El balance de los veinte años de gobiernos de la Concertación para conocer la verdad y hacer justicia, en el caso de las violaciones de los Derechos Humanos sucedidas bajo la dictadura de las Fuerzas Armadas, es extremadamente precario, quedan deudas pendientes, y mucho trabajo por hacer.
Han pasado casi veinte años desde aquel día de marzo de 1990, que no fue en absoluto un regalo de los militares. Las Fuerzas Armadas salen de La Moneda dejando un país amarrado a una institucionalidad que dura hasta hoy. Salen encabezadas por un Comandante en Jefe convertido en senador vitalicio, y que fue encontrado culpable de robo de dineros fiscales, así como responsable en crímenes de Lesa Humanidad.
Se llegó a ese día de marzo de 1990 con lucha popular, era la suma de años de entrega generosa de todas las formas de lucha. Se trabajó con un alto esfuerzo unitario antidictatorial. Muchos pensaban que en breve tiempo se iniciaría los primeros intentos para redactar una Nueva Constitución, que el sistema binominal pasaba a ser historia, y que la verdad tan evidente, sobre las responsabilidades en las violaciones a los Derechos Humanos, concluiría en que… En Chile se hará justicia.
Quedará para la historia de la ignominia, una frase escrita para el libro de la miseria humana aquello de: “Se hará justicia en la medida de lo posible”. Patricio Aylwin.
Esa frase, aquel insulto convertido en el pasaporte indispensable entregado por la Concertación al Poder Judicial, para que en su conocida e histórica lentitud, se haya encontrado en el camino con la impunidad. Para que guarden silencio y se amparen en el, los jueces que dijeron que no a los miles de recursos de amparo que nunca fueron acogidos, allí estaban las vidas de personas que hoy son detenidos desaparecidos o fueron asesinados.
Se valora los Informe Verdad y Reconciliación y Tortura y Prisión Política., que no son otra cosa que la verdad escrita, la que durante muchos años circulaba de boca en boca. La que negaban los militares, y que en algunos momentos trataron de olvidar también dirigentes de la Concertación. (1)
Nunca una actitud firme de los presidentes frente a las Fuerzas Armadas, como si la sombra de un pacto secreto estuviera rondando permanente, cautelando que se cumpla las leyes del silencio acordadas. La Concertación se va habiendo postergado la necesidad de un país por saber toda la verdad. Tenemos miles de muertos y es fundamental aplicar la justicia para los que apretaron el gatillo, y los que mandaron.
Se aceptó la naturalidad con que los militares hacían públicos su malestar cuando eran citados a declarar por los crímenes cometidos, insistiendo en que lo sucedido era responsabilidad del marxismo leninismo, y la intervención militar un llamado de millones de ciudadanos ante el dolor…. del alma de la patria.
Vimos a Ministros de Defensa de la Concertación y a la Presidenta vestida de militar, enviando un mensaje, dando la señal que estaban allí para salvarnos del peligro, la ayuda en una catástrofe, volver a sentir la confianza en ellos, para que olvidemos Villa Grimaldi o Londres 38.
Y los procesos guardados por años, los criminales muriendo de muerte natural, otros ya ancianos sin posibilidad de que respondan por sus actos. Los testigos también muriendo, y la verdad sostenida a como de lugar, mantenida con el esfuerzo y la voluntad de familiares y sectores de la dignidad, que nunca los han abandonado.
De las Fuerzas Armadas nada se esperaba. Han pasado todos estos años dando explicaciones, eludiendo sus acciones criminales, y frente a un juez negando todo, olvidándose de lo sucedido, quedando al nivel que se establece y se escribe para los cobardes y miserables.
“El Ejército de Chile declara solemnemente que no aceptará ser situado ante la ciudadanía en el banquillo de los acusados, por haber salvado la libertad y la soberanía de la Patria a requerimiento insistente de la civilidad” (2)
Y allí está la Ley de Amnistía firmada por Augusto Pinochet… esperando que en algún momento la dignidad la anule o sea derogada… tan sencillo como eso…
Notas:
(1) Acuerdo-Marco, junio 1990. Comisión Constitución, Legislación y Justicia Congreso Nacional.
(2) “El Ejército y la reconciliación”, publicación del Ejército, 27 de marzo, 1991:16
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