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Un general terrorista prófugo

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Raúl Iturriaga Neumann, general (R) de ejército, no se fugó porque la Corte Suprema le dio cinco años y un día como condena a firme por el secuestro del estudiante de medicina veterinaria de la Universidad de Chile, ex alumno del Liceo de Aplicación y miembro del MIR Dagoberto San Martín (21 años al momento de su detención por los agentes a cargo del terrorista con uniforme del ejército chileno). El ex general de la república es en realidad un criminal empedernido que está desafiando a todas las instituciones democráticas chilenas. La impunidad es su meta. Por su experiencia en inteligencia y como ex encargado de las empresas DINA, lo hace contando con alguna red de apoyo y recursos a través de la cual no sería extraño que ya haya salido del país. Hay dos países que no puede haber elegido para refugio: Argentina e Italia. En ambos se le busca como terrorista. En el país europeo fue condenado en ausencia a 18 años de presidio por el atentado a Bernardo Leighton.

Palermo y Operación Colombo
Iturriaga Neumann, uno de los hombres claves de la DINA, no es responsable de un solo secuestro –que ya es gravísimo- sino de muchísimos otros crímenes de lesa humanidad. La sentencia de cinco años y un día la habría cumplido sin mayor pena en las cómodas cabañas del Penal Cordillera, una cárcel cinco estrellas que ya aloja al resto de la plana mayor de la DINA. Pero el prófugo tiene pendiente la dictación de sentencias en causas cuyas condenas deberían ser muy superiores. El ministro en visita Alejandro Solís lo ha procesado “en calidad de autor como miembro de una asociación ilícita” por el asesinato (con una bomba) del General Carlos Prats, ex comandante en jefe del Ejército y su esposa Sofía Cuthbert (1974) en Palermo, Buenos Aires. Se sabe que las sentencias, luego de la larga investigación, se conocerán pronto.

La investigación judicial de la jueza argentina María Servini de Cubría -a quien la Corte Suprema le negó el pedido de extradición del hoy fugado, argumentando que Iturriaga sería juzgado en Chile- permitió establecer que el entonces mayor Iturriaga Neumann viajó a Buenos Aires para preparar en terreno el crimen de Prats, y coordinó la Operación Colombo. El oficial fue el primer responsable del Departamento Exterior de la DINA, cuando la central de ese organismo se hallaba en calle Belgrado 1, en las actuales instalaciones de la FECH. En la capital trasandina se comprobó que contó con el apoyo del agente civil chileno Enrique Arancibia Clavel, hoy condenado por la justicia de ese país a presidio perpetuo como "partícipe necesario" en el doble homicidio del general Carlos Prats y su esposa.

Al general terrorista lo esperan condenas por los casos de detenidos desaparecidos en la Operación Colombo, específicamente en los casos de los hermanos Jorge y Juan Andrónico Antequera, Francisco Bravo, Mario Carrasco, Félix de la Jara, Eduardo Durán, Juan Chacón, María Cristina López, Jorge Olivares, Vicente Palominos, Stalin Aguilera, Teobaldo Tello, Víctor Villarroel, Washington Cid, Zacarías Machuca, Héctor Zúñiga, Francisco Aedo, Jaime Buzio, Mario Calderón, Cecilia Castro, Rodolfo Espejo, Albano Fiorazzo, Gregorio Gaete, Mauricio Jorquera, Isidro Pizarro, Marcos Quiñones, Sergio Reyes, Gilberto Urbina, Héctor Garay, Rubén Arroyo, Eduardo Miranda, Arturo Barría, Asrael Retamales, Antonio Cabezas, Ariel Salinas y Bernardo de Castro (desaparecidos en 1974), los cuales figuran en la Lista de los 119. Estos procesos están ahora en manos del ministro Víctor Montiglio y otros jueces, pero la mayoría de las encargatorias de reo fueron hechas por el juez Juan Guzmán en los años 2004 y 2005. La Operación Colombo fue una maniobra mediática de la DINA, apoyada por sus pares de Argentina y otras dictaduras del Cono Sur, que pretendía encubrir la desaparición de 119 chilenos y chilenas, la mayoría militantes del MIR, haciéndolos aparecer como muertos en Argentina por rencillas internas.

Jefe de la Brigada Purén
El año 74 fue de gran actividad para este sujeto. En ese período fue miembro de la plana mayor de Villa Grimaldi y jefe de la Brigada Purén que se encargaba de la represión al Partido Socialista y al Partido Comunista. En el proceso que concluyó con la sentencia de la sala penal de la Corte Suprema –que rebajó de diez a cinco años y un día la sentencia original del Ministro de fuero Alejandro Solís – eso quedó acreditado por decenas de testimonios no sólo de sobrevivientes a la tortura y prisión, sino también por declaraciones de sus ex subordinados en Grimaldi. En otros procesos en curso, está encargado reo por la desaparición de Víctor Olea, uno de los desaparecidos en un intenso operativo desarrollado por la Brigada Purén en septiembre de ese año contra el Partido Socialista de la seccional “Décima comuna”, en el que también cayeron Bernardo de Castro y Mario Carrasco, incluidos posteriormente en la Lista de los 119. Asimismo ha sido encargado reo por el secuestro y desaparición de los miristas Luis Mahuida Esquivel y Luis González Mella, hechos ocurridos en noviembre de 1974.

Iturriaga Neumann pasó a retiro en 1991 y como tal, tiene una generosa pensión con “perseguidora”, gracias a la previsión excepcional que rige en Chile para los miembros de las Fuerzas Armadas. ¿Se habrán embargado sus cuentas bancarias? En la carta que utiliza para convocar al resto de los criminales a la rebelión contra las decisiones de tribunales, uno de los sufrimientos que describe es el de enfrentar a lo que él llama “falsos testigos” en los careos. Se vio obligado a estar de pie frente a quienes sobrevivieron a la experiencia de la tortura y el horror y fueron capaces de sostener la mirada y relatar las violaciones y vejámenes vividos, así como el estado deplorable en que quedó Luis Dagoberto San Martín a su paso por el centro de torturas conocido como La Venda Sexy. Una ex detenida declaró en el proceso abierto por el secuestro de Luis, que lo recordaba porque su cara era muy hermosa. Estaban en la Venda Sexy, un antro de tortura de la DINA. El secuestro se pudo acreditar porque -al contrario de lo que dice Iturriaga- muchos sobrevivientes tuvieron el coraje de ir al tribunal y contar cómo vieron a Luis, qué le hicieron y qué vivieron ellos mismos. Beatriz Bataszew fue un testigo clave, porque era su polola y también estaba detenida.

Los desaparecidos, los sobrevivientes y la democracia chilena necesitamos que el terrorista Iturriaga sea encontrado sin demora, buscándolo dentro del país y solicitando en los niveles internacionales que se adopten iguales medidas de resguardo.
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