Informe de la Comisión de Investigación del Senado de EE.UU. sobre las acciones encubiertas en Chile entre 1963 y 1973

ACCION ENCUBIERTA EN CHILE

1963-1973

Nota Documental Nizkor

94 Congreso Primera Sesión

ACCION ENCUBIERTA EN CHILE 1963-1973

INFORME DE LA COMISION DESIGNADA PARA ESTUDIAR LAS OPERACIONES GUBERNAMENTALES CONCERNIENTES A ACTIVIDADES DE INTELIGENCIA

SENADO DE LOS ESTADOS UNIDOS

18 de diciembre de 1975

Impreso para el uso de la Comisión Electa para el Estudio de Operaciones Gubernamentales concernientes a Actividades de Inteligencia

IMPRENTA DEL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS 63-372 Washington: 1975

Nota: Desde la vista celebrada el 4 de diciembre de 1975, la Comisión Electa, en el curso de su investigación, ha recibido información adicional que viene a complementar los apartados siguientes del Informe sobre Acción Encubierta en Chile: Sección III.A.4, el Papel de las Corporaciones Multinacionales; Sección IV.B.1.e, Estimaciones de Inteligencia y Acción Encubierta; y Sección IV.C, Supervisión del Congreso.

Toda la información pertinente sobre los puntos más arriba relatados será contemplada en el Informe Final que la Comisión Electa eleve al Senado.

COMISION DEL SENADO DESIGNADA PARA ESTUDIAR LAS OPERACIONES GUBERNAMENTALES CONCERNIENTES A ACTIVIDADES DE INTELIGENCIA

FRANCK CHURCH, Idaho, Presidente

JOHN G. TOWER, Texas, Vicepresidente

PHILIP, A. HART, Michigan HOWARD H. BAKER,Jr., Tennessee – WALTER F. MONDALE, Minnesota BARRY GOLDWATER, Arizona – WALTER D. HUDDLESTON, Kentucky CHARLES McC. MATTHIAS,Jr., Maryland – ROBERT MORGAN, Carolina del Norte RICHARD SCHWEIKER, Pensilvania – GARY HART, Colorado – HOWARD H. BAKER, Jr., Tennessee – BARRY GOLDWATER, Arizona – CHARLES McC. MATHIAS, Jr., Maryland – RICHARD SCHWEIKER, Pensilvania

WILLIAM G. MILLER, Staff Director

FREDERICK A. O. SCHWARZ,Jr., Chief Counsel

CURTIS R. SMOTHERS, Counsel to the Minority

AUDREY HATRY, Clerk of the Committee

Introducción

Las declaraciones de los hechos contenidos en este informe son verdaderas bajo las mejores cualidades del personal de la Comisión para determinarlos. El informe y todos los juicios expresados en él están probados. Varias áreas son meramente mencionadas en él; la investigación en estas áreas continúa. El fin del informe es señalar los hechos básicos de la acción encubierta en Chile para capacitar a la Comisión y sostener audiencias públicas.

Este informe está basado en una extensa revisión de documentos de la Agencia Central de Inteligencia, El Departamento de Estado y Defensa, y el Consejo de Seguridad Nacional; y bajo testimonio de oficiales y antiguos oficiales. Con muy pocas excepciones, algunos nombres de chilenos y de Instituciones Chilenas, han sido omitidos para evitar revelaciones de fuentes y métodos de inteligencia y para evitar daños innecesarios a chilenos que cooperan con la Agencia Central de Inteligencia. Sin embargo, el informe procura ofrecer una imagen exacta del alcance, los fines y la magnitud de la acción encubierta de los Estados Unidos en Chile.

Índice

I. Resumen y antecedentes

II. Alcance de la Acción Encubierta en Chile

III. Principales Programas de Acción Encubierta y sus Efectos

IV. Chile: Autorización, Valoración y Supervisión(*)

  • A. Comisión40 de Control y Autorización: Chile 1969-1973
  • B. Estimaciones de Inteligencia y Acción Encubierta
  • C. Supervisión del Congreso

V. Conclusiones Preliminares

Apéndice Cronológico: Chile 1962-1975

(*) Este capítulo será traducido en breve al español. Entre tanto, remitimos a la versión original del documento en inglés. This Section will soon be translated into Spanish. You may always consult its original English version.

Acción Encubierta en Chile 1963-1973

I. Resumen y antecedentes

A. Resumen: acción encubierta en Chile

La involucración de la acción encubierta de los Estados Unidos en Chile en la década entre 1963 y 1973 fue extensa y continuada. La Agencia Central de Inteligencia gastó tres millones de dólares como esfuerzo para influir en el resultado de las elecciones presidenciales chilenas de 1964. Ocho millones de dólares fueron gastados, secretamente, en los tres años entre 1970 y el golpe militar en Septiembre 1973, con más de tres millones de dólares gastados sólo |1| en el año fiscal 1972.

No resulta fácil dibujar una figura clara acerca del significado de “acción encubierta”. El alcance de las actividades clandestinas llevadas a cabo por la CIA incluye acción encubierta, recolección de inteligencia clandestina, enlace con policía local y servicios de inteligencia, y contra inteligencia. Las distinciones entre los tipos de actividades están reflejados en los disposiciones organizacionales, tanto del Cuartel General como del campo. Sin embargo, no siempre es tan fácil distinguir los efectos de diversas actividades. Si la CIA proporciona apoyo un partido político, esto se llama “acción encubierta”; si la Agencia desarrolla un pago “de infiltración” a un partido político con el fin de recabar información, el proyecto es denominado como “recogida de inteligencia clandestina “.

El objetivo de la acción encubierta es de impacto político. Al mismo tiempo relaciones secretas desarrolladas para la recogida de inteligencia clandestina pueden tener también repercusiones políticas, incluso a pesar de no haber una “intención manifiesta” por los oficiales americanos para manipular las relaciones de influencia política a corto plazo . Por ejemplo, en Chile entre 1970 y 1973, la CIA y militares americanos establecieron contactos con militares chilenos con el fin reunir materiales de inteligencia y permitir a los Estados Unidos entrar en comunicación con el grupo con más posibilidades para arrebatar el poder al Presidente Salvador Allende.

¿Qué compró en Chile la CIA con el dinero de esta operación encubierta? Financió actividades cubriendo un amplio espectro, desde simple propaganda manipuladora con la prensa hasta apoyo a gran escala de partidos políticos chilenos, desde encuestas de opinión pública hasta tentativas directas para fomentar un golpe militar. El panorama de actividades “normales” de la Central-CIA en Santiago incluía la inserción de materiales propagandísticos creados por la Central en los medios de comunicación chilenos mediante el pago, apoyo directo a publicaciones, y esfuerzos para oponerse a los comunistas y al ala izquierdista de las organizaciones de estudiantes, campesinos y trabajadores.

Además de estas actividades “rutinarias”, la Central de la CIA en Santiago fue varias veces llamada a emprender grandes proyectos específicos.Cuando los oficiales expertos en Washington percibían peligros concretos, u oportunidades, en Chile, la CIA desarrollaba sus proyectos especiales, a menudo como parte de un paquete de acciones de los Estados Unidos. Por ejemplo, la CIA gastó más de tres millones de dólares en un programa electoral en 1964.

Media década más tarde, en 1970, la CIA se empleó en otro esfuerzo especial, esta vez como respuesta expresa al Presidente Nixon y bajo mandato de no informar a los Departamentos de Estado o Defensa o Embajador acerca del proyecto. Tampoco fue informada la 40 Comisión. |2| La CIA intentó, directamente, fomentar un golpe militar en Chile. Se entregaron tres armas a un grupo de oficiales chilenos que planeaban un golpe. Comenzando con el secuestro del Comandante en Jefe del Ejército Chileno Rene Schneider. Sin embargo, estas armas fueron devueltas. El grupo que protagonizaba el fallido secuestro de Schneider, el cual resultó muerto, aparentemente no era el mismo grupo que recibió las armas de la CIA. |3|

Cuando el intento de golpe falló y Allende fue proclamado Presidente, la CIA fue autorizada por la Comisión 40 para financiar los grupos de Chile opuestos a Allende. Los esfuerzos fueron masivos. Se gastaron ocho millones de dólares en tres años entre las elecciones en 1970 y el golpe de Estado en septiembre de 1973. El dinero se suministró a organizaciones de comunicación, partidos políticos de la oposición y, en cantidades limitadas, a organizaciones del sector privado.

Numerosas acusaciones se han hecho acerca de las actividades encubiertas de los Estados Unidos en Chile durante 1970-73. Varias de ellas son falsas; otras son medias verdades. En la mayoría, la respuesta a las acusaciones deben ser ponderadas:

¿Estuvieron los Estados Unidos DIRECTAMENTE involucrados, secretamente, en el golpe en Chile de 1973?. La comisión no ha encontrado evidencias de que fuera así. Sin embargo, los Estados Unidos se esforzaron en 1970 para fomentar un golpe militar en Chile; después de 1970 se adoptó una política manifiesta y encubierta, de oposición a Allende; y continuaron en inteligencia los contactos con militares chilenos, incluyendo los oficiales que participaron en el complot del golpe.

¿Suministraron los Estados unidos secretamente apoyo a la huelga de camioneros u otros huelguistas durante 1971-73? La Comisión 40 no aprobó ningún tipo de apoyo. Sin embargo, los Estados Unidos entregaron dinero a grupos del sector privado que apoyaba a los huelguistas. Y en al menos un caso, una pequeña cantidad de dinero de la CIA se entregó a una organización del sector privado, contraria a las reglas básicas de la CIA. ¿Proporcionaron los Estados Unidos apoyo secreto a organizaciones terroristas del ala derecha durante 1970-73?

La CIA dio apoyo en 1970 a uno de los grupos cuyas tácticas se volvieron más violentas con el tiempo. Durante 1971 ese grupo recibió pequeñas sumas de dinero americano a través de terceros partidos para fines específicos. Y es posible que el dinero fuera entregado a estos grupos de la extrema derecha desde los partidos de la oposición política que tenían apoyo-CIA.

El modelo de acción encubierta de los Estados Unidos en Chile es impresionante pero no único. No solo se alzó en un contexto de política exterior Americana sino que también se involucraron secretamente en otros países dentro y fuera de Latinoamérica. La escala de complicación de la CIA en Chile fue inusual pero no quiere decir sin precedentes.

B. Consecuencias

El caso Chileno plantea la mayoría de las consecuencias vinculadas con la acción encubierta como un instrumento de la política exterior Americana. Esta consistió en prolongados, frecuentes y duras intervenciones en la política chilena: esta incluyó una variedad de métodos de acción encubierta, salvo las operaciones militares encubiertas; ello revela una variedad de diferentes procedimientos de autorizaciones, con diferentes implicaciones para supervisión y control. Como un caso de acción encubierta de los Estados Unidos, los juicios de acciones pasadas son sistematizados por su propio bien; más que ser interpretadas para servir como bases para formular futuras recomendaciones

Las cuestiones básicas son claramente indicadas

(1) ¿Por qué los Estados Unidos montaron tan amplio programa de acción encubierta en Chile?¿ Por qué este programa continuó y se expandió en los comienzos de 1970?

(2) ¿Cómo fue dirigida y autorizada este programa principal de acción encubierta? ¿Cuáles fueron los papeles que desempeñaron el Presidente, la Comisión 40 , la CIA, los Embajadores y el Congreso?

(3) ¿Tomaron nota los qué hacen política en Estados Unidos de los juicios de los analistas de inteligencia en Chile cuando formulaban y aprobaban las operaciones secretas de los Estados Unidos? ¿ Ilustra la experiencia chilena un conflicto inherente entre el papel de Jefe Central de Inteligencia como aportación de inteligencia y su papel como director de operaciones secretas?

(4) ¿Justifica el trato recibido en Chile el nivel de respuesta de los Estados Unidos? ¿Cuál fue el efecto de tan concentrado y prolongado programa de acción política encubierta en Chile? ¿Cuáles fueron los efectos, ambos tanto dentro como en el exterior, de las relaciones que se desarrollaron entre las Agencias de Inteligencia y corporaciones multinacionales americanas?

C. Antecedentes históricos en las recientes relaciones Estados Unidos- Chile

1. Política y Sociedad Chilena: un repaso

Chile ha tenido históricamente un atractivo más que notable dentro de Latinoamérica, y más recientemente, a nivel mundial, que a primera vista su remota posición geográfica y una escasa población de once millones no sugerirían. La historia de Chile ha tenido una notable continuidad de los principios cívicos y democráticos. Desde la Independencia en 1818 hasta el golpe de estado militar de Septiembre de 1973, Chile sufrió sólo tres interrupciones en su tradición democrática. Desde 1932 hasta el derrocamiento de Allende en 1973, la norma constitucional en chile no fue rota.

Chile desafía los estereotipos simplistas de los Norteamericanos sobre Latinoamérica. Con más de dos tercios de su población viviendo en ciudades, y una renta per cápita (GNP) de $760, Chile es uno de los países más industrializados y urbanizados de Latino América. La mayoría de la población chilena sabe leer y escribir. Chile tenía un avanzado programa de bienestar social, a pesar de que sus beneficios no alcanzaron la mayoría de los pobres hasta que la participación popular empezó a ejercer en los comienzos de los 60. Los chilenos son fruto de un prolongado proceso de mezcla integrada por indígenas americanos con una variedad de inmigrantes europeos. Hasta septiembre de 1973 los chilenos llevaban sus demandas a un parlamento bi-cameral a través de un sistema multi-partidista y también una extensa formación económica, grupos de comercio y, más recientemente, asociaciones profesionales y empresariales.

2. Política de los Estados Unidos hacia Chile

La historia de la política de los Estados Unidos hacia Chile siguió los patrones de los intereses diplomáticos y económicos de los Estados Unidos en el hemisferio. En el mismo año que los Estados Unidos reconocieron la Independencia Chilena, 1823, también se proclamó la Doctrina Monroe. Esta proclamación de política unilateral de los Estados Unidos fue dirigida a modo de aviso a las potencias europeas de no interferir en los asuntos políticos internos de este hemisferio.

La reacción de los Estados Unidos al aumento de poder de Fidel Castro sugirió que aunque la Doctrina Monroe hubiera sido abandonada, los principios que la promovieron seguían vivos. La presencia de Castro aguijoneaba una nueva política de Estados Unidos en su hemisferio con especial significado para Chile, la Alianza para el Progreso. Hubo pequeños desacuerdos entre los políticos tanto al final de la Administración Eisenhower como al principio de la Administración Kennedy, dado que algo tenía que hacerse a la vista de la alarmante amenaza que suponía Castro para la estabilidad del hemisferio.

La reacción de los Estados Unidos ante el nuevo peligro para el hemisferio -revolución comunista- se transformó en una respuesta política dual. Extensa malnutrición, analfabetismo, gente desesperada sin hogar y hambre para la vasta mayoría de Latinoamericanos que eran pobres; éstos eran vistos como aliados del comunismo. En consecuencia, los Estados Unidos se comprometieron con préstamos a programas de desarrollo nacional y apoyaron regímenes civiles reformistas, todo como precaución para prevenir la aparición de otro Fidel Castro en nuestro hemisferio.

Pero hubo otro componente en la política de los Estados Unidos hacia Latinoamérica. Se desarrollaron técnicas de contra-insurgencia para combatir las guerrillas insurreccionales urbanas o rurales, a menudo animadas o apoyadas por el régimen de Castro. El desarrollo no podía curar de la noche a la mañana las enfermedades sociales que eran vistas como alimento básico del comunismo. Los nuevos préstamos de los programas de desarrollo nacional de los países de Latinoamérica debían empezar a dar su fruto. Mientras tanto, la amenaza comunista continuaría. El círculo vicioso que infestaba la lógica de la Alianza para el Progreso pronto fue evidente. Para eliminar rápidamente el peligro de la subversión comunista, a menudo se veía como necesario apoyar a las fuerzas armadas de Latinoamérica, sin embargo, frecuentemente estas mismas fuerzas armadas eran las que contribuían a congelar el status quo que la Alianza buscaba alterar.

De todos los países del hemisferio, Chile fue elegido para convertirse en vitrina para la nueva Alianza para el Progreso. Chile poseía la extensa infraestructura burocrática para planificar y administrar un programa de desarrollo nacional; además, su historia de apoyo popular a los Socialistas, Comunistas y otros partidos de la izquierda se percibía en Washington como un coqueteo con el comunismo. Entre los años 1962 y 1969, Chile recibió indirectamente más de un billón de dólares en ayuda directa de los Estados Unidos, préstamos y subvenciones incluidas. Chile recibió más ayuda por habitante que cualquier otro país del hemisferio. Entre 1964 y 1970, entre 200 y 300 millones de dólares en crédito de corto plazo fueron continuamente facilitados a Chile desde bancos privados americanos.

3. Partidos Políticos Chilenos: 1958-1970

Las elecciones de 1970 suponía la cuarta vez que Salvador Allende había sido elegido candidato presidencial de la izquierda chilena. Su personalidad y su programa resultaban familiares a los votantes chilenos. Su plataforma fue similar en las tres elecciones: esfuerzos para redistribuir la renta y reformar la economía chilena, empezando con la nacionalización de las principales industrias, especialmente las empresas de cobre; gran expansión de la reforma agraria; y extensión de relaciones con los países socialistas y comunistas.

Allende era uno de los cuatro candidatos en las elecciones de 1958. Sus principales adversarios eran Jorge Alessandri, un conservador y Eduardo Frei, el candidato del recién formado Partido Demócrata Cristiano, el cual luchaba contra el tradicional Partido Radical centrista. La coalición de Allende no era una alianza fácil, compuesta fundamentalmente por partidos socialistas y comunistas, bajo las siglas de Frente de Acción Popular (FRAP). El mismo Allende, un Marxista declarado, era considerado como moderado dentro del Partido Socialista, el cual abarcaba desde la extrema izquierda hasta los social-demócratas moderados. Los Socialistas sin embargo, fueron más activos que el pro-soviético y burocrático -a pesar de estar enormemente organizados y disciplinados- Partido Comunista.

Allende terminó segundo con respecto a Alessandri en las elecciones de 1958 por menos de un tres por ciento de los votos. Ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría, y el Congreso Chileno votó a Alessandri para el cargo. Si Allende hubiera recibido los votos que fueron a cristianos de izquierda-que recibió un 3.3 por ciento de los votos- él hubiera ganado las elecciones.

El gobierno de Alessandri perdió popularidad durante su ejercicio. La insatisfacción quedó registrada en las legislativas de 1961 y en las elecciones municipales de 1963. Los partidos del FRAP aumentaron significantemente, y el partido Demócrata Cristiano reforzó considerablemente su ventaja electoral llegando, en las elecciones de 1963, a convertirse en el mayor partido en solitario.

Las elecciones de 1964 se consolidaron como una carrera a tres bandas. Frei fue una vez más el candidato el Demócrata Cristiano, y los partidos de la izquierda eligieron una vez más a Allende como su clásico abanderado . La coalición gobernante, el Frente Democrático, eligieron al Radical Julio Duran como su candidato. Debido en parte a un resultado electoral adverso en marzo de 1964 en una provincia anteriormente conservadora, el Frente Democrático se desplomó. Los Conservadores y los Liberales, reaccionando a la vista de la victoria de Allende, dirigieron su apoyo a Frei, dejando a Duran únicamente como el representante del Partido Radical.

Después de la decisiva victoria de Frei por mayoría, en la cual recibió el 57 por ciento de los votos, él comenzó a llevar a cabo lo que denominó como una ” revolución en libertad”. Esto incluyó una reforma agraria, impositiva y de vivienda. Para tratar con las empresas americanas del cobre, Frei propuso la “Chilenización”, por la cual el estado compraría la mayor parte como propiedad para ejercer el control y estimular el rendimiento.

Las reformas de Frei, aunque impactantes, quedaron lejos de lo que él había prometido. Al carecer de mayoría en el Congreso, él estaba atrapado entre los partidos del FRAP, que demandaban medidas extremas, y los derechistas, que suspendieron su apoyo a Frei para reforzar el compromiso en materia de reforma agraria. Como el de su predecesor, el gobierno de Frei perdió popularidad durante su mandato; la cuota de los votos de los Demócratas Cristiano en las elecciones del congreso bajaron del 43 por ciento en 1965 al 31 por ciento en 1969. Durante los años de Frei las tensiones internas del partido se hicieron más evidentes, culminando en 1968 con la deserción de los elementos de izquierdista del partido.

Las relaciones de Frei con los Estados Unidos fueron cordiales, a pesar de que él perseguía una política exterior independiente. Su gobierno estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética justo después de tomar el poder y en 1969 se restablecieron las relaciones comerciales con Cuba.

II. ALCANCE DE LA ACCIÓN ENCUBIERTA EN CHILE

A. Acción encubierta y otras actividades clandestinas

Este estudio está relacionado fundamentalmente con lo que se etiquetó como “acción encubierta” por el gobierno de los Estados Unidos. Los proyectos de acción encubierta eran considerados como de una categoría diferente y fueron autorizados y dirigidos acorde a esto. Pero es importante, tener presente tanto lo que incluía esta categoría así como lo que excluía. El fin de la Comisión es evaluar los propósitos y los efectos de las actividades clandestinas Americanas en Chile. Algunas actividades secretas no consideradas por los Estados Unidos como “acción encubierta”, pueden tener importantes repercusiones políticas y deberían ser consideradas.

Los distintos tipos de actividad clandestina de la CIA en países extranjeros: recopilación clandestina de inteligencia extranjera, contra inteligencia (o enlace con servicios locales); y acción encubierta. Estas diferentes actividades eran manipuladas de manera diferentemente en Washington; eran generalmente responsabilidad de diferentes oficiales de campaña de la CIA. Sin embargo cualquiera de estos tres tipos de proyectos pueden tener repercusiones en política exterior. Todos ellos dependían del establecimiento de relaciones clandestinas con nacionales extranjeros.

En la recopilación clandestina de inteligencia, el fin de la relación era reunir información. Un oficial de la CIA establecía relación con un informante extranjero -pagado o no-pagado- de un partido o institución gubernamental para averiguar que estaba pasando dentro de ese partido o institución. No hay modalidad típica realizada por el oficial de la CIA para influir en las acciones del informante. Incluso a pesar de que este tipo de relación secreta pudiera tener significación política. Entender el establecimiento de los contactos de la CIA y los agregados militares con los militares Chilenos después de la toma de posesión de Salvador Allende: a pesar de que el fin era la recopilación de información, los Estados Unidos mantenían lazos con el grupo que más posibilidades tenía de derrocar al nuevo presidente. Para conseguir esto tenían que andar en la cuerda floja; la diferencia entre recoger información y ejercer influencia era inherentemente difícil de conseguir. Desde que los militares Chilenos percibieron que sus acciones podían depender de alguna manera de la actitud del gobierno de los Estados Unidos, estas posibilidades para ejercer influencia raramente habrían sido conscientemente manipuladas.

Relaciones de conexión con la policía local o servicios de inteligencia plantean una situación similar. La CIA estableció ese tipo de relaciones en Chile con el propósito primordial de asegurarse asistencia para reunir información de objetivos externos. Pero los enlaces también proveían a la Central con información de la subversión interna y elementos de oposición dentro de Chile. Esto aumentó la dificultad de garantizar que los oficiales americanos no se perdieran influyendo en las acciones de los chilenos con quien ellos estaban en contacto. Y ello podría indicar que la CIA era identificada, de alguna manera, con las actividades internas de la policía y servicios de inteligencia chilenos. Esto se convirtió en un asunto de gran interés en 1973 con la llegada del régimen de Pinochet.

El fin del estudio de este caso es describir y estimar el alcance de las actividades secretas de los Estados Unidos, las cuales influyeron en el curso de los acontecimientos políticos en Chile. La mayoría de las discusiones que siguen están limitadas a actividades etiquetadas y clasificadas como proyectos de “acción encubierta”. Esa categoría es amplia en sí misma. Pero excluye otras actividades clandestinas con posibles repercusiones políticas.

B. Acción encubierta en Chile: Técnicas

Incluso si el abanico de actividades etiquetadas como “acción encubierta” no incluye todos los esfuerzos clandestinos americanos con posibles repercusiones políticas, ese abanico es sin embargo amplio. La acción encubierta de los Estados Unidos en Chile abarcó un rango de técnicas y afectó a una amplia variedad de instituciones chilenas. Ello incluyó proyectos que fueron considerados como el esqueleto necesario para operaciones secretas, así como los principales esfuerzos motivados por circunstancias especiales. Los siguientes párrafos darán una idea de ese rango.

1. Propaganda

La forma más extendida de acción encubierta en Chile fue la propaganda. Esto era relativamente fácil. En Chile esta tenía un bajo perfil durante los periodos “normales”, esto se quebraba por una amenaza específica o para contrarrestar peligros concretos.

La forma más común de proyectos de propaganda es simplemente el desarrollo de “infiltrados” en organizaciones de comunicación que pueden ubicar artículos o se les puede pedir que los escriban. La Agencia proporcionó a su Central en el país diferentes tipos de orientaciones referente a los tipos de propaganda que se requerían. Por ejemplo, un proyecto de la CIA en Chile apoyó desde uno a cinco colaborares en medios de comunicación durante los siete años que operó (1965-1971). La mayoría de estos colaboradores trabajaban en el principal diario de Santiago el cual era cardinal en los empeños propagandísticos de la CIA. Estos infiltrados escribían columnas o artículos de fondo favorables a los intereses de los Estados Unidos en el mundo (por ejemplo, críticas a la Unión Soviética como resultado de la invasión checoslovaca); eliminaban artículos de noticias negativas de los Estados Unidos (por ejemplo acerca de Vietnam); y autorizaban artículos de crítica de los izquierdistas chilenos.

Los esfuerzos de propaganda secreta en Chile también incluían propaganda “negra”: material falso creado para ser presentado como el quehacer de un individuo concreto o grupo. En las elecciones de 1970, por ejemplo, la CIA usó propaganda “negra” para sembrar discordia entre los Comunistas y los Socialistas y entre la confederación nacional obrera y el Partido Comunista Chileno.

TABLA I – Técnicas de acción encubierta – Gastos en Chile, 1963-73 (1).

Técnicas Cantidad
Propaganda para elecciones y otros apoyos a partidos políticos $8,000,000
Producción y difusión de propaganda y apoyo a prensa, radio y televisión $4,300,000
y apoyo a organizaciones del sector privado $900,000
Fomentar el golpe de Estado militar $ <200,000

(1) Cifras redondeadas a $100,000

En algunos casos la forma de propaganda era todavía más directa. La Central financió grupos chilenos que colocaban carteles en las paredes, distribuían panfletos políticos (en ocasiones elaborados por la Central) y se comprometían en otras actividades callejeras. Bastante a menudo estas actividades formaban parte de grandes proyectos pensados para influir en los resultados de las elecciones chilenas (ver abajo), pero cuando menos en un caso, las actividades sucedieron en ausencia de una campaña electoral.

De treinta y tantos proyectos de acción encubierta emprendidos en Chile por la CIA entre 1961 y 1974, aproximadamente media docena tenían la propaganda como su actividad principal. La propaganda tenía una importancia secundaria junto a otros muchos elementos, en particularmente los proyectos electorales (Ver TABLA I). Las inserciones en prensa eran atractivas porque con cada inserción los efectos podían multiplicarse, siendo cogidos y vueltos a reproducir por otros medios de comunicación distintos del que originalmente los generaba.

2. Apoyo a medios de comunicación

Además de comprar propaganda de forma puntual, la Central a menudo la compraba al por mayor sobornando a medios de comunicación Chilenas favorables a los Estados Unidos. Hacer esto era mucha propaganda escrita. En lugar de ubicar artículos individuales, la CIA apoyaba- o incluso fundaba – la creación de medios de comunicación afines que podrían no haber existido en ausencia del apoyo de la Agencia.

Desde 1953 hasta 1970 la Central en Chile subvencionó empresas de radio, revistas escritas por círculos intelectuales, y un periódico derechista semanal. De acuerdo al testimonio de antiguos oficiales, el apoyo a los periódicos se terminó porque se volvieron tan inflexiblemente derechistas como para enemistarse con los conservadores moderados.

Con mucho, el mayor -y probablemente el más significativo- caso de apoyo a organizaciones de comunicación fue el dinero suministrado a El Mercurio el principal diario de Santiago, bajo presión durante el régimen de Allende. El apoyo tuvo su origen en un proyecto de propaganda existente. En 1971 la Central juzgó que El Mercurio, la más importante publicación de la oposición, no podría aguantar la presión del gobierno, incluyendo la intervención en el mercado del papel – prensa y la retirada de publicidad del gobierno. La Comisión 40 autorizó $700,000 para El Mercurio el 9 de septiembre de 1971 y añadió otros $965,000 a esa autorización el 11 de abril de 1972. Un memorándum del renovado proyecto de la CIA concluyó que El Mercurio y otros medios de comunicación apoyadas por la Agencia habían jugado un papel importante en la puesta en marcha del golpe militar del 11 de septiembre de 1971 que derrocó a Allende.

3. Aumento de influencia en instituciones y grupos Chilenos

A través de sus actividades encubiertas en Chile, el gobierno de los Estados Unidos trató de influir en las acciones de una amplia variedad de instituciones y grupos de la sociedad chilena. El propósito específico de estas actividades fue trasladar la variedad de actividades para influir directamente en la forma de hacer política del gobierno, e intentar oponerse a la influencia comunista o izquierdista entre grupos organizados de la sociedad. Que la mayoría de estos proyectos incluían un componente propagandístico es obvio.

Desde 1964 hasta 1968, la CIA desarrolló contactos dentro del Partido Socialista Chileno y a nivel del Gabinete de gobierno Chileno.

Los proyectos dirigidos a grupos organizados en la sociedad chilena tuvieron fines más difusos que los esfuerzos dirigidos a instituciones gubernamentales. Pero el punto de mira fue similar: influir en la dirección de los acontecimientos políticos de Chile.

Los proyectos fueron dirigidos, por ejemplo hacia:

Arrebatar a los comunistas el control de las organizaciones estudiantiles en la universidad chilena;

Apoyar a grupos de mujeres activas en política chilena y vida intelectual;

Combatir el predominio comunista en la CENTRAL UNICA DE TRABAJADORES CHILENOS (CUTCH) y apoyar grupos obreros democraticos; y

Explotar un frente de acción cívica para combatir la influencia comunista dentro de los círculos culturales e intelectuales.

4. Principales esfuerzos para influir en las Elecciones Chilenas

Las actividades encubiertas de los Estados Unidos fueron un hecho en casi todas las principales elecciones chilenas en la década entre 1963 y 1973. En varios casos la intervención de los Estados Unidos fue masiva.

La elección presidencial de 1964 fue el más señalado ejemplo de un proyecto electoral a gran escala. La Agencia Central de Inteligencia gastó más de $2.6 millones en apoyar al candidato Demócrata Cristiano, en parte, para prevenir el ascenso a la presidencia del marxista Salvador Allende. Más de la mitad de la campaña del candidato demócrata cristiano fue financiada por los Estados Unidos, a pesar de que él no fue informado de esta ayuda. Además, la Central proporcionó el apoyo a un gran número de estudiantes, mujeres, grupos de profesionales y campesinos, todos ellos pro-demócratas cristianos. También, otros dos partidos políticos fueron fundados en un intento por dispersar el voto.

En Washington, se estableció una comisión electoral inter-agencias, compuesto por el Departamento de Estado, la Casa Blanca y oficiales de la CIA. Esta comisión estaba ligada a un grupo de la embajada en Santiago. No se estableció un cuerpo de trabajo dentro de la CIA, pero la Central en Santiago fue reforzada. La Central ayudó a los demócrata cristianos a dirigir una campaña de estilo americano, que incluía encuestas, registro de votantes, auto divulgación de votos además de propaganda secreta.

Los Estados Unidos también se involucraron en la campaña presidencial en 1970. Ese esfuerzo, sin embargo, fue más pequeño y no incluyó apoyo a ningún candidato en concreto. Fue dirigido más a prevenir la elección de Allende que a asegurar la victoria de otro candidato.

Los Estados Unidos no se limitaron a involucrarse en campañas presidenciales. En las elecciones al Congreso Chileno en 1965, por ejemplo, la Central fue autorizada por la Comisión 303 para gastar hasta $175,000. Se proporcionó apoyo secreto a ciertos candidatos elegidos por el Embajador y la Central. Un escrito de la CIA sugería que el proyecto tuvo algún impacto, incluyendo la eliminación de algunos candidatos del FRAP (coalición izquierdista) que podían de algún modo haber ganado escaños en el congreso.

5. Apoyo a partidos políticos chilenos

La mayoría del apoyo secreto americano a partidos políticos fue suministrado como parte de los esfuerzos específicos para influir en los resultados electorales. Sin embargo, en distintos casos la CIA proporcionó subvenciones a partidos para fines más generales, cuando las elecciones no eran inminentes. La mayoría de tales apoyos se dieron durante los años de Allende, 1970-1973, cuando el gobierno de los Estados Unidos juzgó que sin su apoyo a partidos del centro y de la derecha estos podían no haber sobrevivido como elementos de la oposición ni como contendientes electorales después de algunos años.

En una secuencia de decisiones entre 1971 y 1973, la Comisión 40 autorizó cerca de $4 millones para partidos de la oposición en Chile. La mayor parte de este dinero fue al Partido Demócrata Cristiano (PDC), pero una parte considerable fue entregada al Partido Nacional (PN), un colectivo conservador más radicalmente enfrentado al gobierno de Allende que el PDC. También se hizo un esfuerzo para dividir la dirección de la coalición Unidad Popular introduciendo elementos para romperla.

El apoyo con fondos a gran escala a partidos políticos entre 1970-73 no fue, sin embargo, algo sin antecedentes, si bien se podría decir que a una escala más modesta. En 1962 el Grupo Especial (predecesor de la Comisión 40) autorizó varios cientos de miles de dólares como esfuerzo para fortalecer el PDC en previsión de las elecciones de 1964. Se hicieron en 1963 y 1967, pequeñas autorizaciones como apoyo a componentes moderados dentro del Partido Radical.

6. Apoyo a Organizaciones del Sector Privado

Como parte de su programa de apoyo a elementos de la oposición durante el gobierno de Allende, la CIA proporcionó dinero a varias organizaciones de comercio del sector privado chileno. En septiembre de 1972, por ejemplo, la Comisión 40 autorizó $24,000 como apoyo de emergencia para una organización empresarial contraria a Allende. En esa época, apoyar a organizaciones del sector privado fue considerado pero rechazado a causa del temor de que estas organizaciones pudieran involucrarse en huelgas anti-gubernamentales.

En octubre de 1972 la Comisión 40 autorizó $100,000 para organizaciones del sector privado, como parte del proyecto electoral de marzo de 1973. Según la CIA, ese dinero se gastó solo en actividades electorales, tales como la orientación del voto y la auto divulgación de votos. En agosto de 1973 la Comisión autorizó apoyo a grupos del sector privado pero con desembolso condicionado bajo acuerdo del Embajador y el Departamento de Estado. Este acuerdo no llegó.

7. Esfuerzos directos para promover un golpe militar.

Los esfuerzos de los Estados Unidos para alterar el curso de la política chilena alcanzó la cima en 1970: la CIA fue orientada a emprender un esfuerzo para promover un golpe militar en Chile, evitando así el ascenso al poder de Salvador Allende. Esta tentativa, también llamada “Plan de Operaciones II”, es el tema de un informe individual de la Comisión y será tratado abajo, en la sección III. Aquí, un breve resumen demostrará la extrema intervención encubierta americana en la política chilena.

El 15 de septiembre de 1970 – después de que Allende terminara primero en las elecciones pero antes de que el Congreso chileno hubiera elegido entre él y el candidato, Alessandri |4|, – el Presidente Nixon se reunió con Richard Helms, el Director de la Central de Inteligencia, el asistente al Presidente para asuntos de Seguridad Nacional Henry Kissinger y el procurador general John Mitchell. Helms fue comisionado para prevenir que Allende se hiciera con el poder. Este empeño se llevó a cabo sin el conocimiento del Departamento de Estado y Defensa o del Embajador. Plan de Acciones II nunca fue tratado en la reunión de la Comisión 40.

Rápidamente resultó evidente tanto para la Casa Blanca como para los oficiales de la CIA que un golpe militar era la única solución para evitar el ascenso de Allende al poder. Para lograr este fin, la CIA estableció contacto con varios grupos de conspiradores militares y finalmente pasó tres armas y gas lacrimógeno a uno de ellos. Las armas fueron posteriormente devueltas, aparentemente sin usar. La CIA sabía que los planes de todos los grupos de conspiradores se iniciaban con el secuestro del constitucionalista Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Rene Schneider. La Comisión ha recibido testimonios contradictorios acerca de la extensión de comunicación de la CIA/Casa Blanca y del conocimiento de los oficiales de la Casa Blanca de planes de golpe específicos, pero no hay duda que el gobierno de los Estados Unidos perseguía un golpe militar en Chile.

El 22 de octubre un grupo de conspiradores intentó secuestrar a Schneider. Schneider se resistió, le dispararon, y posteriormente murió. La CIA había estado en contacto con ese grupo de conspiradores pero una semana antes había retirado su apoyo para los planes específicos del grupo.

La conspiración del golpe fracasó y Allende fue declarado Presidente. Después de su elección, la CIA y los agregados militares mantuvieron contactos con militares chilenos con el fin de recopilar información. Si esos contactos se dirigieron a animar al ejército chileno a reaccionar en contra de Allende; o si el ejército chileno -habiendo sido aguijoneado durante el Plan de Acciones II hacía un golpe militar- se creció para actuar contra el Presidente a partir de esos contactos, incluso a pesar de que oficiales de los Estados Unidos no intentaron promoverlo: éstas, son las principales cuestiones que son inherentes a las actividades secretas de los Estados Unidos en el periodo del gobierno de Allende.

  1. Acción Encubierta y Corporaciones Multinacionales

Además de proporcionar información y cobertura a la CIA, las corporaciones multinacionales también participaron en tentativas secretas para influir en la política chilena. La siguiente es una breve descripción de las relaciones de la CIA con una de estas corporaciones en Chile durante el periodo de 1963-1973 -International Telephone and Telegraph, Inc.(ITT). No sólo es ITT el más sobresaliente y público ejemplo, sino que mucha información ha sido recogida de las relaciones CIA/ITT. Este sumario está basado en nueva información proporcionada a esta comisión y material hecho público previamente por el Subcomité de Corporaciones Internacionales del Comité del Senado para Relaciones Exteriores.

1. 1964 Elecciones chilenas

Durante la campaña presidencial de 1964, representantes de corporaciones multinacionales se acercaron a la CIA con el propósito de proporcionar fondos para la campaña del Partido Demócrata Cristiano. La decisión de la CIA de no aceptar tales fondos, así como otros contactos de la CIA con corporaciones multinacionales durante la campaña, se describe ampliamente en la Sección III.

2. 1970 Elecciones Chilenas: Fase I

En 1970, el gobierno de los Estados Unidos y varias corporaciones multinacionales se unieron en oposición a la candidatura y más tarde presidencia de Salvador Allende. Esta conexión CIA-Corporaciones Multinacionales se puede dividir en dos fases. La fase I comprende acciones llevadas a cabo tanto por la CIA o los Estados Unidos -apoyado por compañías multinacionales en un época en que la política oficial de los Estados Unidos era de no dar apoyo, incluso secretamente, a cualquier candidato o partido de Chile. Durante esta fase la Agencia fue, sin embargo, autorizada para comprometerse en una operación secreta de “ruina” diseñada para derrotar a Salvador Allende. La fase II abarca las relaciones entre las agencias de inteligencia y las corporaciones multinacionales después de las elecciones generales en septiembre de 1970. Durante la Fase II, el gobierno de los Estados Unidos se opuso a Allende y apoyó a elementos de la oposición. El gobierno buscó la cooperación de las corporaciones multinacionales en esta esfuerzo.

Un grupo de corporaciones multinacionales estaba inquieto ante la posibilidad que Allende fuera elegido presidente de Chile. Los discursos públicos de Allende indicaban que su intención, si salía elegido, era nacionalizar las industrias básicas y tener bajo propiedad chilena industrias de servicio tales como la compañía nacional de teléfonos, que en ese tiempo era una filial de ITT.

En 1964 Allende había sido derrotado, y ello era ampliamente conocido tanto en Chile como entre las corporaciones multinacionales americanas, con significativos intereses en chile, que los adversarios habían sido apoyados por el gobierno de los Estados Unidos. John McCone, un antiguo director de la CIA y miembro del Consejo de Dirección de ITT en 1970, sabía de la importante involucración del gobierno americano en 1964 y del ofrecimiento de ayuda efectuado en esa época por compañías americanas. Documentos de la Agencia señalan que McCone informó a Harold Geneen, Presidente del Consejo de ITT, de estos hechos.

En 1970 lideres de corporaciones multinacionales americanas con substanciales intereses en Chile, junto con otros ciudadanos americanos debatieron acerca de lo que podría suceder en Chile en el caso de una victoria de Allende, contactaron con oficiales del gobierno de los Estados Unidos para hacerles llegar su punto de vista.

En julio de 1970, un representante de la CIA en Santiago se reunió con representantes de ITT y, en una discusión sobre la futura elección, indicaron que Alessandri podría tener ayuda económica. La Central sugirió el nombre de un individuo que podría ser usado como una vía segura para conseguir estos fondos en la campaña de Alessandri.

En breve después de esto John McCone telefoneó al Jefe de la CIA Richard Helms. Como resultado de esta llamada, se arregló un encuentro entre el Presidente del Consejo de ITT y el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA. Geneen ofreció facilitar a la CIA una sustancial cantidad de dinero para usarse como ayuda a la campaña de Alessandri. En posteriores reuniones ITT ofreció dar 1 millón de dólares a la CIA. La CIA rechazó esta oferta. El informe indicó posteriormente que el consejo de la CIA fue aconsejado con respecto al individuo que pudiera servir como conducto de los fondos de ITT para la campaña de Alessandri.

La CIA confirmó que el individuo en cuestión era una canal fidedigno que podría ser usado para conseguir fondos para Alessandri. Se desarrolló una segunda vía de fondos de ITT para un partido político opuesto a Allende, el partido Nacional, siguiendo la orientación de la CIA sobre un mecanismo seguro utilizando dos “agentes” de la CIA en Chile. Estos agentes también recibieron fondos de la Agencia relacionados con la operación “ruina”.

Durante el periodo anterior a las elecciones de septiembre, representantes de ITT se reunieron frecuentemente con representantes de la CIA tanto en Chile como en los Estados Unidos y la CIA aconsejó a ITT en las dos formas que podría canalizar de una manera segura fondos tanto para Alessandri como para el partido Nacional. Finalmente al menos $ 350,000 fueron cedidos por ITT a esta campaña. Una cantidad aproximadamente igual fue dada por otras compañías de los Estados Unidos; la CIA conocía estas subvenciones pero no colaboró.

3. Después de las Elecciones chilenas de 1970: Fase II

Después de las elecciones del 4 de septiembre, el gobierno de los Estados Unidos adoptó una política de presión económica directa contra Chile y en esta linea buscaba ganar la influencia de Geneen sobre otros hombres de negocios americanos. Específicamente el Departamento de Estado fue dirigido por la Comisión 40 a contactar con hombres de negocios americanos que tuvieran intereses en Chile para ver si de esta manera les podían influir en que tomaran acciones de acuerdo con la política de presión económica de los Estados Unidos en Chile. El 29 de septiembre, el Jefe de División del Hemisferio Occidental de la CIA se reunió con un representante de ITT. El oficial de la CIA perseguía que ITT se involucrara de una manera más activa en Chile. De acuerdo con documentos de la CIA, ITT tomó nota de la presentación de guerra económica de la CIA pero no respondió activamente a ello.

Una institución Chilena que fue usaba dentro de la campaña generalizada contra Allende era la cadena de periódicos EL MERCURIO. Tanto el gobierno de los Estados Unidos como ITT vertían a modo de embudo dinero en las manos de individuos asociados con el periódico. Estas subvenciones continuaron después de que Allende asumiera su cargo.

Hay muchos testimonios recogidos sobre dichas materias, inicialmente ante el Subcomité para Corporaciones Multinacionales. El grado de cooperación entre la ITT y la CIA en el periodo previo a las elecciones de 1970 levantó una pregunta importante: ¿ Mientras el gobierno de los Estados Unidos NO apoyaba en concreto a candidatos o partidos, incluso secretamente, estaba la CIA autorizada para actuar libremente aconsejando o asistiendo a la ITT en su apoyo secreto de financiación a la campaña de Alessandri?

III. Principales Programas de Acción Encubierta y sus Efectos

Esta sección subraya los principales programas de acción encubierta llevada por los Estados Unidos en Chile, paso a paso. En todos los casos, la acción encubierta fue un instrumento de la política exterior de los Estados Unidos, decidida desde los más altos cargos del gobierno. Cada subsección sigue una pauta según el contexto político. Desde fuera, es imposible entender las acciones encubiertas que deben emprenderse. Después de discutir las políticas, cada subdivisión elabora las tácticas de acción encubierta empleada en cada caso. Por último, se estiman los efectos de cada programa principal.

La sección comienza con la primera gran acción encubierta de los Estados Unidos en Chile – en las elecciones presidenciales de 1964.

A. LA ELECCION PRESIDENCIAL DE 1964

1. Política de los Estados Unidos

Los Estados Unidos estuvieron involucrados a gran escala en las elecciones presidenciales chilenas de 1964. El Grupo Especial autorizó más de tres millones de dólares durante el periodo de 1962-64 para evitar la elección de un candidato socialista o comunista. Un total de cerca de cuatro millones de dólares se gastaron en unos quince proyectos de acción encubierta, canalizado desde la organización en barrios marginales hasta dar fondos a partidos políticos.

El objetivo, fundamental, era evitar o minimizar la influencia de los comunistas chilenos o marxistas en el gobierno que emergería de las elecciones de 1964. Consecuentemente, los Estados Unidos, buscaron la forma más efectiva de oposición al FRAP (Frente de Acción Popular), una alianza de los Socialistas y Comunistas Chilenos, y varios partidos minoritarios de la izquierda no-marxista que apoyaban la candidatura de Salvador Allende. Concretamente, la política pedía el apoyo para el partido Demócrata Cristiano, el Frente Democrático (una coalición de partidos derechistas), y la organización de una variedad de actividades de propaganda anticomunista.

La infraestructura para las elecciones se cimentó rápidamente en 1961 estableciendo relaciones operativas con los partidos políticos claves y elaborando propaganda y mecanismos de organización para captar la influencia en los sectores claves de la población. Los proyectos que habían sido dirigidos desde 1950 entre los campesinos, ciudadanos de barrios marginales, trabajadores organizados, estudiantes y los medios de comunicación proporcionaban una base firme para la futura acción pre-electoral encubierta.

El principal problema con que se encontraron los Estados Unidos dos años antes de las elecciones fue la elección del partido y/o candidato a apoyar en contra de la alianza de izquierdas. La CIA presentó dos opciones al Grupo Especial el 2 de abril de 1962. Uno de ellos proponía apoyo para el Partido Demócrata Cristiano, mientras que el otro recomendaba apoyar al Partido Radical, un grupo a la derecha de los demócrata cristianos. El Grupo Especial aprobó ambas propuestas. A pesar de que esta estrategia parece que comenzó como un empeño para hacer apuestas compensadas y apoyar a los dos candidatos para la Presidencia, se desarrolló dentro de una depurada estrategia para apoyar al candidato demócrata cristiano.

El 27 de agosto de 1962 el Grupo Especial aprobó el uso de un tercer canal de fondos y autorizó $180,000 en el año fiscal 1969 para los Demócrata Cristianos Chilenos. La Administración Kennedy prefería un gobierno de centro-derecha en Chile, formado por los radicales en la derecha y los demócrata cristianos en el centro. Sin embargo, los acontecimientos políticos de Chile entre 1962-1969 – principalmente la creación de una alianza del ala derechista que incluía el Partido Radical – impidieron tal coalición.

Por consiguiente, durante 1963, los Estados Unidos subvencionaron ambos grupos: el Partido Demócrata Cristiano y la coalición derechista del Frente Democrático.

Después de la derrota de los representantes del Frente Democrático en mayo de 1964, los Estados Unidos enfocaron completamente su apoyo al candidato del Partido Demócrata Cristiano. Sin embargo, los fondos de la CIA continuaron subvencionando al candidato del Partido Radical para realzar la imagen de los Demócrata Cristianos como un partido progresista moderado siendo atacado desde la derecha así como desde la izquierda.

2 Técnicas de Acción Encubierta

La acción encubierta durante la campaña de 1964 estaba formada de dos elementos principales. Uno era el apoyo económico directo a la campaña de los demócrata cristianos. La CIA aseguró algo más de la mitad del total de los costes de la campaña. Después de un debate, el Grupo Especial decidió no informar al candidato Demócrata Cristiano, Eduardo Frei, del apoyo americano secreto de su campaña. Se movilizó por tanto a un número de intermediarios para hacer llegar el dinero a los Demócrata Cristianos.

Además de las subvenciones al Partido Demócrata Cristiano, el Grupo Especial asignó fondos al Partido Radical y a grupos de ciudadanos independientes. Además del apoyo a los partidos políticos, la CIA montó una masiva campaña propagandística anti-comunista. Se hizo uso extenso de la prensa, radio, películas, panfletos, carteles, pasquines, correo directo, banderolas de papel y pintadas en las paredes. Fue una “campaña de terror”, que contaba con la dureza de las imágenes de tanques soviéticos y pelotones de fusilamiento cubanos y fue orientado especialmente a las mujeres. Cientos de miles de copias de la carta pastoral anticomunista del Papa Pio XI se distribuyeron a organizaciones demócrata cristianas. Llevaban el distintivo, “impreso privado por ciudadanos sin afiliación política, para difundir su contenido más ampliamente”. También se usó “desinformación” y “propaganda negra” -material que pretendía que se había originado en otra fuente, como el Partido Comunista Chileno- fue usado profusamente.

La campaña propagandística fue enorme. Durante la primera semana de intensa actividad propagandística (la tercera semana de junio de 1964), un grupo de propaganda financiado por la CIA insertó veinte anuncios diarios en la radio de Santiago y en 44 emisoras provinciales; doce minutos de informativos cinco veces al día en tres emisoras de Santiago y 24 salidas provinciales; miles de dibujos, y muchos anuncios en prensa. Al final de junio, el grupo producía 27 noticiarios radiofónicos en Santiago y provincias, 26 programas de “coloquios” semanales, distribuía 3,000 carteles diariamente. La CIA se refería a la campaña de alarma anticomunista como la actividad más efectiva dirigida por los Estados Unidos a favor del candidato demócrata cristiano.

La campaña propagandística también fue orientada internacionalmente, y artículos extranjeros se “reproducían” en Chile. Los periódicos chilenos informaban: un apoyo a Frei por la hermana de un líder latinoamericano, una carta pública de un antiguo presidente exiliado en los Estados Unidos, un “mensaje de las mujeres venezolanas”; y unos advertencias sobre una victoria de Allende de varias figuras en gobiernos militares de Latinoamérica.

La CIA dirigió operaciones de acción política independientemente de la campaña de los demócrata cristianos a un número importante de grupos de votantes, incluyendo los barrios marginales, campesinos, trabajadores organizados y disidentes socialistas. Se dio apoyo a miembros anticomunistas del Partido Radical en sus empeños para lograr posiciones de influencia en la jerarquía partidista, y para evitar que el partido enfocara su apoyo hacia Allende.

3. Organización para las elecciones chilenas de 1964 del gobierno de los Estados Unidos

Para manejar el campaña electoral, se estableció una comisión en Washington, formada por el Ayudante a la Secretaría de Estado para asuntos Inter-Americanos, Thomas Mann; el Jefe de la División de la CIA para el hemisferio occidental, Desmond Fitzgerald; Ralph Dungan y McGeorge Bundy de la Casa Blanca, y el Presidente de la División Branch Four, que tiene jurisdicción sobre Chile. Este grupo estaba en contacto muy cercano con la oficina del Departamento de Estado de asuntos bolivianos y chilenos. En Santiago existía una comisión paralela que coordinaba los esfuerzos de los Estados Unidos. Incluía el Jefe suplente de la Misión, el Jefe de la Central de la CIA, y los mandos de las divisiones políticas y económicas, así como el Embajador. El Comite electoral en Washington coordinaba las relaciones con los altos mandos, con la campaña y otras agencias. No se estableció un grupo de trabajo especial y la Central de la CIA en Santiago fue temporalmente reforzada con sólo tres oficiales.

4. El Papel de las Corporaciones Multinacionales

Un grupo de hombres de negocios americanos en Chile, ofrecieron dar un millón y medio de dólares para ser administrado y distribuido secretamente por el gobierno de los Estados Unidos para evitar que Allende ganara las elecciones presidenciales de 1964. Esta oferta fue a la Comisión 303 (nombre del Grupo Especial después de junio de 1964) la cuál decidió no aceptar la oferta. Se decidió que no se aceptaran las ofertas de empresarios americanos, ya que ellos no eran una vía segura ni una forma honrada de hacer negocios. Esta decisión fue una declaración política que sentó precedente por rechazar la aceptación de tales colaboraciones entre la CIA y la empresa privada. Sin embargo, el dinero de la CIA entendido como dinero privado, fue entregado a los demócratas cristianos a través de un empresario privado.

5. Papel de los Militares chilenos

El 19 de julio de 1964, el Consejero de Defensa chileno, que equivale al Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, se dirigió al Presidente Alessandri para proponerle un golpe de estado si Allende ganaba. Esta oferta fue transmitida al Jefe de la Central de la CIA, quien dijo al Consejero de Defensa chileno a través de un intermediario que los Estados Unidos se oponían completamente a un golpe. El 20 de julio el Jefe Suplente de la Misión en la embajada de los Estados Unidos fue abordado por un general de las Fuerzas Aéreas chilenas que amenazó con un golpe si Allende ganaba. El JSM le reprochó la proposición de un golpe de estado y no hubo posterior mención de ello. Anteriormente, la CIA oyó decir que el candidato electoral del partido Radical, varios chilenos y un ex político de otro país Latinoamericano se habían reunido el 2 de junio para organizar un grupo de derechas llamado Legión de Libertad. Dijeron que este grupo protagonizaría un golpe de estado si Allende ganaba, o si Frei ganaba y buscarían una coalición gubernamental con el partido comunista. Dos de los chilenos que estuvieron en la reunión informaron que algunos oficiales militares querían protagonizar un golpe de estado antes de las elecciones si el gobierno de los Estados Unidos prometía apoyarles. Estos acercamientos fueron rechazados por la CIA.

6. Repercusiones de la Acción Encubierta

Un estudio de la CIA concluye que la intervención de los Estados Unidos posibilitó a Eduardo Frei ganar con clara mayoría en las elecciones de 1964, en vez de con mayoría simple. Pero lo qué los documentos del gobierno de los Estados Unidos no aclaran es porqué fue necesario garantizar una mayoría, en vez de aceptar una victoria por mayoría simple que estaba asegurada. La asistencia de la CIA posibilitó al partido demócrata cristiano establecer una extensa organización vecinal y a nivel de pueblos. Eso pudo hacer que desde la base popular se prestara apoyo a los esfuerzos reformistas que el gobierno de Frei llevó a cabo en los siete años siguientes.

Algunos de los mecanismos electorales y propagandísticos desarrollados para ser usados en 1964 fueron utilizados repetidamente después de esto(a partir de entonces), en campañas locales y del congreso, durante la campaña presidencial en 1970 y a través(a lo largo ) de la presidencia de Allende 1970-1973. Las acusaciones de la implicación de la CIA en la campaña, y las acusaciones periodísticas de las subvenciones de la CIA en la Fundación para el Desarrollo Internacional contribuyeron para que los Estados Unidos renunciara en 1970 a emprender otro esfuerzo pre electoral masivo.

B. Acción Encubierta: 1964-1969

Durante los años entre la elección del presidente demócrata cristiano Eduardo Frei en 1964 y la campaña electoral a la presidencia de 1970 la CIA dirigió una variedad de actividades secretas en Chile. Operando dentro de diferentes sectores de la sociedad, todas estas actividades fueron realizadas para fortalecer grupos que apoyaran al Presidente Frei y se opusieran a la influencia marxista.

La CIA gastó un total de casi $2 millones en acciones encubiertas en Chile durante este periodo, de los cuales una cuarta parte estaba a cargo de la(fue cubierta por la) Comisión 40 para [esfuerzos específicos de acción política]. La CIA dirigió veinte proyectos de acción encubierta durante estos años en Chile.

1. Métodos de la Acción Encubierta.

En febrero de 1965 la Comisión 303 aprobó $175,000 para un proyecto de acción política de poco alcance, proporcionando apoyo secreto a candidatos seleccionados en las elecciones al congreso en Chile en marzo de 1965. De acuerdo con la CIA, se seleccionaron veintidós candidatos por la Central y el Embajador; nueve fueron rechazados. La operación ayudó a la derrota de hasta 13 candidatos del FRAP que de otra manera hubieran ganado escaños en el congreso.

Otra intervención electoral se autorizó en julio de 1968, en previsión de las elecciones legislativas de marzo de 1969. La Comisión 40 autorizó $350,000 para esta acción, con el objetivo de reforzar los grupos políticos moderados ante de las elecciones presidenciales de 1970. El programa consistía en proporcionar apoyo económico a los candidatos, apoyar a los disidentes del partido socialista para retirar votos del partido socialista de Allende, actividades propagandísticas, y asistencia a grupos independientes. La CIA se refirió a las acciones electorales como todo un éxito en el logro del objetivo establecido; diez de los doce candidatos elegidos para apoyarles consiguieron su objetivo, incluyendo una muy inesperada victoria. El apoyo proporcionado a los disidentes del grupo socialista privó al partido socialista de un mínimo de siete escaños en el congreso.

La Comisión 303 también aprobó $30,000 para reforzar el ala derecha del partido radical.

Un número de otras acciones políticas que no requirieron la aprobación de la Comisión 303 se llevó a cabo. El proyecto para aumentar la eficacia y el atractivo del partido demócrata cristiano y subvencionar el partido durante las elecciones de 1964 continuó hasta finales de 1965 o 1966, como un proyecto para influir en los miembros clave del partido socialista hacia los socialistas europeos ortodoxos y alejarlos del comunismo. Durante este periodo, la CIA trató con un oficial chileno del gabinete, a pesar de obtener escasos resultados.

Las prácticas de acción encubierta se llevaron a cabo durante este periodo para influir en el desarrollo político de varios sectores de la sociedad chilena. Un proyecto, desarrollado con anterioridad a las elecciones de 1964 para reforzar el apoyo a los demócratas cristianos entre los campesinos y población de zonas marginales, continuó para ayudar, entrenar y organizar “anticomunistas” en estos y otros sectores, hasta el desenmascaramiento público de las subvenciones de la CIA en 1967 que forzaron su fin. Un proyecto para competir organizacionalmente con los Marxistas entre los ciudadanos pobres de Santiago se inició poco después de las elecciones de 1964, y terminó a mediados de 1969 porque el agente principal fue forzado a perjudicar la postura independiente de la organización al usarlo masivamente para orientar el voto en las elecciones presidenciales de 1969 y 1970. A mediados de los años 60, la CIA apoyó un grupo de mujeres anticomunistas activas cultural y políticamente en Chile.

Dos proyectos infiltraron la organización obrera de Chile. Uno, que comenzó durante el periodo electoral en 1964, era un proyecto de acción obrera para combatir el predominio comunista dentro de la Central Unica de Trabajadores Chilenos (CUTCh) y apoyar a los grupos de trabajadores democráticos. El otro proyecto se dirigió al campo de los trabajadores católicos.

Varios proyectos de la CIA durante este periodo apoyaron intervenciones en medios de comunicación. Uno de ellos, comenzó a principios de los años 50, manejando los servicios telegráficos. El otro, formaba parte importante de los esfuerzos electorales de 1964, apoyó actividades de propaganda anticomunista a través de carteles pegados en los muros atribuidos a grupos ficticios, campañas de octavillas e interpelaciones maliciosas en público.

Un tercer proyecto apoyaba un periódico semanal de derechas, que era un instrumento de la campaña contra Allende durante y con posterioridad a la campaña electoral de 1970. Otro proyecto utilizó a un colaborador que dirigía un programa regular de entrevistas política atacando a los partidos de la izquierda y apoyando los candidatos que la CIA había elegido. Después de la invasión soviética a Checoslovaquia, este peón organizó una marcha a la embajada soviética la cual tuvo una cobertura de la policía y un amplio seguimiento por parte de los medios de comunicación. Otros colaboradores buscados para este proyecto insertaban editoriales con la posición de la CIA casi a diario en El Mercurio, uno de los principales periódicos de Chile y, después de 1968, ejercían un control sustancial sobre los contenidos de los artículos de la sección internacional.

La CIA también mantuvo lazos secretos con los servicios de inteligencia y seguridad interna de Chile, tanto civiles como militares. El objetivo primordial de estos acuerdos era capacitar a los servicios chilenos para ayudar a la CIA en la recopilación de información sobre objetivos extranjeros. El objetivo secundario de estas relaciones era recoger información y conocer la amenaza que suponían los comunistas y otros grupos de la extrema izquierda dentro de Chile.

2. Efectos de la Acción Encubierta

Las evaluaciones de la CIA de los proyectos electorales de 1965 y 1969 sugieren que esos empeños fueron relativamente exitosos en conseguir sus objetivos inmediatos. Por otro lado, los proyectos obreros y de “desarrollo comunitario” fueron juzgados como fracasados a la hora de controlar el crecimiento de las ideas izquierdista entre los trabajadores, campesinos y pobladores de barrios marginales. Como ejemplo, los proyectos obreros no pudieron encontrar un grupo legitimado de lideres obreros chilenos para competir de manera efectiva contra el predominio comunista en la CUTCh.

Los proyectos propagandísticos probablemente tuvieron un substancial efecto acumulativo durante estos años, ambos ayudaron a polarizar la opinión pública respecto de la amenaza planteada por los comunistas y otros izquierdistas, y en un mantenimiento y extensión de la capacidad propagandística. Los mecanismos de propaganda desarrollados durante los años 60 estuvieron prestos para ser utilizados en la campaña electoral de 1970. No obstante, en un país donde nacionalismo, “independencia económica”, y “anti- imperialismo”reclamaba el apoyo internacional, las persistentes aseveraciones por las cuales demócrata- cristianos, otros partidos de centro y la derecha estaban vinculados a la CIA pudieron haber jugado un papel en la reducción del apoyo popular que estos recibían.

C. LAS ELECCIONES DE 1970: UNA CAMPAÑA DE “RUINA”

1. Política de los Estados Unidos y Acción Encubierta

A comienzos de 1969, el Presidente Nixon anunció una nueva política hacía Latinoamérica, etiquetada por el mismo como “Acción para el Progreso”. Iba a reemplazar la Alianza para el Progreso que el presidente calificó como paternalista y poco real. En su lugar, los Estados Unidos buscaban una “paternidad madura” con los países de Latinoamérica, enfatizando el comercio y no la ayuda. La trampa reformista de la Alianza se dejó caer; los Estados Unidos anunciaron su disposición para tratar pragmáticamente con gobiernos extranjeros.

El programa de acción encubierta de los Estados Unidos en las elecciones chilenas de 1970 reflejó una postura menos activista. Sin embargo, tomaron parte secretamente de una manera substancial. En marzo de 1970, la Comisión 40 decidió que los Estados Unidos no deberían apoyar a un candidato individual en las elecciones sino más bien hacer operaciones de “ruina” contra la coalición de Unidad Popular que apoyaba al candidato marxista, Salvador Allende. En todo ello, la CIA gastó de $800,000 a $1,000,000 en acciones encubiertas para alterar el resultado de las elecciones presidenciales de 1970. De esta cantidad aproximadamente la mitad se aprobó por la Comisión 40 para mayores empeños. Según estimaciones de la CIA, los cubanos proporcionaron cerca de $350,000 para la campaña de Allende, con una cantidad adicional indeterminada aportada por los soviéticos. La campaña propagandística a gran escala llevada a cabo por los Estados Unidos fue similar a la de 1964: una victoria de Allende fue equiparada a violencia y represión.

2.Decisiones políticas

Discusiones dentro del gobierno de los Estados Unidos acerca de las elecciones de 1970 comenzaron a continuación de las elecciones al congreso chileno en marzo de 1969. La implicación de la CIA en esas elecciones fue interpretada por Washington como un éxito relativo, incluso a pesar de que los votos de los demócratas cristianos cayeron de un 43 por ciento en 1965 a un 31 por ciento en 1969. En junio de 1968 la Comisión 40 había autorizado $350,000 para esta intervención, de los cuales $200,000 en realidad ya estaban gastados. Diez de los doce candidatos apoyados por la CIA fueron elegidos.

Las elecciones de 1970 se discutieron en la reunión de la Comisión 40 el 17 de abril de 1969. Se sugirió que debía hacerse algo, y un representante de la CIA señaló que una operación electoral no sería efectiva a menos que se pusiera en marcha rápidamente. Pero no se llevó a cabo ninguna acción en ese momento.

La carrera por la presidencia en 1970 pronto se convirtió en una contienda a tres bandas. El conservador partido Nacional mantenido a flote por los resultados de las elecciones al congreso de 1969 apoyó al ex presidente Jorge Alessandri de 74 años. Radomiro Tomic se convirtió en candidato para los demócratas cristianos. Tomic, a la izquierda del presidente Frei, no estaba contento con el desarrollo de la campaña del gobierno de Frei y en un momento hizo proposiciones a la izquierda marxista. Salvador Allende fue una vez más el candidato de la izquierda, esta vez unificada en la coalición de Unidad Popular que incluía partidos marxistas y no- marxistas. La plataforma de Allende incluía la nacionalización de las minas de cobre, aceleración de la reforma agraria, socialización de los principales sectores de la economía, aumento en los salarios, y mejorar las relaciones con países socialistas y comunistas.

En diciembre de 1969, la Embajada y la Central en Santiago fomentaron la propuesta de una campaña contra Allende. Esta propuesta, sin embargo, fue retirada ante la duda del Departamento de Estado acerca de sí debía estar involucrado de algún modo el gobierno de los Estados Unidos. La CIA se dio cuenta que no estaba en posición de apoyar a Tomic activamente ya que las “reglas básicas” de la embajada de años previos habían impedido a la CIA tratar con los demócratas cristianos. La Agencia creyó que Alessandri, el claro candidato al triunfo, necesitaba algo más que dinero; necesitaba ayuda para dirigir su campaña.

El 25 de marzo de 1970 la Comisión 40 aprobó una propuesta conjunta Embajada/CIA recomendando que las operaciones de “ruina” – propaganda y otras actividades se llevaran a cabo por la CIA en un intento para impedir la victoria electoral de Allende. No se elaboró apoyo directo a ninguno de sus oponentes. La primera autorización fue por valor de $135,000, con la opción de más financiación posteriormente. El 18 de junio de 1970, el embajador, Edward Korry, sometió a estudio del Departamento de Estado y la CIA una propuesta doble. La primera parte planteaba un incremento de la ayuda para la campaña contra Allende. La segunda era un plan de emergencia de $500,000 para influir en los votos del congreso ante una eventual votación entre los candidatos ubicados en primer y segundo lugar. En respuesta rechazo del Departamento de Estado, el Embajador respondió con una pregunta: ¿Sí Allende obtiene el poder, como responderían los Estados Unidos a aquellos que preguntaran qué acciones se habían tomado para evitarlo?

El 27 de junio, la Comisión 40 aprobó aumentar las subvenciones para la operación “ruina” contra Allende en $300,000. Oficiales del Departamento de Estado votaron en una reunión “sí” con reticencias. No estuvieron de acuerdo con el plan de emergencia y se aplazó una decisión hasta los resultados de las elecciones el 4 de septiembre.

Oficiales de la CIA se reunieron en varias ocasiones con jefes de ITT durante julio. La CIA rechazó la propuesta de ITT de facilitar fondos a través de la CIA a Alessandri pero proporcionó asesoría a la compañía sobre cómo hacer llegar ese dinero a Alessandri. De los $350,000 que ITT dio a Alessandri durante la campaña -$250,000 fueron a su campaña y $100,000 al partido Nacional. Otros cerca de $350,000 llegaron de empresarios de los Estados Unidos. De acuerdo a documentos de la CIA, el Jefe de la Central informó al embajador que la CIA había aconsejado a ITT que subvencionara la campaña de Alessandri, pero que la Central no le había sugerido la ayuda económica al Partido Nacional.

La Comisión 40 se reunió de nuevo el 7 de agosto pero consideró no dar en adelante apoyo ni a Alessandri ni a Tomic. Como la campaña contra Allende en Chile se intensificó, los políticos experimentados volvieron al tema de la política que seguirían los Estados Unidos en el caso de una victoria de Allende. Un estudio hecho en respuesta al Memorándum Estudio de Seguridad Nacional 97 fue aprobado por el Grupo Inter departamental (IG) el 18 de agosto. Este escrito |5| establecía cuatro opciones, una en forma de anexo secreto. En consenso el Grupo Inter departamental aceptó que se mantuvieran mínimas relaciones con Allende, pero el Grupo Superior de Control aplazó esta decisión hasta después de las elecciones. De forma parecida, un escrito con alternativas se dirigió a los miembros de la Comisión 40 el 13 de agosto, pero no hubo reacción.

3. Operaciones de “Ruina”

Las operaciones de “ruina” tuvieron dos objetivos: (1) minar los empeños comunistas para crear una coalición de fuerzas izquierdistas las cuales podrían conseguir el control de la presidencia en 1970; y (2) reforzar a los lideres políticos no marxistas en Chile para desarrollar una alternativa eficaz a la coalición de Unidad Popular en previsión de las elecciones presidenciales de 1970.

Trabajando en estos objetivos, la CIA uso media docena de proyectos de acción encubierta. Esos proyectos se focalizaron en una intensa campaña propagandística la cual utilizó virtualmente todos los medios de comunicación en Chile colocando artículos y contestaciones en la prensa internacional. Las inserciones de propaganda se consiguieron a través de subvenciones a grupos de mujeres del ala derecha y grupos de “acción cívica”. Una “campaña de terror”, usando muchos de los mismos planteamientos que en el programa de elección presidencial de 1964, equiparando una victoria de Allende con violencia y represión stalinista. Sin embargo, contrariamente a 1964, la operación de 1970 no incluyó amplios sondeos electorales, organización de bases, o trabajos en “desarrollo comunitario”, ni como se ha mencionado, subvenciones directas a ningún candidato.

Además de la masiva campaña propagandística, la acción de la CIA anterior a las elecciones incluía acciones políticas dirigidas a los disidentes del no-marxista Partido Radical y reducir el número de votos dirigidos al candidato de la coalición Unidad Popular. También, se usó en 1970 “propaganda negra”- material supuestamente realizado por otro grupo- fue usado en 1970 para crear desavenencias entre comunistas y socialistas, y entre la confederación nacional obrera y el Partido Comunista Chileno.

La operación de propaganda de la CIA para las elecciones de 1970 hizo uso de mecanismos que se habían desarrollado anteriormente. Un mecanismo había sido usado intensamente por la CIA durante las elecciones al congreso en marzo de 1969. Durante la campaña de 1970 se produjeron cientos de miles de impresos de gran calidad, desde carteles y octavillas, folletos y estampados, hasta llevar a cabo un extenso programa de propaganda a través de radio y salidas en prensa. Otros mecanismos de propaganda que tuvieron lugar antes de la campaña de 1970 incluyeron el apoyo a un grupo editorial que proporcionaba artículos políticos, editoriales, y crónicas nuevas para ser colocadas en prensa y radio; un servicio para colocar artículos anti-comunistas en prensa y radio; y tres diferentes servicios de noticias.

Había una amplia variedad de productos propagandísticos: se envió un boletín informativo enviado por correo a aproximadamente a dos mil periodistas, académicos, políticos, y otros creadores de opinión; un libreto que mostraba como sería la vida si Allende ganaba las elecciones presidenciales; traducción y distribución de crónicas de oposición al régimen soviético; distribución de carteles y equipos de pintadas. Los equipos que hacían pintadas tenían instrucciones de pintar el eslogan “su paredón” en 2.000 muros, evocando una imagen de los pelotones de fusilamiento comunistas. La “campaña de terror” explotó la violencia de la invasión a Checoslovaquia con fotografías grandes de Praga y de tanques en el centro de Santiago. Otros carteles recordaban a los usados en 1964, mostrando prisioneros políticos cubanos ante el pelotón de fusilamiento, y avisando que una victoria de Allende significaría el fin de la religión y la vida familiar en Chile.

Además otro proyecto pagaba colaboradores individuales en prensa. Uno, que dirigió regularmente un programa de entrevistas con divulgación de nivel nacional, había sido subvencionado por la CIA desde 1965 y continuó haciendo propaganda para la CIA durante la presidencia de Allende. Otros agenteses, todos empleados de El Mercurio, facilitó que la Central generara más de una edición al día guiada por la CIA. El acceso a El Mercurio tenía múltiples efectos, desde que sus ediciones eran leídas en todo el país y en varios noticiarios de radio de nivel nacional. Además, El Mercurio era uno de los más influyentes periódicos de Latinoamérica, especialmente en círculos empresariales del extranjero. Un proyecto que colocó en radio y prensa artículos anti-comunistas consiguió en 1970 una cuota de audiencia de más de cinco millones de personas.

La CIA subvencionó solo un grupo político durante la campaña de 1970, en un intento por reducir el número de votos del Partido Radical a Allende.

4. Repercusiones

La acción encubierta de “ruina” de los Estados Unidos durante la campaña de 1970 no tuvo éxito: Allende ganó libremente las elecciones del 4 de septiembre. No obstante, la campaña “ruina” tuvo repercusiones importantes.

Primero, la “campaña de terror” contribuyó a la polarización política y al pánico financiero en ese periodo. Los temas desarrollados durante la campaña fueron incluso explotados más intensamente durante las semanas posteriores al 4 de septiembre, en un intento de causar suficiente pánico financiero e inestabilidad política para instar al Presidente Frei o a los militares chilenos a entrar en acción.

Segundo, muchos de los agentes relacionados con la campaña contra Allende se volvieron tan visibles que su utilización quedó limitada posteriormente. Varios de ellos abandonaron Chile. Cuando Allende tomó su cargo, pocos aparatos de propaganda subvencionados por la CIA quedaron en activo. No obstante, permaneció un núcleo, suficiente para permitir una voz de oposición contra Allende con efectividad incluso antes de que el nuevo Presidente fuera proclamado oficialmente.

D. Acción Encubierta entre el 4 de Septiembre y el 24 de Octubre de 1970 |6|

El 4 de septiembre, 1970, Allende ganó libremente las elecciones presidenciales en Chile, al no haber ningún candidato que hubiera recibido una mayoría del voto popular, la Constitución Chilena exigía que una sesión conjunta de su congreso decidiera entre los candidatos ubicados en primer y segundo lugar. La fecha establecida para la sesión del congreso fue el 24 de octubre de 1970.

La reacción en Washington ante la victoria democrática de Allende fue inmediata. La Comisión 40 se reunió el 8 y 14 de septiembre para discutir que medidas debían tomarse antes de la votación del congreso el 24 de octubre. El 15 de septiembre, el Presidente Nixon informó al Jefe de la CIA Richard Helms que el régimen de Allende en Chile no sería aceptado por los Estados Unidos y dio instrucciones a la CIA para que pasaran a jugar un papel directamente y organizaran un golpe de estado militar en Chile para evitar la llegada de Allende a la presidencia.

Después de la reunión del 14 de septiembre la Comisión 40 y el Presidente Nixon el 15 de septiembre se dieron instrucciones a la CIA, los objetivos del gobierno de los Estados Unidos para evitar que Allende asumiera su cargo se dirigieron en dos trayectorias |7|. Trayectoria I comprendía todas las actividades secretas aprobadas por la Comisión 40, incluyendo políticas, económicas y actividades de propaganda. Estas actividades se diseñaron para inducir a la oposición a impedir la toma del poder de Allende, tanto por medios políticos como militares. Trayectoria II comprendía actividades en Chile tomadas en respuesta a la orden del Presidente Nixon el 15 de septiembre y fueron dirigidas a promover activamente y animar a los militares chilenos a actuar contra Allende.

1. Plan de Acciones I

A. ACCION POLITICA

Inicialmente tanto la Comisión 40 como la CIA se centraron en lo que se llamó juego de reelección de Frei como medio para evitar que Allende asumiera el cargo. Esta opción, que se consideró como una solución constitucional al problema de Allende, consistía en inducir lo suficiente para que los votos del congreso eligieran a Alessandri en vez de Allende con el convencimiento de que Alesandri renunciaría inmediatamente, y de esta modo se allanaría el camino para unas elecciones especiales en las cuales Frei se convertiría legalmente en candidato. En la reunión de la Comisión 40 del 14 de septiembre, se discutió la táctica Frei, y la Comisión autorizó una subvención circunstancial de $250,000 para apoyo secreto de los proyectos que Frei o sus asociados juzgaban importantes. Estas subvenciones fueron entregadas al embajador Korry para ser usadas si lo consideraban necesario para desviar los votos del congreso de la facción moderada del partido demócrata cristiano hacia Alessandri. La única propuesta que se discutió para las subvenciones fue un intento de sobornar a los congresistas chilenos para que votaran a Alessandri. Se vio rápidamente que esto no funcionaría, y los $250,000 nunca fueron gastados.

El proyecto Plan de Acciones I de la CIA apuntaba a condiciones en las que el cambio por Frei tuviera lugar. Para hacer esto, la CIA, en la dirección de la Comisión 40, desplegó una acción coordinada en lo político, lo económico y en la campaña propagandística. Como parte de su programa de acción política, la CIA procuró inducir indirectamente a Frei para que al menos consintiera al juego o, mejor incluso apoyara su implantación. La Agencia sentía que las presiones de aquellos cuya opinión y puntos de vista él valoraba -en combinación con ciertas actividades propagandísticas-, eran la única esperanza de convencer a Frei. En Europa y Latinoamérica, miembros influyentes del Movimiento Demócrata Cristiano y la Iglesia Católica fueron instados a visitarle o contactar con Frei. A pesar de estos intentos, Frei rechazó interferir en el proceso constitucional, y la maniobra de reelección murió.

B. CAMPAÑA DE PROPAGANDA

El 14 de septiembre, la Comisión 40 acordó que debería ser llevada a cabo por la CIA una campaña de propaganda para hacer hincapié en el daño que ocasionaría a Chile estar bajo el gobierno de Allende. La campaña fue incluida en los esfuerzos tácticos para conseguir la reelección de Frei. De acuerdo a un informe de la CIA, la campaña buscó crear preocupaciones acerca del futuro de Chile sí Allende era elegido por el Congreso; la propaganda se diseñó para influir a Frei, a la elite chilena y los militares chilenos.

La campaña de propaganda incluía varios componentes. Predicciones de colapso económico bajo la administración de Allende, fueron creados y colocadas por la CIA en periódicos Europeos y Latinoamericanos. En respuesta a las críticas del candidato Allende en El Mercurio, la CIA a través de sus resortes de acción encubierta, orquestó cables de apoyo y protestas de periódicos extranjeros, una protesta que venía de una asociación de prensa internacional, y cobertura en el extranjero de la protesta de la asociación. Además, periodistas -agentes y otros viajaron a Chile para transmitir desde el mismo lugar de la escena. Hacia el 28 de septiembre, la CIA tenía agentes que eran periodistas de diez países diferentes allí o camino de Chile. Este grupo se complementaba con ocho periodistas más de cinco países bajo dirección de agentes de alto nivel que estaban, en su mayor parte, altamente capacitados en la dirección de los medios de comunicación.

Segundo, en Chile la CIA confiaba en sus propios recursos para generar propaganda en contra de Allende. Estos intentos incluían: apoyo a prensa clandestina; ubicación de artículos de noticias específicos a través de agentes; financiación de un pequeño periódico; subvenciones indirectas de Patria y Libertad un grupo fuertemente enfrentado con Allende, y sus programas de radio, anuncios políticos y reuniones políticas; y envíos postales directos de artículos extranjeros a Frei, su mujer, dirigentes elegidos, y la prensa nacional chilena.

Tercero, inteligencia especial y resúmenes “internos” fueron dados a periodistas de los Estados Unidos, como respuesta a sus peticiones. Una historia secreta del Time fue considerada particularmente notable. De acuerdo con documentos de la CIA, el corresponsal del Time en Chile aparentemente había aceptado sin cuestionarlo las declaraciones de moderación y constitucionalidad de Allende. Informes solicitados por Time y proporcionados por la CIA en Washington, generaron un cambio en la orientación y de la extensión básica del relato del Time acerca de la victoria de Allende del 4 de septiembre.

Algunas estadísticas evidencian la magnitud de la campaña de propaganda que la CIA montó durante el este lapso de seis semanas en los medios de comunicación de Latinoamérica y Europa. De acuerdo con la CIA, informes parciales mostraban 726 artículos, programas de radio, editoriales, y prácticas similares que resultaron de actividades directas de la Agencia. La Agencia no tuvo forma de medir la magnitud del efecto multiplicador -i.e., cuanto habían dirigido el interés de los medios de comunicación hacia los asuntos Chilenos y estimularon una cobertura adicional, a través de sus artículos “inducidos”- pero concluyeron que su contribución fue substancial y significativa.

C. PRESIONES ECONOMICAS

El 29 de septiembre de 1970 se reunió la Comisión 40. Se acordó que el gambito por Frei había sido sobrepasado por los acontecimientos y estaba muerto. La “segunda mejor opción”- el gabinete dimisionario reemplazado con un gabinete militar- fue también condenado a muerte. El punto estaba entonces en que no habría posibles acciones militares a menos que se pudieran establecer medidas de presión económicas en Chile. Se acordó que se intentaría que los empresarios americanos se posicionaran en la linea de los Estados Unidos que esperaba una inmediata acción económica.

La ofensiva económica contra Chile, se llevó a cabo como parte del Plan de Acciones I, fue pensada para demostrar la reacción económica extranjera al ascenso de Allende al poder, así como para mostrar las futuras consecuencia de su régimen. En general, la Comisión 40 aprobó recortes de todos los créditos, presiones a empresas para reducir sus inversiones en Chile e involucrar a otras naciones a cooperar en su aventura.

Estas acciones de la Comisión 40, y el establecimiento de una ínter agencia trabajando en grupo para coordinar abiertamente actividades económicas hacia Chile (compuesta por el Jefe de la CIA de la División del Hemisferio Occidental y representantes del Estado, el NSC, y el Tesoro) afectó negativamente a la economía chilena; generó un gran pánico financiero. Sin embargo, los intentos de los Estados Unidos para generar una crisis económica no tuvieron el impacto deseado en la votación del 24 de octubre, ni tampoco estimularon una intervención militar para evitar el ascenso de Allende.

2. Plan de Acciones II

Como se ha visto anteriormente, los esfuerzos de los Estados Unidos para evitar que Allende tomara posesión de su cargo caminaron en dos vías entre el 4 de septiembre y el 24 de octubre. El Plan de Acciones II fue iniciado por el Presidente Nixon el 15 de septiembre cuando él dio instrucciones a la CIA de jugar un papel directo en la organización de un golpe de Estado militar en Chile. La Agencia actuó sin coordinarse con los Departamentos de Estado y Defensa y sin informar al embajador de los Estados Unidos. Mientras que la posibilidad de un golpe y otras medios que buscaban como evitar la toma del poder de Allende eran exploradas por la Comisión 40 durante este periodo, la Comisión 40 nunca discutió esta actuación directa de la CIA. En la práctica, la Agencia daba cuenta tanto de acciones de información como de la aprobación de acciones a la Casa Blanca.

Entre el 5 y el 20 de octubre de 1970, la CIA contactó en 21 ocasiones con los mandos militares y oficiales de Carabineros (policía) en Chile. A los Chilenos que se inclinaban a protagonizar un golpe se les aseguró apoyo a los más altos niveles del gobierno de los Estados Unidos tanto antes como después del golpe.

El Plan de Acciones I y el II, de hecho, se movieron juntos después del 15 de septiembre. El embajador Korry, que estaba formalmente excluido del Plan de Acciones II, fue autorizado a fomentar un golpe militar, asegurándose que Frei conviniera con esa solución. En la reunión de la Comisión 40 el 14 de septiembre, él y otro “miembro indicado de la misión de la Embajada” fueron autorizados para intensificar sus contactos con oficiales militares chilenos para estimar su voluntad para apoyar el “Gambito por Frei”. El embajador fue también autorizado para hacer sus contactos con los militares chilenos enterados de que sí Allende conseguía el cargo, los militares no obtendrían más apoyo militar (MAP) de los Estados Unidos. Más tarde, Korry fue autorizado para informar a los militares chilenos que todo (MAP) y las ventas militares estaban siendo mantenidas en suspenso pendientes de los resultados de las elecciones al congreso el 24 de octubre.

La diferencia esencial entre el Plan de Acciones I y II, como se evidencia por las instrucciones al embajador Korry durante este periodo, no era que el Plan de Acciones II estuviese orientado hacia un golpe y el Plan de Acciones I no. Ambos tenían este objetivo en mente. Había dos diferencias entre los dos Planes de Acciones: el Plan de Acciones I dependía, como mínimo, del consentimiento de Frei; y el Plan de Acciones II de la CIA que establecía contactos directos con los militares chilenos, promoción activa y apoyo para un golpe, fueron conocidos sólo por un pequeño grupo de individuos en la Casa Blanca y la CIA.

A pesar de estos intentos, el Plan de Acciones II probó no tener más éxito que el Plan de Acciones I en evitar que Allende tomara el cargo. A pesar de que ciertos elementos dentro del Ejercito Chileno estuvieron activamente involucrados en la conspiración del golpe, los planes de los disidentes chilenos nunca despegaron del suelo. Un atentado bastante desorganizado empezó el 22 de octubre, pero abortó a continuación del tiroteo al General Schneider.

El 24 de octubre de 1970 Salvador Allende fue confirmado como Presidente por el Congreso Chileno. El 3 de noviembre fue investido. Los esfuerzos de los Estados Unidos, tanto abierta como secretamente, para evitar la toma de su cargo habían fracasado.

E. ACCION ENCUBIERTA DURANTE LOS AÑOS DE ALLENDE 1970-1973

1. Política de los Estados Unidos y Acción Encubierta

En su discurso de Estado de 1971, publicado el 25 de febrero de 1971, el Presidente Nixon anunció: “Nosotros estamos preparados para tener buenas relaciones con el gobierno chileno que él se prepare para tenerlas con nosotros”. Esta declaración pública de la política americana fue seguida por discusiones internas del NSSM durante el ejercicio del 97. Charles Meyer, Ayudante del Secretario de Estado para asuntos Inter Americanos, detalló como una línea “correcta pero mínima” en su testimonio de 1973 ante la Comisión del Senado para Relaciones Externas con Corporaciones Multinacionales:

Sr. MEYER. La política del gobierno, Sr. Presidente, fue que no hubiera intervención en los asuntos políticos de Chile. Nosotros fuimos consecuentes en que nosotros no financiamos candidatos, ni partidos políticos antes del 8 de septiembre, o el 4 de septiembre… La política de los Estados Unidos era que el problema de Chile, era un problema chileno, para ser moderado por Chile. Según el presidente declaró en octubre de 1969, “Nosotros trataremos con los gobiernos según ellos sean”. (Corporaciones Multinacionales y Política Exterior de los Estados Unidos, Audiencia ante el Subcomité en Corporaciones Multinacionales de la Comisión en Relaciones Externas, Senado de los Estados Unidos, Noventa y tres Congreso Washington: GPO, 1973 Parte 1, pag. 402).

A pesar de las declaraciones públicas éstas no aguantaron, después de la toma de posesión de Allende la Comisión 40 aprobó un total de más de siete millones de dólares en apoyo secreto a grupos de oposición en Chile. Ese dinero también financió una intensa campaña de propaganda contra Allende. Del total autorizado por la Comisión 40, más de seis millones de dólares se gastaron durante la presidencia de Allende y $84,000 se gastaron poco tiempo después en compromisos anteriores al golpe. La cantidad total gastada como acción encubierta en Chile durante los años 1970-73 fue de $7 millones aproximadamente, incluyendo proyectos de financiación que no requirieron la aprobación de la Comisión 40.

Hablando en términos generales, la política de los Estados Unidos perseguía maximizar las presiones sobre el gobierno de Allende para evitar su consolidación y limitar su capacidad para llevar a cabo políticas contrarias a los Estados Unidos y sus intereses en el hemisferio. Este objetivo estaba claramente establecido en el Memorando de la Ejecutiva en Seguridad Nacional (NSDM) 93, emitido en los inicios de noviembre de 1970. Se animó a otros gobiernos a adoptar políticas similares, y los Estados Unidos aumentaron sus esfuerzos para mantener estrechas y amistosas relaciones con líderes militares del hemisferio. La postura manifiesta “fría pero correcta” negaba ante el gobierno de Allende el papel de enemigo extranjero próximo, para usarlo como un tema de reagrupamiento nacional e internacional. Al mismo tiempo, la acción encubierta era un reflejo de las preocupaciones que sentían en Washington: el deseo de frustrar la experiencia de Allende en el Hemisferio Occidental y así limitar su atractivo como modelo a seguir; el miedo que un Chile bajo Allende pudiera albergar subversivos de otros países de Latinoamérica; y la determinación de mantener los principios de compensación para empresas de los Estados Unidos nacionalizadas por el gobierno de Allende.

Henry Kissinger perfiló varias de estas preocupaciones en un informe previo que dio a la prensa el 16 de septiembre de 1970 como resultado de la elección de Allende:

Ahora es bastante fácil para uno predecir que si Allende gana, hay una buena oportunidad para que constituya durante un periodo largo algún tipo de gobierno comunista. En ese caso ustedes lo tendrían no en una isla de la costa que no tiene una relación tradicional y de impacto en Latinoamérica, sino que tendrían un gobierno comunista en uno de los principales países de Latinoamérica, unido, por ejemplo a Argentina que ya está profundamente dividido, a lo largo de su dilatada frontera, junto con Perú, que ya estaba a la cabeza en direcciones con las que había sido difícil de negociar, y junto a Bolivia, que también se había dirigido hacía la izquierda, en dirección anti- Estados Unidos, incluso sin ninguno de estos desarrollos.

Por tanto yo no creo que nosotros debiéramos engañarnos a nosotros mismos pensando que la toma de posesión de Allende en Chile no presenta grandes problemas para nosotros, y para las fuerzas democráticas y fuerzas pro- Estados Unidos en Latinoamérica, e incluso para todo el Hemisferio Occidental. Que sucedería al Consejo de Defensa del Hemisferio Occidental, o a la Organización de los Estados Unidos, y así sucesivamente, en una situación extremadamente problemática… Es una de esas situaciones no demasiado atractiva para los intereses americanos (Corporaciones Multinacionales y Política Exterior de los Estados Unidos, Audiencia ante el Subcomité de Corporaciones Multinacionales del Comite de Relaciones Exteriores, Senado de los Estados Unidos, Noventa y tres Congreso, Washington: GPO, 1973 Parte 2, pág. 542-3).

Según la discusión del Presupuesto de Inteligencia Nacional en la Sección IV de este informe, se ve claro que los temores más extremos acerca de los efectos de la elección de Allende eran infundados; nunca hubo un temor importante de la presencia militar soviética; la “exportación” de la revolución de Allende estaba limitada, y su valor como modelo más restringido aún; y Allende era escasamente más hospitalario con los activistas exiliados de otros países de Latinoamérica que lo había sido su predecesor. Sin embargo, esos temores, a menudo exagerados, consiguieron activar a los oficiales en Washington.

La postura pública “fría pero correcta” y las intensas actividades clandestinas formaron dos terceras partes del proceso de acciones oficiales. La tercera fue presión económica, tanto manifiesta como encubierta, intentando exacerbar las dificultades en que estaba la economía chilena. Los Estados Unidos recortaron la ayuda económica, negaron créditos, e hicieron esfuerzos -parcialmente satisfactorios- para conseguir la cooperación de las instituciones financieras internacionales y la empresa privada apretando la “oprimida” economía de Chile. Esa “opresión” internacional intensificó el efecto de las medidas económicas llevadas a cabo por grupos de la oposición dentro de Chile, particularmente las dañinas huelgas en los sectores del transporte y la minería. Por ejemplo, los efectos combinados de la restricción del crédito internacional y las huelgas nacionales en el sector del cobre fueron devastadoras para el intercambio exterior de Chile.

Durante todo el mandato de Allende, los Estados Unidos mantuvieron estrechos contactos con las fuerzas armadas Chilenas, tanto a través de la CIA como de los agregados militares. El propósito principal de estos contactos era recoger información, para detectar cualquier disposición dentro de las fuerzas armadas chilenas ha intervenir. Pero oficiales de los Estados Unidos también fueron instruidos para ejercer influencia dentro de los militares chilenos y convertirse en apoyo incondicional de estas actividades sin que se observe una promesa de los Estados Unidos de apoyo en acciones militares que podrían ser prematuras. Por ejemplo, en noviembre de 1971, la Central fue preparada para llevar al gobierno de los Estados Unidos a una posición futura de ventaja tanto política como militar en la solución del dilema chileno, dependiendo del desarrollo interno del país y el impacto algo más tarde en los propios militares.

No hay una evidencia clara de la ayuda directa de los Estados Unidos al golpe de estado, a pesar de las frecuentes alegaciones de tal ayuda. Por el contrario, los Estados Unidos -por sus actuaciones previas durante el Plan de Acciones II, la manifiesta postura de oposición a Allende, y la naturaleza de sus contactos con los militares chilenos- probablemente dan la impresión que no mirarían con desagrado un golpe militar. Y oficiales de los Estados Unidos en los años anteriores a 1973 pueden no haber siempre logrado con éxito haber caminado entre la delgada línea que separa vigilar la conspiración interna del golpe de estado y realmente estimularlo.

2. Técnicas de Acción Encubierta

A. APOYO A PARTIDOS POLITICOS DE LA OPOSICION

Más de la mitad de las fondos aprobados por la Comisión 40 dieron apoyo a partidos políticos de la oposición: el partido demócrata cristiano (PDC), el partido nacional (PN), y varios grupos de disidentes. Cerca de medio millón de dólares se canalizaron a grupos de oposición durante el mandato de Allende. A comienzos de 1971 las subvenciones de la CIA posibilitaron que el PDC y el PN compraran su propias empresas de radio y periódicos. Todos los partidos de la oposición recibieron dinero antes de las elecciones municipales de abril de 1971 y para las elecciones al congreso en julio. En noviembre de 1971 se aprobaron financiaciones para reforzar al PDC, al PN y a grupos disidentes. También se hizo un esfuerzo para generar una fractura de la coalición UP. Los fondos de la CIA apoyaron a los partidos de la oposición en 3 elecciones en 1972, y en las elecciones al congreso en marzo de 1973. El dinero suministrado a partidos políticos no solo servía para apoyar a candidatos en varias elecciones, sino para posibilitar a los partidos a mantener una campaña en contra del gobierno durante la legislatura de Allende, instando a los ciudadanos a demostrar su oposición en una amplia variedad de maneras.

Durante el gobierno de Allende, la CIA trabajó para forjar una oposición unificada. La importancia de este empeño puede ser calibrada cuando se observa que los dos principales elementos de la oposición al gobierno de la Unidad Popular eran el Partido Nacional, que era conservador, y el reformista Partido Demócrata Cristiano, muchos de cuyos miembros habían dado apoyo a las principales estrategias políticas del nuevo gobierno.

B. PROPAGANDA Y APOYO PARA LA OPOSICION DE MEDIOS

Además de financiar a partidos políticos, la Comisión 40 aprobó grandes sumas de dinero para sostener una oposición en medios de comunicación y así mantener una campaña de propaganda de censura dura. La CIA gastó $1.5 millón en dar apoyo a El Mercurio, el periódico de más tirada del país y el más importante medio de propaganda contra Allende. De acuerdo con documentos de la CIA, estos intentos jugaron un papel importante en la puesta en escena del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

El consentimiento de la Comisión 40 en 1971 y a comienzos de 1972 para subvencionar a El Mercurio se basaban en informes que decían que el gobierno Chileno estaba intentando cerrar la cadena El Mercurio. De hecho, la prensa permaneció libre durante el gobierno de Allende, a pesar de los intentos por hostigar y dañar financieramente los medios de comunicación de la oposición. Los alarmantes informes de campo en los cuales se basaban las decisiones de la Comisión 40 eran con algunas variaciones análisis del mundo de la inteligencia. Por ejemplo, en agosto de 1971 la comisión de Presupuesto de Inteligencia Nacional -nueve meses después de que Allende asumiera el cargo- mantuvo que el gobierno estaba intentando dominar a la prensa pero observaba que El Mercurio había logrado conservar su independencia. Sin embargo, un mes más tarde la Comisión 40 votó $700,000 para mantener El Mercurio a flote. Y documentos de la CIA en 1973 reconocieron que El Mercurio y, en menor medida, los periódicos pertenecientes a partidos de la oposición política, eran las únicas publicaciones bajo presión del gobierno.La libertad de prensa era el tema más importante en la campaña de propaganda internacional contra Allende. Entre los libros y panfletos producidos por la organización de investigación de la oposición hubo uno que apareció en octubre de 1972 al mismo tiempo de la reunión en Santiago de la Asociación de Prensa Interamericana (IAPA). Al igual que en el periodo de 1970, la IAPA tildó a Chile como un país en el cual la libertad de prensa estaba amenazada.

El principal proyecto de propaganda de la CIA se financió con un amplio rango de actividades propagandísticas. Se produjeron varias revistas con circulación nacional y un gran número de libros y estudios especiales. Se desarrolló material para implantar en la cadena El Mercurio (con una tirada diaria en circulación de más de 300,000); periódicos de partidos de la oposición; dos periódicos semanales; todas las estaciones de radio controladas por partidos de la oposición; y varios programas de televisión en tres canales. El Mercurio era el canal principal de propaganda durante 1970-73, al igual que había sido durante las elecciones de 1970 y el periodo anterior a la investidura. La CIA también financió progresivamente una gran parte -más del 75 por ciento en 1973- de una organización de investigación de la oposición. Un constante flujo de material económico y técnico fue a paridos de la oposición y grupos del sector privado. Muchos de los proyectos de ley preparados por la oposición parlamentaria fueron redactados en realidad por personal de la organización de investigación.

C. APOYO A ORGANIZACIONES DEL SECTOR PRIVADO

La Comisión tiene testimonio de que las subvenciones aprobadas por la Comisión 40 fueron usadas para ayudar a mantener y afianzar la oposición democrática en Chile. Se ha hecho hincapié en que la CIA no tuvo nada que ver con la huelga de camioneros y los desórdenes que llevaron al golpe. La cuestión del apoyo de la CIA a grupos del sector privado es un asunto de considerable importancia dadas las tácticas violentas usadas por varios de estos grupos en sus acciones para producir una intervención militar.

El asunto de sí el apoyo a grupos privados fue debatido al interior de la Embajada y la Comisión en el periodo de finales de 1972 y 1973. En septiembre de 1972 la Comisión 40 autorizó $24,000 para “apoyo de emergencia” de un una poderosa organización de hombres de negocios, pero decidió en contra del apoyo financiero a otras organizaciones del sector privado por su posible relación con las huelgas en contra del gobierno. En octubre de 1972, la Comisión aprobó $100,000 para tres organizaciones del sector privado -la organización de empresarios, asociaciones de la pequeña y la gran empresa y un abanico de organizaciones formado por grupos de la oposición- como parte de una aprobación de $1.5 millón para apoyo a grupos de la oposición. De acuerdo con un testimonio de la CIA, este apoyo financiero limitado al sector privado fue restringido a actividades específicas de apoyo de la campaña de oposición electoral, tales como orientación del registro de votos y campaña de captación de votos.

Después de las elecciones de marzo de 1973, en las que las fuerzas de la oposición fracasaron en lograr dos terceras partes de la mayoría en el Senado que podría haberles permitido desplazar a Allende y obtener unas nuevas elecciones, el gobierno de los Estados Unidos volvió a estimar sus objetivos. Parecía haber poca probabilidad de éxito de un golpe militar, pero se cimentaba como una posibilidad ya que el aumento del desorden en todo el país podía inducir a los militares a intervenir en el gobierno de Allende para restaurar el orden. Varias propuestas de apoyo a grupos del sector privado se examinaron en este contexto, pero el Embajador y el Departamento de Estado se mantenían contrarios a tal apoyo por el incremento de la tensión en Chile, y porque los grupos tenían la esperanza de una intervención militar.

Sin embargo el 20 de agosto, la Comisión 40 aprobó una propuesta concediendo $1 millón a partidos de la oposición y grupos del sector privado, con transferencia de la cuota de fondos en presencia del embajador, Nathaniel Davis, y el Departamento de Estado. Ninguno de estos fondos llegó a grupos del sector privado antes del golpe de estado que fue tres semanas después.

Mientras ocurrían estas deliberaciones, la central de la CIA pidió al Cuartel General que hiciera un sondeo para determinar cuál sería el máximo que apoyo que se podría proporcionar a la oposición, incluyendo a grupos como los propietarios de camiones. El embajador estuvo de acuerdo en que se hicieran estos sondeos, pero se opuso a la propuesta específica de apoyo a los huelguistas por un importe de $25,000. Hubo una recomendación de la CIA de apoyo a los propietarios de camiones, pero no está claro si esta propuesta se trató ante la Comisión 40. El 25 de agosto -16 días antes del golpe- El Cuartel General avisaron a la Central que ya se habían hecho los sondeos, pero la propuesta de la Central de la CIA nunca se aprobó.

El modelo de las deliberaciones de los Estados Unidos sugiere una cuidadosa distinción entre apoyar a partidos de la oposición y financiar a grupos del sector privado intentando llegar a un golpe militar. Sin embargo, dadas las turbulentas condiciones en Chile, las interconexiones entre los partidos políticos apoyados por la CIA, los diferentes asociaciones de comercio y los grupos paramilitares propensos al terrorismo y al desorden violento eran muchas. La CIA estaba enterada que los lazos entre estos grupos y los partidos políticos hacían difícil establecer distinciones.

El más destacado grupo paramilitar del ala derecha fue Patria y Libertad, el cual se formó después de la elección de Allende el 4 de septiembre, durante el periodo llamado Plan de Acciones II. La CIA suministró a Patria y Libertad $38,000 a través de un tercer partido durante el periodo del Plan de Acciones II, en un intento por crear tensión y un posible pretexto para una intervención de los militares chilenos. Después de que Allende tomara el cargo, la CIA ocasionalmente suministró pequeñas sumas a través de terceros partidos para manifestaciones o actividades específicas de propaganda. Estos desembolsos, cerca de siete mil dólares en total, finalizaron en 1971. Es posible que los fondos de la CIA dados a partidos políticos llegaran a Patria y Libertad y a un grupo similar, la Brigada Rolando Matus, dada la estrecha relación entre los partidos y estas organizaciones.

Durante la presidencia de Allende, Patria y Libertad fue la voz más estridente de la oposición a todos los esfuerzos de compromiso de los demócrata cristianos, con resistencia a las medidas gubernamentales, e instando a la insurrección a las fuerzas armadas. Sus tácticas llegaron paralelas a las del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) como la oposición extrema del espectro político. Las fuerzas de Patria y Libertad se hicieron fuertes en reuniones políticas como elaborado mecanismo de agitación. Durante la huelga general en octubre de 1972, Patria y Libertad fueron dedicaron a esparcir “miguelitos” (clavos de tres puntas) en las autopistas para conseguir llevar el sistema de transportes del país al paro. El 13 de julio de 1973 Patria y Libertad hicieron una declaración en un periódico de Santiago reclamando la responsabilidad por un abortado golpe el 29 de junio y, el 17 de julio, Patria y Libertad liderada por Roberto Thieme anunció que sus grupos desencadenarían una completa ofensiva armada para derrocar al gobierno.

Con respecto a la huelga de camioneros, hay dos factores indiscutibles. El primero, la Comisión 40 no aprobó ninguna subvención para ser dada directamente a los huelguistas. El segundo, todos los observadores estuvieron de acuerdo en que las prolongadas huelgas (la segunda duró desde el 13 de julio, hasta el golpe el 11 de septiembre) no hubieran podido mantenerse con los fondos de los sindicatos. Permanece sin aclarar sí se hubiera mantenido y que parte de la financiación que la CIA dio a los partidos de la oposición pudiera haber sido desviada para apoyar a los huelguistas. Está claro que los huelguistas en contra del gobierno eran activamente apoyados por varios grupos del sector privado, los cuales recibían fondos de la CIA. Hubo extensos lazos entre estas organizaciones del sector privado y los grupos que coordinaban y llevaban a cabo las huelgas. En noviembre de 1972, llegó a oídos de la CIA que grupos del sector privado habían dado directamente $2,800 a los huelguistas, contrario a las reglas locales de la Agencia. La CIA reprendió al grupo, pero sin embargo le dio dinero adicional el mes siguiente.

3. Política Económica de los Estados Unidos hacia Chile: 1970-1973

A. ACCION ENCUBIERTA Y PRESION ECONOMICA

La respuesta política del gobierno de los Estados Unidos al régimen de Allende consistió en un tejido de diplomacia, secreto, y hebras militares y económicas. La presión económica exhortada por los Estados Unidos formó una parte importante de la mezcla. Es imposible comprender el efecto de la acción encubierta sin conocer la presión económica que le acompañó.

B. DEPENDENCIA ECONOMICA CHILENA

El fallecimiento del breve experimento de Allende entre 1970-73 sobrevino como el resultado de muchos factores -externos e internos. El debate académico de sí los factores externos o internos pesaron más o menos sería eterno. Este no es lugar para repetirlo. Una breve descripción de la economía chilena será suficiente para sugerir el probable efecto en Chile de las acciones económicas de los Estados Unidos y las posibles interacciones entre factores económicos y políticos que causaron la caída de Allende.

En 1970 la economía de Chile permanecía orientada a la exportación,, dependiente de las ganancias del intercambio exterior de un único producto -el cobre- tanto como se había dependido del nitrato en el siglo XIX. Sin embargo, la Administración de Allende consciente de ello adoptó una política incipiente de diversificación del comercio de Chile expandiendo lazos con Gran Bretaña, el resto de los países de Europa Occidental, y Japón, e iniciando acuerdos comerciales menores con los países del Bloque del Este.

No obstante, la dependencia económica chilena de los Estados Unidos se mantenía como un factor significativo durante el periodo de gobierno de Allende. En 1970 las inversiones privadas directas de los Estados Unidos en Chile se situaron en $1.1 billones, de una inversión extranjera total estimada en $1.672 billones. Los Estados Unidos y corporaciones extranjeras controlaban una parte importante en casi todas las áreas críticas de la economía chilena. Más aun, corporaciones de los Estados Unidos controlaban el 80 por ciento de la producción de cobre de Chile, la cual en 1970 suponía las cuatro quintas partes de los ingresos del comercio internacional. En esto el gobierno de Allende se enfrentó a una situación en las que decisiones de corporaciones extranjeras tenían importantes ramificaciones en toda la economía chilena.

Chile había acumulado una importante deuda externa durante el gobierno de Frei, la mayoría contraída con el exterior y bancos privados. Chile pudo, a través del Club París, renegociar $800 millones de deuda con gobiernos extranjeros y a medio plazo la deuda principal con bancos de los Estados Unidos a comienzos de 1972. También obtuvo en 1972 unos $600 millones en créditos y préstamos de países del bloque socialista y fuentes occidentales; sin embargo, un estudio realizado por la Comisión Interamericana de la Alianza para el Progreso, concluyó que estos créditos estaban “atados a proyectos de desarrollo específicos y [podían] ser usados solo gradualmente”.

Incluso con una política consciente de diversificación de los modelos de comercio exterior, en 1970 Chile continuaba dependiendo de la importación de componentes esenciales de empresas de los Estados Unidos. La posibilidad de créditos comerciales a corto plazo descendió de aproximadamente $300 millones durante los años de Frei a cerca de $30 millones en 1972. La caída, como resultado de una combinación de factores políticos y económicos, afectó seriamente al gobierno de Allende y a la posibilidad de compras de componentes y maquinaría de los sectores más críticos de la economía: cobre, acero, electricidad, petróleo y transporte.

A finales de 1972, el Ministro Chileno de Economía estimó que casi una tercera parte de los camiones diesel de la Mina de cobre Chuquicamata, 30 por ciento de los autobuses privados urbanos, el 21 por ciento de todos los taxis, y 33 por ciento de los autobuses del estado no podrían operar por la carencia de repuestos o neumáticos. En términos generales, el valor de la maquinaría de los Estados Unidos y el equipo de transporte exportado a Chile por empresas de los Estados Unidos descendió de $152.6 millones en 1970 a $110 millones en 1971.

C. LOS INSTRUMENTOS DE LA POLITICA ECONOMICA EXTERIOR DE LOS ESTADOS UNIDOS HACIA ALLENDE

La política económica exterior de los Estados Unidos hacia el gobierno de Allende fue gestada en los más altos niveles del gobierno de los Estados Unidos, y coordinada por grupos de trabajo inter-agencias. La política estaba claramente enmarcada durante el periodo del Plan de Acciones II. Las notas de Richard Helms del 15 de septiembre reunido con el presidente Nixon; reunión en la cual se inició el Plan de Acciones II contiene la siguiente indicación: ” Hacer gritar a la economía”. Una semana más tarde el embajador Korry informó diciéndole a Frei, a través de su ministro de defensa, que ” Ni un solo tornillo o tuerca se permitirá que llegue a Chile bajo el gobierno de Allende”.

Mientras la economía chilena era vulnerable a las presiones de los Estados Unidos durante algunos años, ello no lo era en un futuro cercano. Este juicio fue claramente hecho por analistas de inteligencia del gobierno, pero estas implicaciones parecen no haber afectado a la manera de hacer política en septiembre y octubre de 1970. En febrero de 1971 un memorándum de Inteligencia apuntaba que Chile no era vulnerable inmediatamente a sanciones económicas, crediticias o comerciales impuestas por los Estados Unidos. De hecho, la imposición de sanciones, mientras que dañarían a Chile con el tiempo, fue visto como la oportunidad de un posible beneficio en un futuro próximo -ello hubiera dado a Chile una justificación para renunciar a una deuda de cerca de un billón de dólares con los Estados Unidos.

La política de presión económica – articulada en NSDM 93 de noviembre de 1970- fue llevada a cabo a través de varios medios. Toda nueva asistencia exterior bilateral fue parada, a pesar de que los desembolsos continuarían bajo prestamos hechos anteriormente. Los Estados Unidos usarían su posición predominante en instituciones financieras internacionales para congelar el flujo de nuevos créditos multilaterales u otras ayudas financieras. Para aumentar su aceptación, la ayuda financiera o las garantías a las inversiones privadas de los Estados Unidos en Chile concluirían, y los empresarios de los Estados Unidos se enterarían de la preocupación del gobierno y sus restricciones políticas.

Las cifras cuentan claramente la historia. La ayuda bilateral de los Estados Unidos, $35 millones en 1969, fue de $1.5 millón en 1971. (Ver Tabla II) Los créditos bancarios de exportación -importación, los cuales habían totalizado $234 millones en 1967 y $29 millones en 1969, bajaron a cero en 1971. Préstamos del Banco de Desarrollo Interamericano (BDI), en el cual los Estados Unidos mantenían lo que significaba un veto, habían totalizado $46 millones en 1970; bajaron hasta $2 millones en 1972 (cifras de los Estados Unidos AID). Los únicos nuevos préstamos hechos a Chile durante el periodo de Allende fueron dos pequeños préstamos a universidades chilenas en enero de 1971 . |8| De la misma manera, El Banco Mundial no hizo nuevos préstamos a Chile entre 1970 y 1973. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional ingresó a Chile aproximadamente $90 millones durante 1971 y 1972 para ayudar en las dificultades de cambio extranjero.

TABLA II.- AYUDA EXTERIOR A CHILE DEL AGENCIAS DEL GOBIERNO DE LOS ESTADOS Y OTRAS INSTITUCIONES – TOTAL DE PRESTAMOS Y DONACIONES (En millones de dólares)

Año Fiscal 1953-61 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974
Total Ayuda Economica E.U. 339.7 169.8 85.3 127.1 130.4 111.9 260.4 97.1 8.8 29.6 8.6 7.4 3.8 9.8
Ayuda E.U 76.4 142.7 41.3 78.9 99.5 93.2 15.5 57.9 35.4 18.0 1.5 1.0 .8 5.3
Alimentos para la Paz E.U. 94.2 6.6 22.0 26.9 14.2 14.4 7.9 23.0 15.0 7.2 6.3 5.9 2.5 3.2
Export-IImport Bancaria 169.0 .8 16.2 15.3 8.2 .1 234.6 14.2 28.7 3.3 —– 1.6 3.1 (1) 98.1
Total E.U. Ayuda Militar 41.8 17.8 30.6 9.0 9.9 10.1 4.1 7.8 11.8 .8 5.7 12.3 15.0 15.9
Total E.U ayuda económica y militar 381.5 187.6 115.9 136.1 140.3 122.0 264.5 104.9 91.8 30.4 14.3 (2) 21.3 (2) 21.9 (2) 123.8
Total organizaciones internacionales (3) 135.4 18.7 31.2 41.4 12.4 72.0 93.8 19.4 49.0 76.4 15.4 (2) 8.2 9.4 111.2
IBRD (Banco Mundial) 95.2 ——- ——- 22.6 4.4 2.7 60.0 ——- 11.6 19.3 ——- ——- ——- 13.5
Banco Inter-Americano de Desarrollo (IDB). 5.7 15.1 24.4 16.6 4.9 62.2 31.0 16.5 31.9 45.6 12.0 2.1 5.2 973

(1) Incluye Exp-Imp: 57.0 y otros: 41.1.

(2) Total por cuadro más Banco de Importaciones y Exportaciones.

(3) Contribuciones de los Estados Unidos a Organizaciones Internacionales incluido arriba; Por tanto ayuda de los Estados Unidos y ayuda internacional no deberían ser sumado juntos.

Fuentes: Préstamos y Donaciones Ultramar de los Estados, Obligaciones y Autorizaciones de Préstamo, 1de Julio 1945, al 30 de junio de 1974, pág. 39, 175. Elaborado por la División de Información y Estadística, Oficina de Dirección Financiera, Agencia para el Desarrollo Internacional.

Las reacciones a los acontecimientos Chilenos contaron mucho en el momento en que el gobierno de los Estados Unidos se posicionaba frente a la política de expropiación. En lo que se dio a conocer como la Doctrina Allende, Chile propuso rebajar una parte de los “beneficios excedentes” (además de las re-inversiones y un 10-12 por ciento del margen de beneficio) de cualquier pago compensatorio al nacionalizar empresas en el sector del cobre. Según estos cálculos, las compañías del cobre de los Estados Unidos fueron informadas de que debían dinero. La reacción del gobierno de los Estados Unidos fue enérgica. En enero de 1972, el presidente Nixon anunció que, cuando se enfrentaban con este tipo de situaciones, los Estados Unidos cortaban la ayuda bilateral y “retenían sus préstamos de apoyo en consideración a los bancos de desarrollo multilateral”.

Mientras el Departamento de Estado, la CIA, y el Departamento de Comercio participaban en la política económica de los Estados Unidos hacía Chile, un punto central en la ejecución de esta política recayó en el Departamento del Tesoro. El Tesoro instruía a representantes de los Estados Unidos en instituciones multilaterales de crédito. En el IDB, por ejemplo, los Estados Unidos controlaban el 40 por ciento de los votos, suficientes para vetar cualquier préstamo “blando” del IDB. Las propuestas de los préstamos dirigidas al IDB eran sometidas a estudio, nunca se llevaban a cabo por votación de la junta del IDB. Si las acciones de los Estados Unidos, y de estas instituciones multilaterales, estaban motivadas por intereses políticos o juicios económicos de los “merecimientos de crédito” de Chile es un debate no contemplado todavía. Sin embargo, parece claro por el camino que tomaron los Estados Unidos en sus acciones económicas y la naturaleza de los debates dentro del Poder Ejecutivo que la política económica de los Estados Unidos estaba dirigida más por la oposición política al régimen de Allende que por juicios puramente técnicos sobre las finanzas de Chile.

La postura del Banco de Exportación-Importación, una institución pública de los Estados Unidos, refleja el tono de la política económica de los Estados Unidos hacía Chile durante el periodo de Allende. En el otoño de 1970, el Banco desplazó la categoría en créditos de Chile de “B”, la segunda categoría, a “D”, la última categoría. Debido a que esta baremo servía para evaluaciones semejantes que se efectuaban por bancos privados, corporaciones, e inversores privados internacionales, ello agravó el problema de Chile para atraer y retener el flujo de capital a través de inversiones extranjeras. A mediados de agosto de 1971 el Banco decidió que el crédito por $21 millones para aviones Boeing de pasajeros sería aplazado dependiendo de una resolución de la polémica sobre las compensaciones por la nacionalización de las compañías de cobre de los Estados Unidos. Esa decisión del banco se tomó un mes después de la nacionalización y dos meses antes de la decisión final de las compensaciones. De hecho, la decisión sobre el Boeing había sido primero anunciada en mayo, ANTES de que sucediera la nacionalización.

Los Estados Unidos enlazaron la cuestión de la indemnización de las compañías de cobre de los Estados Unidos con la deuda externa multilateral de Chile. Esa deuda externa, heredada de las obligaciones incurridas por los gobiernos de Alessandri y Frei, fue la segunda deuda externa per capita más grande de cualquier país en el ámbito mundial. Sin embargo, en las negociaciones en 1972 y 1973 del Club París sobre la deuda externa de Chile, los Estados Unidos como la principal nación afectada como acreedor, rechazaron considerar la reclasificación de los pagos de la deuda externa de Chile hasta que se dieran pasos hacia la indemnización de las compañías de cobre de los Estados Unidos. Los Estados Unidos también ejercieron presión en cada uno de las naciones prestatarias para que no se renegociara globalmente la deuda externa de Chile

III. Relaciones de los Estados Unidos con los militares chilenos

Las relaciones de los Estados Unidos con los militares chilenos durante 1970-1973 deben ser vistas como telón de fondo no sólo de la tradición de estrecha cooperación entre los servicios americanos y chilenos y las continuadas acciones de inteligencia, sino también en el contexto del Plan de Acciones II – un intento para fomentar un golpe de Estado. El Plan de Acciones II marcó una ruptura en la naturaleza de las relaciones entre los oficiales de los Estados Unidos y los militares chilenos.

La estrecha cooperación personal y profesional entre los oficiales chilenos y americanos tiene una extensa tradición. La presencia de militares americanos en Chile era importante, formada por agregados militares, la Embajada, y miembros del Grupo Militar que proporcionaba entrenamiento y asistencia a los servicios del ejercito chileno. A finales de 1960 el Grupo Militar estaba formado por más de cincuenta; durante la etapa de Allende, se redujo a una docena aproximadamente, por razones que tenían que ver con el recorte presupuestario de los Estados Unidos.

A. ANTES DEL PLAN DE ACCIONES II

En julio de 1969 la Central de la CIA en Santiago solicitó y recibió la aprobación del cuartel general para un programa secreto que estableciera infiltrados de inteligencia en los servicios del ejército chileno con el fin de controlar la conspiración del golpe militar. El programa duró cuatro años; incluía agentes colocados en las tres cuerpos militares chilenos así como oficiales de alto mando, oficiales en activo, generales retirados del estado mayor y reclutas. Desde 1969 hasta agosto de 1970, el programa se mantuvo fiel a su objetivo de controlar e informar sobre la actividad de orientación golpista de los militares chilenos.

Durante agosto, septiembre y octubre de 1969, se ve claramente por los informes de los agentes que el aumento de la insatisfacción y el malestar dentro de las fuerzas armadas estaba llevando a una situación de inestabilidad militar. Estos sucesos culminaron en la truncada revuelta militar de octubre de 1969 -el “Tacnazo”, llamada después así ,por Tacna de la ciudad donde ocurrió. Lo cerca que estuvo este “Tacnazo” amateur de acariciar el éxito fue una lección para recordar, particularmente en los albores de la inminente elección presidencial de 1970 y la seria posibilidad que Salvador Allende resultara victorioso.

B. PLAN DE ACCIONES II

Las actividades de acción encubierta del Plan de Acciones II para organizar un golpe militar que impidiera a Allende la presidencia cogió a la Central de Santiago desprevenidos. Sus dos colaboradoes entre los militares chilenos no estaban en posición de iniciar un golpe. Para llevar a cabo la misión dirigida por Washington, la Central tuvo que utilizar un agregado militar de los Estados Unidos y otros contactos desarrollados apresuradamente con los dos principales grupos militares de conspiración del ejército chileno. Estos contactos no sólo informaban los planes de los grupos sino que también transmitían los instrucciones de la Central acerca de los mecanismos y la planificación, además pasaban indicaciones del apoyo del gobierno de los Estados Unidos para el consiguiente éxito golpista. Con la muerte de Schneider, las acciones de los golpistas rompieron desordenadamente, dejando a la Central sólo con sus colaboradores iniciales en el ejército. Ello llevó a que la Central tardara otros diez meses en reorganizar una red de agentes entre los cautelosos militares chilenos.

Como parte de este atentado para inducir al ejército chileno a intervenir antes de la votación en el congreso el 24 de octubre, los Estados Unidos habían amenazado con cortar la ayuda militar si los militares rechazan actuar. Eso fue acompañado de una promesa de apoyo para los momentos posteriores de un golpe de estado. Sin embargo, la asistencia militar no se recortó durante el periodo de confirmación de Allende (ver Tabla III). Las ventas militares saltaron rápidamente de 1972 a 1973 e incluso más aún de 1973 a 1974 después del golpe (ver Tabla IV). El entrenamiento de personal militar chileno en Panamá también aumentó durante los años de Allende (ver Tabla V).

C. 1970-1973

Después del fracaso del Plan de Acciones II, la CIA reorganizó su red de contactos y continuó cerca de los oficiales del ejército chileno para controlar los desarrollos dentro de las fuerzas armadas. Por su parte, los oficiales estaban al corriente de que los Estados Unidos con anterioridad habían buscado un golpe para evitar que Allende llegara a ser presidente debían estar al tanto de las indicaciones de continuidad del apoyo por parte de los Estados Unidos para un golpe militar.

En septiembre de 1971 una nueva red de agentes estaba preparada y la Central recibía casi diariamente informes de una nueva conspiración para un golpe militar. La Central y la Jefatura comenzaron a explorar vías para utilizar esta red. Al mismo tiempo, y de forma paralela, la Central y la Jefatura discutieron la “operación de decepción” diseñada para prevenir a los oficiales chilenos de una implicación cubana, real o supuesta, en el ejército chileno. Durante el otoño de 1971 la Central y la Jefatura entablaron un diálogo acerca tanto de la cuestión general de qué hacer con la red de inteligencia como de los objetivos de operación específicos.

TABLA III. AYUDA MILITAR (1)

Año Fiscal Programado Realizado
1966 $ 8,806,000 $ 8,366,000
1967 4,143,000 4,766,000
1968 1,801,000 7,507,000
1969 734,000 2,662,000
1970 852,000 1,966,000
1971 698,000 1,033,000
1972 870,000 2,227,000
1973 941,000 918,000
1974 912,000 619,000

(1) Las cifras son del Departamento de Defensa en respuesta a una demanda de documentación de la Comisión Elegida del Senado y no están clasificadas.

TABLA IV. VENTAS MILITARES (1)

Año Fiscal Pedidos Entregas
1966 $1,057,000 $1,490,000
1967 2,559,000 1,690,000
1968 4,077,000 2,100,000
1969 1,676,000 2,147,000
1970 7,503,000 9,145,000
1971 2,886,000 2,958,000
1972 6.238,000 4,583,000
1973 14,972,000 2,242,000
1974 76,120,000 4,860,000

(1) Las cifras son del Departamento de Defensa en respuesta a una demanda de documentación de la Comisión Elegida del Senado y no están clasificadas.

TABLA V.- ENTRENAMIENTO EN PANAMA (1)

Año Fiscal Número de personas
1966 68
1967 57
1968 169
1969 107
1970 181
1971 146
1972 197
1973 257
1974 268

(1) Las cifras son del Departamento de Defensa en respuesta a una demanda de documentación de la Comisión Elegida del Senado y no están clasificadas.

La Central propuso , en septiembre, proporcionar información -en parte fabricado por la CIA- que convencería a los oficiales más antiguos del ejército chileno que la unidad de Investigaciones de los Carabineros, con la aprobación de Allende estaban actuando en concierto con la inteligencia cubana (DGI) para reunir información perjudicial para los altos mando del ejército. Se esperaba que esta acción levantara a los militares contra Allende y las relaciones de éste con los cubanos, animando al ejercito a presionar al gobierno para cambiar su orientación y invertirla fuera necesario. Un mes más tarde la Jefatura de la CIA sugirió que la operación de decepción fuera dejada de lado, en favor de proporcionar información “veraz” al líder del grupo golpista ya que la Jefatura y la Central intuían más probalidades de éxito en ello.

Después de una petición de la Central, la Jefatura dio el visto bueno a la operación con el objetivo de formar a los oficiales chilenos más experimentados y mantenerles alerta. En diciembre de 1971 un paquete de material, que incluía una carta elaborada, se pasó a los oficiales chilenos que estaban fuera de Chile. La CIA no recibió ningún informe posterior del efecto, sí es que la hubo, que tuvo esta “información” en el ejército chileno. Mientras que la concepción inicial de la operación incluía una serie de pasos, no se entregaron nuevos paquetes.

El diálogo Central/Jefatura sobre el uso de la red de inteligencia se producía paralelamente a la discusión de la “operación de decepción”. En noviembre la Central sugirió que el fin último del programa de penetración militar era un golpe militar. La Jefatura respondió rechazando esa formulación del objetivo, avisando que la CIA no tendría la aprobación de la Comisión 40 si había implicación en un golpe. Sin embargo, la Jefatura reconoció la dificultad de dibujar una línea entre controlar una conspiración golpista y estar involucrado en ella. También comprendía el deseo del gobierno de los Estados Unidos para mantener en la clandestinidad los tratos con los conspiradores, por las razones que fuesen, bien podría darles a entender el apoyo de los Estados Unidos para sus planes futuros.

Durante 1970-1973, la Central recogió información operacional necesaria en el caso de un golpe -listas de arrestos, instalaciones civiles claves y personal que necesitaría protección, instalaciones gubernamentales claves que podrían ser necesarias para tomar el control, y planes de contingencia del gobierno que serían usados en caso de un levantamiento militar. Según la CIA los datos se recogieron sólo por la posibilidad de futuras peticiones de la Jefatura y nunca se pasó al ejército chileno.

La red de inteligencia continuó informando durante 1972 y 1973 de las actividades de la conspiración golpista. Durante 1972 la Central continuó controlando el grupo que podría lograr con éxito el golpe, y gastó una importante cantidad de tiempo y esfuerzos infiltrando este grupo como no lo había hecho anteriormente con ningún otro grupo. Este grupo llamó inicialmente la atención de la Central en octubre de 1971. En enero de 1972 se había infiltrado en él con éxito y contactaba con su líder a través de un intermediario.

A finales de 1971 y comienzos de 1972, la CIA adoptó una postura más activa bis a bis con su programa de penetración militar, incluyendo un intento a corto plazo para financiar un panfleto de noticias en contra del gobierno dirigido a los servicios del ejército, compilación de listas de arrestos y otros datos operacionales, y su operación de decepción.

Los informes de inteligencia sobre la conspiración golpista alcanzaron dos periodos cumbre, uno en la última semana de junio de 1973 y el otro durante finales de agosto y las dos primeras semanas de septiembre. Está claro que la CIA recibió informes de inteligencia durante los meses de julio, agosto y septiembre de 1973 del plan golpista a través del grupo que llevó a cabo con éxito el golpe del 11 de septiembre

Las acciones de recopilación de información referente al ejército chileno incluía actividades que iban más allá de la mera recopilación de información. Generalmente, estas acciones deben ser vistas en el contexto de la oposición de los Estados Unidos, de forma abierta y encubierta, al gobierno de Allende. Estas ponen al gobierno de los Estados Unidos en contacto con aquellos chilenos que buscaban una alternativa a la presidencia de Allende.

F. Después de 1973

1. Chile después del Golpe

Después del 11 de septiembre de 1973, el golpe, la Junta militar, liderada por el General Augusto Pinochet, se movió rápidamente para consolidar su recién adquirido poder. Los partidos políticos prohibidos, el Congreso suspendido indefinidamente, se instauró la censura en la prensa, partidarios de Allende y otros opositores declarados al nuevo régimen fueron llevados a prisión, y las elecciones se pospusieron indefinidamente.

Las esperanzas de recuperar la democracia en Chile habían mejorado poco durante los dos últimos años. En 1975 el Procurador de Inteligencia Nacional (NIE) declaró que las fuerzas armadas chilenas estaban decididas a vigilar una moratoria prolongada de la política y la renovación del sistema político chileno.

El NIE declaró que la Junta había establecido controles autoritarios sobre la vida política chilena, los cuales por lo general continuaban operativos. Declaró ilegales los partidos marxistas en Chile así como otros partidos que habían estado comprometidos con la coalición de Allende. Además, el Partido Demócrata-Cristiano y el Nacional estaban en receso involuntario. Estos dos partidos fueron prohibidos de cualquier actividad política y restringidos a funciones puramente domésticas.

Además, los cargos concernientes a violación de los derechos humanos en Chile continúan apuntando a la Junta. Más recientemente, un informe de Naciones Unidas acusó que los “centros de tortura” estaban operativos en Santiago y otras partes del país. Los extensos documentos informaron el 14 de octubre de 1975, de la lista de 11 centros donde se declaraba que prisioneros estaban siendo interrogados ” bajo métodos que se consideran como tortura”. El gobierno de Pinochet había ofrecido inicialmente cooperación al grupo de Naciones Unidas (U.N), incluyendo completa libertad de movimiento en Chile. Sin embargo, seis días antes de la llegada de un grupo de la organización a Santiago el gobierno notificó al grupo que la visita quedaba cancelada.

2. Actividades de la CIA posteriores al golpe en Chile

El presupuesto de acción encubierta para Chile fue cortado radicalmente después del golpe y todos los proyectos anti -Allende excepto uno, el proyecto principal de propaganda, concluyeron. Las actividades encubiertas en Chile posteriores al golpe fueron la continuación o adaptación de proyectos anteriores, más que nuevas iniciativas.

El objetivo de la acción encubierta inmediatamente posterior al golpe era ayudar a la Junta para que consiguiera una imagen más positiva, tanto en el país como fuera, y mantener el contacto con los altos mandos del gobierno chileno. Otro objetivo, conseguido en parte a través del trabajo hecho en la organización de la oposición antes del golpe, era ayudar al nuevo gobierno a organizar y llevar a cabo las nuevas políticas. Archivos del proyecto registran que colaboradores de la CIA estuvieron implicados en la preparación de un inicial plan económico que ha servido como base para las decisiones económicas más importantes de la Junta.

Con respecto a la continuidad del proyecto de propaganda, un número de actividades, incluyendo la elaboración de libros, envíos de correo, un programa de información militar, y la coordinación de medios de comunicación terminaron. Sin embargo, el acceso a ciertos medios de comunicación chilenos fueron mantenidos para facilitar a la Central de la CIA en Santiago la ayuda para llevar a cabo el apoyo público al nuevo gobierno así como para influir en la dirección que tomara el gobierno, a través de presiones ejercidas por los medios de comunicación. Esta tentativa en los medios de comunicación iba dirigida a presentar a la Junta de la manera más positiva a la opinión pública chilena y ayudar a periodistas extranjeros en Chile para obtener material sobre la situación local. Además, dos colaboradores de la CIA ayudaron a la junta en la elaboración de un Libro Blanco de Cambio en el Gobierno de Chile. El Libro Blanco publicado por la Junta poco tiempo después del golpe, fue escrito para justificar el derrocamiento de Allende. Se distribuyó ampliamente tanto en Washington como en otras capitales extranjeras.

Después del golpe, la CIA renovó los lazos con los aparatos de seguridad del gobierno Chileno y las fuerzas de inteligencia, relaciones que habían sido interrumpidas durante el periodo de Allende. Había preocupación dentro de la CIA de que las relaciones con tales organizaciones pudieran dejar a la Agencia expuesta a cargos de ayuda a la represión política; los oficiales sabían que, mientras la mayoría del apoyo de la CIA a varias de las fuerzas chilenas había sido diseñado para ayudarles a controlar la subversión desde fuera, el apoyo también podría ser adaptado al control de la subversión interna. Sin embargo, la CIA dejó claro a los chilenos que no habría más apoyo para ser usado en la represión política interna. Además, la CIA intentó influir en la Junta para que ésta mantuviera las normas que había establecido en sus “Instrucciones para el gobierno de los detenidos” el cual siguió fielmente.

IV. Chile: Autorización, Valoración y Supervisión (*)

V. Conclusiones Preliminares

Señalar toda la discusión de la interferencia Americana en los asuntos internos de Chile es la cuestión básica del porqué los Estados Unidos desde el comienzo montaron tan extenso programa de acción encubierta en Chile -y porqué continuó, e incluso se expandió, a comienzos de 1970.

La acción encubierta ha sido un elemento clave de la política exterior de los Estados Unidos hacia Chile. El eslabón entre la acción encubierta y la política exterior fue obvio durante la década entre 1964 y 1974. En 1964, el compromiso de los Estados Unidos para una reforma de democratización vía la Alianza por el Progreso y la ayuda exterior secreta se sostuvo gracias al apoyo secreto para la elección del candidato del partido demócrata cristiano, un candidato y un partido para el que la Alianza parecía hecha a medida. Durante 1970 el gobierno de los Estados Unidos intentó, secretamente, evitar que Allende llegara a la presidencia de Chile. Cuando todo esto falló, el apoyo secreto a su oposición formó una tríada de acciones oficiales: ayuda encubierta a fuerzas de la oposición, una postura diplomática: “fría pero correcta”, y presión económica. Del apoyo a fuerzas que los Estados Unidos consideraron como democráticas y progresistas en Chile, al final hemos terminado apoyando y animando el derrocamiento de un gobierno elegido democráticamente.

A. Acción Encubierta y Política Exterior de los Estados Unidos.

En 1964, los Estados Unidos se implicaron masivamente con actividades encubiertas en Chile. Esta implicación fue vista por los políticos de los Estados Unidos como consecuente con la política exterior americana y los objetivos de la Alianza para el Progreso. La elección en Chile de un candidato de la izquierda moderada fue la piedra angular de la política de los Estados Unidos hacia Latinoamérica.

No está claro en los archivos si el proyecto electoral de 1964 fue una intervención en apoyo de una buena causa. Si está claro que el grado de implicación generó compromisos y expectativas en ambas partes. Para los Estados Unidos, se crearon colaboradores y canales de apoyo que podrían ser usados de nuevo. Para los grupos chilenos que recibían ayudas, estos fondos se convirtieron en una expectativa con la que contar. Así, en 1970 cuando la oposición a Allende se convirtió en el objetivo primario de la acción encubierta, la estructura de acción encubierta desarrollada en 1964 para el apoyo encubierto a partidos políticos estaba bien consolidada.

Una cuestión fundamental surge acerca del modelo seguido por la actividades encubiertas de los Estados Unidos: ¿Era la toma de la presidencia de Salvador Allende la amenaza vital a los intereses de la seguridad nacional de los Estados Unidos para justificar varios de los mayores intentos encubiertos para impedir su ascensión al poder? Tres Presidentes Americanos y sus consejeros evidentemente así lo creyeron.

Una justificación para la intervención encubierta en la política chilena fue pronunciada por Henry Kissinger en su declaración a la prensa el 16 de septiembre de 1970, el día después de la reunión de Nixon con Helms. Él argumentó que una victoria de Allende podría ser irreversible para Chile, podría afectar a las naciones vecinas y representaría “grandes problemas” para los Estados Unidos en Latinoamérica:

Yo no he encontrado nadie que crea firmemente que sí Allende gana, haya probabilidades de otra elección libre en Chile… Ahora es bastante fácil para uno predecir que si Allende gana, hay bastantes posibilidades de que él establecerá durante un periodo de años algún tipo de gobierno comunista. En ese caso, nosotros no tendríamos una isla alejada (Cuba) que no tiene unas relaciones establecidas e impacto en Latinoamérica, sino que uno de los principales países de Latinoamérica estaría gobernado por un gobierno comunista, unido, por ejemplo a Argentina… Perú… y Bolivia… Por tanto yo no creo que debamos engañarnos a nosotros mismos sobre el mandato de Allende y Chile no presentaría grandes problemas para nosotros, y para las fuerzas democráticas y para las fuerzas pro Estados Unidos en Latinoamérica, e incluso para todo el Hemisferio Occidental.

Otra argumentación para la implicación de los Estados Unidos en los asuntos internos de Chile fue ofrecida por un oficial de alto rango que testificó ante la Comisión. Él habló de la posición de Chile en 1970. dentro de una estratégica partida de ajedrez mundial En esta analogía, Portugal podría ser un alfil, Chile una pareja de agentes, quizás más. En la estrategia de la partida de ajedrez mundial, una vez que pierdes una posición, siguen una serie de consecuencias. Los enemigos de los Estados Unidos procederían a utilizar la nueva oportunidad, y nuestra capacidad para hacer frente al desafío estaría limitada por cualquier perdida americana.

B. Mando Ejecutivo y Control de la Principal Acción Encubierta

En el seguimiento de la partida de ajedrez chilena, particularmente los intentos para evitar la ascensión de Allende al poder o su mantenimiento en el poder una vez elegido, el mando y el control Ejecutivo de la principal acción encubierta fueron firmes y bien dirigidos. Los procedimientos internos de la CIA para controlar los programas fueron bien definidos y los procedimientos creados por los oficiales de la Central explicados a sus supervisores en Washington. Acciones unilaterales por parte de la Central fueron virtualmente imposibles.

Además los resultado del mando y control de la Central son Explicables: los procedimientos para asegurar esas acciones encubiertas permanecen y son explicables tanto para los políticos experimentados y jefes de política exterior de la rama Ejecutiva como para el Congreso.

El expediente de las actividades secretas en Chile sugiere que, a pesar de establecerse procesos ejecutivos de autorización y control generalmente estaban unidos a, los había – y hay- auténticos fallos en estos procesos:

Decisiones acerca de QUE proyectos de acción encubierta eran presentados a la Comisión 40 y cuales se sometían a estudio dentro de la CIA en base a determinaciones de la Agencia en función de la sensibilidad política del proyecto.

La forma en la que los proyectos de acción encubierta se clarificaban con el embajador y diferentes oficiales del Departamento de Estado. Ello dependía -y todavía depende- en cuan interesados estuvieran los embajadores y lo próximos que estuvieran a sus Jefes de Central.

Una vez que los principales proyectos eran aprobados por la Comisión 40, a menudo continuaban sin seguimiento del asunto por la Comisión. La Agencia llevaba revisiones anuales del estado en que se encontraban los proyectos, pero la Comisión 40 no emprendía una revisión a menos que se recomendara la inspección de un proyecto, o hubiera algún cambio importante en el contenido.

También está el problema de controlar los proyectos clandestinos no etiquetados como “acción encubierta”. La compilación clandestina de información sobre personas no es tema de revisión de la Comisión 40. Pero estos proyectos pueden exactamente en la misma línea de sensibilidad política como una “acción encubierta”; desconocemos los contactos de los Estados Unidos con los militares Chilenos durante 1970-73. De igual forma, por razones de seguridad, los embajadores normalmente conocían a los infiltrados de la CIA sólo por una descripción general, no por su nombre. Esta práctica puede ser aceptable, proporcionar la descripción es suficiente para informar al embajador del riesgo que corría un informante específico y permitía al embajador decidir si ese colaborador debía ser usado o no.

Ahí está la cuestión de los peligros derivados cuando los mecanismos establecidos por la rama ejecutiva como responsable de la seguridad interna, eran burlados o se frustraban.

Por instrucciones del Presidente, el Plan de Acciones II fue concebido para que fuera operativo sin informar al Embajador de los Estados Unidos en Santiago, al Departamento de Estado, o a cualquier otro miembro de la Comisión 40 excepto Henry Kissinger. Por este motivo, el Presidente y sus consejeros negaron su intervención como asesores gubernamentales acerca de la política chilena. Y dejaron al embajador en Santiago en una posición en que debía tratar cualquier desavenencia política, de un proyecto del que él no estaba informado.

El peligro era mayor aún. Cualquiera que fuese la verdad acerca de la comunicación entre la CIA y la Casa Blanca después del 15 de octubre de 1970 -una cuestión sujeta a testimonios contradictorios- todos los implicados estaban de acuerdo en que el Plan de Acciones II constituía un mandato con libertad de acción para la CIA. La Agencia creía que tenía una autorización virtualmente de carte blanche; además, se sentía bajo una presión extrema para evitar que Allende llegara al poder, con un golpe de estado si fuera necesario. Tuvo escasas directrices acerca de las posteriores aclaraciones que necesitarían obtener de la Casa Blanca. Bajo estas condiciones, las consultas previas de la CIA a la Casa Blanca sobre acciones específicas eran muy poco minuciosas.

C. El papel del Congreso

En las manos del Congreso está la responsabilidad para asegurar que el Poder Ejecutivo responda plenamente del compromiso político de las actividades secretas. El expediente de Chile por ser incompleto es heterogéneo y con lagunas.

Los expedientes de la CIA recogen un número de sesiones informativas de comisiones del Congreso sobre la acción encubierta en Chile. Estos expedientes, sin embargo, no revelan la duración ni detallan el nivel de estas reuniones. Verdaderamente, el expediente sugiere que las sesiones eran incompletas y con posterioridad a los hechos. La situación mejoró después de 1973, aparentemente como resultado de las comisiones del Congreso que desarrollaron una actividad más exhaustiva en sus funciones de supervisión. Incluso más, en la Sec. 662 del Acto de Ayuda Exterior se señala la imposibilidad de la realización de grandes proyectos sin que las comisiones del Congreso hayan sido informadas apropiadamente.

El expediente deja sin contestar una serie de cuestiones. Estas pertenecen tanto a como actuó posteriormente la Agencia y lo interesadas y persistentes que fueron las comisiones del Congreso. ¿Tuvieron los miembros del Congreso, por ejemplo, la oportunidad de objetar proyectos concretos antes de que los proyectos fueran llevados a cabo? ¿Estaban ellos de acuerdo? Hay también un tema de jurisdicción. La CIA y oficiales del Departamento de Estado adoptaron la postura de que ellos estaban autorizados a revelar las operaciones de la Agencia sólo a aquellas comisiones de supervisión que consideraran apropiadas.

D. Criterios de Inteligencia y Operaciones Encubiertas

Un repaso de los criterios de inteligencia sobre Chile ofrecidos por analistas de los Estados Unidos durante el periodo crítico de 1970-1973 no ha establecido sí estos juicios tuvieron lugar cuando los políticos de los Estados Unidos formularon y aprobaron las operaciones secretas. Esta investigación de la pertinencia de las apreciaciones de inteligencia y los memorándum ha establecido que los juicios de los analistas sugerían cautela y moderación mientras que los imperativos políticos demandaban acción.

Incluso dentro de la Agencia Central de Inteligencia, procedimientos para orientar las consideraciones de los analistas de inteligencia referidos a propuestas de acciones encubiertas, fueron fortuitos -y generalmente no efectivos. Esta situación ha mejorado; ahora las propuestas de acción encubierta generalmente llegan ante el Director suplente para Inteligencia y la supervisión del Director de Inteligencia Nacional; pero los agentes todavía están separados de los analistas de inteligencia, cuya tarea exclusiva es entender y preveer la política exterior. Por ejemplo, los analistas que elaboraron los más prestigiosos análisis de inteligencia del gobierno -NIE- pueden incluso no haber conocido las acciones encubiertas de los Estados Unidos en Chile.

La experiencia Chilena sugiere que la Comisión tenga serias interrogantes sobre la idoneidad de alojar las responsabilidades sobre análisis nacionales Y la conducción de las actividades operativas en la misma persona -el Jefe de la Central de Inteligencia- creando un inherente conflicto de intereses y juicios.

E.Efectos de los Principales Programas de Acción Encubierta

Programas de Acción Encubierta tan costosos y tan complejos como los establecidos por los Estados Unidos en Chile tienen pocas probabilidades de mantenerse en secreto. En Chile en 1964, había simplemente demasiado dinero sin justificar, demasiadas hojas sueltas, demasiados programas de radio. Que los Estados Unidos estuvieron implicados en las elecciones se da por sentado en Latinoamérica desde hace muchos años.

La implicación en 1964 creó una presunción en Chile y en otros lugares de Latinoamérica que el gobierno de los Estados Unidos volvería a estar implicado de nuevo en 1970. Esto hizo que mantener el secreto fuera una tarea muy difícil, incluso a pesar de que la implicación de la CIA fue bastante menor en 1970 de lo que había sido en 1964.

Cuando las actividades secretas en Chile pasaron a ser de dominio público, los costos eran obvios. Los Estados Unidos fueron vistos, por sus acciones encubiertas, cogidos contradiciendose no sólo en sus declaraciones oficiales sino también su doctrina de obligaciones y principios largamente mantenidos. En la misma época se proclamó un “perfil bajo” en las relaciones con Latinoamérica, el gobierno de los Estados Unidos perseguía fomentar un golpe en Chile.

Los costes que habían “volado” de las principales aventuras encubiertas estaban suficientemente claros. Pero existían costes que hubieran tenido que pagarse incluso si las operaciones se hubieran mantenido en secreto durante largos periodos de tiempo. Algunos de estos costes pueden agregarse también dentro de los cálculos de las operaciones encubiertas: los éxitos pueden convertirse en fracasos. Varios oficiales a los cuales la Comisión tomó testimonio sugerían que el pobre espectáculo que presentaba el Partido Demócrata Cristiano en 1970 era, en parte, atribuible a anteriores apoyos americanos encubiertos. Por supuesto había muchas causas de ese pobre espectáculo, pero en 1964 el PDC había soslayado la necesidad de desarrollar sus propias organizaciones entre las clases populares. La CIA hizo mucho de esto por ellos. En 1970, con una menor actividad en favor del Partido Demócrata Cristiano, el PDC vaciló.

Por supuesto, los costes más importantes, incluso de las acciones encubiertas que permanecen en secreto, son los Ideales Americanos acerca de las relaciones entre las naciones y los gobiernos constitucionales. En el caso de Chile, algunos de esos costes fueron más allá de la idea original: testimonios de la implicación de militares del ejército de los Estados Unidos en el Plan de Acciones II atentaron para derrocar un gobierno civil democráticamente electo.

Existen también efectos a largo plazo en las acciones encubiertas. Muchos de ellos pueden ser adversos. Esto afecta a los Americanos al ser unas instituciones extranjeras. Las instituciones chilenas a las que los Estados Unidos más favorecieron pueden haber sido desacreditadas dentro de su propia sociedad por el hecho de su apoyo secreto. Particularmente en Latinoamérica, incluso la sospecha de apoyo de la CIA puede ser el beso de la muerte. Podría ser el irónico final de una década de acción encubierta en Chile si esa acción destruye la credibilidad de los Demócratas Cristianos Chilenos.

Los efectos en instituciones americanas son menos obvios pero no menos importantes. Instituciones privadas y gubernamentales americanas con propósitos propios legítimos, pueden haber sido desacreditadas por la corrupción de la acción encubierta. Incluso sí instituciones particulares no hubieran estado implicadas en la acción encubierta, ellas pueden haberse corrompido en su percepción de los Latinoamericanos a causa de la perversidad de la actividad clandestina de los Estados Unidos.

Al final, la totalidad de la política los Estados Unidos pudo verse afectada. La disponibilidad de medios “extraordinarios” puede alterar la apreciación de los oficiales sobre los costes y la envergadura de la política encubiertas. Puede hacer que se aplace la fecha cuando políticas en desuso se abandonan y se adoptan otras nuevas. El proyecto electoral de 1964, se puede argumentar como parte de un acercamiento “progresivo” a Chile. El proyecto estaría justificado por el deseo de elegir reformadores democráticos, sí quizás se pudiera probar, lo que no se ajusta a la realidad. En 1970, la acción encubierta se había convertido enteramente en defensora de un objetivo: evitar que Allende saliera elegido. Los Estados Unidos declaraban un “perfil bajo” pero al mismo tiempo actuaron secretamente para asegurarse que las elecciones chilenas salieran bien, un “perfil bajo” no sostenido.

Un caso especial de preocupación son las relaciones entre las agencias de inteligencia y las corporaciones multinacionales.

En 1970, la política gubernamental de los Estados Unidos prohibió el apoyo secreto de la CIA a un partido o candidato concreto. Al mismo tiempo, la CIA proporcionó orientación a la dirección de una corporación multinacional América sobre como suministrar un tipo de apoyo directo. Esto incrementó todos los peligros de ser descubiertos, y acabó con muchas de las medidas de seguridad y control que estaban normalmente presentes en operaciones estrictamente encubiertas de la CIA. Se dio la aparición de relaciones impropiamente estrechas entre la CIA y compañías multinacionales cuando el antiguo Jefe John McCone usaba contactos e información obtenida mientras que la CIA aconsejaba a corporaciones en las que él estaba como parte del Consejo de Dirección. Estas actuaciones fueron en aumento debido a los contactos entre la Agencia y las corporaciones extendida en 1970 a la discusión e incluso planificación de la intervención corporativa en el proceso electoral chileno.

El problema de la cooperación se exacerbó cuando una compañía cooperante -como ITT- fue llamada a testificar ante una Comisión de Competencias del Congreso. La Agencia pudo entonces ser colocada ante la tesitura de presentarse para que se mostrara en el expediente los hechos, cuando creía que el testimonio dado en nombre de una compañía cooperante era falso. La situación es difícil, ya que la presentación de la Agencia puede revelar fuentes sensibles y métodos, por los cuales se sabrían los hechos o puede hacer público la existencia de operaciones secretas en marcha.

Este informe no intenta ofrecer un juicio final en cuanto a corrección política, moralidad, o acerca de la efectividad de la actividad encubierta americana en Chile.¿Pudo la presidencia de Allende plantear una amenaza que justifique la implicación secreta americana en Chile? ¿Justifica esto el específico e inusual intento de fomentar un golpe militar y negar la presidencia a Allende? En 1970, los Estados Unidos buscaban fomentar un golpe militar en Chile para evitar que Allende tomara el poder; sin embargo después de 1970 el gobierno -según testimonio de sus oficiales- no se ocupó de la conspiración golpista. ¿Fue 1970 un error, una aberración? O ¿Fue la amenaza planteada a los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos tan grave que el gobierno estaba negligente en no buscar su caída directamente durante 1970-73? ¿Qué responsabilidad recae sobre los Estados Unidos por la crueldad y la represión política que ha definido el sello del actual régimen en Chile?

En estas cuestiones los miembros de la Comisión difieren. Al igual que los ciudadanos americanos. Sin embargo el mandato de la Comisión no es tanto juzgar el pasado como dar recomendaciones para el futuro. Moviéndonos desde casos anteriores a las pautas futuras, lo que es importante dejar claro es que la acción encubierta ha sido entendida a medio camino entre la representación diplomática y el uso secreto de fuerza militar. En el caso de Chile, este camino intermedio puede haber estado demasiado lejos de lo tolerable. Dados los costes de la acción encubierta, sólo se debería recurrir a ella cuando se presentara una violenta amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Está claro que no era ese el caso de Chile.

Apéndice Cronológico: Chile 1962-1975 (1)

1962

El Grupo Especial aprueba $50,000 para reforzar al partido demócrata cristiano (PDC); posteriormente aprueba una cantidad adicional de $180,000 para reforzar al PDC y su líder, Eduardo Frei.

1963

El Grupo Especial aprueba $20,000 para un líder del partido radical (PR); más tarde aprueba una cantidad adicional de $30,000 para apoyar a los candidatos del PR en las elecciones municipales de abril.

Abril 8 Los resultados de las elecciones municipales muestran que el PDC ha desplazado al PR como partido más importante.

1964

Abril El Grupo Especial aprueba $3,000,000 para asegurar la elección del candidato del PDC Eduardo Frei.

Mayo El Grupo Especial aprueba $160,000 para apoyar a la gente de barrios marginales y organizaciones de campesinos del PDC.

Septiembre 4 Eduardo Frei es elegido presidente con el 55.7 por ciento de los votos.

Octubre 2 Ralph A. Dungan es designado embajador de los Estados Unidos en Chile.

1965

La Comisión 303 aprueba $175,000 para ayudar a los candidatos seleccionados en las elecciones al Congreso.

Marzo 7 El PDC gana con mayoría absoluta en la Cámara de los Diputados; se convierte en el partido mayoritario del Senado.

Noviembre 15 Salvador Allende, en una entrevista para el New York Times, sugiere que los Estados Unidos formaban parte de ciertas “fuerzas externas” que habían causado su derrota en las elecciones presidenciales de 1964.

1967

Junio 16 Edward M. Korry ocupa el puesto de Ralph A. Dungan como embajador de los Estados Unidos en Chile

La Comisión 303 aprueba $30,000 para reforzar una facción del partido radical.

1968

Julio 12 La Comisión 303 aprueba $350,000 para ayudar en la elección de candidatos en las elecciones presidenciales de marzo de 1969.

1969

Marzo 1 Las elecciones al Congreso reflejan un aumento del apoyo al partido nacional y una pérdida de resultados en el refuerzo del demócrata cristiano.

Abril 15 En una reunión de la Comisión 303 se plantea la cuestión de sí se debería hacer algo con respecto a las elecciones presidenciales de 1970 en Chile. Representantes de la CIA señalan que una operación electoral no sería efectiva a menos que comenzara lo suficientemente pronto.

Octubre 21 Unidades del ejército emplazadas en Tacna, Chile, se sublevan, aparentemente con la intención de dramatizar la demanda militar de una subida de salario. La rebelión, encabezada por el General Roberto Viaux, es ampliamente interpretada como un golpe abortado.

1970

Marzo 25 La Comisión 40 aprueba $125,000 para una “operación de ruina” contra la coalición de unidad popular de Allende (UP).

Junio La posibilidad de una victoria de Allende en Chile es planteada en una reunión del Consejo de Dirección de ITT. John McCone, antiguo director de la CIA, y, al mismo tiempo, un consejero de la CIA y Director de ITT, posteriormente sostiene varias conversaciones acerca de Chile con Richard Helms, el actual Jefe de la CIA.

Junio 27 La Comisión 40 aprueba $300,000 para operaciones adicionales de propaganda contra Allende.

Julio 16 John McCone acuerda una conversación a William Broe (CIA) con Harold Geneen (ITT). Broe le dice a Geneen que la CIA no puede distribuir fondos de ITT pero promete aconsejar a ITT en como canalizar sus propios fondos. Más tarde ITT pasa$350,000 a la campaña de Alessandri a través de un intermediario.

Agosto 18 El Estudio Memorándum de Seguridad Nacional 97 (NSSM) es revisado por el Grupo Interdepartamental; el Grupo considera un rango de opciones para forjar relaciones amistosas con Allende.

Septiembre 4 Salvador Allende gana con un 36.3 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales. El resultado final depende del voto en el Congreso el 24 de octubre entre Allende y el segundo, Jorge Alessandri, el cual había obtenido el 35.5 por ciento de los votos. El margen de victoria de Allende era de 39,000 votos sobre un total de 3,000,000 votos.

Septiembre 8, 14 La Comisión 40 debate la situación chilena. La Comisión aprueba $250,000 para ser usados por el embajador Korry e influyera en la votación del congreso el 24 de octubre.

Septiembre 9 Harold Geneen, Director Ejecutivo de ITT, le dice a John McCone en una reunión del Consejo de Dirección de ITT en New York que él está preparado para colocar hasta $1 millón con el fin de ayudar a cualquier plan designado por el gobierno para formar una coalición en el Congreso chileno que parara a Allende. McCone está de acuerdo en comunicar esta propuesta a los altos mandos de Washington y algunos días más tarde se reúne con Henry Kissinger y Richard Helms. McCone no recibe una respuesta de ninguno de los dos.

Septiembre 15 El presidente Nixon da instrucciones al jefe de la CIA Helms para evitar la ascensión de Allende al poder. La CIA juega un papel directo en la organización de un golpe de estado militar. Esta acción se conoció como Plan de Acciones II.

Septiembre 16En una exposición informal ante la prensa en la Casa Blanca, Henry Kissinger advierte que la elección de Allende sería irreversible, podría afectar a las naciones vecinas, y crearía “grandes problemas” para los Estados Unidos y Latinoamérica.

Septiembre 29 Un oficial de la CIA, bajo instrucciones de Richard Helms, se reúne con un representante de ITT. El oficial propone un plan para acelerar el desorden económico de Chile. ITT rechaza la propuesta.

Octubre La CIA contacta con conspiradores del ejército chileno; después de una reunión en la Casa Blanca, la CIA intenta aminorar la conspiración retirando al General Viaux, pero sigue generando máxima presión para derrocar a Allende con un golpe; la CIA proporciona granadas de gas lacrimógeno y tres ametralladoras a los conspiradores.

Octubre 14 La Comisión 40 aprueba $60,000 para la propuesta del embajador Korry de comprar una estación de radio. El dinero nunca se gastó.

Octubre 22 Después de dos fracasados intentos de atentado el 19 y el 20 de octubre, un tercer intento de secuestro del General del ejército chileno Rene Schneider concluyó con un fatídico disparo.

Octubre 24 El Congreso chileno voto 183 a favor de Allende contra 35 de Alessandri.

Noviembre 3 Allende es formalmente declarado presidente de Chile.

Noviembre 13 La Comisión 40 aprueba $25,000 para apoyar a los candidatos del partido demócrata cristiano.

Noviembre 19 La Comisión 40 aprueba $725,000 para un programa de acción encubierta en Chile. La aprobación es reemplazada más tarde el 28 de enero de 1971.

Diciembre 21 El presidente Allende propone establecer una enmienda estatal para el control de las minas y la autorización de expropiación de todas las empresas extranjeras que trabajan en ellas.

1971

Enero 28 La Comisión 40 aprueba $1,240,000 para la compra de estaciones de radio y periódicos y para apoyar a candidatos municipales y otras actividades políticas de los partidos anti- Allende.

Febrero 25 En su mensaje anual sobre El Estado del Mundo, el presidente Nixon declara, “Nosotros estamos preparados para tener la mejor de las relaciones con el gobierno chileno que él se prepare para tenerla con nosotros”.

Marzo 22 La Comisión 40 aprueba $185,000 adicionales para apoyo del partido demócrata cristiano (PDC).

Abril 4 La coalición de Allende Unidad Popular (UP) consigue el 49.7 por ciento de los votos en 280 elecciones municipales.

Mayo 10 La Comisión 40 aprueba $77,000 para la compra de una prensa para el periódico del partido demócrata cristiano. La prensa no se consigue y los fondos son usados para apoyar al periódico.

Mayo 20 La Comisión 40 aprueba $100,000 como ayuda de emergencia al partido demócrata cristiano para pagar deudas a corto plazo.

Mayo 26 La Comisión 40 aprueba $150,000 como ayuda adicional para pagar deudas del partido demócrata cristiano.

Julio 6 La Comisión aprueba $150,000 para apoyo a candidatos de la oposición en una elección bicameral.

Julio 11 En una sesión conjunta del Congreso chileno, se aprueba unánimemente una enmienda constitucional para permitir la nacionalización de la industria del cobre. La enmienda proporciona una compensación a las compañías del cobre en el plazo de 30 años y con un interés no inferior al 3%.

Agosto 11 El Banco de Exportación/Importación deniega una petición chilena por valor de $21 millones en préstamos y préstamos garantizados necesarios para comprar tres aviones para las aerolíneas nacionales LAN-Chile.

Septiembre 9 La Comisión 40 aprueba $700,000 para apoyo del principal periódico de Santiago, El Mercurio.

Septiembre 28 El presidente Allende anuncia que “los excesos de beneficio” serán deducidos de la compensación que tenía que pagarse a las compañías del cobre.

Septiembre 29 El gobierno chileno asume la gestión de la compañía telefónica de Chile (CHITELCO). ITT poseía el 70% de interés en la compañía desde 1930.

Septiembre 29 Nathaniel Davis sustituye a Edward Korry como embajador de los Estados Unidos en Chile.

Octubre ITT propone a la Casa Blanca un plan con 18 puntos diseñado para asegurar que Allende “no pase de los cruciales próximos seis meses”. La propuesta de ITT es rechazada.

Noviembre 5 La Comisión 40 aprueba $815,000 para apoyar a los partidos de la oposición e inducir a una división en la coalición Unidad Popular.

Diciembre 1 El partido Demócrata Cristiano y el Partidos Nacional organizan la “Marcha de las ollas vacías” de las mujeres para protestar por la escasez de comida.

Diciembre 15 La Comisión 40 aprueba $160,000 para apoyar dos nuevos candidatos de la oposición en las elecciones parlamentarias en enero de 1972.

1972

Enero 19 El presidente Nixon emite un informe para clarificar la política exterior ante la expropiación de intereses de los Estados Unidos. El presidente declara que los Estados Unidos esperan una compensación que sea “puntual, adecuada, y efectiva”. El presidente avisa que sí la compensación no fuera razonable, la nueva ayuda económica bilateral para el país que expropia terminaría y los Estados Unidos retirarían su apoyo a préstamos en consideración a los bancos de desarrollo multilateral.

Abril 11 La Comisión 40 aprueba $965,000 como ayuda adicional a El Mercurio.

Abril 24 La Comisión 40 aprueba $50,000 en un intento de quebrar la coalición de Unidad Popular.

Mayo 12 El presidente Allende propone una enmienda constitucional al Congreso chileno para la expropiación de la compañía telefónica chilena del Holding ITT.

Junio 16 La Comisión 40 aprueba $46,000 para apoyar a un candidato en una elección de renovación del parlamento chileno.

Agosto 21 Allende declara un estado de emergencia en la provincia de Santiago después de la violencia que se originó en la huelga de un día de la mayoría de los propietarios de tiendas de la capital.

Septiembre 21 La Comisión 40 aprueba $24,000 para apoyar a una organización de empresarios anti- Allende.

Octubre 10 La Confederación de Propietarios de Camiones llamó a la nación a una huelga general.

Octubre 26 La Comisión 40 aprueba $1,427,666 para apoyar a partidos políticos de la oposición y organizaciones del sector privado en anticipación de las elecciones al Congreso de marzo de 1973.

Diciembre 4 Hablando ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Allende expone que Chile ha sido “víctima de una seria agresión” y añade, “nosotros hemos sentido los efectos a gran escala de presiones externas en contra nuestra”.

1973

Febrero 12 La Comisión 40 aprueba $200,000 para apoyar a partidos de la oposición en las elecciones al Congreso.

Marzo 4 En las elecciones al Congreso, la coalición de Allende Unidad Popular gana con un 43.4 por ciento de los votos.

Marzo 22 Conversaciones entre los Estados Unidos y Chile sobre problemas políticos y financieros terminan en un callejón sin salida.

Junio 5 Chile suspende sus envíos de cobre al extranjero al continuar los mineros en huelga.

Junio 20 Miles de médicos, profesores, y estudiantes van a la huelga para protestar por el manejo de Allende en el asunto de la huelga de 63 días de los trabajadores del cobre.

Junio 21 Se desata una ola de tiroteos, explosiones y luchas tras enfrentarse los oponentes y partidarios de una huelga general. El periódico de la oposición, EL MERCURIO, se cierra por orden oficial durante seis días tras una acusación del gobierno de haber incitado a la subversión. Al día siguiente una apelación al tribunal invalida la orden de cierre.

Junio 29 Las fuerzas rebeldes toman el control del centro de Santiago y atacan el Ministerio de Defensa y el Palacio Presidencial ante las tropas leales al gobierno que les cercan y les obligan a rendirse. Este es el primer atentado para derrocar al gobierno elegido en 42 años.

Julio 26 Todos los propietarios de camiones en Chile van a la huelga.

Agosto 2 Los propietarios de más de 110,000 autobuses y taxis van a la huelga.

Agosto 20 La Comisión 40 aprueba $1 millón para apoyar a partidos políticos de la oposición y organizaciones del sector privado. Este dinero no se gastó.

Agosto 23 El general Carlos Prats González dimite como Ministro de Defensa de Allende y Comandante del Ejército. El general Pinochet Ugarte es nombrado Comandante del Ejército el 24 de agosto. La dimisión de Prats es interpretada como un severo golpe a Allende.

Agosto 27 Los propietarios de tiendas en Chile llaman a otra huelga en contra de Allende.

Septiembre 4 Unos 100,000 partidarios del gobierno de Allende marchan en las calles de Santiago para celebrar el tercer aniversario de su elección. La Confederación de Empleados Profesionales comienza un paro laboral indefinido.

Septiembre 11 Militares Chilenos derrocan al gobierno de Salvador Allende. Allende muere durante el levantamiento, según se informa como suicidio.

Septiembre 13 El nuevo gobierno militar nombra Presidente al Comandante del Ejército Pinochet y disuelve el Congreso.

Septiembre – Octubre En octubre la Junta declara ilegales todos los partidos políticos marxistas y pone al resto de los partidos en receso indefinido. Se establece censura de prensa, junto a ello se producen detenciones de opositores al nuevo régimen. Miles de muertes son registradas, incluyendo ejecuciones sumariales.

Octubre 15 La Comisión 40 aprueba $34,000 para una estación de radio anti- Allende y costes de viaje de portavoces pro Junta.

1974

Junio 24 La Comisión 40 aprueba $50,000 para acuerdos políticos hechos con el partido demócrata cristiano antes del golpe.

Septiembre 16 El presidente Ford reconoce operaciones secretas en Chile.

Octubre 25 La Comisión Inter/Americana de Derechos Humanos de la O.E.A. informa de ” graves violaciones de los derechos humanos” en Chile.

Diciembre 30 Se corta la ayuda militar de los Estados Unidos.

1975

Junio 20 Pinochet declara que “no habrá elecciones en Chile durante su mandato ni en el de su sucesor”.

Julio 4 Chile rechaza que una Comisión de N. U. de Derechos Humanos entre al país.

Octubre 7 La Comisión de N.U. de Derechos Humanos declara “con profundo disgusto” el uso de la tortura como una práctica política y otras serias violaciones de los derechos humanos en Chile.

Parte de la cronología anterior de los sucesos en Chile están extraídos de cronologías preparadas por el Servicio de Investigación del Congreso (“Chile, 1960-70: Una cronología”; ” Chile desde las Elecciones de Salvador Allende: Una Cronología; “Desarrollos en Chile, desde marzo de 1973 hasta el derrocamiento del Gobierno de Allende”) y de material contenido en el informe del 21 de junio de 1973 del Senado de Relaciones Exteriores Subcomisión en Corporaciones Multinacionales titulado “ITT y Chile”.

(1) Las acciones de los Estados Unidos aparecen señaladas en cursiva.

Notas:

1) Además, las cifras simples son más fáciles de comprender que exagerar la extensión de la acción encubierta de los Estados Unidos. Especialmente, en los años anteriores al golpe militar de 1973, lo dólares de la CIA podían ser canalizados a través del mercado negro chileno donde de manera oficiosa a menudo se cambiaban ESCUDOS chilenos cinco veces por encima de la tarifa oficial.

2) La Comisión 40 está a nivel de sub-gabinete del Poder Ejecutivo cuya labor es revisar y proponer las principales acciones secretas. La Comisión ha existido de manera similar desde 1950 bajo diferentes nombres: Panel 5412, Grupo Especial (hasta 1964), Comisión 303 (hasta1969), y Comisión 40 (desde 1969). Actualmente presidida por el Asistente al Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional, la Comisión incluye la Subsecretaría de Estado para Asuntos Políticos, La Subsecretaría de Defensa, el presidente del Estado Mayor Conjunto, y el Jefe de la Central de Inteligencia.

3) Este tema se trata ampliamente en el informe interno de la Comisión, DECLARACIONES DE CONSPIRACION DE ASESINATO DE JEFES EXTRANJEROS, Congreso 94, 1sesión (noviembre 1975), páginas 225-254.

4) Allende recibió el 36.3 por ciento de los votes, Alessandri el 34.9 por ciento, Radomiro Tomic, el candidato del PDC terminó tercero con el 27.8 por ciento.

5) Las actas de las deliberaciones del Grupo Inter parlamentario y Grupo de Revisión Senior todavía no han sido pasadas a la Comisión.

6) Este periodo, y particularmente el del Plan de Acciones II, se trata con detalle en un informe interno de la Comisión, Declaraciones de Conspiración de Asesinato de Líderes Extranjeros, Congreso 94, Primera sesión. Noviembre 1975, páginas 221-254.

7) Los términos Plan de Acciones I y Plan de Acciones II sólo fueron conocidos por oficiales de la CIA y la Casa Blanca los cuales estaban enterados de la orden del presidente a la CIA del 15 de septiembre.

8) Con ayuda bilateral, los desembolsos continuaron bajo compromisos anteriores. $54 millones se desembolsaron entre diciembre de 1970 y diciembre de 1972. (cifras del Banco Internacional de Desarrollo)

Nota documental:

Este documento ha sido traducido al español desde la versión original en inglés por el Equipo Nizkor.

El Equipo Nizkor ha realizado la digitalización del original en inglés y de la traducción al español. La versión original del presente documento corresponde al documento: Intelligence Activities. Senate Resolution 21. Hearings before the Select Committee to Study Gobernmental Operations with Respect to Intelligence Activities of the United States Senate. Ninety-Fourth Congress. First Session. Volume 7. Covert Action. December 4 and 5, 1975. Printed for the use of the Select Committee To Study Governamental Operations With Respect to Intelligence Activities. U.S. Government Printing Office 67-146 O. Washington : 1976. Stock Number 052-070-03264-2

Si deseas conocer la versión de lo ocurrido dentro de la Moneda el día del Golpe visita: http://www.derechos.org/nizkor/chile/doc/gap/zepeda.html

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Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor el 15sep00

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http://www.derechos.org/nizkor/chile/doc/encubierta.html

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  • José Maria Vega Fernandez

    Hoy, cualquier persona del planeta puede leer este archivo histórico.
    Pero¿de qué utilidad puede resultar, saber lo que aconteció hace mas de 40 años?
    Yo me hice mi listado. Hagase usted el suyo.
    1. Dinero. Dinero. Dinero.

    2. Planificación de operaciones

    3. Acción reservada.
    4. Acciones derivadas.
    5. Nexos con miembros del objetivo geográfico.
    6. Facilitación de armamentos.
    7. Aseguramiento temporal del secreto de información.-
    8. Resguardos pertinentes para Fuentes y para Miembros y …sicarios, digamos.
    Imagínese usted lo que podría haberle pasado a un espía curioso, de la naturaleza de un Assange o un Snowden, sin Internet, tratando de revelar los planes, en aquella época…Creo que no hubieran tenido tiempo de buscar refugio.

    Por tanto, todo lo que hoy se revele puede tener un efecto impredecible.
    Especialmente en los lugares donde aquellos acontecimientos tuvieron lugar. Chile.
    Lo que puede tomarse como un factor de elucidación de una verdad, podría también ser factor de nuevas discordias, sembrando desconcierto en un momento distinto de la historia de hace 43 años, cunado no una especie de maniobra moderna de la política que siempre está por delante de la “local”,

    En fin, para pensarlo.

  • olga larrazabal

    Por supuesto que hay muchos acontecimientos históricos que se pueden leer por Internet, pero es bueno hacerlo, porque mientras más una se informa, más predecible se ve la naturaleza humana, y esa sana desconfianza hace que algunas personas en vez de repetir todo lo que oyen por la propaganda, reflexionen y sean más prudentes en sus juicios y confíen menos en autoridades que andan con secretos, o que se autodenominan los dueños de la moral y la verdad, y tomen las riendas de su destino y de sus decisiones.