“Oficiales de Estados Unidos ofrecieron dinero a mi amigo para derribar la red eléctrica de Teherán”

Mi amigo e ingeniero, a quien no identificaré y llamaré ‘Kourosh’ a los efectos de este artículo, me reveló que en 2010 dos “empleados del Departamento de Estado” se le acercaron y ofrecieron 250 mil dólares por “hacer algo muy simple” durante su próximo viaje a Teherán.

Kourosh se estaba volviendo loco porque no sabía cómo estos tipos sabían que iba a ir a Irán, en primer lugar, y cómo sabían que estaba sin dinero, en el segundo.

No era una persona particularmente política, aunque había participado en algunas protestas en Washington DC después de las muy disputadas elecciones presidenciales de 2009. Era solo uno de los miles de ingenieros iraní-estadounidenses en el cinturón tecnológico de Washington-Maryland-Virginia que buscaba ganarse la vida dignamente.

Kourosh dijo a los funcionarios estadounidenses que no estaba interesado, que si Irán necesitaba hacer cambios, los iraníes dentro del país eran los únicos que deberían hacerlo.

Le supliqué que me dejara escribir esta historia, pero estaba muy nervioso y se negó. Durante el siguiente año o dos, presioné un poco más y me dio más información, pero no cedió en su publicación. Esto es lo que él reveló:

Los individuos del Departamento de Estado se habían acercado a él por segunda vez. Le ofrecieron más detalles sobre el trabajo. Querían que deshabilitara la red eléctrica de Teherán a cambio de los 250 mil dólares. Necesitaban a alguien con habilidades técnicas, pero dijeron que el trabajo era simple. Tendría que ir a un lugar específico en el área de Teherán con una computadora portátil o dispositivo de comunicación similar e introducir un código.

Kourosh incluso me dijo el código. Dijo que lo había memorizado y que podía recitarlo mientras dormía. Aquí está: 32-B6-B10–40-E (símbolo para épsilon).

Bueno, ese no es el código real, pero se ve exactamente igual: el mismo formato, la misma secuencia y cantidad de números y letras. No me siento cómoda publicando el código en caso de que aún sea relevante, lo siento.

Si alguien sabe lo que podría ser este código, comente al final del artículo. Un colega con experiencia en ingeniería comenta lo siguiente: “Esto podría ser una contraseña para las redes eléctricas o cualquier equipo que esté controlado por un sistema electrónico o de computadora. Los fabricantes tienen códigos que utilizan para eliminar errores o reiniciar un sistema. Los sistemas de control son todos electrónicos y, a veces, por alguna razón (como un terremoto), algo se activa y el sistema se apaga. Y luego usualmente se reinicia en las inmediaciones del sistema y se introduce el nuevo código. No tienes que estar físicamente allí si puedes hackearlo, pero por supuesto es más difícil. Si ellos (los estadounidenses) necesitaban tener a alguien físicamente allí durante el intento de sabotaje, probablemente significa que no tenían acceso remoto al sistema”.

En realidad, no sé por qué Kourosh recibió ese nivel de detalle a menos que estuviera dispuesto a llevar a cabo este sabotaje en nombre del gobierno de los Estados Unidos, pero me aseguró que nunca lo consideraría, que simplemente fue “curioso” durante el segundo encuentro. “De ninguna manera”, me dijo. “Imagínate que lo hubiera hecho y la abuela o el padre de alguien muriera porque su máquina de soporte vital se apagara”.

Recuerdo estos detalles porque lo discutí con varias personas en y alrededor de 2010, sin revelar el nombre de Kourosh. Hoy, desenterré el viejo mensaje de Facebook que envié a la autora y activista iraní-estadounidense, Trita Parsi, del Consejo Nacional Iraní-Americano (NIAC) con sede en Washington DC, una compañera bloguera de Huffington Post en ese momento. Trita me dio permiso para publicar las capturas de pantalla aquí:

Revelación: mi esposo iraní-estadounidense y yo dirigíamos una empresa de Internet en la industria de las telecomunicaciones en Washington hace años y yo era miembro fundadora del Consejo de Tecnología Iraní-Estadounidense, por lo que conocía a muchos ingenieros y tecnólogos de ese entorno.

Recuerdo que le escribí a Trita precisamente porque estaba muy conectado con el corazón político de esta comunidad. Sería extremadamente peligroso para mí y para mis colegas en mi industria si el gobierno de los Estados Unidos estuviera reclutando ingenieros civiles iraní-estadounidenses como saboteadores en terceros países.

Esta profundización de la periodista de investigación Whitney Webb sobre el apagón en Venezuela revela algunos detalles interesantes sobre un plan de ataque cibernético de la administración Bush contra Irán. Expuesto por el New York Times en 2016, el plan “Nitro Zeus”, que involucró al Comando Cibernético de los Estados Unidos, apuntaría, entre otras cosas, a partes cruciales de la red eléctrica de Irán.

Sin embargo, nótese que los funcionarios estadounidenses le pidieron a Kourosh que saboteara la red eléctrica de Teherán durante la administración de Obama. Obviamente, algunos aspectos del plan “Nitro Zeus” permanecieron sobre la mesa a pesar del cambio en el gobierno, los partidos y las políticas.

De vuelta con Venezuela

Ha sido una semana agotadora para los venezolanos que enfrentan el apagón nacional que ha paralizado el país. El jueves pasado, un “accidente” en la central hidroeléctrica de la represa del Guri, en el estado Bolívar, que genera alrededor del 80% de la electricidad del país, dejó al menos 20 de los 23 estados venezolanos sin electricidad.

A medida que la energía comenzó a fluir nuevamente a los estados centrales, un segundo “ataque cibernético” el sábado hundió al país de vuelta en la oscuridad. Las autoridades gubernamentales han acusado a funcionarios estadounidenses de lanzar el ataque a la infraestructura eléctrica de Venezuela y dicen que presentarán pruebas de esto ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.

Estados Unidos ha contraatacado culpando a la corrupción y el abandono de la infraestructura por parte del gobierno del presidente Nicolás Maduro, contra quien Washington ha estado organizando un golpe de Estado bastante infructuoso en los últimos meses.

Pero en medio de este ir y venir entre adversarios de larga data, comienzan a surgir perspicaces reporters de noticias y análisis sugiriendo que un ciberataque de Estados Unidos contra la red eléctrica de Venezuela es en realidad un escenario muy posible, incluso probable. Dice Kalev Leetaru de la revista Forbes:

“En el caso de Venezuela, la idea de que un gobierno como los Estados Unidos interfiera de forma remota en su red eléctrica es de hecho bastante realista. Las operaciones cibernéticas remotas rara vez requieren una presencia significativa en el terreno, lo que las convierte en la ideal y denegable operación de influencia.

“Los apagones generalizados de energía y conectividad como el que Venezuela experimentó la semana pasada también son sacados del moderno libro de jugadas cibernéticas. Cortar la energía en ‘hora pico’, asegurando el máximo impacto en la sociedad civil y un montón de imágenes post-apocalípticas mediagénicas, encaja perfectamente en el molde de una tradicional operación de influencia”.

Para aquellos de nosotros que hemos pasado años cubriendo la guerra irregular de Estados Unidos en el Medio Oriente, los objetivos de infraestructura son parte integral de estas guerras, a veces a través de huelgas directas, otras veces a través de mediadores y operaciones de sabotaje.

No estoy hablando solo de ataques cibernéticos como el virus Stuxnet de fabricación estadounidense-israelí que destruyó cientos de centrifugadoras en las instalaciones nucleares iraníes.

En Siria, por ejemplo, el ejército de los Estados Unidos se enfocó específicamente en la importante infraestructura económica bajo el pretexto de “luchar contra el ISIS”. Esto incluía, entre otros, campos petroleros, pozos e instalaciones, estaciones de transformación eléctrica, plantas de gas, puentes, canales, varias presas y embalses vitales en el cinturón agrícola del norte del país, e instalaciones de generación de energía.

Y los representantes respaldados por Estados Unidos, parte del “ejército irregular” del Pentágono y la CIA en Siria, se enfocaron en las fábricas de pan, los silos de trigo y los molinos de harina para privar a una población de alimentos básicos.

A diferencia de las guerras convencionales, la guerra irregular de Estados Unidos trata de utilizar de forma encubierta las operaciones de influencia para convertir a la mayor parte de la población de un país, el “centro no comprometido”, en apoyar el cambio de régimen. Destruir infraestructura, crear escasez, desatar violencia política, diseminación de propaganda; todos estos son pasos descritos en el manual de Guerra No Convencional de las fuerzas especiales de los Estados Unidos para crear una población descontenta que se alzará contra su gobierno.

Y la guerra cibernética es el más novedoso teatro de participación para el Pentágono, que ahora está incrementando abiertamente su inversión en “armas cibernéticas letales”, independientemente de las víctimas civiles que estos ataques dejarán tras de sí.

Hasta ahora, en Venezuela se reportan alrededor de 20 personas fallecidas debido a los apagones, aunque he visto que algunas fuentes de la oposición colocan ese número por encima de los 70.

¿Es el apagón de Venezuela parte de la guerra cibernética de Estados Unidos contra un adversario latinoamericano? ¿Se ha involucrado Estados Unidos en la guerra cibernética contra la infraestructura iraní?

¿Acaso los patos graznan?


Sharmine Narwani es investigadora y especialista en geopolítica del Medio Oriente. Ha colaborado con diversos medios como Al Akhbar English, The New York Times, The Guardian, Asia Times Online, Salon, USA Today, The Huffington Post, Al Jazeera English, BRICS Post.

Este artículo fue publicado originalmente en Medium el 14 de marzo de 2019, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Ifigenia Chávez.

*Fuente: MisiónVerdad

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