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Argentina: Xenofobia, discriminación y genocidio silencioso

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Se rasgan las vestiduras, se cubren al estilo bíblico la
cabeza con cenizas, (a falta de cenizas, con palabras y tinta impresa, vaciadas
de contenido) y claman a los cuatro vientos las barbaridades xenofóbicas del
Jefe de Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires, sobre los bolivianos, peruanos y paraguayos, a quienes les
achacan los males de la ciudad y ser los ocupa de Villa Soldati.

Hay que buscar culpables externos para tapar las culpas
propias, es mucho más cómodo. Bien dice el Evangelio: "antes de ver la paja en
el ojo ajeno, mira la viga que tienes en el tuyo"

Los vecinos del parque Indo-Americano después de largos años
de esfuerzo lograron tener sus viviendas. Hoy están enfrentados a los okupa y
reclaman que los envíen de vuelta a sus países, discriminando y rechazando a
otros pobres, muchos de ellos del interior del país, campesinos e indígenas que
fueron expulsados de sus tierras y llegaron a la gran ciudad en búsqueda de
mejores condiciones de vida.

En éste conflicto no faltan los delincuentes, que aprovechándose
de la necesidad de los pobres por tener una vivienda, les vendieron tierras
públicas. No faltaron los punteros políticos que manipulan las necesidades de
la gente.

La toma de tierra en el Club Albariño, vuelve a los
enfrentamientos entre vecinos y okupas y se suman otras en diversos partes de
la ciudad, como en las vías del ferrocarril en Retiro, con el peligro que lleva
la proximidad a las vías.

En ésta maravillosa y sufrida Argentina, de 40 millones de
habitantes, según el reciente censo nacional, con un extenso y rico territorio,
no tendría que haber problemas de viviendas y debería haber trabajo para una
vida digna.

La concentración del poder y recursos de los cuales se están
apropiando empresas extranjeras y empresarios inescrupulosos apoyados por el
gobierno nacional y los gobernadores, acumulan más y más territorio a costa de
los que menos tienen y les quitan lo poco que les queda, como a los pueblos
originarios que sufren la discriminación y contra quienes se comete un
genocidio silencioso. Toda esa explotación se realiza con total y absoluta
impunidad.

Llegan noticias del Chaco, mueren de hambre y desnutrición
los indígenas, y apenas son noticia en la agenda oficial.

En Formosa, el caso de la Comunidad Primavera
del los Qom, algunos representantes están en Buenos Aires, reclamando sus
derechos, no los escuchan, no quieren verlos, los tratan como "no personas". El
gobernador de Formosa explota y discrimina, es responsable de los asesinatos y
xenofobia contra los pueblos originarios, lo mismo ocurre en Salta, Jujuy,
Tucumán. El gobierno nacional guarda silencio cuando son sus aliados. Es hora
que despierte a la realidad que vive el país y tome decisiones concretas.

En Misiones las noticias son trágicas. La muerte por hambre,
desnutrición, destrucción de la biodiversidad, no son noticia para los grandes
medios, ni para el gobierno. Un neonazi, Biondini, apoya a Macri, el escritor
Marcos Aguinis, reclama mano dura para poner fin a los conflictos, no para
resolverlos con justicia.

En pocos días los cristianos celebraremos la Navidad; cada uno desde su
comprensión y creencia. Es necesario reflexionar, pensar y actuar. Debemos
aprender a compartir el pan que alimenta el cuerpo y el espíritu, la necesidad
que en cada hogar de la
Patria Grande, de nuestra América mestiza, podamos superar y
desterrar la xenofobia, la intolerancia, la discriminación.

Debemos derribar los muros que nos dividen, separan y
enfrentan. Sabemos que los muros más duros de derribar son los que tenemos en
la mente y el corazón. Los problemas que vive el país no se resuelven con más
policías, y la llamada "seguridad". Los desafíos son grandes y es necesaria
mucha serenidad y sabiduría para saber por donde caminar.

La presidenta de la Nación, Cristina sabe que la seguridad está en
que no se mueran niños de hambre, que se respete el derecho de los pueblos, que
los necesitados puedan acceder a una vivienda justa. No esperemos que el
gobierno de solución a todos los problemas, es necesaria la solidaridad entre
nuestro pueblo, de empresarios, iglesias, organizaciones sociales.

Es cierto que existen desde el gobierno planes de viviendas
populares, por ayuda mutua y esfuerzo propio, con la participación de diversos
sectores sociales. Es necesario tener presente que el problema es estructural y
social, que la demanda va a crecer y si no se toman medidas y políticas
públicas, tanto a escala nacional como provinciales y se reclaman a los
gobernadores conductas y proyectos coherentes con el bien del pueblo, los
conflictos se van a agudizar. Se debe parar la expropiación de tierras y
expulsión de los pobladores, se necesitan proyectos coherentes y créditos para
su desarrollo.

Muchos en el país y el continente luchamos y compartimos la
esperanza en los caminos de liberación. Como decía el Che: "hay que ser duro
como el acero, sin perder la ternura" hasta derribar las fronteras que nos
impusieron para dividir a los pueblos y lograr recuperar la soberanía.

Aquellos que discriminan, implantan la xenofobia y la
discriminación, son esclavos de si mismos y del sistema de dominación; les
falta dignidad y grandeza de reconocer al otro y a la otra como un igual y con
los mismos derechos en la
Patria Grande.

– – El autor, Adolfo Pérez Esquivel, es Premio Nobel de la Paz 1980.

*Fuente: Agencia Latinoamericana de Información   

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