya habíamos abordado el tema
de la relevancia histórica cuyas valencias habían sido determinadas por el
helenocentrismo y el eurocentrismo, dejando, por ejemplo, a América Latina
fuera de la historia de la humanidad. De manera que recuperar la memoria
significa un titánico ejercicio de reencuentro con la herencia, la identidad y
la conciencia de nuestros pueblos y su lugar en el mundo. Es quitar la tela del
espejo que nos han inventado para ver nuestro verdadero reflejo.

Acepta con humor que en esta obra "me paseo por la historia
de manera muy irresponsable", enfatizando uno de los grandes mensajes de la
misma: "El siglo XXI debe aprender de lo que ocurrió en el XX. Lo que ocurrió
es el doble fracaso: por un lado de las sociedades que sacrificaron la libertad
en nombre de la justicia y, por el otro, las que sacrificaron la justicia en
nombre de la libertad. El desafío de los tiempos que vienen es que ellas dos
vuelvan a estar juntitas. La justicia y la libertad nacieron siamesas, pero
fueron cortadas por los cirujanos del poder; ahora quieren volver a estar así,
espalda contra espalda". (La
Jornada, 24 marzo 2009)

El replanteamiento histórico que está haciendo Galeano está
sustentado en un interesante discurso sobre la objetividad, haciendo alusión a
dicho concepto porque más allá de historiador o filósofo, el uruguayo siempre
se ha definido como periodista. Siempre ha existido ese debate acerca de si la
objetividad es posible. En lo personal considero que la objetividad no es la
cualidad más necesaria del periodista o del escritor, pues siempre he defendido
la toma de postura. Entonces lo que verdaderamente necesita aquél que tiene
algo que decir es argumentación, bases, ideas. Se podrá consentir o disentir,
pero poco de útil tiene aproximarse a un hecho social como si fuese un pez
dentro de un acuario.

Galeano ilustra lo anterior de forma maravillosa mediante
una lección que le diese el poeta nicaragüense José Coronel Urtecho, cuando le
afirmó que: "(Los periodistas) Quieren ser objetivos para salvarse del dolor
humano". Y afirma que desde entonces: "Me dio luz verde, porque a partir de ahí
escribí despreocupándome de la objetividad." (La Jornada, 24 marzo 2009).

En Espejos no habremos de encontrar una historia objetiva,
porque ello iría en contra del propósito mismo de la obra y de la esencia del
escritor. Si se escribe de los que han vivido y muerto en las sombras de la
historia, los que nunca tuvieron voz ni existencia recordada, difícilmente
puede hablarse de objetividad. No se necesita. La toma de postura abre el
debate, expone la fortaleza de una idea.

Y precisamente por la fortaleza de sus ideas y la
contribución inconmesurable que ha hecho para explicar la tan hermosa como
terrible complejidad que encierra América Latina, la Universidad Veracruzana
le otorgó el pasado 26 de marzo el doctorado honoris causa, honor que compartió
con el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, una de las mayores figuras de la
revolución sandinista (Muchas cosas habrá hecho bien el poeta-sacerdote para
que Juan Pablo II lo reprimiese sin reparos con su polaco dedo acusador al
visitar Nicaragua en 1983, en una imagen que dio la vuelta al mundo).

Veteranos de la perenne batalla humanista de América Latina,
personajes como Galeano y Cardenal nos dejan el legado de las ideas y del arte,
la convicción profunda de que rescatar la dignidad de la región entera empieza
por reconocer nuestro lugar dentro de ella y el lugar que ella tiene en el
mundo. ¿O acaso alguien lucha por lo que no conoce, por lo que no entraña?

10 de Abril de 2009

*Fuente: Revista
Política

 
Entrevista de Carmen Aristegui a Eduardo Galeano en CNN:


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