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Bolivia nacionaliza sus hidrocarburos 

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Sorpresa y júbilo
Hasta último momento el gobierno boliviano pudo mantener en reserva la histórica decisión.  El presidente había estado en la víspera en La Habana, participando del acto por el cual Bolivia se integró al ALBA  – Alternativa Bolivariana para las Américas – junto a Venezuela y Cuba, y ya de regreso, su presencia era esperada al mediodía en La Paz, para participar en el acto central del Día de los Trabajadores. 
 
Pero Evo Morales en ese momento llegaba por sorpresa al campo San Alberto, desde el cual – junto con el campo Sabalo- se exporta el 70 por ciento del gas boliviano. Desde allí el presidente anunció por radio y televisión que había firmado el decreto 28701 y dijo que esta es la "tercera y definitiva" nacionalización del gas, luego de los procesos de 1937 y de 1969. Evo Morales estaba acompañado por sus ministros, por el titular del Senado y por mandos de las Fuerzas Armadas.“ El Estado recupera la propiedad, la posesión y el control total y absoluto de estos recursos”, señala el primer artículo del decreto de nacionalización
 
En La Paz, había quedado el vice-presidente Alvaro García Linares, que fue quien salió a los balcones del Palacio Quemado, la sede del gobierno, para afirmar que a partir de hoy, las dos principales destilerías del país, una en Cochabamba y otra en Santa Cruz, "pasan a ser de propiedad mayoritaria del Estado boliviano”.  El anuncio fue recibido con gritos de júbilo por la multitud que no esperaba el histórico anuncio. En realidad, los trascendidos previos indicaban que en coincidencia con el primero de mayo el gobierno anunciaría la anulación del decreto 21060 que hace 20 años puso en marcha las políticas neoliberales.
 
"Pedimos que respeten la dignidad de los bolivianos"
Evo Morales anunció desde Tarija que las empresas extranjeras que operan en Bolivia deberán entregar el 82 por ciento de su producción a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB- empresa estatal )  y regularizar dentro de un plazo de 180 días sus actuales contratos. Si eso no sucede, deberán abandonar el país.  Se estima que esta medida permitiría generar para el estado boliviano un ingreso de recursos de 300 millones de dólares adicionales para el 2007. El presidente también anunció la confiscación de las acciones necesarias de varias empresas mixtas para que YPFB tenga en ellas más del 50 por ciento. Entre esas empresas, figura Andina, una filial de la transnacional REPSOL de matriz española. También anticipó que los campos de hidrocarburos serán ocupados por el batallón de ingenieros de las Fuerzas Armadas y funcionarios de la empresa estatal YPFB.
 
El anuncio del presidente precisa que el Estado "toma el control y la dirección de la producción, transporte, refino, almacenaje, distribución, comercialización, e industrialización de los hidrocarburos en el país".
 
Evo Morales pidió a los bolivianos que se movilicen ante cualquier intento de sabotaje de algunas empresas, y anticipó que serán bienvenidos los trabajadores de las petroleras que se sumen "a este cambio".  El líder socialista se dirigió también de forma expresa a los ejecutivos de las petroleras afectadas por la decisión oficial:  "pedimos a las empresas petroleras que respeten la dignidad de los bolivianos, que respeten esta decisión del pueblo boliviano. Si no nos respetan, advirtió, nos haremos respetar a la fuerza, porque se trata de respetar los intereses de un país".

Reivindicación popular
La recuperación de la soberanía de los recursos naturales del subsuelo es una sentida reivindicación popular de los bolivianos. Esta fue una de las principales demandas en las movilizaciones que provocaron la caída de tres presidentes, entre ellos del presidente Gonzalo Sánchez de Losada en el 2003 que huyó a Estados Unidos. Fue precisamente bajo su primer mandato – en el año 1996 – cuando se produjo la entrega de los yacimientos a las empresas extranjeras. Ocurrió durante el proceso denominado "de capitalización de las empresas públicas", que en realidad significó la pérdida del control del estado boliviano sobre esos recursos energéticos nacionales. Uno de los principales líderes de estas movilizaciones fue precisamente Evo Morales, entonces dirigente del MAS, Movimiento al Socialismo. 

Su campaña y su programa electoral tuvieron como eje principal, el compromiso de recuperar para Bolivia su riqueza natural. 
Y en las elecciones de diciembre pasado obtuvo el respaldo del 54 % de los votantes.
 
Reacciones
Mientras en La Paz y en el resto de Bolivia el anuncio fue recibido con alegría y manifestaciones populares de apoyo a la medida, portavoces de una de las principales empresas extranjeras que actúan en el país, Repsol, afirmaron que "no parece una buena noticia".  Pero en general mostraron cautela, indicando que antes de pronunciarse estudiarán el decreto de nacionalización. Hay que recordar que a principios de marzo, el presidente de la empresa española Antonio Brufau viajó a Bolivia y se entrevistó con Evo Morales. En aquel momento anunció la firme decisión de renegociar su contrato "tan pronto como lo diga el gobierno". Todo parece indicar que ese tiempo ha llegado.
 
Bolivia tiene unas reservas estimadas en 48,7 billones de pies cúbicos de gas, que son las segundas en el continente después de las de Venezuela.  Hasta ahora operaban en territorio boliviano Repsol,  Petrobrás -brasileña- British Gas y British Petróleum – británicas -, la argentina Pluspetrol, las norteamericanas Panamerican Energy y Exxon Mobil, la coreana Dong Wong y la Canadian Enegy.
 
Por su parte, el gobierno español a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, expresó su "más profunda preocupación" ante el decreto de nacionalización y dijo que desea que "se respeten los intereses de uno y otros".  Añade que espera que el gobierno boliviano abra un proceso de "auténtica negociación y diálogo" con las empresas de hidrocarburos que operan en el país.  Indudablemente la preocupación oficial está ligada con los intereses de la transnacional Repsol, de matriz española. No es la primera vez que el gobierno español, el actual y los anteriores, se implica abiertamente en apoyo de la gran empresa privada. Ya ocurrió durante el gobierno de Felipe González cuando intercedió para favorecer la adquisición de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Argentina, una "venta" que muchos ciudadanos de ese país calificaron de "entrega" del gobierno de Carlos Menem, funesto y "colega" privatizador de Sánchez de Losada en Bolivia. También el gobierno siguiente, el de José María Aznar, tuvo vínculos estrechos con los intereses de la petrolera. Es de esperar que en las nuevas circunstancias, prevalezca el respeto por la decisión soberana del gobierno y el pueblo de Bolivia.
 
Apoyo de las Fuerzas Armadas
Un breve comunicado de las Fuerzas Armadas bolivianas califica como "inteligente" la decisión del gobierno de nacionalizar los hidrocarburos, y añade que seguramente "llevará a las petroleras privadas a una negociación bajo términos de equidad y justicia".

Confirman asimismo que batallones de Ingenieros militares tomaron el control de los campos de hidrocarburos después que el presidente anunciara la firma del decreto de nacionalización. Explican que esta movilización militar,
"busca asegurar el funcionamiento de las estructuras de producción para garantizar el normal aprovisionamiento de energéticos para el cumplimiento tanto de compromisos internacionales como el abastecimiento del mercado interno".
 
"Avanzar para dejar atrás una historia de exclusión y sometimiento"
En la víspera de cumplirse los primeros cien dias de su gestión, el gobierno boliviano reivindicó la recuperación de la dignidad y la confianza de Bolivia, junto a logros políticos, sociales y económicos.
 
Un mensaje gubernamental en coincidencia con estos cien dias de administración socialista recuerda que "el 22 de enero se recibió un país destruido, desunido y desmoralizado por dos décadas de políticas neoliberales y antinacionales, que no se han podido remediar en tan poco tiempo transcurrido”. Pese a ello, agrega, la administración de Morales cumple sus compromisos y recibe por ello el apoyo mayoritario de la ciudadanía, frente a pequeños grupos oligárquicos o al servicio de estos, que siguen poniendo sus intereses particulares sobre los de Bolivia.  Afirma que bajo el liderazgo presidencial Bolivia está recuperando la dignidad y la confianza y ya no se somete a los intereses extranjeros como ocurrió a lo largo la historia, pues no es más "tierra de nadie" e impone respeto.

Señala el mensaje que en los 100 días transcurridos el gobierno ha atendido las necesidades inmediatas de los sectores más afectados por el neoliberalismo, es decir maestros, trabajadores de la salud, jubilados, desocupados, mujeres y campesinos. Para ello, añade, ha declarado la guerra a la corrupción e imponiendo una nueva ética de la función pública basada en el servicio a la Patria y la austeridad y el Estado ya no es lugar de enriquecimiento de pequeños grupos elitistas, sino espacio para trabajar por el bien común. 
 
El mensaje difundido pocas horas antes del sorpresivo anuncio de Evo Morales, agregaba que el ejecutivo elabora un Plan Nacional de Desarrollo; y a continuación añadía:  "y concluye un proyecto de nacionalización de los hidrocarburos para resolver de manera estructural los problemas de pobreza, de dependencia y subdesarrollo de nuestro país".
 
El informe sobre los primeros cien dias añade: "Estamos avanzando para dejar atrás una historia negra de exclusión y sometimiento de las mayorías y alumbrar una nueva Bolivia, capaz de cobijar a indígenas y mestizos, a los habitantes del campo y la ciudad, en condiciones de igualdad y respeto."

Lo que vendrá

La decisión del presidente Boliviano parece confirmar el firme rumbo de su gobierno y a la intención de avanzar en las medidas estratégicas contenidas en su programa. No hay que olvidar que su histórica medida coincide con el comienzo de la campaña para la elección de la Asamblea Constituyente el próximo 2 de julio. Esa convocatoria constituye otro paso decisivo en cumplimiento de las demandas populares que fueron motor de las grandes movilizaciones populares de los últimos años en el país.

Ese día, los bolivianos eligirán democráticamente 255 diputados constituyentes que a partir del 6 de agosto comenzarán sus deliberaciones para dotar de una nueva estructura normativa a Bolivia, que entre otras cosas, deberá otrogar plenos derechos a los indígenas, una mayoría social ancestralmente excluída y postergada. La idea central planteada por Evo Morales en las movilizaciones populares y en la campaña electoral, es la de "refundar Bolivia", término que implica adecuar el marco constitucional a las necesidades de transformación y cambios que requiere el país.
 
Es posible que estos pasos decisivos del gobierno boliviano: la firma de la Alternativa Bolivariana, sumándose a Cuba y a Venezuela; el impulso al TCP (Tratado de Comercio de los Pueblos) , como forma de acuerdos económicos y de integración, en contraste con los TLC ( Tratados de Libre Comercio ) que propone Estados Unidos; y la recuperación de los recursos energéticos del país anunciada hoy, den lugar a una nueva situación.  Es de esperar que algunos sectores que siempre han estado vinculados con los intereses de los grandes grupos económicos extranjeros, intenten desestabilizar la situación interna. No les faltarán recursos económicos, ni apoyo en los grandes medios internacionales de comunicación, cuyos consorcios propietarios tienen intereses comunes a los de las empresas transnacionales.  Más claro, en la mayoría de los casos, son una misma cosa.
 
Para esa etapa deberá fortalecerse la organización y la voluntad del pueblo boliviano, templada en tantas acciones combativas y consecuentes en su historia moderna. Pero también será imprescindible la solidaridad activa de todos los pueblos del continente.

Porque Bolivia ha pasado a ocupar un lugar destacado en este proceso en el que por caminos y formas diferentes, los pueblos comienzan a ser protagonistas de su propio destino. Y en ese camino, rechazan definitivamente las engañosas políticas propiciadas por el imperio y por los grandes centros de poder económico que solo provocaron más pobreza y marginación para las mayorías.
 
La mejor manera de solidarizarse con Bolivia, será continuar impulsando en cada país las fuerzas populares que tratan de construír sus propias alternativas. Y en ese camino buscar las coincidencias respetando los procesos y los tiempos nacionales. Solo la suma de voluntades y la unidad pueden garantizar un futuro con esperanza para nuestros países.
1 de mayo de 2006
Artículo enviado por SERPAL
Servicio de Prensa Alternativa.
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