En el 2019, ¿Galoparán los Cuatro Jinetes del Apocalipsis?

Los chalecos amarillos, (Gilets jaunes), es un peligro en ciernes tanto para Piñera como para todos los gobiernos de extrema derecha que se han instalado en América Latina, porque la falla estructural del modelo neo liberal, es la misma en todos los países. Los chalecos amarillos de Francia, Bélgica, Holanda, encarnan y denuncian la precarización del trabajo, la pérdida de valor de la vida. En Chile es más, sueldos miserables, el rechazo a las grandes empresas, al sagrado negocio de las concesionarias de las autopistas, el robo del cobre, el litio, las AFP´s, las Isapres, la corrupción en los servicios públicos, los altos mandos militares, policiales, el despilfarro, etc.

El dramatismo de la degradación moral que está alcanzado la sociedad basado en el neoliberalismo, tiene el mismo principio, tasar y comprar las relaciones humanos con dinero, hasta que se corrompe todo, incluido el más fuerte en instituciones que se creían serias y responsables. Es impresionante el nivel de abulia a todo nivel, ¿Cómo es  posible que un simple trabajador, que se levanta a las cinco de la mañana para ir a trabajar, sea asesinado por una bala para robarle $ 10 mil pesos y no parece impactar a nadie la pérdida de esa vida? Claro, es Navidad, Año Nuevo, las vacaciones, o es época de festivales, siempre hay una razón para engañar la consciencia. Tampoco se escucha en el discurso público un análisis profundo del daño que provoca el neoliberalismo en las personas, por el contrario, la extrema derecha y su negacionismo, se prepara, igual que en Brasil, para arrasar y ganar las próximas elecciones en Chile con métodos extremos y en versión extra dura. Los seguidores del golpismo al poder. Pero las noticias, no son buenas, lo peor está por llegar y probablemente ocurra en el 2019, lo que trae a la mente recordar a los chalecos amarillos. Existen en Chile, como la migración y aparecerán, si continúa el curso de acción que comentare.

Dos indicadores de gran relevancia son claves para determinar cómo se está ralentizando la economía de Estados Unidos y lo que implica para el resto de las economías mundiales, incluida la nuestra. El valor del barril de petróleo ronda cerca de los US$ 40, y las ventas de las viviendas volvieron a caer en noviembre en un 7,7% en comparación con noviembre de 2017. Las ventas pendientes de viviendas en los EE. UU., en noviembre, están en un mínimo de cuatro años, lo que constituye un signo  importante de debilidad generalizada para el mercado inmobiliario, del cual no se ven cambios de mejoría en el 2019, no obstante ser un potente motor de actividad económica.

Igual que las calderas de vapor a presión implican riesgo de explosión, se debe observar con mucha atención el riesgo de la Deuda Corporativa que asciende a US$ 9 billones, se duplico desde el año 2007, cuando el volumen total de deuda Subprime alcanzaba a US$ 3 billones.  De los 9 billones de dólares, US$ 1.3 billones del mercado mundial corresponden a los llamados préstamos de apalancamiento corporativo. Eso explica el llamado del Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin a los consejeros delegados de los seis mayores bancos de Estados Unidos, Bank of América, JP Morgan, Goldman Sachs, Wells Fargo, Citi y Morgan Stanley, preocupado por conocer las reservas de liquidez, porque en caso de dispararse una corrida bancaria, las cantidades necesarias para salvarlos serían inmensas. Los bancos son la primera línea para responder por el crédito de las acciones que están perdiendo valor en las bolsas, y que en las últimas sesiones han borrado más del 12% del valor del Dow Jones Industrial. Los bonos, es otra cifra sideral, que requeriría de varias notas para describir el riesgo que significa dicha burbuja.

Como recordó con claridad el FMI, el pasado 16 de noviembre, en su Informe de Estabilidad Financiera Global, para alertar los excesos particularmente del sector de “préstamos apalancados”, debido a que los excesos especulativos alcanzan niveles impresionantes. Cada vez es más claro que los beneficios de los recortes de impuestos en favor de los más rico, se acumuló casi en su totalidad en el sector corporativo, y eso confirma que el estimulo monetario de la FED, a través del QE3 y los anteriores, no llegó a los hogares de los norteamericanos. Dentro de los factores de riesgo, se encuentra la deuda estudiantil y el aumento del crédito de consumo, que incluye el crédito automotriz, con ventas de vehículos logradas debido al crédito y no por el crecimiento salarial.

Todos los riesgos antes señalados podrían ser considerados como colaterales, comparados con el riesgo que representa el presidente Donald Trump. Existe una fuerte confrontación dentro de su propio partido, los republicanos, por los numerosos cambios de colaboradores que han sido despedidos. Recientemente el jefe de gabinete John Kelly, o del secretario de defensa, Jim Mattis.  Notorias han sido las molestias con el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, a quién culpa de haber seleccionado a Jeremy Powell a la cabeza de la FED.  Trump ha querido despedir a Powell, y de persistir en tal objetivo, puede crear un caos de proporciones insospechadas.  La decisión de Trump de cerrar segmentos del gobierno federal por la negativa del Congreso a financiar su obsesión por el muro fronterizo mexicano, han contribuido a crear alteraciones en los mercados y nuevos riesgos financieros.

La guerra comercial se intensificará porque tiene implicancias que van más allá de lo comercial. Las últimas acciones que ha tomado Donald Trump contra China están dirigidas a recuperar el liderazgo económico, dentro de una geopolítica más amplia, que está provocando la desactivación de toda la economía mundial. El fondo detrás de esta acción, es someter a los países para canalizar una mayor cantidad de recursos y riqueza que permitan apuntalar el imperio norteamericano. Chile, además de la caída del precio del cobre, un regalo que lleva décadas ocurriendo,  ahora está siendo afectado en la demanda de uvas, debido a la reducción de la importación estadounidense, obligando a los productores chilenos a buscar nuevos mercados en el sudeste asiático. En un informe para Bloomberg, Jonathan Gilbert y Laura Millan L., señalaban, “Chile, el mayor exportador mundial de uvas de mesa, arándanos frescos, ciruelas y cerezas, se ve obligado a buscar destinos alternativos, que antes se enviaban a Estados Unidos, su mayor comprador”. ¿Se han dado cuenta del silencio del Ministro de Hacienda para comentar todos estos hechos?

Anteriormente hemos comentado que el estímulo fiscal de reducir los impuestos en EE UU., o el endurecimiento de la política monetaria elevando las tasas de interés a corto y largo plazo, además de la venta de una pequeña parte del total de activos por US$ 4,3 billones comprados por la FED, ha fortalecido el dólar estadounidense, creando mayores obstáculos a la competencia y a las exportaciones de EE UU., no sólo con China, sino con el resto de los países.  El endurecimiento del dólar, ha provocado en las economías emergentes, una fuga de capitales y un aumento de la deuda denominada en dólares, que irá profundizando la agonía en esos países, tanto por un dólar alto, como por la caída de la actividad económica.

La presión que está ejerciendo D. Trump contra la FED, podría estar reflejada en la decisión de esta última entidad para aplicar un ritmo más gradual a los aumentos de tasas dispuestos para el año 2019, lo que acentuará el endeudamiento. El sector financiero es una actividad muy sensible en Estados Unidos  porque está en poder del sector de los norteamericanos más ricos y ello es una barrera muy difícil de saltar, anticipándose que no podrá cesar al presidente de la FED. Pero existe una incógnita que implica un peligro mayor. La propia Janet Yellen ex presidente de la FED, hasta febrero de 2018, señaló que existe “un gran desequilibrio en el sistema”, palabras que provienen de la más alta autoridad hasta hace muy poco del sistema financiero, quien maneja información de primera fuente. El gran riesgo es que siga la reproducción de utilidades creadas en Wall Street, con dinero barato, y luego no exista forma de parar la euforia a tiempo.

Otro ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha señalado que el nivel de concentración de capitales impulsado por la tecnología es una “exuberancia irracional”, y ahora está empezando a generar su efecto.  Asegura que sería “muy sorprendente ver que se estabilice en los niveles actuales, para luego volver a despegar”. Por eso, estamos “al final del rally”, es momento de “cubrirse” y “arrancar”, ante la tormenta que se ha generado.

Jerome Powell, el actual responsable de la FED, ha recibido críticas del presidente Donald Trump por elevar los tipos de interés. Este es un punto de vital importancia a destacar, porque la FED subió en Diciembre 2018 las tasas referenciales entre  2,25% y 2,50%. Ahora, considerando el valor de la inflación media del año 2018 de 2,49%, según refiere el Worldwide Inflation Data, el dinero en EE UU., tiene costo cero, ajustado por la inflación, lo cual demuestra otro aspecto, los salarios reales permanecen estancados y con una seguridad laboral que no es tal, a pesar de las bajas tasas de desempleo. De mantenerse está política que propicia Donald Trump, el endeudamiento crecerá a cifras astronómicas, sumada a la deuda existente. Por lo tanto, lo que veremos será una confrontación de los objetivos de la FED y los objetivos políticos de D. Trump, el cual está preparando una economía blanda para poder ser re- elegido como presidente.

El ex presidente de la FED de Nueva York, Bill Dudley, dijo recientemente, “Es importante que la gente en los mercados entienda que a la FED no le importan los precios del mercado por sí mismos. Sólo se preocupan por los precios del mercado en términos de cómo afecta a la economía, la tasa de desempleo y la inflación”. Declaraciones como esas muestran donde está el gran desequilibrio y produce efecto bursátil que cambia las pizarras. En otro momento cuando las acciones subieron repentinamente justo después de las 2 pm, fue cuando Dudley confirmó  que si la economía se desacelera, la FED  dejaría de subir las tasas. “La opinión de (la FED) es que la economía está creciendo a un ritmo por encima de la tendencia. Ya tenemos un mercado laboral muy estrecho. Necesitamos desacelerar la economía y, por lo tanto, las condiciones financieras más estrictas no son realmente algo malo”, lo cual es absolutamente contrario a lo que impulsa Donald Trump.

Pudimos observar como el bono del Tesoro a 3 años rompió por encima de su contraparte el bono a 5 años a principios de la semana, un fenómeno conocido como “inversión”, que ya hemos explicado antes. Cuando los rendimientos a corto plazo superan las tasas a más largo plazo, no es normal e indica que una recesión podría llegar en un futuro cercano. Se debe seguir observando el bono del Tesoro a 2 años y el bono a 10 años, si se cruzan los valores y ocurre la inversión, la recesión será un hecho.

El dinero barato puede llegar a ser muy caro a largo plazo. Efectivamente es lo está ocurriendo, porque  la “inflación del mercado financiero” es la que está amenazando con desatarse e invadir la economía real, para lo cual la FED, no tiene herramientas de cómo detenerla porque el nivel real de tasa cero, no les permite maniobrar y a los políticos de extrema derecha no les importa en lo más mínimo. No existe convicción en la FED, de cuál es el estado actual de la economía de los Estados Unidos, y la postura política de Donald Trump al respecto, es de una ignorancia total, que está conduciendo al país a un descalabro más acelerado que antes, al seguir creando deuda, que puede acelerar la posibilidad de un impeachment político para detenerlo, junto a otras razones que se están investigando.

La sencillez de las personas y su falta de preparación quizás les impiden ver lo obvio y están muy distantes de ver las enormes cifras que se mueven. Estas razones acentuarán una mayor dureza para vivir, y nadie debe extrañarse si llegan los chalecos amarillos (Gilets jaunes), a Chile y otros países. No vendrán de otros países, están aquí, sólo les falta empezar a sentir el agobio asfixiante para que surjan sin que nadie los llame. Estamos asistiendo al inminente rompimiento de uno de los desequilibrios financieros de mayor magnitud creados para beneficio de unos pocos. Cuando suceda, aumentará la dureza de la vida para el trabajador, el jubilado, el pobre y se incrementara aún más la delincuencia y el atropello de todo aquel que no es considerado parte del mundo tasado en dinero o consumidor.

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