En Chile hay presos políticos y deben ser liberados

Negar la existencia de los presos políticos es una estrategia diseñada por el gobierno para encubrir la criminalización de la protesta social, justificando así la represión que ha desatado en contra de los “enemigos”, inexistentes, que amenazan el orden social establecido, es decir, en contra de quienes se resisten a vivir en un modelo de país obsoleto y rechazado por la mayoría ciudadana. Con esta decisión antidemocrática el gobierno nos retrotrae a la época en la cual el rechazo a la tiranía pinochetista y su cultura punitiva, terminó encarcelando y asesinando a miles de chilenos y chilenas, un esquema represivo que la derecha asume hoy en democracia, para hacer sobrevivir un modelo de país diseñado e impuesto en dictadura y que mayoritariamente ya no queremos.

Los presos y presas políticas en Chile, por lo tanto, son los “presos de conciencia” a quienes el gobierno califica de enemigos o de  terroristas, con la finalidad de aislarlos de la razón política y social por la cual fueron encarcelados, asimilándolos, a través de fuertes campañas publicitarias, a la delincuencia que convencionalmente suele denominarse “común”. Así y con esta conceptualización vulgar y grosera, lo que pretende este gobierno minoritario-autoritario, es quitarles la cualidad que tienen de luchadores y luchadoras sociales, para justificar las penalidades impuestas o las que se les pretende imponer, arrasando como lo hizo la dictadura con las categorías de clase, etnia y de género.

En esos años y a pesar de que las cárceles y campos de detención estaban repletos de opositores políticos, se negaba su existencia, estigmatizándolos con la jerga penal-penitenciaria como preso común o criminal, mintiendo a través de los medios de prensa diciendo que en las cárceles solo habían criminales. Hoy se repite la historia, en Chile hay luchadores y luchadoras anti dictatoriales encarcelados, hay presos y presas mapuches y los mas recientes, los 2500 jóvenes encerrados por participar en la rebelión social de octubre pasado.

Mas allá de lo que informan los medios de prensa, en cárceles del país hay luchadores y luchadoras sociales anti dictatoriales condenados y olvidados por la opinión publica, el ejemplo mas concreto es el de un ex Rodriguista sobreviviente de una de las crueles matanzas organizadas por la dictadura y la CNI en 1987, (la operación Albania o Corpus Cristi) quien está recluido en la cárcel de Talca en prevención preventiva y en precarias condiciones de salud desde hace un año. Se trata del abogado Santiago Montenegro, quien intenta demostrar su inocencia ante acusaciones que le intentan vincular a un delito común, lo que hasta ahora, mas allá de las acusaciones que le han hecho, no han sido probadas, pero se le mantiene en prisión preventiva por ser catalogado de peligro para la sociedad, en lo que sin lugar a dudas incide su pasado como militante del FPMR.

Los otros presos y presas políticas son los y las mapuches, criminalizados por los gobiernos anteriores y por el actual, ocultando las razones de un conflicto entre el Estado chileno con la nación mapuche, en cuyo centro está la usurpación y la colonización de sus territorios. La militarización de la Araucanía y la judicialización del conflicto oculta las razones del mismo, que es el racismo, son los despojos y son las lógicas de colonización a la que son sometidos los pueblos originarios, lo que tiene que ver con la inutilización de los saberes, de la vida social, cultural y también política del pueblo mapuche.

Finalmente están los presos políticos y las presas políticas de la rebelión social de octubre pasado, son las victimas de una de las represiones mas violentas acaecidas en las últimas décadas, una ofensiva terrorista que dejó una secuela de terror, de mutilados, de niñas violadas y de miles de personas maltratadas por ejercer su derecho a protestar. Son los 2000 jóvenes hombres y mujeres, los que aún están recluidos en distintas cárceles del país, ellos y ellas no son criminales ni son terroristas, por el contrario, son parte del multitudinario movimiento que dio vida a la rebelión social del año pasado.

 

 

Lo cierto es que y aparte del aprovechamiento que de esta situación hicieron narcotraficantes u otro tipo de personas, de las dudas que dejaron el origen de los incendios y de quienes ocasionaron las explosiones simultaneas en el metro de Santiago, la rebelión social de octubre tuvo un solo origen. Es la consecuencia de un despertar social frente a la corrupción, es la resistencia frente al abuso y el cansancio de vivir en un sistema económico neoliberal que produce enormes desigualdades sociales, que empobrece y mata a mas personas en que en una guerra.[1]

Pero se miente, se niega a los presos políticos y a las presas políticas, encapuchando la verdad con el mismo cinismo dictatorial que conocimos, porque ellos y ellas no son criminales ni terroristas, están recluidos por la expresión de sus ideas sociales y políticas. Son jóvenes que en su mayoría no tienen vínculos ni forman parte de un partido político, un sindicato, un movimiento social u otra clase de agrupación, solo los mueve su conciencia y su convicción de cambiar las cosas.

Muchas veces se ha dicho que lo sucedido en nuestro país en 1973 y en los años de dictadura no debe repetirse, porque no hay contexto ni argumento valido que justifique antes ni ahora a quienes torturaron, asesinaron y violaron a mujeres, sin embargo hoy se esta haciendo lo mismo. Durante la rebelión social de octubre se violaron los derechos humanos y de manera sistemática, se asesino a personas, se torturo, violaron a jóvenes manifestantes y se mutilo a decenas de jóvenes, quienes perdieron sus ojos por la acción policial y todo ha quedado en la impunidad salvo algunos casos en los cuales tardíamente la justicia empieza a actuar.

Hoy nuevamente un gobierno inventa enemigos para justificar la represión y mantener en prisión a oponentes políticos, mientras que un general afirma públicamente, que ningún carabinero será juzgado por su acciones en la contención de la protesta social, convencido del apoyo que recibe de las autoridades políticas que nos gobiernan. Así se repiten los esquemas represivos y la utilización de las FFAA y carabineros, las que actúan convencidos de lo que el propio presidente de la república afirmó en su oportunidad, que se “esta en guerra en contra de un enemigo implacable”.

Vale la pena recordar, que las medallas y condecoraciones entregadas por Pinochet y sus ministros, civiles y militares, a los jefes militares, a los torturadores y asesinos, llevan esa justificación mentirosa y cobarde, de una guerra inexistente, transformándola en un manto protector y de impunidad para los soldados que “derrotaron al ejercito invasor”, “salvando a Chile del comunismo”, persiguieron y asesinaron, en realidad, a su pueblo desarmado.

Enrique Villanueva M.

 

Nota:

[1] Max Neef: «La economía neoliberal mata más gente que todos los ejércitos del mundo juntos, y no hay ningún acusado, no hay ningún preso»

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