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La cara oculta de Piñera 

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El candidato de la derecha, Miguel Sebastián Piñera Echenique, puede ser comparado con  nuestro “padre Gatica”, el que predica pero no practica. También es un buen ejemplo del dios Jano, ese de la mitología romana con dos caras: una que apunta a ser “simpático, popular y creíble” y la otra, la dura, esa que mira sus intereses y su poco claro historial. Piñera tiene un monótono y repetitivo discurso: “Soy hijo de un modesto empleado público y de mi padre heredé la vocación por el servicio público” ¿Es eso tan cierto? ¿O es acaso otra de las fábulas creadas por el aspirante al más alto cargo del país?  Su padre, hombre por cierto respetable y respetado, de modesto empleado público no tenía nada, como sostiene con majadería el candidato a la presidencia de la república. Don José Piñera Carvallo, padre de Miguel Sebastian no ocupó cargos secundarios en la administración pública, sino Embajadas y otros puestos de alto nivel, entre ellos el más importante de CORFO, a la vez que era accionista de Lanera Tierra del Fuego y dueño de propiedades en el antiguo barrio Matadero, de Santiago. 

a) Reo por defraudación
No interesa que Piñera tenga mil, cinco o diez mil millones de dólares. Lo importante es conocer qué métodos utilizó para amasar la fortuna colosal que tiene. Es la única forma de saber si tiene o no los méritos para ser un candidato confiable, honorable y con vocación y que no es el ave de rapiña que espera caer sobre las arcas y empresas nacionales, como hizo en la época de Pinochet. La memoria colectiva es frágil y pocos saben de su poco claro inicio en el mundo de los negocios.

Hagamos memoria: el año 1982 Eugenio Silva Risopatrón, representante de la SBIF, entabló demanda criminal en contra de Sebastián Piñera, a la sazón Gerente General del Banco de Talca, y algunos ejecutivos de esa entidad por los delitos de defraudación (estafa), infracción a la Ley de Bancos y otros cargos dañosos contra Piñera. En el 2º Juzgado del Crimen de Santiago se abrió la causa Rol Nº 99.971-6 El juez a cargo los declaró reos. Los otros encausados eran Miguel Calaf y Alberto Danioni, socios de Piñera, ya encarcelados por resoluciones del juez 2º del crimen y el ministro de la Corte de Apelaciones Luis Correa Bulo. Correa ordenó el arresto de Piñera. Los socios cumplieron penas de tres años de prisión pero el cabecilla se escondió por 24 días, hasta que la Suprema de la época acogió su recurso de amparo. Años después, el 20 de abril de 2001, la venganza del dios Jano se dejó caer sobre Correa Bulo, quien fue destituido de su cargo de ministro de la Corte Suprema. Si, lectores. Es el mismo Piñera que clama por probidad y transparencia, rasgando vestiduras por todo lo que no sea de su conveniencia. ¿Cómo operaban el “intachable emprendedor y empresario” junto a sus socios? Recordemos los hechos…

El capital y las reservas del Banco de Talca eran de 40 millones de dólares, en tanto que los autopréstamos otorgados a empresas de papel -creadas para su propio beneficio y de sus tres socios- sumaban 250 millones de dólares, irrecuperables según lo detectado por la justicia. Inventaron la friolera de 150 sociedades ficticias para un aprovechamiento indebido en beneficio propio y de sus amigos. Ahora, candidato y a 27 años de los hechos, trata de dictarnos reglas de una moral que para él pareciera no existir, con un discurso que ya cansa.

Tan grave como lo expresado y que retrata entero al pintoresco candidato es conocer que, según lo estampado en la misma querella, Piñera y socios habían creado IFINCO (Ingeniería Financiera y Comercial), empresa de asesorías externas que prestó servicios al Banco de Talca, cobrando sumas millonarias en favor de ellos, precipitando la quiebra del Banco. Por mucho que el moderno “Padre Gatica” lo trate de desmentir, los hechos son hechos. Allí están configurados los delitos: en los juzgados y Corte. Encargados reos por estafa, los acusados apelaron, pero el día 9 de septiembre de 1982 (roles 428 – 82 y 430 – 82), la Corte de Apelaciones de Santiago  rechazó de plano los recursos de amparo presentados por Sebastián Piñera y sus socios, confirmando las encargatorias de  reo dictadas por el tribunal de primera instancia.

Los reos recurrieron a la Corte Suprema, en esos años sumisa servidora de la dictadura, con hechos conocidos por todos y de los que Piñera, candidato ahora, dice renegar. Esa Corte Suprema, que rechazaba, uno tras otro, los recursos de amparo interpuestos por los familiares  de detenidos desaparecidos, acogió gentilmente la petición de Piñera Echenique, pero no la de sus asociados. Recordemos que el Presidente de la Suprema en 1982 era Israel Bórquez Montero, el mismo que expresó, con desatino, “los detenidos-desaparecidos me tienen curco”.

De lo expresado hasta aquí, es obvio de que Piñera está lejos de ser el “emprendedor y creador de empleos” como se presenta a si mismo y que sus comienzos están teñidos de fraude, engaños y mala fe. Pero, hay bastante más paño que cortar…

b) El mito de BANCARD
Lejos de lo que cuenta la leyenda, Sebastián Piñera no fue el fundador de Bancard, sino sólo uno de sus socios minoritarios a partir de su relación con el Banco de Talca, en 1980. Esa empresa se había empezado a gestar mucho antes, según publicación del diario El Gong de 8 de octubre de 2005, según crónica escrita por Eduardo Silva de Balboa. Silva tituló su crónica “Qué me impide votar por Piñera”. En ella cuenta que en los 70 conoció a Mr. Weslow, presidente del Southeast Bank of Miami, quien le propuso hacer una sociedad para introducir en Chile las todavía desconocidas tarjetas de crédito.  Viajaron a Chile con tal objetivo, entrevistándose con el entonces ministro Cauas y con Pedro Donoso Pinto, director del Banco de Santiago. Según relata Silva, se les pidió presentar un proyecto detallado, lo que hicieron una vez que constituyeron en 1975 la sociedad “Credichile-Sociedad de Crédito de Chile Ltda.”, en la Notaría Morgan. Iniciaron actividades ante el SII, organismo que les asignó el RUT 85.498.700-3 y entregaron el proyecto a Cauas, quien habría aducido razones de política económica para desecharlo. Silva de Balboa señala que, meses después de rechazado el proyecto, apareció una empresa presidida por Sebastián Piñera, llamada Bancard, copia exacta y calcada con puntos y comas de aquella entregada al ministro. Piñera, con su hermano José Ministro del Trabajo de Pinochet, habían logrado todo lo que les había sido negado a pretexto de ser “factor de inflación”. 

Otra versión similar y mas conocida por la gente, es la de que el fallecido empresario Ricardo Claro habría enviado a Sebastián Piñera a los EE.UU. a explorar y conocer detalles del manejo de tarjetas de crédito en ese país, con idéntico final al relatado por Eduardo Silva. A causa del engaño, (por decirlo suavemente), Claro se vengó de Piñera destruyendo su primera candidatura a la presidencia al publicar, en vivo, la procaz conversación telefónica de Piñera con su amigo Pedro Pablo Díaz, dando origen al caso conocido como “Piñeragate”.

También se ha publicado una tercera, señalando que el abogado Sergio Castro Olivares, a nombre de su representado Miguel Calaf, querellado junto con Piñera, declaró en tribunales que fue el Banco de Talca el más fuerte impulsor y realizador de la idea, financiando los gastos de puesta en marcha y suscribiendo un 10% del capital inicial de esta sociedad, máximo permitido por la Ley General de Bancos en la época. Según registros de la Superintendencia de Valores y Seguros, la Sociedad Administradora de Tarjetas de Crédito Bancard S.A. fue autorizada, mediante decreto 540, para operar este tipo de medio de pago en Chile, en octubre de 1978. El extracto de la constitución y los estatutos aprobados para su funcionamiento fueron publicados en el “Diario Oficial” el 5 de enero de 1979.

Sea cual sea la verdad, lo que revelan todas las versiones es que el empresario Sebastián Piñera timó a unos u otros, usufructuando de las influencias familiares que le facilitaban acceder a las más altas esferas del gobierno militar. La verdad puede tardar pero siempre aparece, mostrándonos  la verdadera catadura de los involucrados y el desparpajo con que se viste y presenta el candidato de la derecha. 

c) Lan Chile
En abril de 1978, Jaime Amunátegui, Gerente de la empresa estatal Lan Chile decía: “Desde diciembre del 77, no hay déficit en operaciones, y desde que la actual administración asumió no le hemos pedido una chaucha a nadie, ni lo haremos dentro del país”. Sin embargo, la empresa se privatizó por “ineficiente”, cuando en verdad sólo se quería favorecer a influyentes personajes del régimen militar. No vamos a ahondar en como se privatizó. Lo concreto es que Piñera, junto con los Cueto es el controlador de la empresa, aun cuando demagógicamente haya “renunciado” al directorio. En su calidad de director de Lan, conoció de las utilidades a repartir (información privilegiada). Abusó de su posición, apresurándose a comprar 18 millones de dólares, correspondientes a 3 millones de acciones en acciones de Lan, a través de una de sus empresas llamada “Inversiones Santa Cecilia”, violando con descaro la ley Nº 18.045, que en su artículo 165 dispone: “ cualquier persona que en razón de su cargo, posición, actividad o relación tenga acceso a información privilegiada, deberá guardar estricta reserva y no podrá utilizarla en beneficio propio o ajeno, ni adquirir para si o para terceros, directa o indirectamente, los valores sobre los cuales posea información privilegiada”. 

La SVS sancionó a Piñera con multa de UF 19.470; es decir unos 428 millones de pesos. El candidato pagó la multimillonaria multa sin chistar, con la finalidad de no darle más luz al gas, teniendo la opción de apelar. ¡Que buen ejemplo nos da quien pretende ser Presidente…! 

Piñera, para más abundamiento, era Presidente de Lan cuando su empresa se coludió con otras compañías para hacer cobros indebidos en las tarifas de carga. Los organismos norteamericanos que velan para evitar las colusiones  multaron a Lan con US$ 88 millones, que en pesos chilenos significan aproximadamente 52.800 millones. Del mismo modo y para no darle mas luz al gas, se pagó sin chistar esa inmensa multa, casi equivalente al último bono dado por la Presidenta Bachelet a los mas desposeídos de Chile: 1.700.000 familias… Sin comentarios.

Podríamos llenar páginas y páginas con los desaciertos y la avidez del candidato. Sólo finalizaremos indicando que ofrece crear un millón de empleos. Pocos saben de los intereses que vinculan a Piñera con “Salfacorp”, empresa que controla y en la que tiene Piñera el 17,8%. Recientemente, Salfacorp despidió a 1.500 trabajadores. ¿Habrá ingenuos que todavía le crean al empresario y representante de la derecha más dura de Chile?
Santiago, abril 22 de 2009

– El autor es ingeniero comercial y escritor

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