¿Quienes protegieron a Ricardo Lawrence, el feroz torturador ‘Cachete grande’?

Lawrence Mires, ex oficial de Carabineros, es uno de los fundadores de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), participando en varias de sus unidades de cacería, tortura y exterminio y desempeñándose en a los menos tres cuarteles secretos, entre ellos Villa Grimaldi. Uno de los crímenes de los cuales es responsable y el  que más llama la atención de la prensa en estos momentos es el secuestro, tortura y desaparición del estudiante de filosofía Alfonso Chanfreau, abuelo de Víctor Chanfreau, actual vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), organización que lidera la lucha de los secundarios en contra del sistema de selección universitaria.

 

Pero el secuestro y desaparición del estudiante de filosofía no es el único crimen asociado a la figura del ‘teniente Cachete grande’. También le cabe responsabilidad en la tortura y asesinato de la dirigenta del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Lumi Videla, cuyo cadáver fue lanzado al interior de la Embajada de Italia en noviembre de 1974, en la desaparición del esposo de Videla, Sergio Pérez, en el montaje y asesinato de la familia Gallardo en Rinconada de Maipú y en el asesinato del funcionario internacional chileno-español Carmelo Soria. También el torturador está involucrado en el caso denominado ‘Calle Conferencia’ desde donde son secuestrados y desaparecidos los dirigentes comunistas Mario Zamorano Donoso, Jorge Muñoz Poutays, Uldarico Donaire Cortez, Jaime Donato Avendaño, Elisa Escobar Cepeda, Fernando Lara Rojas, Lenin Díaz Silva, Marcelo Concha Bascuñán, Víctor Díaz López, Eliana Espinoza Fernández y César Cerda Cuevas.

El prontuario de Lawrence suma al menos un centenar de crímenes y es viva expresión de la impunidad que ha rodeado a las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura cívico militar. El ex oficial de Carabineros, luego de su paso por la DINA, continuó ascendiendo en su institución y jubiló en 1990 con el grado de teniente coronel. En abril de 2001 fue detectado trabajando como ejecutivo de una empresa de distribución de camarones, en la cual operaba bajo el nombre de ‘Ricardo Flores’.

Hasta ahora se desconocen las razones que lo impulsaron a entregarse a la justicia, abandonando la vida clandestina que llevó por cinco años. Tampoco se conocen los nombres de las personas que se coludieron para protegerlo y causar un enorme daño a los familiares de sus víctimas y al conjunto de la sociedad chilena, ayudando a burlar a la justicia a  un sujeto tan siniestro.

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