Cuando el Cielo se casa con la Tierra
por Leonardo Boff (Brasil)
17 años atrás 4 min lectura
Observando el proceso de mundialización, entendido como una nueva etapa de la humanidad y de la Tierra, en la cual culturas, tradiciones y los pueblos más diversos se encuentran por primera vez, tomamos conciencia de que podemos ser humanos de muchas maneras diferentes, y de que se puede encontrar la Última Realidad, la más íntima y profunda, siguiendo muchos caminos. Pensar que hay una única ventana por cual se puede vislumbrar el paisaje divino es la ilusión de los cristianos de Occidente. Es también su error. Hoy el papa actual vive repitiendo la sentencia medieval, superada por el Vaticano II, de que «fuera de la Iglesia no hay salvación». Para él es la única religión verdadera y las otras son tan sólo brazos extendidos al cielo, pero sin la certeza de que Dios acoja esta súplica. Pensar así es tener poca fe e imaginar que Dios tiene el tamaño de nuestra cabeza. ¿Quién no ha encontrado personas profundamente religiosas de otras religiones, en las cuales se percibe claramente la presencia de Dios? No reconocer tal realidad es, en verdad, pecar contra el Espíritu Santo, que está siempre alimentando la dimensión espiritual a lo largo de los tiempos históricos.
En mis muchos viajes, en los encuentros con culturas diferentes y con personas religiosas de todo tipo, me he dado cuenta de la necesidad que tenemos de aprender unos de otros y de la profunda capacidad de veneración de la cual dan convincente testimonio los más diferentes pueblos.
Hace algunos años di conferencias en muchas ciudades de Suecia sobre ecología y espiritualidad. En una ocasión me llevaron al polo norte donde viven los Samis (esquimales). No les gusta encontrar extranjeros, pero sabiendo que era un teólogo de la liberación quisieron conocer esta rareza. Vinieron tres líderes indígenas. El más viejo me preguntó enseguida: «¿Los indios de Brasil casan el cielo con la Tierra?» Yo entendí su intención y le respondí: «Por supuesto que casan Cielo y Tierra, pues de este matrimonio nacen todas las cosas». A lo que él, feliz, replicó: «entonces todavía son indios y no son como nuestros hermanos que ya no creen en el Cielo». Y de ahí se siguió un diálogo profundo sobre el sentido de unidad entre Dios, el hombre, la mujer, los animales, la tierra, el sol y la vida.
Viví una experiencia semejante en Guatemala en 2008 cuando participé en una bellísima celebración con sacerdotes mayas junto al lago Atitlán. Había también sacerdotisas. Todo se realizaba alrededor del fuego sagrado. Comenzaron invocando las energías de las montañas, de las aguas, de las selvas, del sol y de la madre Tierra. Durante la ceremonia, una sacerdotisa se me acercó y me dijo: «Estás muy cansado y todavía tienes que trabajar bastante». Efectivamente, durante veinte días había recorrido en automóvil varios países participando en encuentros y dando muchas conferencias. Entonces ella con su pulgar hizo presión en mi pecho, a la altura del corazón, con tal fuerza que estuvo a punto de romper una costilla. Después de un rato, volvió a acercarse y dijo: «Tienes una rodilla fastidiada. Le pregunté: «¿Cómo lo sabes?» Respondió: «Lo sentí por la fuerza de la madre Tierra».
Efectivamente, al desembarcar en la playa me había hecho daño en la rodilla y se había hinchado. Me llevó junto al fuego sagrado y pasó la mano del fuego a la rodilla de treinta a cuarenta veces hasta que se deshinchó totalmente.
Antes de terminar la celebración que duró casi tres horas, se me acercó nuevamente y dijo: «Todavía estás cansado». Nuevamente apretó fuertemente el pulgar contra mi pecho. Sentí un extraño ardor y de repente estaba relajado y tranquilo como nunca antes.
Son sacerdotes-chamanes que entran en contacto con las energías del universo y ayudan las personas a bien vivir.
Cierta vez pregunté al Dalai Lama: «¿Cuál es la mejor religión?» Él con una sonrisa entre sabia y maliciosa respondió: «Es la que te hace mejor». Perplejo continué: «¿Y cuál es la que me hace mejor?» Y él: «la que te hace más compasivo, más humano y más abierto al Todo, ésa es la mejor». Sabia respuesta que guardo con reverencia hasta el día de hoy.
2009-05-22
* Fuente: Koinonia
Artículos Relacionados
La solución de la crisis no es alinearse con Estados Unidos
por Leonardo Boff (Brasil)
7 años atrás 6 min lectura
Balada (gubernamental) para un loco
por Arturo Alejandro Muñoz (Chile)
7 años atrás 5 min lectura
Asesinos del general Schneider indultados por Pinochet
por Pablo Varas (Chile)
16 años atrás 5 min lectura
Chile: De la CNI a la ANI, nueva estrategia represiva
por Arnaldo Pérez Guerra (Chile)
20 años atrás 7 min lectura
¿Una cuenta pública en Las Condes sin referirse a la probidad y a la transparencia?
por Andres Kogan Valderrama (Chile)
2 años atrás 4 min lectura
Brasil: los satélites de Elon Musk transmitiendo los resultados de los votos en regiones y el abismo de la barbarie
por
2 mins atrás
06 de octubre de 2026
Señores, la primera vuelta de las elecciones de 2026 acaba de demostrar que la situación es grave. No estamos debatiendo únicamente quién es un ladrón y quién no. Estamos debatiendo si seguimos viviendo en una democracia o si caemos en el abismo, en la barbarie.
El de octubre de 1990, la República Democrática Alemana fue anexionada por la República Federal de Alemania
por Daniel Mayakovsky
10 horas atrás
05 de octubre de 2026
Te hablan de la caída del muro de Berlín pero no te hablan de sus consecuencias.
El legado de nuestro abuelo Timoteo, parte de la Memoria del Caliche
por Julio Cámara Cortés (Chile)
20 horas atrás
05 de octubre de 2026
Tenga plena conciencia que la manera más digna de honrar el legado de nuestro abuelo Timoteo, es continuar trabajando y aportando en la construcción de un Chile mejor, con mayor justicia y dignidad.
Salud Mental Liberadora / Invitación a un encuentro de los miembros de habla hispana
por Hogar para la Salud Mental Liberadora (Palestina / Chile)
20 horas atrás
05 de octubre de 2026
Os damos una cálida bienvenida al Hogar. Os escribimos para invitaros a un encuentro de los miembros de habla hispana.