Allende para todos los tiempos

Septiembre es un mes de múltiples y contradictorias significaciones. Sin embargo desde hace 46 años, para chilenos y latinoamericanos, anuncia invariablemente una gesta heroica relevante y un héroe inmortal que se agiganta en el tiempo. Conmemora el combate heroico del Presidente Salvador Allende en el Palacio de la Moneda un 11 de septiembre de 1973, por la dignidad del pueblo chileno, por la democracia y el socialismo.

A 46 años de su muerte, la universalidad de Allende continúa creciendo. Nuevas calles, nuevas plazas, nuevos parques, nuevos hospitales y nuevos monumentos se suman a los cientos, tal vez miles, que ya llevan su nombre en los más lejanos lugares del mundo. Más significativo aún es que sus ideas continúan iluminando el pensamiento y la acción de nuevas generaciones de activistas sociales y revolucionarios en América Latina, El Caribe y en otros continentes.

El hombre que imaginó el socialismo del siglo XXI no ha muerto, continúa más vigente, más imprescindible y más apreciado que nunca en las luchas democráticas y revolucionarias de los pueblos latinoamericanos por conseguir transformaciones político-sociales profundas y reinstalar el socialismo como solución y alternativa para los grandes problemas de la humanidad.

Lo que acontece en estos días en América Latina y en Venezuela, en particular, con la heroica lucha del pueblo venezolano y la Revolución Bolivariana, confirman la plena viabilidad, actualidad y justeza del “camino Allendista” para construir el socialismo en libertad, pluralismo y democracia.1

El Comandante Hugo Chávez, revolucionario bolivariano, visionario y audaz entendió muy bien este gran desafío y dejó constancia de ello en un sentido tributo que rindió al Presidente Salvador Allende pocos días antes de su propia muerte.

“Algunos (…) teorizaron diciendo que era imposible la vía al socialismo por ese camino, por el camino electoral, por la vía pacífica. Pasaron los años y yo creo que lo que está ocurriendo hoy en América Latina reivindica el intento de Allende y del pueblo chileno. No es [sensato decir] que no sea viable por la vía pacífica ir construyendo los senderos del socialismo”.2

El sentido más profundo de los innumerables eventos conmemorativos que se realizan en septiembre y de los homenajes al Presidente Allende y a todas las mujeres y hombres que ofrendaron sus vidas en la prolongada y cruenta resistencia contra la dictadura fascista, debería ser precisamente la significación otorgado por aquel gran líder venezolano. El Comandante Chávez instaba al estudio, la reflexión y al análisis de la experiencia revolucionaria chilena y, por sobretodo, del legado político de Salvador Allende con el propósito de sacar imprescindibles lecciones y aplicarlas a las nuevas condiciones de la lucha emancipadora de los pueblos de América Latina y el Caribe

La profundización de los procesos democrático-populares en Bolivia, Uruguay y Nicaragua, pero por sobre todo la resistencia heroica y la consolidación de la Revolución Bolivariana en Venezuela están demostrando la vigencia del legado político de Salvador Allende. Y sostener, hoy, la vigencia de un proyecto político Allendista es reafirmar la actualidad del socialismo, es creer apasionadamente en el socialismo del siglo XXI, un socialismo democrático, pluralista y libertario que en estos días tiene expresión practica en el Socialismo Bolivariano. La revolución Bolivariana, de manera incuestionable, es el paradigma del Socialismo del Siglo XXI. 3

No es casualidad que Venezuela, en estos días, este siendo agredida y atacada por las políticas intervencionistas de Donald Trump y el Gobierno imperialista de los Estados Unidos, en confabulación con la oligarquía venezolana y los gobiernos de ultra derecha del continente.

Venezuela ha enfrentado, desde la primera victoria electoral del Presidente Hugo Chavez, una guerra de carácter no convencional que tiene un objetivo claro y que ha ido adoptando diversas formas y ha utilizado distintas armas. Ha usado “las guarimbas” con grupos fascistas violentos, expertos en lucha callera insurreccional, pagados por la embajada de Estados Unidos; ha implementado campañas mediáticas para inventar un gobierno dictatorial, mostrar un país en caos y con crisis humanitaria; ha usado el cerco diplomático, aplicado sanciones financieras y dictado órdenes ejecutivas para imponer un bloqueo económico ilegal y criminal.

El objetivo estratégico del imperio y la contrarrevolución burguesa es derrotar del proyecto político histórico de la Revolución Bolivariana, recuperar el poder político para la oligarquía, reimponer un modelo económico neoliberal y emprender una represión masiva y brutal contra el movimiento popular y las fuerzas políticas del chavismo.

¿Por qué Venezuela es un enemigo irreconciliable y tan peligroso para el imperio? Hay dos razones principales: una de carácter económico y otra de carácter político. A menudo se tiende a sobrevalorar el aspecto económico, como si el único interés del imperio fuera la apropiación de los recursos naturales de los países en vías de desarrollo y en el caso específico de Venezuela de sus grandes reservas petroleras y de oro.

Cuando se trata de Venezuela, sin embargo, la razón geopolítica tiene un peso infinitamente mayor para el imperio estadounidense. La Revolución Bolivariana representa una alternativa política distinta, que podría devolver no solo a los países del continente sino a la humanidad entera la imprescindible utopía, de que es posible un modelo de sociedad mejor que la capitalista para organizar el crecimiento de las fuerzas productivas y la convivencia humana. 4

Como lo señalara, con mucho acierto, Nicolás Maduro en el Foro de Sao Paulo en la Habana, “El imperio se plantea desde el inicio de la Revolución Bolivariana, y ha incrementado sus acciones, para neutralizar los impactos transformadores del liderazgo revolucionario de Chávez, del liderazgo revolucionario del proyecto bolivariano, de los logros del socialismo bolivariano y para tratar de extirpar de raíz y acabar por siempre el proyecto que no pudieron ahogar en 200 años, el proyecto de Bolívar, nuestro proyecto revolucionario”(…).5

La Revolución Bolivariana, en estos días, resiste de manera heroica y ha ido derrotando cada una de las agresiones imperiales, con la indestructible unidad cívico-militar y el apoyo mayoritario del pueblo venezolano.

Derrotó las guarimbas convocando al poder constituyente originario del pueblo y llamando a elecciones libres para elegir los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que culminó con la reelección del Presidente Nicolás Maduro. También derrotó el último intento de golpe de estado del 30 de abril que se inició con la autoproclamación del títere Juan Guaido reconocido como presidente por la Casa Blanca y los aliados de Washington. En un irónico vuelco histórico el Gobierno Bolivariano ha salido fortalecido y con más respaldo popular después de cada intento de golpe y después de cada agresión imperial.

En América Latina y el Caribe, sin dudas, están ocurriendo acontecimientos sociales y políticos inéditos, que dan cuenta de los avances y retrocesos de las fuerzas populares y progresistas. En esta nueva realidad la izquierda estudia con interés y reivindica elementos esenciales del legado Allendista, lo cual contrasta notoriamente con lo que sucede en Chile.

¿Cuál es la situación de la izquierda en Chile después de 46 años del golpe militar?

Ciertamente se podría responder desde un punto de vista puramente teórico, pero es más  pedagógico examinar la realidad de la izquierda chilena actuando en el escenario político del país y de manera más concreta participando en un evento político importante como fueron las elecciones presidenciales y parlamentarias del 19 de noviembre de 2017.

La izquierda concurre a dichas elecciones dividida en cinco opciones y por lo tanto levantando cinco candidaturas distintas. Por un lado, la centro izquierda oficialista (Partido Comunista y Partido Socialista) a través de la coalición Nueva Mayoría (NM) llevó la candidatura de Alejandro Guillier (22.7%). La denominada izquierda antisistema, por el otro lado, fue a las elecciones con cuatro candidaturas y cuatro propuestas político-electorales diferentes. La propuesta del Frente Amplio (FP) con la candidata Beatriz Sánchez (20.27%); la propuesta del Partido Progresista con el candidato Marco Enriquez-Ominami (5.71%); la propuesta de Unión Patriótica (UPA) con el candidato Eduardo Artes (0.51%) y la propuesta del Partido País con el candidato Alejandro Navarro (0.36%). 6

La conclusión es dramática e impactante. A 46 años de la muerte del Presidente Allende, la izquierda continúa aún dividida y dispersa. Es evidente que en estas condiciones, la izquierda es incapaz de ofrecer una alternativa política distinta, seria y atractiva para las grandes mayorías que sufren las nefastas consecuencias de las políticas neoliberales de los gobiernos continuistas de turno.

No se puede desconocer, sin embargo, que hay algunos elementos y actores nuevos. A partir de 2017, el Frente Amplio (FA) hace su aparición oficial en la arena política del país y consigue rápida notoriedad como consecuencia de sus impresionantes resultados en las elecciones. El FA obtuvo solo dos puntos menos que la NM en las presidenciales y eligió 20 diputados y un senador en las parlamentarias. Los medios de comunicación y algunos analistas políticos comenzaron, de inmediato, a hablar de la emergencia de “una nueva izquierda”.

La creación del FA generó grandes expectativas y encendió la llama del entusiasmo en muchos sectores políticos interesados en el reagrupamiento de la izquierda, pero con el correr de los días la naciente agrupación política ha ido decepcionando a los entusiastas y disipando las expectativas.

El propio FA se encargó tempranamente de refutar el calificativo de “nueva izquierda”, con su insistente rechazo a declararse una coalición de izquierda. También ha ido quedando de manifiesto una seria falencia de carácter programático, es decir, la falta de un programa transformador.Sin mencionar la ambigua e inexcusable postura internacional que, en la práctica, ha llevado al FA a hacer causa común con el imperio y a condenar experiencias revolucionarias como la Revolución Bolivariana en Venezuela y la Cuba socialista.

Chile es un país distinto, igualmente, este septiembre 2019 por otro acontecimiento relevante. Surge Unidad Social, una instancia unitaria de movimientos y organizaciones sociales que tiene como objetivo común la defensa y recuperación de las libertades y derechos fundamentales de las grandes mayorías del país.

Desde la Plaza de la Constitución y frente al Palacio de La Moneda en Santiago, el pasado 4 de Agosto, dirigentes y voceros de Unidad Social dieron a conocer al país un Manifiesto Convocatoria. El documento comienza haciendo un preciso y conmovedor diagnóstico de la realidad del país. “Un sentimiento de indignación, molestia y rabia recorre el país, al sentir que se acrecientan las injusticias, las desigualdades y la impunidad y al observar que casi no hay sector de la sociedad que no esté afectado por la corrupción o por la crisis moral, que corroe a gran parte de las instituciones de la república”.

Los movimientos y organizaciones sociales señalan, a continuación, que se proponen cambiar la situación actual que vive el país para construir “una sociedad diferente con más libertad y democracia, con más igualdad y justicia, con más solidaridad y fraternidad”. 8 Y terminan convocando a una jornada de Protesta Nacional para el 5 de septiembre.

La aparición de Unidad Social es un hecho de gran significación que viene a cambiar, irrevocablemente, el estado actual de las cosas en el país.

La Protesta Nacional se realizó de todas maneras, a pesar de no haber sido autorizada por la Intendencia Metropolitana en una clara negación de un derecho democrático fundamental, y contó con la participación de numerosas organizaciones sociales y laborales entre ellas la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Agrupación de Empleados Fiscales (ANEF), Colegio de Profesores, Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores/as NO+AFP para mencionar sólo algunas.

El gobierno derechista de Sebastián Pinera, es el único responsable de la violenta y brutal represión de las fuerzas policiales contra los manifestantes pacíficos, que culminó con la detención arbitraria de más de 135 hombres y mujeres.

Es incuestionable que la actual situación de la izquierda es tremendamente decepcionante y desmoralizante, pero es en esta sombría y desalentadora realidad, donde el legado político esencial de Salvador Allende se hace más actual y urgente que nunca.

En estos tiempos difíciles marcados por una gran debilidad y dispersión de las fuerzas populares es imprescindible el estudio de la práctica política de Allende para asumir con resolución la ardua y prolongada tarea de forjar la unidad del movimiento popular y de la izquierda. Desde 1952, año de su primera candidatura a la presidencia, hasta sus últimos días Allende fue un perseverante constructor de la unidad de los trabajadores y de las fuerzas políticas representativas del movimiento popular. Ni por un instante claudicó en sus esfuerzos unitarios, a pesar, de lo compleja y fatigosa que muchas veces se tornaba esa misión.9

Este pareciera ser el compromiso y el desafío que toma en sus manos Unidad Social. Si la unidad política de la izquierda no ha sido posible durante todos estos años, es acertado ensayar otros caminos para forjar la unidad del movimiento popular. En América Latina hay experiencias exitosas donde la unidad, movilización y lucha de las organizaciones y movimientos sociales en torno a objetivos de cambio y transformaciones profundas de la sociedad, han creado las condiciones para la unidad política y han posibilitado la conquista victoriosa del poder.

El mejor homenaje que las organizaciones y movimientos sociales pueden rendir al Presidente Mártir con motivo de un nuevo aniversario de su muerte, es asumir la gran tarea de construir la unidad social y política del movimiento popular con paciencia y perseverancia. Es reafirmar el compromiso de ser más Allendistas. Y ser como Allende, hoy día, consiste justamente en creer con pasión en la posibilidad de una nueva sociedad, de un nuevo socialismo. Y de esta manera parafraseando al Presidente Allende comenzar, de una vez por todas, a abrir las grandes alamedas por donde pase la mujer y el hombre libre para construir una sociedad mejor.

Notas

  1. Véase, Rolando H Vergara & Miguel Sánchez, El Sueño de Allende Era Posible, Latin American Research Institute, Septiembre 2013.
  2. Hugo Chávez, Conferencia de Prensa en el Hotel Alba, Caracas, Venezuela, Septiembre 2012.
  3. Véase, Rolando H Vergara & Miguel Sánchez, Allende y los Actuales Desafíos de América Latina, piensaChile, Septiembre 2018
  4. Véase, Rolando H. Vergara, Allende y la Alternativa a Construir, piensaChile, Septiembre 2014.
  5. Nicolás Maduro Moros, Discurso pronunciado en el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, Diario Granma, La Habana, Cuba, Julio 2018
  6. Boletín Público y Solemne de Resultados Preliminares de la Elección para Presidente de la República 2017, Santiago, Chile
  7. Noam Titelman, La Nueva Izquierda Chilena, Nueva Sociedad, Democracia y Política en América Latina, Buenos Aires, Argentina, Mayo-Junio 2019.
  8. Manifiesto Convocatoria, A los Movimientos y Organizaciones Sociales de Chile, Nuevo Mundo Diario Digital, Santiago, Chile, Agosto 2019
  9. Véase, Rolando H. Vergara, Allende y la Alternativa a Construir, PiensaChile, Septiembre 2014.
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