25 º Conferencia  de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

COP25 – MADRID 2 AL 13 DICIEMBRE

La 25 º Conferencia  de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sesiona en Madrid del 2 al  13 de diciembre.   La primera de dichas Conferencias se celebró en 1995 y  en sus  sucesivas ediciones se acordaron Declaraciones, el  Protocolo de Kyoto de 1997, los Acuerdos de Paris de 2015, etc.

Pero  en 2019 la degradación ambiental sigue su curso acelerado, pues las elites mundiales no han hecho en la práctica  nada  para frenarla.

La explicación de que sea así hemos procurado darla en una nota reciente: La degradación progresivamente acelerada del medio ambiente.  En castellano  https://jussemper.org/Inicio/Recursos/Info.%20econ/Resources/DegradacionProgresivaAcelerada.pdf en inglés  https://jussemper.org/Resources/Economic%20Data/Resources/ProgressiveDegradationEnvironment.pdf .

Donde   decíamos, entre otras cosas,  que la degradación del medio ambiente es el resultado de un orden social donde coexisten el despilfarro y las  necesidades elementales insatisfechas para buena parte de la población. Todo ello   impuesto por la avidez de las  elites económicas y la necesidad que tienen de producir y vender –como sea- cada vez más,  fomentando un consumismo irracional, al mismo tiempo que, contradictoriamente, recortan el poder  de  compra de las clases populares  (asalariados y jubilados).

Con el agregado de que la noción  y la práctica del servicio público tiende inexorablemente a desaparecer de la gestión de los Gobiernos. Así es como cada vez más gente en el mundo carece de una alimentación sana y suficiente incluida el agua potable, de viviendas dignas de ese nombre conectadas a redes colectoras de aguas servidas, de servicios de salud de proximidad y eficientes, de educación de calidad y de formación profesional en distintos niveles, de transporte público seguro y confortable, etc. Todo lo cual forma parte y contribuye también a la degradación del ecosistema.

Y llegábamos a la conclusión – apoyada en numerosas estadísticas y estudios – que un medio ambiente sano y el orden social imperante -el capitalismo- son incompatibles.

También escribíamos:

« En todas sus actividades, tanto materiales como intelectuales, el ser humano consume energía. Debe, entonces, producir energía y en la mayoría de los casos distribuirla y, si es posible, almacenarla. El consumo mundial de energía está aumentando vertiginosamente. Aunque hay miles de millones de personas que viven sin electricidad o que tienen dificultades de suministro muy grandes. Actualmente  el 80% de las necesidades mundiales de energía están cubiertas por combustibles fósiles no renovables y en vías de agotarse: petróleo, carbón y gas natural, principales fuentes de contaminación ambiental en el proceso de extracción  y de consumo. El otro 20% proviene de   la fisión nuclear (centrales nucleares), de la fuerza hidráulica, de la biomasa   y en proporciones mínimas del viento y de la radiación solar. Los efectos contaminantes directos de   las fuentes renovables (e inagotables), en particular la solar y  la eólica son nulos. Estas últimas,   que son  accesibles en todo el planeta  individual y colectivamente y obviamente son  gratuitas, son  las menos utilizadas. Contrariamente a  los combustibles fósiles que deben   ser  extraídos y  transportados permanentemente para alimentar  las instalaciones que los transforman en energía eléctrica. Extracción y transporte  que tiene un alto costo ambiental  y que sólo benefician a las grandes empresas que controlan esas industrias y servicios ».[1]

El consumo mundial de energía está aumentando vertiginosamente. Aunque hay miles de millones de personas que viven sin electricidad o que tienen dificultades de suministro muy grandes. Actualmente  en torno al 80% de las necesidades mundiales de energía están cubiertas por combustibles fósiles no renovables y en vías de agotarse: petróleo, carbón y gas natural, principales fuentes de contaminación ambiental en el proceso de extracción y de consumo. El otro 20% proviene de la fisión nuclear (centrales nucleares), de la fuerza hidráulica, de la biomasa y en proporciones mínimas del viento y de la radiación solar. Los efectos contaminantes directos de  las fuentes renovables (e inagotables), en particular la solar y  la eólica son prácticamente nulos. Estas últimas, que son accesibles en todo el planeta individual y colectivamente y obviamente son gratuitas, son las menos utilizadas; contrariamente a los combustibles fósiles que deben ser extraídos y transportados permanentemente para alimentar las instalaciones que los transforman en energía eléctrica. Extracción y transporte que tiene un alto costo ambiental y que sólo benefician a las grandes empresas que controlan esas industrias y servicios.

Esta constatación incita a reflexionar también  acerca de  la necesidad urgente de  sustituir las formas contaminantes de producción de energía por formas no contaminantes.

Excepto  los pueblos originarios que consumen muy poca energía  y la producen de manera ancestral, la gran mayoría de los  otros pueblos y países son  -aunque con  profundas desigualdades [2]  grandes consumidores y productores de energía mediante sistemas que utilizan de manera predominante combustibles fósiles  y, en mucha menor medida, recursos renovables.

En 2014, las cifras eran las siguientes :

No renovables y contaminantes 85,45% (Petróleo 32,89 % ; Carbón 29,16 %; Gas natural 23,40 %).

Renovables y no contaminantes 10,12% (Hidroeléctrica 6,78 % ; Eólica 1,45 % ; Energía solar 0,43 %; Biocarburantes o biocombustibles 0,57 % ; Resto de fuentes energías de uso minoritario 0,89 %).

Energia nuclear 4,43 %.

Estas cifras han variado ligeramente hasta la actualidad a favor de una mayor utilización de las fuentes de energía renovables y no contaminantes.

Hay que tener en cuenta que el consumo de unas u otras fuentes de energía no es igual en cada lugar del planeta. Hay  países donde la producción de energía se basa mayoritariamente en fuentes renovables y otros  que permanecen anclados en el consumo de energías fósiles y  no renovables. Eso depende de las condiciones geofísicas de cada lugar y de las decisiones político-económicas de los gobiernos. Estas últimas generalmente dictadas por el gran capital nacional e internacional.

Por ejemplo en América Latina, Costa Rica produce su energía con cerca  del 100%  proveniente de fuentes limpias: la hidráulica   aporta el 75% de la electricidad, la  geotérmica el 12%, la eólica el 10% y el resto la  biomasa y la energía  solar. Esto es posible porque su economía está basada en la agricultura y el turismo que  requieren poca electricidad y tiene una configuración geofísica que facilita la utilización de dichas fuentes renovables.

Otros países latinoamericanos tienen también condiciones geofísicas favorables, como Argentina y Brasil. Este último las ha aprovechado con inversiones considerables y actualmente más del 80% de las fuentes de energía en dicho país son renovables (http://agenciabrasil.ebc.com.br/es/economia/noticia/2018-08/fuentes-renovables-generaron-el-88-de-la-energia-en-brasil-en-junio). En cambio Argentina apostó a una política de privilegiar las inversiones extranjeras en  las fuentes de energías contaminantes, como el petróleo y el gas obtenido mediante el “fracking”. Es así que en Argentina  el 63% de la matriz energética nacional procede de combustibles fósiles (https://es.wikipedia.org/wiki/Sector_el%C3%A9ctrico_en_Argentina).

Estas diferencias existen también entre los países africanos: mientras que en Nigeria el 62% de la electricidad se produce utilizando gas en Kenya el 46% de la electricidad se produce con energía hidráulica y el 19% es de origen geotérmico.

 

LAS DISTINTAS  FUENTES DE ENERGIA RENOVABLES Y NO CONTAMINANTES.

Son la solar, la hidráulica, la eólica,   la biomasa   y la geotérmica.

El sol es la fuente básica de energía disponible en la Tierra.

Dejando de lado que los combustibles fósiles (carbón y petróleo)  son el resultado de millones de años de captación de energía solar por el globo terrestre y que ésta interviene en el desarrollo de todos los seres vivos, la energía solar  puede ser captada y utilizada en forma inmediata y por diferentes medios como fuente de energía eléctrica o térmica.

La cantidad de energía solar captada por la Tierra anualmente  equivale  aproximadamente a 4.500 o 7000 veces, según las fuentes, la energía que se consume en el mismo lapso. Dicho de otra manera, entre una y dos horas de radiación solar recibida por la Tierra representa el consumo anual mundial de electricidad. La energía solar llega a la superficie de la Tierra por dos vías diferentes: incidiendo en los objetos iluminados por el Sol, denominada radiación directa, o por reflexión de la radiación solar absorbida por el aire y el polvo atmosférico, llamada radiación difusa. La primera es aprovechable de forma directa, mientras que las células fotovoltaicas aprovechan la segunda. Respecto al aprovechamiento de la energía solar, se puede hablar de dos tipos de sistemas: los que convierten la radiación solar en electricidad mediante tecnología fotovoltaica y los que se utilizan para la producción de energía térmica.

Existe  una progresión constante en los sistemas de  aprovechamiento de la energía solar, tanto a gran escala para la generación de electricidad en zonas urbanas y rurales como en pequeña escala para los edificios y para las tareas domésticas.

Es cierto que, a pesar de su abundancia, el aprovechamiento de la energía solar está condicionado principalmente por tres aspectos: la intensidad de la radiación solar recibida por la Tierra, los ciclos diarios y anuales a los que está sometida y las condiciones climatológicas de cada lugar.

Estos condicionamientos plantean el problema del almacenamiento de la energía de origen solar.

Se encaran diversas soluciones. Una de ellas es almacenando  el calor en enormes depósitos que contienen sales de nitrato y otra es la de almacenarlo  en sólidos formados por cerámicas fabricadas a partir de residuos industriales.

Las otras fuentes de energía renovables son la hidráulica (represas, cascadas y  mareomotriz), la eólica, la geotérmica y la proveniente de la biomasa. Todas ellas requieren ser utilizadas evitando producir efectos ecológicamente negativos. Por ejemplo, en el caso de la energía hidráulica,  sin perjudicar a la fauna fluvial y marítima. O sin afectar la irrigación de las tierras agrícolas o la preservación de los lagos. Lo que actualmente muchas veces no es el caso.

LA ENERGIA NUCLEAR

Hay centrales nucleares en 33 países.   Encabeza la lista Estados Unidos con 99 centrales en actividad, seguido por Francia (58) Japón (48) y Rusia (34). Francia es el único país que cubre la mayor parte de sus necesidades  en energía eléctrica con  sus centrales nucleares: más del 75%.

Cuatro países cubren entre el 40% y algo más del 50% de sus necesidades con centrales nucleares: Bélgica, Eslovenia, Hungría y Ucrania. Estados Unidos sólo cubre el 20%. (Véase: https://www.foronuclear.org/es/energia-nuclear/energia-nuclear-en-el-mundo/grafico-de-informacion-nuclear-por-paises).

Quienes se manifiestan a favor de las centrales nucleares como la mejor solución  para la producción de energía no contaminante, no tienen en cuenta  tres factores decididamente negativos: 1) Las condiciones de trabajo y de seguridad en las centrales nucleares; 2) los frecuentes “incidentes”  y accidentes en dichas centrales y 3) la enorme acumulación de residuos radioactivos  provenientes de las centrales nucleares.

1. Las condiciones de trabajo y de seguridad en las centrales nucleares.

Los  equipos de mantenimiento de las centrales nucleares son casi siempre subcontratados.

Esos equipos son  destinados  a trabajos donde reciben radiaciones.

Se ha determinado, por lo menos en Europa,  una dosis máxima de radiaciones que puede recibir un trabajador en un lapso determinado sin riesgo para la salud. Por lo menos en  teoría.

Pero la subcontratación  de ese trabajo  impide un control estricto de las dosis de radiación  recibidas por los trabajadores, que se desplazan frecuentemente a diferentes sitios donde hay radiaciones.

Además existe  la posibilidad de que reciban  fuertes dosis de radiaciones de una sola vez en  el caso de los llamados “incidentes”.

Para que los trabajadores no sobrepasen la dosis admitida,  cuando llegan al  límite no  pueden seguir trabajando en las centrales nucleares hasta que les baje la dosis  y puedan recomenzar.

Entretanto quedan desocupados pero la central nuclear no asume ninguna responsabilidad pues el contrato laboral  lo celebran  con  la empresa subcontratista que puede desplazarlos a otras centrales sin esperar el periodo de descontaminación.

En Francia las tareas de mantenimiento con exposición a radiaciones a  cargo de los subcontratistas pasaron en algunos años del 20% al 80%,  lo que implica una  importante  reducción de los costos para EDF (que gestiona las centrales nucleares).

Esta política tiene por fin asegurar la alta productividad y  mantener competitivos los costos de producción.

Eso se logra:

  1. a) reduciendo el tiempo de las tareas de mantenimiento y de control de seguridad de las instalaciones (durante los cuales se detiene la producción) que las empresas subcontratistas,  al contrario del personal estable de la central nuclear, realizan  por temporadas, reduciéndose así el costo salarial de dicho mantenimiento y control. Algunos  especialistas piensan que la subcontratación  puede afectar la calidad de  dichas tareas de mantenimiento y control.
  2. b) externalizando, como se ha señalado antes, los riesgos para la salud de los trabajadores y  las obligaciones laborales.

Como se ve, en este caso la subcontratación o “externalización”  no sólo afecta las condiciones de trabajo y la salud de los trabajadores implicados sino que puede significar una amenaza para la seguridad de la población en general. Todo ello en nombre de la productividad y la competitividad. (Puede verse  de Annie Thébaud-Mony : Rationalité instrumentale et santé au travail : le cas de l’industrie nucléaire, en La Gazette Nucléaire, Nº 175-176, junio 1999 ; L’industrie nucléaire : sous-traitance et servitude, Inserm & EDK Editeurs, Año 2000 ; Travailler peut nuire gravement à votre santé. Sous-traitance des risques, mise en danger d’autrui, atteintes à la dignité, violences physiques et morales, cancers professionnels. La Découverte, coll. « La Découverte/Poche », 2008).

2. Los principales accidentes en las centrales nucleares entre 1952 y 2011.

1) 12 de diciembre de 1952.- El primer accidente nuclear serio tuvo lugar en la planta de Chalk River, en Ottawa (Canadá), al fundirse parcialmente el núcleo, sin causar daños personales. En mayo de 1958, un incendio en esa planta produjo una fuga radiactiva ;

2) 7 de octubre de 1957.- El incendio en un reactor de la planta nuclear de Windscale-Sellafield en Liverpool (Reino Unido), produce una fuga radiactiva que contaminó un área de 300 kilómetros cuadrados ;

3) 30 de septiembre de 1957.- Una explosión en la central secreta de Chelliabinsk-40, conocida como Mayak, en los Montes Urales (antigua URSS), causa al menos 200 muertos y contamina 90 kilómetros cuadrados con estroncio. Un total de 10.000 personas- fueron evacuadas y decenas de miles quedaron expuestas a la radiación ;

4)  3 de enero de 1961.- Tres técnicos de la Armada estadounidense mueren en la planta de Idaho Falls, en un accidente con un reactor experimental. Fue el primer accidente nuclear en EEUU ;

5)  7 de agosto de 1979.- Un millar de personas resultaron contaminadas por la radiación emitida por una central secreta cerca de Irwin (Tennessee, EEUU) ;

6) 28 de marzo de 1979.- Una serie de fallos humanos y mecánicos causan el peor accidente nuclear de EEUU, en la central de Three Mile Island en Harrisburg, Pensilvania. Miles de habitantes fueron evacuados ante la nube radiactiva que se formó, de unos treinta kilómetros cuadrados. Esta central se cerró en 2019, 40 años después del accidente ;

7) 8 de marzo de 1981.- Fuga de agua radiactiva procedente de la planta de Tsuruga (Japón), que no fue dada a conocer hasta seis semanas después y a la que quedaron expuestas 300 personas ;

8) 26 de abril de 1986.- La explosión de un reactor en Chernóbil (Ucrania) causa el mayor accidente nuclear de la historia. Fueron arrojadas a la atmósfera unas 200 toneladas de material fisible con una radiactividad equivalente a entre 100 y 500 bombas atómicas como la que fue lanzada sobre Hiroshima. Según los expertos ucranianos, Chernóbil se cobró la vida de más de 100.000 personas en Ucrania, Rusia y Bielorrusia -los países afectados por la catástrofe-, cifra que organizaciones ecologistas como Greenpeace elevan hasta 200.000 ;

9) 13 de septiembre de 1987.- Un accidente radiactivo provocado por la contaminación de una cápsula de cesio-137 en la ciudad brasileña de Goiania causa cuatro muertos y 240 heridos ;

10) 6 de abril de 1993.- La explosión de un contenedor lleno de una disolución de uranio en la planta secreta de Tomsk-7 (Siberia, Rusia), dedicada al reprocesamiento de combustible nuclear y ubicada a 20 kilómetros de la ciudad de Tomsk (500.000 habitantes), contaminó unos 1.000 kilómetros cuadrados ;

11) 11 de marzo de 1997.- Un incendio en la sala de envasado de la planta de reciclaje nuclear de Tokaimura (Japón) ocasiona una explosión con una fuga radiactiva que afectó a 37 trabajadores. Tras el accidente la planta permaneció cerrada hasta noviembre de 2000 ;

12) 30 de septiembre de 1999.- Una fuga de uranio en una central de combustible nuclear de la empresa JCO en Tokaimura (Japón) causa la muerte de dos operarios y otras 438 personas resultan afectadas por las radiaciones ;

13) 9 de agosto de 2004.- Cinco trabajadores mueren a consecuencia de un escape de vapor en la sala de turbinas de uno de los reactores de la planta nuclear de Mihama (Japón) ;

14)  8 de abril de 2008.- Al menos dos muertos por una fuga de gas en la central nuclear de Khushab (Pakistán) por la que fue evacuada la población en un radio de 16 kilómetros ;

15) 23 de julio de 2008.- En uno de los reactores de la central nuclear francesa de Tricastin se produce un escape de sustancias radiactivas durante una operación de mantenimiento, que contamina ligeramente a unos cien empleados ;

16) 11 de marzo de 2011.- Se registran una serie de explosiones en la central nuclear de Fukushima (Japón), muy dañada en su sistema de refrigeración tras un terremoto de 9 grados de intensidad y un posterior tsunami. (Véase  https://www.ecologiapolitica.info/?p=4357)

3. Los desechos radioactivos.

El término  « desechos radioactivos » abarca distintas substancias caracterizadas por su radioactividad que puede ser débil, mediana o intensa y desde corta hasta muy larga duración. La mayor parte de los desechos radioactivos proviene de la industria nuclear y entre ellos están los de muy fuerte actividad y de larga y muy larga duración.

La mayoría de los reactores nucleares modernos funcionana con uranio enriquecido que deja desechos de uranio empobrecido.

El combustible nuclear más conocido es el uranio debido a que es el más utilizado en los reactores nucleares de fisión. Actualmente todos los reactores nucleares en producción para la generación de energía eléctrica son de fisión. A otro nivel, también se utiliza el plutonio como combustible nuclear.

El uranio empobrecido es un residuo que resulta  de la producción del combustible destinado a los reactores nucleares. El material que se utiliza es el uranio U-235, que es el isótopo que puede ser fisionado. Como este isótopo se encuentra en muy bajas proporciones en la naturaleza, el mineral de uranio ha de ser enriquecido, es decir, ha de aumentarse industrialmente su proporción de isótopo U-235. Este proceso produce gran cantidad de desechos radiactivos de uranio empobrecido, así denominado porque está compuesto principalmente por el otro isótopo de uranio no fisionable, el U-238 y una mínima proporción del U-235.

El uranio  238 (empobrecido) tarda en desintegrarse y hacerse totalmente  inocuo unos 4500 millones de años. Existe entonces el problema de qué hacer con los desechos radioactivos de U238 cuya cantidad crece permanentemente.

Los tres países que poseen los stocks más grandes de uranio empobrecido son Estados Unidos (480.000 toneladas), Rusia (460.000) y Francia (315.000). Los siguen el Reino Unido( 30.000) , Alemania (16.000) y Japón (10.000).

El uranio empobrecido se almacena definitivamente a gran profundidad, o sus principales poseedores lo utilizan en la industria militar y lo venden a otros Estados  también para su utilización en la industria militar. Para ahorrar dinero y vaciar sus depósitos, los Estados  lo ceden a las empresas de armamento nacionales y extranjeras. Además de EEUU, países como Reino Unido, Francia, Canadá, Rusia, Grecia, Turquía, Israel, las monarquías del Golfo, Taiwan, Corea del Sur, Pakistán o Japón compran o fabrican armas con uranio empobrecido.

El uranio empobrecido se usa para revestir los proyectiles porque aumenta sensiblemente su capacidad de penetración en los blancos elegidos. Se usaron ampliamente en la primera guerra del Golfo, en la Guerra contra Irak y en la guerra de los Balcanes.

Cuando un proyectil revestido de uranio empobrecido impacta contra un objetivo la mayor parte  del revestimiento arde y se oxida, volatilizándose en micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Estas partículas, al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de distancia por el aire, la cadena alimenticia o las aguas.

Su empleo en las guerras mencionadas ha afectado – a veces gravemente –  al personal militar de ambos bandos y a la población civil.

Otro problema que plantean las centrales nucleares es su desmantelamiento : es un proceso que dura muchos años, es sumamente costoso y durante el mismo pueden producirse fugas radioactivas.

Finalmente la construcción de nuevas centrales nucleares, a causa de que –como todo- también está sometida al cálculo capitalista costo-beneficio puede resultar  una pesadilla en términos de defectos de construcción, de retrasos y de enormes costos suplementarios como es el caso de Flamanville en Francia : prevista inicialmente en 2006 a un costo de 3000 millones de euros y cuatro años de trabajos está costando 12000 millones y quince años de trabajos debido, entre otras cosas, a que se ha tenido que rehacer tramos realizados con  diversos vicios de contrucción.  Un cóctel de impericia del personal poco calificado  y en consecuencia más barato para los  subcontratistas y  de negligencia y  gestión burocrática de los funcionarios del Estado. Todo ello  completado por  la incontrolable avidez de ganancia de las empresas privadas participantes.(Véase http://www.leparisien.fr/economie/fiasco-de-l-epr-de-flamanville-l-etat-lance-un-ultimatum-a-edf-28-10-2019-8182143.php)

De modo que las centrales nucleares no parecen ser la mejor solución para producir energía sin generar contaminación ambiental. Por lo menos mientras subsista el des-orden  capitalista.

 

Notas:

[1] Cabe agregar  que la utilización frenética de Internet, además de deteriorar  las funciones mentales  de los miles de millones de utilizadores en todo el mundo, coloca al servicio numérico (incluyendo el utilizador, la red y los centros de datos) entre los primeros lugares  de los consumidores de  electricidad a nivel mundial y en materia de emisión de CO2. (https://www.fournisseur-energie.com/internet-plus-gros-pollueur-de-planete/).

“Según las últimas estimaciones oficiales, durante el año 2018 el sector de las Tecnologías de la Información y Comunicación “consumió entre el 6 y el 10% de la energía eléctrica generada en el mundo”. Si se continúa a este ritmo, y la idea es que con el paso de los años el consumo de Internet vaya a más, se calcula que en 2030 el porcentaje total de energía consumida supere el 21%. Si esto llegara a cumplirse, la huella de carbono que dejaría la Red en los próximos años podría igualar a la que genera el transporte en todo el mundo”.  https://www.eulixe.com/articulo/actualidad/cuanto-contamina-consumo-internet/20190701012442015346.html

[2] En África se consumen 90 GW (la mitad en África del Sud  y la otra mitad en el resto del Continente, de los cuales sólo 4 GW en África central. A comparar con Estados Unidos donde se consumen 1060GW. Si se tiene cuenta que África tiene una población de casi mil millones y Estados Unidos 330 millones, en EEUU se consume 36 veces más energía por habitante que en África. Eso se debe a la enorme diferencia en materia de industrialización y a que la mayoría de la población estadounidense sobreconsume y despilfarra mientras que la gran mayoría de la población africana apenas sobrevive con lo elemental.

 

Artículo publicado en Energia y etiquetado , , , , , , . Puedes guardar el enlace permanente para futuras consultas.

Política de comentarios

  • Por favor, sé breve.
  • Los comentarios no relacionados con el tema del artículo no serán publicados.
  • Si deseas publicar tus textos, por favor envíalos a nuestro correo redaccion@piensachile.com y nos pondremos con contacto contigo.