Cantar musicalizando las emociones y la existencia humana. Entrevista a Hilda Lizarazu

Entrevista a Hilda Lizarazu (H.L) Música. Realizada por Alex Ibarra Peña (A.I) Colectivo de Pensamiento Crítico palabra encapuchada.

(JPEG)A.I: Hilda, gracias por aceptar esta invitación a dialogar. He visto algunos registros tuyos en la web y destacas como una buena comunicadora. Se nota la preocupación detallista, sea esto en tu puesta en escena, en tus composiciones, en la interpretación de covers, en tu estética. ¿Dejaste espacio para plasmar tu interioridad en este personaje donado a un público? ¿Nos puedes relatar algo de este proceso creativo personal?

H.L: La idea es construir una persona más integra a medida que crece, reflexiona, experimenta y madura. No empatizo con “los personajes”, creo que lo más astuto y sensato para cualquier mortal es aprender a vivir y conocerse en su particular y única esencia.

Yo pienso al público como el prójimo, pero no me relaciono día a día con la idea de tener que responderle nada a ese prójimo en general. Canto mis canciones y las de otros por necesidad de expresarme con la música y así encuentro mi bienestar y a través de los años mi oficio de cantante profesional creativa, libre y emprendedora de mí misma.

A.I: Una seña que atraviesa parte de tu repertorio, incluso en los covers que eliges interpretar “Símbolo de paz”, “Adiós”, pero también en tus creaciones más propias como “Futuro Perfecto”, podríamos decir, desde distintos periodos, manifiestan una búsqueda. ¿Esta búsqueda tiene siempre el horizonte fundado en concepciones filosóficas orientalistas? ¿Cómo vas integrando estas concepciones de vida a tu vida propia?

H.L: Concepciones filosóficas en general me atraviesan, pueden ser orientalistas, criollas, existencialistas, místicas, espirituales, chamánicas por lo general invisibles e inmateriales.

Las integro a mi vida, mi “almario” día a día puede ser mirando el atardecer siempre que puedo, la salida de la luna detrás de un edifico o el vuelo de una alondra.

La naturaleza y la contemplación me equilibran, calman y protegen mi integridad física y espiritual.

Si eso puedo llevarlo a una línea melódica y a una estrofa de una canción me hace feliz. A veces lo logro canto ideas y sentimientos propios y ajenos también por supuesto.

A.I: Has declarado que buscas una creación que alcance cierta misticidad, pero también un tono poético. ¿Te interesa que tus letras tengan sensibilidad poética? ¿Eres lectora de este género literario? ¿Reconoces alguna influencia literaria?

H.L: Claro que me interesa que florezca la poesía dentro de mí y así llevarla a una canción. No soy lectora de poesía en general… (a veces me siento culpable por eso, tendría que nutrirme de más palabras con otros seres sensibles, pero no lo hago.

Lo que sale viene de mi propia usina creativa, debo oxigenarla con nuevos poetas, pero ellos y ellas llegarán cuando el velo de mi alma e intelecto se deslice tal vez, con una suave brisa marítima y así entonces permitan que el fru frú de la seda poética renazca en alguna próxima canción.

A.I: Hasta aquí, hemos hablado de tus capacidades creativas, que son innegables y de las cuales eres plenamente consciente. Varios analistas reconocen que en la genialidad artística aparece un ámbito de destrucción o nihilismo, esto en parte debido a que la autoimagen del artista es construida desde esta creencia. ¿Cómo logras mantenerte al margen de esta autoimagen común a varios a artistas?

H.L: No me interesa en lo más mínimo esa autoimagen ni el arte de la destrucción. Tampoco me parece que una persona nihilista sea más “artista” o que por más sufrido el resultado será mejor que otro que lo pasó bien durante su existencia.

Para mí no vale ni media pena. Prefiero construir desde un lugarcito simple y liviano. Naturalmente me sale así, tampoco es premeditado pero, eludo cualquier tipo de retorcido pensamiento que me lleve a ningún lugar que pueda quedar enrollada en la nada misma. Un proverbio chino dice que un problema que no tiene solución ya no es un problema…

A.I: Para América Latina la producción musical argentina resulta bastante conocida, por ejemplo las zambitas y coplas, el tango, pero sin duda también eso que algunos llaman el rock nacional argentino. De este último movimiento musical fuiste parte, además has cantado con varios de sus principales protagonistas. ¿Nos puedes contar parte de las emociones que sientes al ser parte de ese movimiento de contracultura?

H.L: Ya no creo que nuestro rock argentino ahora sea un movimiento de contracultura. Lo fue en otra década de nuestro país.

Me siento honrada y afortunada de haber participado artísticamente con numerosos artistas, autores e intérpretes argentinos de alta sensibilidad y calidad musical. Soy una agradecida a la vida “aunque” reconozco también que subyace en mi una cuota de tenacidad, voluntad y resistencia necesaria ante este oficio tan exótico como ser cantante popular de profesión. Es algo que no siempre les ocurre a los músicos. Digo, poder vivir de tus ocurrencias o la de tus amigos; que esas ocurrencias sean canciones y que otros que desconoces les guste escucharlas. Es claramente un oficio exótico y muchas veces me siento una agradecida una “rara avis” visitando diferentes ciudades y cantándoles para luego regresar a mi guarida.

A.I: En relación a la creación musical que has hecho no sólo se encuentra la influencia del rock, hay otras tendencias musicales que se advierten en tus canciones. ¿Qué influencias musicales reconoces en la música que vas componiendo?

H.L: La música que me va saliendo cuando me siento a tocar la guitarra muchas veces tiene algún carácter de folclore argentino. La guitarra (especialmente la de cuerda de nylon, también llamada criolla o guitarra española) es el instrumento que uso cuando estoy sola en mi casa canturreando nuevas melodías, jugando con notas cantadas en idioma indescriptible, (antes que suene el teléfono o deba ocuparme de algún otro requisito diario, como ser madre o manager de mí misma y de mis músicos, por ejemplo). Esos bocetos podrían ser de tonalidades más folclóricas, pero claramente soy una mujer que nace del rock y del pop, dentro de ese mundo navego y me dejo influenciar por timbres de instrumentos clásicos como el trombón, el clarinete y también las cuerdas, el violín, violoncello…

En mi último disco “Las vueltas de la vida” cuando aparece esa instrumentación verdaderamente me emociona escucharla, por ejemplo en la canción “Lucía, la equilibrista”.

A.I: Algo sobre lo cual ya te has referido en otras entrevistas, al interior de este ambiente de rock nacional argentino, pero sin duda algo que puede ser extendido a cualquier dimensión cultural o vivencia social, es la cuestión de género. ¿Cómo ves el tema de la equidad de género en nuestra sociedad contemporánea?

H.L: Creo que vamos mejorando en ciertos aspectos por lo menos en los aspectos musicales y profesionales. Actualmente hay muchas más mujeres liderando grupos, componiendo, saliendo de gira, produciendo discos, o siendo instrumentistas en diferentes bandas. Aunque todavía nos falta un largo trecho por aprender cómo sociedad.

En Argentina estos últimos años se visivilizó una alarmante problemática de violencia de género, hace ya 3 años que se organizan marchas y denuncias de mujeres violentadas por hombres en muchos casos sus propios maridos o parejas. La organización se llama “Ni una menos” y es imprescindible que la sociedad apoye estas denuncias. Esto de la violencia hacia la mujer es algo doloroso y horrible que debemos si o si cambiar y erradicar de nuestras sociedades. Todavía como dije antes nos falta un largo trecho para la equidad de género y deseo como habitante del planeta ver el cambio.

A.I: Nuestros países latinoamericanos han desarrollado escasas políticas para asegurar la mantención económica de nuestros artistas, por esta razón el artista para su supervivencia depende de una relación comercial y de consumo de parte de público. Considerando la Argentina actual, ¿consideras que el gran público tiene acceso a los espectáculos? ¿Cómo artista tienes alguna opinión en torno al acceso a la cultura que pueda tener un ciudadano común, es decir no privilegiado por el sistema económico?

H.L: Me parece un tema de largo y de profundo desarrollo como para abordar en esta entrevista, de todas maneras puedo decirte que en mis años de trayectoria musical aquí en la Argentina, he experimentado infinidad de presentaciones y shows producidos y auspiciados por diferentes gobiernos. Desde el comienzo de nuestra democracia a comienzo de los años ochenta he participado en todo tipo de recitales al aire libre y gratuitos para todo público. Entiendo que aún en toda Latinoamérica hacen falta más políticas culturales que avalen a los artistas en su trabajo, como también nos falta un amplio y profundo desarrollo con la ciencia, con la educación pública.

De todas formas no podemos compararnos con naciones y continentes que tienen otra historia democrática, otro tiempo de desarrollo cívico y otra idiosincrasia y cultura totalmente diferentes a nuestra historia latina y Sudamericana.

Hay que continuar con el trabajo de forjar nuestras democracias con el voto popular y año tras año el avance y crecimiento de nuestras naciones democráticas se irán percibiendo lentamente. Los Congresos democráticos de cada país de Sudamérica deben funcionar día a día y las personas en funciones deben cumplir con su rol de funcionarios y ejercer la democracia sin color político siempre desde la legalidad.

Lo que tiene que erradicarse definitivamente y para siempre de Latinoamérica son los gobiernos de facto, esa instancia pareciera que ya no estaría ocurriendo. Ese camino ya es un gran avance. Al menos así lo pienso yo…

A.I: Finalmente, más allá de tu calidad musical y artística, te quería tocar el tema de la música que podríamos llamar popular, la cual se podría definir de varias maneras, pero en la cual encontramos algunas temáticas recurrentes, por ejemplo el amor como bienestar o como fracaso. ¿Te parece bien cuando tu música adquiere popularidad? ¿El amor es un tema que te inspire?

H.L: Uy!!! Depende… el amor es algo tan hermoso e inconmensurable que muchas veces me resulta muy difícil de abordar en una canción sin caer en lugares comunes y repetidos. En ese sentido no soy muy romántica que digamos. Me provoca cierto pudor cantarle a mi amado así, tan publica y abiertamente. En realidad no busco la canción romántica para cantar.

Me alegra claro está, que alguna de mis canciones se hagan piel en otros, que en algunos casos emocionen, en otros te hagan bailar, reír, llorar, que se popularicen. Que las canciones de mi repertorio se conozcan me honra y alegra cuando ello ocurre. Pero, es necesario entender que no es el motor por el cual continuo mi camino como cantante, intérprete y productora de mi misma. El motor es la música misma, esa expresión artística tan hermosa y necesaria para vivir, que no puedo olvidarme y agradecer día tras día que desde un plano más metafísico o místico me hayan elegido con esa varita musical para expresarme y hacer de ella y con ella un camino en mi propia existencia.

Este artículo ha sido también publicado en Le Monde Diplomatique



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